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	<title>sufrimiento | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>sufrimiento | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Del dolor a la vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jan 2025 05:58:42 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/01/del-dolor-a-la-vida/">Del dolor a la vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Este año he tenido el privilegio de participar, como observadora, en un grupo de mujeres que han pasado por una situación de violencia machista, algo tan terrible como indica el título o mucho peor aún si a estas personas les pones cara, mirada, historia y nombre, si en cada una de las sesiones descubres que lo que ya conocías no era lo peor, podía ser aún más duro.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante estos meses, cada semana hemos podido ser testimonios de cómo vidas, que alguien ha decidido romper, ir dañando día a día, casi hasta que la persona víctima de tal crueldad pueda acostumbrarse a ese sufrimiento hasta casi pensar que forma parte de la normalidad, incluso que ella es la responsable de lo que sucede y que, como no puede cambiar, pues igual hasta lo merece.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/team-386673.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-22420 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/team-386673-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/team-386673-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/team-386673-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/team-386673-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/team-386673-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/team-386673-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/team-386673-1320x990.jpg 1320w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a>Escuchando los relatos en primera persona una se sorprende descubriendo la valentía de aquella que se ha dejado anular en algunos momentos, por otra persona que, seguramente no tiene ni la décima parte del valor que ella para sostener la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Y toca seguir adelante porque la vida no permite bajarse, hay que continuar y hacerlo sosteniendo la cotidianidad, la vida laboral, las hijas e hijos, lo social, &#8230;. todo ello mientras por dentro corren lágrimas de dolor y de miedo, vergüenza, impotencia, sin embargo, siguen adelante y lo hacen con fuerza y brillo.</p>
<p style="text-align: justify;">En la última sesión pudimos regalarles una reproducción de un libro artístico, “El hilo rojo del destino” de una artista novel que plasmó en él su proceso de transformación, en el mismo espacio y tiempo, paralelamente al grupo y que plasma de manera brillante el paso del dolor y la anulación a la posibilidad de generar fruto para el entorno y ser semilla de transformación para una misma y para otras y otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Acompañar procesos es siempre un regalo y, en este caso, ofrece la lección de saberse agradecida por estar aquí y por poder presenciar el milagro de la transformación que hace brotar vida de allí donde parecía que sólo había dolor y muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Gracias a cada una de vosotras por este caminar.</p>
<p><em>Esther BORREGO LINARES<br />
</em><em>Trabajadora social<br />
</em><em>Barcelona<br />
</em><em>Enero de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/01/del-dolor-a-la-vida/">Del dolor a la vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Crecer en sabiduría</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/06/crecer-en-sabiduria/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:59:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adaptación]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[Assumpció Salat]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Assumpta SENDRA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/crecer-en-sabiduria/">Crecer en sabiduría</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ASSUMPCIO-SALAT-2.jpg"><img decoding="async" class="alignright wp-image-15494" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ASSUMPCIO-SALAT-2-218x300.jpg" alt="" width="200" height="276" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ASSUMPCIO-SALAT-2-218x300.jpg 218w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ASSUMPCIO-SALAT-2.jpg 560w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a><span style="font-size: 14pt;"><strong>Entrevista</strong> a <strong>Assumpció Salat,</strong> psicóloga y diplomada en Enseñanza Primaria. Directora del centro de psicología y formación Ágape.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Assumpció Salat siempre ha tenido la inquietud de entender el porqué de la existencia humana, de las relaciones humanas, de los conflictos y del sufrimiento. Por eso, en su libro <em>Llenarse de sabiduría </em>hace esta propuesta humana, pero en la práctica ¿cómo nos <em>llenamos de sabiduría</em>?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una vez en una conversación de amigos en un gimnasio oí cómo uno le decía al otro: «Mengano es un hombre muy sabio». Yo con curiosidad me acerqué para escuchar y sí se referían a la sabiduría intelectual, tener muchos conocimientos de todo tipo, geografía, historia, tecnología, etc., y yo pensé eso no es la sabiduría que yo busco.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué tipo de sabiduría buscabas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La sabiduría de la que yo hablo en este libro es la &#8216;sabiduría&#8217; de saber vivir la vida y la muerte, de saber afrontar los retos tanto de salud, como de relaciones, como económicos o los que tienen que ver con los cambios que se dan en nuestras vidas en todos los sentidos. Tener habilidades y conocimientos para saber afrontar estos aspectos de la vida es una parte muy importante de la sabiduría, y de eso hablo en mi libro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué disposición debe haber, en este caso, por parte del lector para captar este tipo de sabiduría?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La disposición del lector debe <strong>ser la de querer aprender </strong>y la de creer que es posible afrontar la vida con mucha más armonía y con mejores resultados todos estos aspectos llamados: Relaciones humanas; Salud, energía y vitalidad; Cambios, incluida la muerte; Economía y recursos.</p>
<p style="text-align: justify;">A mi entender, los problemas del ser humano en su vida siempre se encuentran en alguna de estas cuatro categorías. Por lo tanto, es necesaria la disposición interna de creer y pensar que no sabemos, que si tenemos dificultades y conflictos en estos aspectos de la vida quiere decir que nos faltan herramientas, habilidades y conocimientos, en definitiva, sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En el libro dice que la sabiduría «es un estado que nos permite celebrar cada instante de nuestra vida en plenitud». ¿Cómo se consigue ante las dificultades, sufrimientos&#8230;? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es verdad, el estado de plenitud es siempre un resultado, una consecuencia de una manera de afrontar y gestionar los hechos de la vida. La vida siempre nos plantea retos y si SABEMOS CÓMO HACERLO, si tenemos en nuestro interior los conocimientos adecuados o sabios, esto traerá como consecuencia el hecho de actuar y responder de manera sabia, y al hacerlo vivimos como resultado la paz, la plenitud, la armonía, el gozo de vivir. Entonces tenemos más ganas de tener una vida larga, muy larga, ya que la estamos disfrutando y no sufriendo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En concreto, describe cuatro indicadores necesarios para mejorar nuestra vida. En primer lugar, habla de las relaciones humanas. ¿Cómo ejercitar este pilar tan básico para la convivencia humana? </strong></p>
<figure id="attachment_15498" aria-describedby="caption-attachment-15498" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-15498" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria.jpg 1280w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15498" class="wp-caption-text">«Cuanta más sabiduría acumulo en mi interior más fácil se hará para<br />mí afrontar los cambios y situaciones que me plantea la vida ya que<br />tengo muchas más herramientas.» Imagen de Tung Lam en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Exactamente, los problemas mencionados, entre ellos las relaciones humanas se convierten a la vez en un indicador. Quiero decir que si yo puedo observar que a lo largo de los años, a medida que voy viviendo las relaciones humanas se hacen para mí más fáciles, más armoniosas, menos conflictivas, y cada vez siento que hay menos y menos personas que me sacan de quicio o alteran mi paz, eso quiere decir que voy bien, que estoy adquiriendo conocimientos de sabiduría, ya que la mejora de las relaciones humanas en mi vida es un indicador claro de mi crecimiento en sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;">Para mejorar en este aspecto me hace falta hacer un cambio interno de percepción, un cambio de cómo veo a un ser humano. Normalmente hemos sido educados en ver y pensar que hay buenas y malas personas, aquí el cambio hacia la sabiduría es pensar que hay personas que saben más, que han aprendido más, que están más llenas de sabiduría y otras que están más atrasadas, que tienen menos conocimientos, que todavía no saben y hacen lo mejor que pueden y saben con los conocimientos y creencias que tienen en su interior. Cambiar esta manera de pensar, ya es un gran paso de sabiduría. La vida es una escuela, en la escuela hay alumnos y los alumnos tienen diferentes niveles de sabiduría, algunos están en cursos más avanzados y otros en cursos más atrasados.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En segundo lugar, habla de la salud, la energía y la vitalidad, ¿cómo mantenerlo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, la salud, ya hace mucho tiempo que la medicina ha asumido y demostrado que tiene mucho que ver con aspectos actitudinales y mentales. Es decir, hablamos de la psicosomática. De la gran relación que existe entre la manera de pensar y ver la vida y los resultados que obtenemos a nivel de salud.</p>
<p style="text-align: justify;">Mira, hace poco tiempo un médico del Hospital Clínic de Barcelona me decía: «Los médicos sabemos poco y nos falta aprender mucho sobre la enfermedad del cáncer, ahora bien, algo que sí sabemos es que la actitud es un elemento clave en la recuperación del enfermo». Una sabia reflexión.</p>
<p style="text-align: justify;">Pongamos un ejemplo, si yo pienso que hay personas malas que me quieren hacer daño y me quieren hacer sufrir y tienen la &#8216;culpa&#8217; de todo mi malestar o sufrimiento, está claro que este pensamiento no ayuda a mi salud, no me ayuda a mantener el buen funcionamiento de mi cuerpo. Este pensamiento no es un pensamiento de sabiduría. Es un pensamiento que vamos e iremos cambiando a medida que nos vamos llenando de sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En tercer lugar, trata sobre la parte económica, los recursos necesarios para vivir. ¿Es ésta una gran preocupación porque todavía vivimos desigualdades económicas y personas que no tienen los mínimos?</strong></p>
<figure id="attachment_15510" aria-describedby="caption-attachment-15510" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/frustrada.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-15510" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/frustrada-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/frustrada-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/frustrada-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/frustrada.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15510" class="wp-caption-text">«Pensar que si sufrimos o nos sentimos aburridos de la vida<br />quiere decir que no la estamos mirando con los ojos<br />de la sabiduría.» Imagen de Engin Akyurt en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Sí, es verdad, hay personas que no tienen los mínimos para poder vivir. Ahora bien, el enfoque, en lugar de buscar culpables, más bien debería ser quizás otro. Pensar que, si una persona no tiene recursos económicos, no es fruto de su mala suerte, sino más bien una consecuencia de su falta de habilidades, conocimientos y herramientas para poder generar recursos. Por lo tanto, en el enfoque de la sabiduría, la EDUCACIÓN es un elemento clave. Se trata de destinar recursos a enseñar a educar a las personas para que tengan buenos resultados no solo en su economía sino también en las otras problemáticas que normalmente van asociadas a la pobreza económica, salud, adaptación a los cambios y relaciones humanas. Si observamos, veremos que en general cuando hay un problema económico también hay una dificultad para adaptarse a los cambios de la vida, a determinadas relaciones humanas, y a veces también problemas de salud.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y, en cuarto lugar, sobre la adaptación a los cambios que se producen en la vida. ¿Cómo ejercer la flexibilidad tan necesaria para asumir los cambios?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los cambios en nuestras vidas son para muchos de nosotros un reto difícil de asumir, quiero decir con esto que ver los cambios como una oportunidad de mejora y de aprendizaje no es a veces fácil. A menudo vemos los cambios de nuestras vidas como una desgracia, como una mala suerte, como un hecho que no debería pasar o de darse en nuestras vidas. Así son muchas las personas que ven como una injusticia o como una mala suerte el hecho de tener una enfermedad o el hecho de perder un trabajo, una separación matrimonial y toda una serie de cambios que tendemos a etiquetar como &#8216;malos&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">La visión de sabiduría es siempre la de ver los cambios como una oportunidad de aprendizaje, como un punto de salida para desarrollarnos interiormente con sabiduría, como una oportunidad de hacer un cambio interno de creencias, de ideas, de pensamientos. La sabiduría tiene mucho que ver con una mente flexible, una mente abierta, una mente científica, una mente que quiere comprobar, observar, verificar si cambiando los &#8216;mapas&#8217; o paradigmas mentales cambia la realidad externa y se vuelve más armoniosa.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En el aprendizaje constante durante la vida hay muchos momentos y etapas diferentes, pero ¿cómo se acepta todo lo que toca vivir?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Lo que toca vivir es algo muy cambiante y depende en gran medida de nuestra manera de pensar, de nuestro &#8216;mapa&#8217; mental. Pongo un ejemplo personal: Cuando yo tenía 32 años hice un viaje con el que era y había sido mi prometido, aunque habíamos tenido desde los 24 años, con idas y venidas, quiero decir con épocas en las que nos veíamos y tratábamos y otras en las que nos distanciábamos. A los 32 años en uno de estos reencuentros hicimos un viaje a Ámsterdam. Fue bonito, y cuando volvimos lo dejamos, tuvimos otra época de distanciamiento. Al cabo de muchos años cuando yo tenía 45 nos volvimos a reencontrar, él se había casado, tenía un hijo y hacía poco se había separado. En aquel encuentro él me confesó que cuando hicimos aquel viaje a Ámsterdam, él me quería pedir en matrimonio, pero no se atrevió, ya que me vio muy cambiada en actitudes y manera de ser, no era la chica que él había conocido y de la que se había enamorado.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese momento entendí que lo que nos toca vivir depende mucho de nosotros. Yo había hecho un cambio interno, un cambio de carácter, de manera de pensar y aquello cambió mi destino, lo que me tocaba vivir.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sabemos que la vida es un continuo aprendizaje. ¿Cómo despertar el deseo de aprender, la curiosidad, la capacidad de sorprendernos&#8230;?</strong></p>
<figure id="attachment_15518" aria-describedby="caption-attachment-15518" style="width: 407px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/pareja-feliz.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-15518" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/pareja-feliz-300x179.jpg" alt="" width="407" height="243" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/pareja-feliz-300x179.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/pareja-feliz-1024x610.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/pareja-feliz.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 407px) 100vw, 407px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15518" class="wp-caption-text">«El sabio valora y agradece cada día en esta escuela que es la vida.» <br />Imagen de Tung Lam en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La vida es un continuo aprendizaje, es cierto, y una de las maneras que tiene la vida para empujar este aprendizaje y esas ganas de cambiar, de crecer, de adquirir nuevas herramientas y nuevos conocimientos es el SUFRIMIENTO. Es decir, el sufrimiento humano es el motor, lo que hace que muchas personas empiecen a buscar respuestas, empiecen a buscar ayudas, empiecen a leer libros, acudan a un psicólogo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Vienen a usted, como psicóloga?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En mi trabajo las personas vienen a nosotros porque sufren, es entonces cuando tenemos la oportunidad de poder hacer y dar esa educación, estas herramientas, esos conocimientos de sabiduría. Si una persona está bien con sus resultados de vida, con los cuatro aspectos que hemos nombrado no busca el cambiar para aprender, cuando hay conflictos es cuando el ser humano se moviliza para poder disminuir o dejar de sufrir. Ojalá, que cuando estamos bien siguiéramos teniendo esas ganas de aprender, de mejorar. En el marco de la sabiduría el pensamiento es: «Cualquier situación o hecho en la vida de un ser humano por bien que sea, siempre es susceptible de ser mejorada».</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo se puede elaborar el propio <em>plan pedagógico</em>? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay que entender el <em>plan pedagógico </em>como estos hechos o cambios que se provocan en nuestras vidas y ante los que a menudo no vemos la relación causa-consecuencia, es decir, aquellos hechos en los que no nos vemos a nosotros como causantes de lo que nos pasa.</p>
<p style="text-align: justify;">En algunas cosas entendemos y vemos la causa de lo que estamos viviendo, pero en otras ocasiones no la vemos, ni la entendemos. Cuando nos pasa esto, ver los cambios o situaciones que nos presenta la vida como un plan docente o pedagógico, es un elemento clave. En el fondo es decir: veo todo lo que pasa en mi vida como una oportunidad para aprender.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, está claro que cuanto mejor alumno uno sea y más aprenda, el plan pedagógico tenderá a hacerse más fácil, menos complicado. Cuanta más sabiduría acumulo en mi interior más fácil se hará para mí afrontar los cambios y situaciones que me plantea la vida ya que tengo muchas más herramientas. Por lo tanto, si queremos simplificar nuestro plan docente la clave está en crecer en sabiduría. Eso que digo lo he comprobado y verificado en mi vida, lo puedo decir con voz bien alta y segura.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>También en su libro invita a ser personas competentes, en lugar de ser competitivos. ¿Qué quiere decir ser competente? </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/portada-libro.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright wp-image-15521 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/portada-libro-200x300.jpg" alt="" width="205" height="308" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/portada-libro-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/portada-libro.jpg 400w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /></a>Un alumno o una persona competitiva es aquella que se compara con los demás, aquella que quiere ser mejor que el otro, tener más que el otro, más reconocimiento, más dinero, más sabiduría, más de todo, en definitiva.</p>
<p style="text-align: justify;">En cambio, el competente no se compara con el otro con el fin de superarlo en tener o hacer más que el otro, sino que aprovecha y aprende del otro la manera o las maneras de mejorar en sus habilidades y conocimientos. El competente valora y busca el propio crecimiento y mejora, para estar cada día mejor y mejor en todos los aspectos y a la vez se alegra cuando ve que el otro quizás sabe más o tiene más de lo que sea. El competente pide ayuda al que sabe más o tiene más para poder mejorar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Y un último consejo que favorezca el cultivar la sabiduría de la vida?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Aprender a valorar la vida que tenemos, el tiempo que tenemos aquí en este planeta Tierra para poder seguir aprendiendo y creciendo. Pensar que si sufrimos o nos sentimos aburridos de la vida quiere decir que no la estamos mirando con los ojos de la sabiduría. Una persona con sabiduría agradece y valora lo que pasa en su vida, ya que es siempre una oportunidad para poder seguir avanzando y creciendo. El sabio valora y agradece cada día en esta escuela que es la vida.</p>
<p><em>Assumpta SENDRA MESTRE<br />
Periodista<br />
Barcelona, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 116, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/crecer-en-sabiduria/">Crecer en sabiduría</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Corporeidad y Espíritu</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/06/corporeidad-y-espiritu/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2020 04:58:47 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[trascendencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CRAVEN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/corporeidad-y-espiritu/">Corporeidad y Espíritu</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em> “Injerta los perales, Dafne,<br />
</em><em>porque, aunque tú no lo verás,<br />
</em><em>tus descendientes recogerán los frutos.”<br />
</em><em>Virgilio</em></p>
<p><em>“Y cuando llegue el día del último viaje,<br />
</em><em>y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,<br />
</em><em>me encontraréis a bordo ligero de equipaje,<br />
</em><em>casi desnudo, como los hijos de la mar”<br />
</em><em>Antonio Machado</em></p>
<p style="text-align: justify;">Desde el momento del primer llanto, cuando nacemos, iniciamos el proceso de comunicación con nuestro entorno. Primero, la percepción de la realidad externa como método para conseguir lo que necesitamos para sobrevivir: calor, alimentos, protección. Después, poco a poco, a través de las percepciones, iremos tomando conciencia de la propia existencia, del propio cuerpo, de la capacidad de movimiento; identificaremos las sensaciones que nos producirán emociones agradables o desagradables y elaboraremos nuestras respuestas.</p>
<figure id="attachment_5404" aria-describedby="caption-attachment-5404" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5404 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela-300x205.jpg" alt="" width="300" height="205" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela-300x205.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela-1024x699.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela-600x410.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela.jpg 1217w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5404" class="wp-caption-text">«Puede ser que los valores de la fuerza del Bien<br />que hemos intentado cultivar durante nuestra vida,<br />vengan a iluminar nuestra corporeidad caduca<br />¡con la fuerza del espíritu!»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Pronto reconoceremos que entre el “yo” y el entorno hay una frontera que nos acompañará toda la vida. Del autorreconocimiento del propio cuerpo se crea el esquema corporal (somatograma), que abarca todo lo que está en “la parte de aquí”, bien diferenciado del entorno como “la parte de allá” y de este proceso se desprende el concepto de corporeidad. El somatograma es la información sensitiva-sensorial que permite a un individuo, en todo momento, sentir su situación en el espacio, la postura que en él adopta y los movimientos que realiza. La interrelación entre las dos partes de esta frontera, el “yo” y el “otro”, es, precisamente, la comunicación de la que he empezado a hablar.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos los seres vivos establecen formas de comunicación con el entorno del que dependen mediante el reconocimiento y la catalogación de todo lo que es “otro” y establecen complejas formas de convivencia con los demás mediante la socialización. En el proceso de la evolución desde nuestros ancestros hasta el <em>homo sapiens</em> aparecen los lóbulos frontales del cerebro que cambian la forma del cráneo. El hombre continúa gozando del cerebro primitivo (paleoencéfalo) que preserva todos los instintos y funciones básicas para la vida, pero elabora un neoencéfalo capaz de concebir ideas abstractas, razonar y reconocer la propia existencia, el superego, y la de los otros. Es el pensamiento, que es la memoria autoconsciente que rige la conducta.</p>
<p style="text-align: justify;">Los seres humanos establecemos una interrelación tan compleja con el entorno que la socialización no tenía suficiente con el gesto y precisaba núcleos cerebrales dedicados a dar apoyo a este proceso de comunicación. Al mismo tiempo que se afinaban los músculos laríngeos, hacía falta una estructura cerebral que transformara las ideas en conceptos verbalizables como palabras y se producía un progreso en el cerebro humano que facilitaba tanto el habla como la expresión escrita. El área de Broca es una parte del cerebro humano involucrada en la producción del lenguaje, ubicada en la tercera circunvolución frontal, en las secciones opercular y triangular del hemisferio dominante en el lenguaje.</p>
<p style="text-align: justify;">La capacidad del superego de los lóbulos frontales humanos para entender la propia vida le hace conocer la propia finitud, prever la senectud y la muerte y formular la pregunta fundamental del <em>homo sapiens</em>: ¿Cuál es el sentido de la vida? Y desde los vestigios de la existencia de nuestros ancestros, se han encontrado formas de religión adorando entidades espirituales que puedan dar al hombre la esperanza de una nueva existencia después de la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">La evidencia de la senectud, la decadencia y el fin que nos espera le da a la corporeidad una importancia primordial: ¿Es todo lo que tenemos? Pero nuestro cerebro sabe que la vida continuará después de nosotros y se nos hace inaceptable la pérdida de esta vida y este cuerpo que nos permite gozarla. Aparece así un concepto abstracto que da otra dimensión a la corporeidad: el espíritu. El concepto de alma o de psique, o de pensamiento, es para unos pensadores fruto de un núcleo cerebral donde residiría el núcleo decisorio de comportamiento y, para otros, fruto de la dualidad corporeidad/alma que es fundamento de todas las religiones.</p>
<figure id="attachment_5414" aria-describedby="caption-attachment-5414" style="width: 200px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5414 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar-683x1024.jpg 683w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar-600x900.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar-1024x1536.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5414" class="wp-caption-text">«Desde el momento del primer llanto, <br />cuando nacemos, iniciamos el proceso<br />de comunicación con nuestro entorno.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No tenemos fundamentos científicos para averiguar la trascendencia <em>post mortem</em> de la vida humana y queda en el ámbito de la libertad de cada uno declararse “creyente” o no. Pero esta declaración personal no debería ser importante porque, si hay una existencia trascendente y un espíritu creador y resucitador, lo que nos pedirá no será qué ilusiones hemos tenido en nuestra vida sino, más bien, cómo nos hemos comportado.</p>
<p style="text-align: justify;">El comportamiento, lo que en el uso de nuestra libertad elegimos hacer con nuestra corporeidad caduca, sí que es importante. Para calificar lo que hacemos, elaboramos precozmente conceptos como el bien y el mal que califican nuestros actos y condicionan todo lo que hacemos durante nuestro paso por la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Si pensáramos que todo lo que nos pasará en la vida ya está determinado por las circunstancias del nacimiento -como los griegos creían en el determinismo, en el que decidían los dioses del Olimpo- no sería necesario que nos esforzáramos demasiado en lo que hacemos con nuestro cuerpo, porque ya está todo decidido y no podríamos cambiar nada. Sólo intentar averiguar lo que nos espera consultado el vaticinio del oráculo.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras somos jóvenes y estamos bien, pensar en aprovechar el momento y desarrollar un narcisismo hacia nuestra hermosa persona “antes de que la cuerda se acabe”. Pero si consideramos que el pensamiento humano, aun siendo elaborado por la corporeidad efímera, puede trascender de alguna manera después de nuestra muerte, tal vez sería bueno construir unos valores que dieran sentido a la vida. Unos valores como ayudar al prójimo, ser honesto.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando vamos por la calle y estamos bien, todos parecemos iguales, los demás solo ven los distintivos externos de nuestra corporeidad. Pero cuando llega ese momento del sufrimiento físico o psíquico que en algún momento de la vida a todos nos llega, cuando perdemos el narcisismo de la belleza, cuando el bastón nos acompaña por el camino de la decadencia, puede ser que no tengamos nada más que esa bien visible ruina, o que se manifieste una fuerza interior que nuestra apariencia externa no manifestaba. Puede ser que los valores de la fuerza del Bien que hemos intentado cultivar durante nuestra vida, vengan a iluminar nuestra corporeidad caduca ¡con la fuerza del espíritu!</p>
<figure id="attachment_5402" aria-describedby="caption-attachment-5402" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5402 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5402" class="wp-caption-text">«¿Cuál es el sentido de la vida?»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No es fácil subir montañas. Pero cuando el cuerpo es fuerte y tienes la esperanza de alcanzar la cima, encuentras las fuerzas. No obstante, en la vida, todo lo que se sube después hay que bajarlo, y cuando se va perdiendo el vigor o cuando llega la enfermedad, nos preguntamos por qué nos toca pasar ahora por este camino tan oscuro. Si todo lo que habíamos construido era nuestro cuerpo, cuando éste cae, cae todo. Pero, si con la ayuda de nuestra corporalidad hemos construido valores, éstos se manifiestan ahora, como una epifanía, y aquella bondad que practicábamos en la intimidad, se manifiesta en todo nuestro entorno. ¡Vivamos la decadencia con alegría, resignación y fuerza para mantener la esperanza!</p>
<p style="text-align: justify;">Somos quienes somos gracias a todos los que nos han precedido y lo que nos ha legado la civilización, la cultura, la lengua, la música, el conocimiento y, también, la fuerza del pensamiento que a mí me gusta llamar la fuerza del espíritu. Tal vez, todo es fruto material de nuestra corporalidad, pero no hay duda de que ha persistido después de la muerte y que no se llevaron nada de lo que hicieron en su vida. ¡Injertaron los perales cuando sabían que ellos no podrían comer ninguna de sus peras!</p>
<p style="text-align: justify;">Si el espíritu era antes que el cuerpo o fue el cuerpo quien creó el espíritu, insisto, no me parece lo más importante porque son formas de hablar y lo importante son las formas de vivir y de hacer. Lo importante es que el espíritu se manifestó a través del cuerpo y nosotros somos testigos de ello y este legado nos acompañará en nuestra propia decadencia hasta que podamos emprender nuestro último viaje ligeros de equipaje, dejando como legado los perales bien injertados y la sonrisa que habremos compartido con las buenas compañías que hemos encontrado por los caminos de la bondad y del amor. ¡La Fuerza del Bien, que quizás habíamos ido construyendo con nuestra corporalidad, nos ayudará a despedirnos con la luz de la esperanza!</p>
<p><em>Jordi CRAVEN-BARTLE</em><strong><em><br />
</em></strong><em>Médico oncólogo, bioeticista y músico<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 98</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/corporeidad-y-espiritu/">Corporeidad y Espíritu</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Situaciones personales límite</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/02/situaciones-personales-limite/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Feb 2018 05:58:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[compasión]]></category>
		<category><![CDATA[educación social]]></category>
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		<category><![CDATA[marginación]]></category>
		<category><![CDATA[pastoral penitenciaria]]></category>
		<category><![CDATA[Situaciones personales límite]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo social]]></category>
		<category><![CDATA[Victoria Molins]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Victòria MOLINS</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/02/situaciones-personales-limite/">Situaciones personales límite</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">«<em>No es el conocimiento lo que ilumina el misterio. Es el misterio lo que ilumina el conocimiento.</em>» Esta verdad me pone en situación de entender lo que quiero expresar en estas líneas. Porque se trata del misterio de la persona, uno de los mayores que tenemos y que nunca llegaremos a vislumbrar por completo. Hechos a imagen y semejanza de Dios, penetrar en la persona es penetrar en el mundo del espíritu que siempre es único e irrepetible. Por tanto, nunca llegaremos a poder captar perfectamente nuestro conocimiento de un ser humano a pesar de que conozcamos a muchos otros seres humanos.</p>
<figure id="attachment_2999" aria-describedby="caption-attachment-2999" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-con-ar-i-sr.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2999 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-con-ar-i-sr-300x200.jpeg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-con-ar-i-sr-300x200.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-con-ar-i-sr.jpeg 320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2999" class="wp-caption-text">Victòria Molins: estar y sonreír con todos. <br /> Fotografía: Esther Borrego</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Por lo menos, los años y la experiencia te hacen penetrar en el conocimiento de ciertas conductas –nunca en la persona con toda su riqueza y dignidad, a veces escondida– porque las conductas pueden repetirse, la persona, no. Este es uno de los fundamentos de no poder juzgar nunca, porque podremos tener un juicio de las conductas, pero nunca de la persona.</p>
<p style="text-align: justify;">En este momento de mi vida y de experiencia acumulada, vienen a mi memoria algunas de las personas que estoy tratando con una relación de amistad –que no terapéutica como profesional– pero sí de acompañamiento como proceso educativo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hablaré de dos casos que en este momento son motivo de gran sufrimiento no tanto por buscar alcanzar metas, como por curar heridas. He ahí la gran dificultad y el terrible <em>shock</em> del misterio humano.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin familia que lo educara y le diera cariño e incluso sin unos padres que lo mimasen en su primera infancia, creció en la calle. Desde pequeño, su entorno fue la droga. Luego llegaron los años de internamientos: en centros de menores, en la cárcel y en un piso de rehabilitación al salir de la prisión.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde fuera es fácil juzgar por parte de todos aquellos que tienen ocasión de acercarse a él viendo sólo sus conductas: las mentiras, las recaídas, las peleas y los robos cuando tiene ocasión. Desde el punto de vista de la ley no es difícil clasificarle e incluso juzgarle, puesto que ha incumplido unas normas, unas leyes y puede hablarse de delitos. ¿Quién osaría hablar de culpa? Yo, por lo menos, nunca me atrevo. Tendremos que trabajar para conseguir que esta persona adquiera nuevos hábitos, que serán muy distintos de los que la vida le ha acostumbrado a practicar. Poco a poco, quizás veamos cambios exteriores en sus conductas, se irá amoldando a lo que le conviene para convivir sin demasiados problemas, sin sufrir por las consecuencias de sus actos. Pero, ¿cómo penetrar en su interior y averiguar todo lo que está pasando por su mente y su corazón, por sus pensamientos y sus sentimientos?</p>
<p style="text-align: justify;">A menudo ni los cursillos de la prisión, ni los programas terapéuticos que sigue –porque solo eso le asegura los permisos penitenciarios–, consiguen aquel cambio interior que hace que la persona se serene, viva en paz consigo misma y aumente su autoestima.</p>
<figure id="attachment_3006" aria-describedby="caption-attachment-3006" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-2.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3006 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-2-300x200.jpeg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-2-300x200.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-2.jpeg 320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3006" class="wp-caption-text">Fotografía: Esther Borrego</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Mis conversaciones con una persona así en la cárcel son un ejemplo de esta impotencia para penetrar en el misterio de dolor, de desánimo, de angustia que me manifiesta, casi sin palabras, con un desgarrado: «¡Ya no puedo más!»</p>
<p style="text-align: justify;">En ese momento, los consejos y las consideraciones –lo tengo claro–  no sirven de nada. El silencio, el abrazo sincero y una pequeña demostración de que tiene valores que ni siquiera él mismo ha descubierto, es lo único que yo sé hacer y que me da un mínimo de resultado. El hecho de no poder salir de una situación, sentir la propia impotencia como una carga insoportable, es una de las sensaciones más angustiosas del ser humano. Y si esta va cargada de culpa, de una culpa que se agarra al alma como una hiedra —nada tan pegajoso—, atormentándose a sí mismo, puede devenir desesperación que, a mi entender, es la pasión más fuerte de la persona y el desencadenante de tragedias que nos cuesta entender.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre recordaré lo que me dijo una mujer, angustiada por el maltrato psicológico y físico de su pareja después de oír en el informativo uno de esos delitos que estremecen: el de una mujer que mata a sus hijos. Estas fueron sus palabras, que me hicieron hacerme cargo de algunas situaciones: «Mira, cuando oigas que una madre ha matado a sus hijos, no digas nunca que es una madre desnaturalizada; piensa que es una madre desesperada que no quiere para sus hijos lo que ella está pasando.»</p>
<p style="text-align: justify;">Santa Teresa narra, con su maestría para describir situaciones interiores, lo que sintió en una ocasión —o Dios le manifestó— de lo que podía sentir un condenado; son las palabras más parecidas que conozco a las que escuché a un drogadicto con síndrome de abstinencia: «Esto (el dolor corporal) no es nada en comparación del agonizar del alma, un apretamiento, un ahogamiento, una aflicción tan sensible y con tan desesperado y afligido descontento, que yo no sé cómo encarecerlo. Porque decir que es un estarse siempre arrancando el alma, es poco; porque aún parece que otro os acaba la vida, más aquí el alma misma es la que se despedaza.» (Vida, 32)</p>
<figure id="attachment_2987" aria-describedby="caption-attachment-2987" style="width: 322px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/mano.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2987" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/mano-300x198.jpg" alt="" width="322" height="228" /></a><figcaption id="caption-attachment-2987" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay.com</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay todavía otro dolor interior del alma que es difícil de erradicar en la persona atormentada, es el de las heridas que otro ha causado en lo más sensible de la persona: me refiero a la violación o al abuso. Arrancar el dolor de aquella alma herida en lo más hondo de su ser es dificilísimo. Hay una tendencia a sentirse culpable de tal modo que vuelven al recuerdo y al hecho demasiado a menudo, impregnando de dolor y de impotencia, toda su vida. He acompañado a más de una mujer en estas circunstancias y he conocido una carga de dolor insoportable. Y si el caso tiene lugar en el seno de la familia, se añade un grado más de dificultad, porque no se sienten con el valor necesario para «denunciar» ni, incluso, para alejarse sin un sentimiento de culpabilidad terrible.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo más doloroso es que en nuestra sociedad hay mucha gente con situaciones trágicas, y no tanto por circunstancias como las descritas, que son casos límite, sino por la falta de oportunidades que es una de las cosas que más me preocupan. No tener oportunidades –laborales, emocionales, sociales, económicas, de formación, etc.–, crea situaciones que llevan en sí mismas la semilla de la autodestrucción mediante las drogas, el alcohol o cualquier otra adicción.</p>
<p style="text-align: justify;">Los que, como mínimo, creemos en el valor de la persona humana, deberíamos tomar muy en serio aquel consejo de San Pablo que tanto recomendaba el Concilio Vaticano II: «Los creyentes hemos de dar razón de nuestra esperanza. (1 Pe 3,15)»</p>
<p><em>Victòria MOLINS GOMILA<br />
</em><em>Teresiana<br />
</em><em>Barcelona (España)</em></p>
<p><em>Artículo publicado en la revista RE edición en catalán, n. 85, enero 2016</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/02/situaciones-personales-limite/">Situaciones personales límite</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Arropar con belleza</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/08/arropar-con-belleza/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Aug 2017 04:56:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[acompañamiento en el duelo]]></category>
		<category><![CDATA[Arropar con belleza]]></category>
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		<category><![CDATA[Natàlia Plá]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[vejez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Natàlia PLÁ</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Pocas cosas (y digo pocas por prudencia metódica) tienen una carga de dotación de sentido tan poderosa como la belleza. Ajena a los cánones estéticos, aquí la belleza tiene que ver con las entretelas del alma, con la ternura y la compasión. Tiene que ver con la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que la belleza coloca el sentido en la cosa en sí y no en ningún punto ulterior al que conduzca. Aquello que vivimos toma sentido por sí mismo y en sí mismo: por bello, pasa del tiempo a la eternidad, redimensiona todo lo otro que está implicado.</p>
<p style="text-align: justify;">La belleza es capaz de convertir lo objetivamente duro e implacable, en algo amoroso. De detener la mirada que, inquieta, busca más allá para quedarse, sosegada y saciada, en lo que está sucediendo acá. La belleza instiga a liberar el gesto del miedo o el reparo para osar la cercanía.</p>
<p style="text-align: justify;">Una respuesta a lo que nos abruma por terrible —algo insólita, cierto—es optar por introducir una carga de belleza en ello. Una belleza radical, osada, fuerte e intrépida. Cuando no se puede eliminar el dolor, cuando hay que convivir con él y buscarse las mañas para paliarlo, echar mano de lo bello es una apuesta extraña pero llena de posibilidades.</p>
<p style="text-align: justify;">La belleza unge el sufrimiento, ofrece una distracción de él porque atrae a otro lugar existencial. Al de la vida que sigue palpitando a pesar de tanto…</p>
<figure id="attachment_2513" aria-describedby="caption-attachment-2513" style="width: 379px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2513" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-300x225.jpg" alt="" width="379" height="284" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 379px) 100vw, 379px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2513" class="wp-caption-text">Fotografía: Maria Bori</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No hace mucho supe de la existencia de las <a href="http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/muerte-ultimo-abrazo/?por=mosaico" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>death doulas</em></a>, profesionales que acompañan a personas en el momento de su muerte. A veces, cuando intentamos formar para acompañar ciertos procesos de enfermedad, de duelo, de sufrimiento, etc. olvidamos las posibilidades que ofrece generar espacios de belleza en esos contextos. Una belleza con entrañas de compasión.</p>
<p style="text-align: justify;">En esa obra sugerente y rebosante de ternura que es <em>Óscar y la dama de rosa</em>, Mamie Rose propone a Óscar, un niño enfermo de leucemia en su recta final, que viva cada día como si fueran diez años. Gráficamente, con humor y acierto, Eric-Emmanuel Schmitt hace describir a Óscar cómo son las cosas cuando se tienen cien años:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;">“<em>Cuanto más viejos somos, más tenemos que afinar el gusto para poder apreciar la vida. Tenemos que convertirnos en personas refinadas, en artistas. Cualquier cretino puede disfrutar de la vida a los diez o a los veinte años, pero a los cien, cuando uno ya no se puede mover, hace falta usar la inteligencia.” </em></p>
<p style="text-align: justify;">A veces, edad y circunstancia no van de la mano. Disfrutar de la vida cuando todo va de cara, no tiene apenas mérito: como dice Óscar, cualquier cretino puede hacerlo. Y es más, se demuestra serlo mucho cuando ni por esas se logra sacarle partido a la vida y sentirse bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cuando acucian las circunstancias adversas, cuando sobreviene la enfermedad o la edad avanza en achaques y limitaciones, hay que usar la inteligencia, convertirse en artistas, refinarse hasta agudizar ingenio y paladar, si se quiere disfrutar de la vida. Ahí es donde entra la belleza y, con ella, la creatividad.</p>
<p style="text-align: justify;">No es que la belleza dé respuestas a todos los porqués. Pero reubica esas preguntas. Les resta virulencia porque la vida recobra, por unos instantes, lo que nunca deberíamos olvidar y que es lo que la dota de sentido en sí, siempre y en toda circunstancia: que es una ocasión para el amor en cualquiera de sus expresiones. Entonces, la belleza brota por doquier, ungiendo, consoladora, la realidad.</p>
<p><em><a href="http://www.nataliapla.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Natàlia PLÁ</a><br />
</em><em>Asesora y acompañante filosófica<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Agosto de 2017</em></p>
<p>&nbsp;</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/08/arropar-con-belleza/">Arropar con belleza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Hospitalidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/04/hospitalidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Apr 2017 04:56:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
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		<category><![CDATA[Acogida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/04/hospitalidad/">Hospitalidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Durante un año trabajé en el proyecto “Rosalía Rendu”, Vincles, de la Compañía de las Hijas de la Caridad, en que cada noche tres o cuatro parejas de voluntarios salían a la calle a visitar a las personas que duermen bajo el cielo, aquellas que lo han perdido todo, los llamados “sin techo”, con la única intención de estar un rato con ellos y conversar si es el momento, o si no, al menos, desearles buenas noches.</p>
<p style="text-align: justify;">Estoy segura que para muchas de las personas que visitábamos esta era una de las pocas visitas amables que recibían durante el día, y eso que, no llevábamos nada, no dábamos nada, solo les mirábamos a los ojos y los llamábamos por su nombre, si lo sabíamos, pero, sin duda, el poder sentirse reconocido y el hecho de saber que lo íbamos a buscar a él en concreto era ya un cambio respecto a todo lo que había conocido hasta entonces.</p>
<figure id="attachment_1924" aria-describedby="caption-attachment-1924" style="width: 281px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/interior.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1924" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/interior-225x300.jpg" alt="Hospitalidad" width="281" height="326" /></a><figcaption id="caption-attachment-1924" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: Esther Borrego</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Mientras los grupos de voluntarios salían a pasear por las diferentes rutas preparadas, en el pequeño espacio que hay en pleno centro del barrio del Raval de Barcelona, nos quedábamos una voluntaria y yo que estaba cada noche acogiendo a las personas que venían a dormir o a tomar alguna cosa caliente.</p>
<p style="text-align: justify;">He de reconocer que los primeros días no me fue fácil entender el papel que tenía mi presencia allí, yo, trabajadora social, allí no estaba como tal, pero a la vez tampoco como educadora, allí sólo recibía, acogía, acompañaba&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">De repente, una noche llamaron a la puerta, al abrir en la pared de enfrente mismo estaba Cristian apoyado. Un señor que había venido algún día, casi siempre lo habían traído los voluntarios porque su estado no le permitía llegar él sólo caminando, bebía mucho, pero aquel día, allí, apoyado en la pared con una sonrisa que le llenaba la cara me dijo: “Señora, hoy no estoy borracho, ¿puedo entrar?” estaba muy contento, muy satisfecho y me lo quería decir. Entró y estuvimos charlando y riendo como siempre que venía. Es una persona alegre y disfruta de la vida a pesar de todo o quizás gracias a todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquella noche entendí que lo que yo hacía en aquel pequeño y austero espacio acogedor, era posibilitar que aquel que te abre la puerta, que te acoge, te reconozca y a la vez y quizás más, que tú le conozcas, que al decirle “hoy no estoy borracho” sin saber lo que pasará mañana, entienda la profundidad de esa expresión y comparta contigo la alegría del éxito conseguido hoy, porque te ha visto otros días en otro estado y te ha acogido.</p>
<p style="text-align: justify;">Al pensar en hospitalidad, puedo pensar en abrir las puertas de casa y seguramente, en hacerlo para alguien que es diferente a mí, que tiene características que le hacen vivir de otra forma, costumbres que le hacen valorar otras cosas, alguien que no forma parte de mi día a día.</p>
<p style="text-align: justify;">Y hay que pensar como dice el filósofo Daniel Innerarity “… la idea de hospitalidad nos recuerda algo peculiar de nuestra condición: nuestra existencia es quebradiza y frágil, necesitada y dependiente de cosas que no están a nuestra absoluta disposición, expuesta a la fortuna. Por eso, sufrimos penalidad, necesitamos de los otros&#8230;” cosa que no tenemos demasiado presente y menos cuando nos encontramos delante de alguien que vive sin nada, que en su historia lo ha perdido todo y eso se hace demasiado evidente.</p>
<figure id="attachment_1919" aria-describedby="caption-attachment-1919" style="width: 382px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1919" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-1024x680.jpg" alt="Hospitalidad" width="382" height="254" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada.jpg 1072w" sizes="auto, (max-width: 382px) 100vw, 382px" /></a><figcaption id="caption-attachment-1919" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: Esther Borrego</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Agradezco profundamente el tiempo que he podido compartir la vida con personas que llevan mochilas llenas de sufrimiento, de dolor&#8230; personas que lo han perdido todo y no una vez sino muchas, algunos han intentado levantarse pero vuelven a caer y aún así lo intentan de nuevo, quizás hasta que ya no pueden más.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente lo primero que aprendí es que no hay nada que nos haga tan diferentes, cualquier hombre o mujer delante de otro tiene muchas más cosas que los hace iguales que no las que los hagan diferentes, pero nosotros remarcamos tanto lo que nos diferencia que incluso nos matamos por ello, ¡cuando hay tanto que nos iguala!</p>
<p style="text-align: justify;">El mejor regalo ha sido poder comer cada día en una mesa con personas que habían tenido vidas muy diferentes pero que todos habíamos nacido de una madre y un día moriremos. Y en aquella mesa todos éramos uno más y, como expresa Josep María Esquirol al inicio de su ensayo <em>La resistencia íntima, </em>“renovamos la vida juntos y la fruición de los alimentos la sintetiza la dimensión más anímica: sentarse alrededor de la mesa y compartir palabra y gesto”.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es al encontrarte cara a cara, de tú a tú, con alguien con una historia de vida tan diferente a la tuya, cuando puedes valorar todo lo recibido y a la vez situarte en que si él o ella lo ha podido perder, quizás tú también puedes hacerlo. Sí, ahora soy muy consciente de que quedarse en la calle no es tan imposible y que en muchas circunstancias lo único que nos lo puede evitar es la red familiar y/o social que tenemos. Porque todos nacemos extremadamente vulnerables y sin los otros no sobreviviríamos, pero eso lo olvidamos con demasiada facilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás para mí la hospitalidad es abrir el corazón al otro, ofrecer un espacio de intimidad donde pueda ser él, donde descansar, reposar,&#8230; tiene más que ver con ser cobijo para el otro&#8230;</p>
<p><em>Esther BORREGO LINARES<br />
</em><em>Trabajadora social<br />
</em><em>Barcelona (España)</em></p>
<h6><em>* Artículo publicado originalmente en catalán en la Revista Valors, febrero 2017</em></h6><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/04/hospitalidad/">Hospitalidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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