Evolución social del trabajo

Evolución social del trabajo

Imagen de Alexander Lesnitsky en Pixabay

Hace pocos días se celebraba la Fiesta del Trabajo, del 1º de Mayo, apodado modernamente como día de los trabajadores y las trabajadoras. Como telón de fondo, la situación precaria laboral que se ha dado a lo largo de la historia de la humanidad y que se da ahora pues también se ha visto afectada por la pandemia de la Covid19.

Así vemos que el concepto de trabajo y las maneras de trabajar ha tenido una larga evolución y se ha realizado de muchas maneras: Sería fácil hablar de “democracia” cuando en una ciudad había unos pocos de miles de ciudadanos sostenidos por millones de esclavos, sin voz ni voto ni derecho alguno, pudiendo ser vendidos, incluso matados a capricho, sin piedad alguna.

Las revoluciones de los esclavos lograron transformar la sociedad a un sistema de mayor libertad y dignidad. En occidente se pasa a los “siervos de la gleba”: las tierras son propiedad del rey o de los nobles; el siervo es libre, pero los frutos de la tierra que cultiva debe entregarlos al dueño. Éste acumula bienes para construir castillos, vivir con un boato propio, a la vez que se compromete a proporcionar las semillas necesarias; y con sus ejércitos, defender a sus siervos de invasiones y ataques.

Sigue evolucionando el modo de trabajar, nace el comercio, nace la burguesía; y ésta, enriqueciéndose, provoca la revolución industrial con el avance de las técnicas, y surgen las masas de trabajadores. No son esclavos, tampoco siervos, pero están atados por unas normas que impone el trabajo industrial: horarios obligatorios, trabajo regular o monótono, más o menos especializado.

Los dueños quieren pagar lo menos posible, cobrar lo más posible por sus productos; ganar lo máximo y manipulan y explotan la masa obrera sin demasiados escrúpulos ni sensibilidad social. Naturalmente esto provoca las reacciones violentas de los obreros pidiendo horarios más humanos, descansos, vacaciones, salarios más altos y justos. Se defienden creando sindicatos, se apoyan en nuevas ideologías socializantes. Largas luchas tan dolorosas.

Y se ha avanzado mucho.

No obstante, la nueva tecnología revoluciona de nuevo toda la industria, la mecanización, la robótica, la informática, etc., hace ya inútiles las anteriores grandes masas de productores. Se puede atender y más baratamente, las necesidades de los consumidores suficientes para mantener en buen estado la industria, sin necesidad de convertir en consumidores al exceso de productores necesarios. Excesos que sólo dan problemas: obligan a construir más viviendas, más carreteras, maternidades, escuelas, proporcionar diversiones, ocio, hospitales, seguridad social, pensiones, peligros ecológicos, etc., para que puedan tener al menos un mínimo de vida digna humana.

Pero los trabajadores difícilmente se conforman con este mínimo; quieren más, se sublevan y exigen más puestos de trabajo, cargando excesivamente la posibilidad de la cultura del bienestar. Hay masas que sobran, de ahí impulsar los planes de anticoncepción, abortos, eutanasias activas y leyes terribles en algunos países. Esto ha llevado a los peores fracasos: las peores guerras de la historia, el mayor desequilibrio entre ricos y pobres, y a poner en peligro la ecología.

Sin embargo, empieza una nueva era.

Nadie ha pedido nacer. La familia, la sociedad los ha hecho existir y han de asegurar un mínimo de vida digna humana hasta el final de sus días, tanto si el nuevo ser quiere trabajar como si no. La responsabilidad de existir no es del hijo sino de aquellos que los engendran. Con una paternidad responsable de los padres, dando ejemplo de la alegría de existir incluso aceptando con gozo la muerte. Muerte que es resumen de todos nuestros límites, porque significa que existimos, dado que los únicos que no mueren son los que no existen.

Con este ejemplo positivo y gozoso, los padres pueden conseguir que los hijos libremente disfruten de su mundo, trabajen porque quieren, y ajardinen por amor el universo que está a su alcance.

No son así, forzados esclavos del trabajo, sino seres libres que, por otra parte, encontrarán su gozo, su alegría y todo lo que necesiten para vivir con una progresiva mayor dignidad humana. Serán amigos, habrá paz.

Con este nuevo estilo el trabajo será una fiesta.

Mayo de 2021

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