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	<title>Amor | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Amor | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Interdependencia sin dependencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 04:59:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Interdependencia sin dependencia]]></category>
		<category><![CDATA[madurez emocional]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Mercé Conangla]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Mercé CONANGLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/interdependencia-sin-dependencia/">Interdependencia sin dependencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>El individualismo, una estrategia agotada</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">Demasiada soledad, demasiado egoísmo, demasiada dispersión. Poco a poco, y, sin darnos cuenta, <strong>nos vamos desconectando</strong> de nosotros mismos y de los otros hasta que acabamos <strong>siendo ajenos</strong> unos de otros.</p>
<p style="text-align: justify;">El individualismo como estrategia de supervivencia está condenada al fracaso. Y si bien mantener la identidad es necesario para no diluirnos en el grupo, la persona individualista apela al propio bien en detrimento del bien de los demás. El egoísmo, aparentemente ganador, acaba siendo el gran perdedor.</p>
<p style="text-align: justify;">En momentos de crisis y dificultades será la interdependencia colaborativa, lo que nos debe permitir<strong> aunar la fuerza del grupo</strong> para el bien de cada uno de sus miembros.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Nadie es una isla</strong></h4>
<p style="text-align: justify;"><em> Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es una parte del continente, una parte de la masa. Si el mar se lleva un pedazo, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa señorial de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por tanto, nunca preguntes por quién tocan las campanas: tocan por ti</em>. (John Donne, Devociones en ocasiones emergentes, Meditación XVI).</p>
<p style="text-align: justify;">No somos islas. Podemos ser personas autónomas, pero no somos autosuficientes, y nos necesitamos para satisfacer nuestras necesidades. La cuestión es que, a veces, no tomamos conciencia de ello hasta que probamos el sabor amargo de la soledad.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos agrupamos en comunidades por supervivencia, por interés o por afinidad. En todos los casos nos mueve una <strong>mezcla de egoísmo y generosidad</strong> porque, cuando nos sentimos unidos a los demás, el miedo se reduce. Confiamos en que, lo que no pueda uno, podrán los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cuando aparece la<strong> soledad</strong>, se reproducen todos los <strong>miedos atávicos</strong> y se amplifican los miedos aprendidos. Afloran sentimientos de pérdida y de inseguridad sobre qué será de nosotros, cómo saldremos adelante, cómo podremos lidiar con los avatares de la vida; sentimientos de exclusión y abandono; tristeza y pena; desesperanza e incluso desesperación.</p>
<p style="text-align: justify;">No somos islas. <strong>Necesitamos puentes</strong> que nos unen a los demás y que nos permitan generar el sentimiento que interesamos y que somos importantes en la comunidad humana.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Intersomos</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">Es un concepto que utilizamos en el modelo Ecología Emocional para expresar el hecho de que todos los seres vivos del planeta estamos vinculados de tal manera que lo que nos ocurre a unos tiene impacto en toda la cadena de la vida. Somos interdependientes.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestro último libro <a href="https://ecologiaemocional.org/5/Libros?only=76"><em>Cambio climático emocional</em> </a>hacemos inciso en que uno de los cambios urgentes de modelo, que como sociedad humana hemos de realizar, es lo que nos debe llevar a este<em> «interser»</em> y realizar el tránsito que va de una sociedad ausente, indiferente y en soledad, al «<em>intersomos»</em> y a las redes bondadosas de<strong> apoyo mutuo</strong>.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>La soledad emocional</strong></h4>
<p style="text-align: justify;"><em>Nuestra gran tormenta en la vida proviene del hecho que estamos solos, y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad. (</em>Guy de Maupassant).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La soledad</strong>, justamente es una de las <strong>epidemias</strong> más graves del siglo XXI. Estamos hablando de la soledad destructiva, de esa que nos deshumaniza, que nos hace sentir excluidos y que nos lleva a la ansiedad, a la angustia, a la depresión y a la desesperación. De esa soledad que hace que no queramos seguir viviendo. Y este tipo cada vez hay más.</p>
<p style="text-align: justify;">La soledad emocional tiene mucho que ver con la distancia afectiva. Tiene que ver con la falta de tacto y de contacto, con el hambre de &#8216;piel&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuánto tiempo llevas sin que alguien te acaricie, te toque o te abrace? ¿Cuánto tiempo sin que alguien te llame, sencillamente, por el sencillo motivo de escuchar tu voz, saber que estás bien, para hacerte saber que eres importante en su vida? ¿Cuánto tiempo sin que alguien escuche a las<strong> pequeñas cosas</strong> que le quieras contar<strong> sin mirar al reloj</strong>, sin gestos de impaciencia? ¿Cuánto tiempo sin compartir risas o llantos con alguien? ¿Cuánto tiempo? Mucha pantalla, y demasiado WhatsApp desincronizado.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día parece ser que una<strong> llamada directa</strong> es considerada una <strong>invasión de la intimidad</strong> y poco menos que una agresión. Y no estamos hablando de las llamadas de operadoras telefónicas o agentes de venta varios que irrumpen indeseadamente en nuestra intimidad a diario. Un &#8216;te abrazo&#8217; escrito o escuchado no es lo mismo que un abrazo sincero, real: <strong>dos cuerpos</strong> que voluntariamente <strong>se unen, se sienten</strong>, corazón con corazón, manteniendo brevemente el contacto y una caricia.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto es lo que puede aliviar el sentimiento de <strong>soledad emocional</strong>. No se trata de hacer sólo que a alguien no le falte &#8216;de nada&#8217;. Este &#8216;de nada&#8217; sólo para el cuerpo físico o mental no es suficiente. Nuestro cuerpo emocional debe ser bien atendido. Esta soledad emocional afecta a niños, adolescentes y adultos, pero de forma muy especial dos colectivos: las personas mayores que viven solas o en residencias y los colectivos con diversidad funcional o intelectual. Ambos sufren esa ausencia de &#8216;piel&#8217;. Esta soledad emocional nos afecta a todos y todos necesitamos encontrar formas de <strong>cubrir las necesidades afectivas</strong>, de tacto, de contacto, de presencia, de pertenencia y de amor.</p>
<figure id="attachment_25336" aria-describedby="caption-attachment-25336" style="width: 475px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-25336" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-300x200.jpg" alt="Intersomos con todo lo que existe" width="475" height="316" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 475px) 100vw, 475px" /></a><figcaption id="caption-attachment-25336" class="wp-caption-text"><em>Ninguna gota sabe de qué flor viene             Foto: Annette Meyer en Pixabay</em></figcaption></figure>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Los precios que estamos dispuestos a pagar</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">Éste es el tema. Y la respuesta no puede ni debe ser<strong> nunca vender nuestra libertad</strong> a cambio de cariño y de calor. Porque caeríamos en las redes de la <strong>dependencia emocional</strong>, aquella que nos convertiría en esclavos de los demás y de sus manías.</p>
<p style="text-align: justify;">Asumir la soledad, no la soledad-desconexión, sino la soledad-conexión con uno mismo, aquel espacio de silencio y encuentro necesario para reflexionar, para crear, para recuperar nuestro equilibrio, es algo que debemos entrenar desde pequeños.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso es necesario aprender a trabajar nuestra autonomía personal: la intelectual, la emocional y la relacional; aprender a desobedecer todo aquello que juega en contra del respeto y que invade el espacio que necesitamos para crecer y para florecer como personas; ser valientes para decir, para discrepar, para abandonar lo que pueda terminar siendo una losa o una cárcel.</p>
<p style="text-align: justify;">Somos seres<strong> interdependientes</strong>, no sólo respecto a los demás humanos sino <strong>con todos los seres</strong> con quien compartimos el planeta. Debemos serlo conscientes. Debemos saberlo valorar. Sólo así podremos cuidarnos, no desde el poder, ni la lástima&#8230; sino desde la compasión más tierna al saber que intersomos y que juntos tejemos la trama de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque lo que yo hago en la trama, me lo hago a mí mismo y viceversa.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Un texto final para reflexionar</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">En los Upanishads, hay un bello texto que refleja el interés:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>«Las abejas toman el néctar de distintas flores y después fabrican la miel. </em><em>Una gota de miel no puede pretender que viene de una flor y otra gota de miel que viene de otra flor; la miel es un todo homogéneo. Del mismo modo, todos los seres son uno, aunque no sean conscientes de ello. </em><em>El tigre y el león, el lobo y el jabalí, el gusano y la mariposa, la mosca y el mosquito, todos vienen del alma y pertenecen al alma».</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>María Mercé CONANGLA<br />
</em><em>Psicóloga clínica, enfermera y escritora.<br />
</em><em>Presidenta de la Fundación Ecología Emocional<br />
</em><em>Barcelona, abril 2025<br />
</em><em>www.fundacioecologiaemocional.org</em></p>
<p style="text-align: justify;">(Artículo tomado de la Revista Re Catalá, abril 2025).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nota informativa:<br />
</strong><em>Cada vez hay más personas que viven y vivirán solas en España. Según el INE, en 2019 había 4.793.700 personas viviendo solas, </em><em>de las que más de dos millones (2.009.100) tenían más de 65 años. Esto suponía un 41,9%, del que un 72,3% (1.452.300) eran mujeres.</em><br />
<em>Para 2035, la previsión es que continúe la tendencia al alza. El INE proyecta que dentro de 15 años uno de cada tres hogares será unipersonal, </em><em>al pasar de los 4,8 millones en la actualidad a los 5,7 millones.</em><br />
<em>https://cenie.eu/es/blogs/silver-economy-una-realidad-abierta/la-soledad-epidemia-del-siglo-xxi. Juan Carlos Alcaide</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Bibliografía:<br />
</em></strong>Cambio climático emocional Mercè Conangla y Jaume Soler. Editorial Amat, 2023</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/interdependencia-sin-dependencia/">Interdependencia sin dependencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Liberar el amor</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/03/liberar-el-amor/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 05:59:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
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		<category><![CDATA[Jordi Cussó]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CUSSÓ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/liberar-el-amor/">Liberar el amor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Una de las frases que más veces repite Jesús a lo largo de todo el Nuevo Testamento es “<strong>no tengan miedo</strong>”. Si lo repite tantas veces, será porque <strong>tener miedo</strong> es uno de los <strong>principales obstáculos</strong> para poder vivir la vida de Dios e instaurar el reino de Dios entre nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos hemos experimentado que <strong>el miedo paraliza</strong>, quita la paz interior y nos hace vivir en la <strong>desconfianza más absoluta</strong>. ¿Quién se abandonará a Dios y a los demás cuando lo que experimenta es la sensación de miedo? Sólo la confianza da la apertura necesaria para dejar que los demás nos acompañen y que Dios entre en nuestra vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Ayer, releyendo unos apuntes de un retiro que hace años nos dio un sacerdote amigo, me fijé en una idea que subrayó varias veces: “<em>Lo <strong>contrario al amor no es el odio sino el miedo</strong>, porque el miedo nos impide amar. El odio es un fruto del miedo</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">Impresionante. <strong>El miedo</strong> nos impide amar porque nos hace ver a<strong> los demás como enemigos</strong>, y nos lleva a la <strong>desconfianza</strong> más absoluta. No podemos vivir como si estuviéramos rodeados de enemigos, personas que nos  amenazan y que nos hacen la vida difícil.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo incluso me hace ver<strong> enemigos dentro de mí</strong>. Se comprende pues, que si el mandamiento principal de Jesús es “amaos unos a otros”, nos recuerde con tanta insistencia que no podemos tener miedo. Y también comprendo que nos invite a <strong>amar a los enemigos</strong>, porque es <strong>la forma de superar todo miedo e instalarnos en la amistad</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivir la amistad en Dios y en los demás es el reto al que estamos llamados. Tengo que <strong>vivir amando</strong> y ese amor será testigo de que también puedo amar a los que están lejos, a los que no participan habitualmente de mi entrono vital.</p>
<figure id="attachment_24064" aria-describedby="caption-attachment-24064" style="width: 499px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/03/beach-4524911_1280.jpg"><img decoding="async" class=" wp-image-24064" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/03/beach-4524911_1280-300x169.jpg" alt="" width="499" height="281" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/03/beach-4524911_1280-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/03/beach-4524911_1280-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/03/beach-4524911_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 499px) 100vw, 499px" /></a><figcaption id="caption-attachment-24064" class="wp-caption-text"><em>Es necesario liberarse del miedo a amar                     Fotografía: jplenio en Pixabay</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Una de las <strong>mayores contradicciones</strong> que hemos vivido en el interior de las religiones, es haber invitado a la gente a que se amen, pero a la vez hemos creado en la gente un <strong>cierto miedo a vivir amando</strong>. Como si amar al otro pudiera tener <strong>algo de malo y de peligroso</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Este tipo de contradicción ha hecho daño, porque nos ha instalado en el tuétano, en nuestro inconsciente, el mayor obstáculo para vivir la Buena Noticia del Amor. Si tengo miedo a amar, ¿cómo podré vivir el mandamiento del amor? <strong>Desde el miedo</strong> el cristianismo, y cualquier otra religión, queda reducido al <strong>cumplimiento de unas normas</strong> que nos dan la seguridad de que estoy viviendo correctamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Es necesario <strong>liberar el amor</strong> de muchos legalismos y añadidos de tipo filosófico y cultural que se han ido añadiendo a lo largo del tiempo, pero que no son constitutivos del mensaje de Jesús. Hay que recuperar el famoso dicho de San Agustín: “<strong>Ama y haz lo que quieras</strong>”.</p>
<p style="text-align: justify;">No podemos olvidar que la <strong>auténtica levadura</strong> de nuestro mundo es <strong>el amor de Dios</strong>. Hay que inundarlo todo de este amor y que en todas partes se derrame el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Seguramente esto será lo que los<strong> teólogos llaman el cielo</strong>.</p>
<p><em>Jordi CUSSÓ PORREDÓN<br />
</em><em>Sacerdote y economista<br />
</em><em>Barcelona, marzo 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/liberar-el-amor/">Liberar el amor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La siembra</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/09/la-siembra/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 16:58:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Anna-Bel Carbonell Ríos]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[educar]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[independencia]]></category>
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		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[valores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Anna-bel CARBONELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/la-siembra/">La siembra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Años atrás un amigo, buen conocedor del continente africano, nos explicó que los campesinos africanos cuando siembran lo hacen tirando la semilla atrás para no pisarla. No miran donde cae, dejan que crezca y la acompañan, confían y cuidan su proceso de crecimiento, pero sin preocuparse en exceso porque, al fin y al cabo, no depende solo de ellos lo que pase.</p>
<figure id="attachment_17197" aria-describedby="caption-attachment-17197" style="width: 415px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-17197" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280-300x200.jpg" alt="" width="415" height="277" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 415px) 100vw, 415px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17197" class="wp-caption-text">«La siembra la hemos ido haciendo de puntillas<br />sobre una tierra por descubrir, la hemos acompañado y protegido,<br />pero los hijos no son nosotros, no son nuestra réplica.»<br />Imagen de THỌ VƯƠNG HỒNG en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Para nosotros, como padres, la historia representó un punto de inflexión y nos ayudó a confiar y desconfiar a la vez. A desconfiar, a dudar y cuestionarnos cómo estábamos haciendo lo de educar, dado que no existe un manual de instrucciones de cómo ser padres y educar los hijos, y reproducimos o intentamos, supuestamente, mejorar desde nuestra perspectiva lo que hicieron con nosotros nuestros padres. Debemos pararnos y darnos cuenta de que quizás tardaremos en ver resultados, y nunca sabremos del todo si lo estamos haciendo correctamente, y esta incertidumbre es sana porque habla de la fragilidad humana y de que, por supuesto, no tenemos ninguna varita mágica para entrever el mañana, ni tampoco la respuesta a todas las preguntas.</p>
<p style="text-align: justify;">Al confiar en que todos aquellos valores que hemos transmitido a nuestra hija, porque creemos en ellos y para nosotros son válidos, posarán y arraigarán, como esta semilla sembrada desde un azar protector para no pisar su manera de sentir y pensar. Quizás en algunos momentos ha parecido, en especial durante la adolescencia, ese momento vital que nos pone a prueba a todos, principalmente a los adultos cuando todo parece oscurecerse y derrocharse, cuando todo se ningunea y transforma, cuando los referentes cambian y todo se cuestiona, que tantos esfuerzos por estimar y ofrecer lo mejor no han servido para nada. Pero, lo cierto es que la vida es una hoja en blanco que se va llenando con lo que cada uno vive, con cada error y acierto, con cada triunfo o fracaso, con la huella que dejan en nosotros todas las personas que se nos cruzan por el camino, con lo que sucede cerca nuestro o con los acontecimientos a nivel mundial, con cada abrazo, cada amistad, cada discusión, cada nacimiento y cada muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">La siembra la hemos ido haciendo de puntillas sobre una tierra por descubrir, la hemos acompañado y protegido, pero los hijos no son nosotros, no son nuestra réplica. Un hijo es un ser independiente, único e irrepetible, un yo que crece y hace camino desde la libertad, con el calor, los referentes y las herramientas que les hemos ofrecido desde un amor incondicional. Lo que resulte en un futuro, sin embargo, no depende en absoluto sólo de nuestra bienintencionada intervención, sino de la suma de muchos factores, empezando por cómo son ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien cierto es que, además, la etapa de paso de niño a adulto, la tan temida adolescencia, nos pone a prueba y pide un extra de confianza. Confiar es no perder la esperanza pase lo que pase. Una esperanza que a veces es obscena —como dice uno de los protagonistas de la película The old oak— porque, yendo más allá de las crisis familiares adolescentes, hay que recordar que nos genera expectativas que no siempre llegan como las he soñado, pero de pronto nos ayudan a caminar y a mirar siempre adelante. A vueltas, confiar pide trabajar una seguridad y una templanza personales interiores no siempre fáciles de construir, una autoconfianza que se debe ir renovando y alimentando desde la esperanza.</p>
<p><em>Anna-bel CARBONELL RÍOS</em><br />
<em>Educadora</em><br />
<em>España</em><br />
<em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 117, edición catalana, en enero 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/la-siembra/">La siembra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Mirar con ojos de amor</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/09/mirar-con-ojos-de-amor/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Sep 2023 04:56:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[inocencia]]></category>
		<category><![CDATA[Mar Galceran]]></category>
		<category><![CDATA[mirada]]></category>
		<category><![CDATA[Mirar con ojos de amor]]></category>
		<category><![CDATA[pedagogía de la mirada]]></category>
		<category><![CDATA[ternura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mar GALCERAN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/09/mirar-con-ojos-de-amor/">Mirar con ojos de amor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cuántas veces nos habremos quedado embelesados contemplando la mirada y el rostro de un niño, cuando todavía están libres de toda adversidad y mezquindad mundana. Muestran un afán especial para la exploración, la indagación, la curiosidad&#8230; acompañado de una actitud ávida para la observación. Supongo que a algunos no nos es extraña esa imagen del niño que durante ratos muy largos se entretiene observando las interminables hileras de hormigas transportando comida hacia el hormiguero, o recorriendo los pasos de una lagartija o mirando un cielo estrellado intentando contar todos los puntitos de luz que ve en él. Todo lo que les rodea les resulta estimulante y rico porque su interior está lleno de inocencia, bondad y deseo de conocimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Y cuántas veces se nos habrá ensanchado el corazón contemplando la compenetración de miradas entre un bebé y su madre o padre, como si ambos pudieran entrar a través de los ojos en lo más profundo del otro. Una profundidad que derrama ternura, cariño, protección, confianza, cuidado, amor.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero qué rápido se adormece en la conciencia del hombre esta sabia disposición inicial para el aprendizaje y la profundización desde la mirada.</p>
<figure id="attachment_11187" aria-describedby="caption-attachment-11187" style="width: 410px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-con-ojos-de-amor.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-11187" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-con-ojos-de-amor-300x200.jpg" alt="" width="410" height="273" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-con-ojos-de-amor-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-con-ojos-de-amor-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-con-ojos-de-amor-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-con-ojos-de-amor-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-con-ojos-de-amor-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-con-ojos-de-amor.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11187" class="wp-caption-text">«Hacer pedagogía de la mirada significa ser capaz de descubrir ‘el alma’<br />de las cosas y las personas, penetrar en lo profundo de la realidad.»<br />Fotografía: Cindy Parks en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Madres y padres, educadoras y maestros se quejan a menudo de que los niños se cansan en seguida de todo, que necesitan cambiar continuamente de actividad, que cada vez cuesta  más despertarles el interés por algo. Y los padres a menudo distraídos y dispersos, entre pantallas y multiplicidad de tareas y preocupaciones, olvidan mirar atentamente los reclamos de sus niños. Y es que, a nuestra mirada, probablemente le hace falta una dieta significativa porque ha quedado demasiado atrapada por la sobresaturación de estímulos, información, actividades, etc., de manera que vamos recibiendo y colocando en nuestro cerebro de forma indiscriminada y sin posibilidad de poder profundizar suficientemente, una serie de imágenes, contenidos, situaciones, experiencias, hechos&#8230; que generan al mismo tiempo un afán constante de más novedad. O, lo más preocupante, vamos acostumbrando nuestra mirada a la prisa y el cambio continuado de escenario, no sea caso que caigamos en el aburrimiento, y a las situaciones de injusticia, violencia o crueldad que acabamos normalizando y banalizando.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos hace falta pues hacer pedagogía de la mirada, aprender a detenernos ante la realidad que nos rodea para abrazarla con la misma profundidad que hacen los bebés con sus progenitores. Como si el tiempo quedara parado por la plenitud de la felicidad, como si toda avidez quedara satisfecha por el amor y la ternura, como si toda vulnerabilidad y fragilidad quedara protegida por el calor del cuidado y la atención. Porque, ¿hay algo mejor que la mirada de un bebé para darnos cuenta de la ternura, la bondad y el infinito amor del que somos portadores y estamos llamados a ofrecer y expandir? Hacer pedagogía de la mirada significa ser capaz de descubrir &#8216;el alma&#8217; de las cosas y las personas, penetrar en lo profundo de la realidad. Mirar nuestro interior para darnos cuenta de la luz que ya somos. Aprender a discernir y discriminar qué es importante y nuclear y qué secundario, circunstancial o superficial; implica ofrecer elementos y criterios para la interiorización, un espacio de quietud y calma, un entorno sobrio, un determinado grado de silencio, educación de los sentidos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Porque, ¿dónde está lo profundo y lo esencial de la vida? ¿En la inmensidad del océano? ¿En el infinito del firmamento? ¿En el misterio de cada albada? ¿En la concepción de cada ser? Quizá&#8230; Pero la profundidad de la vida está adentro nuestro y afuera, cuando nuestro dentro transforma nuestra mirada y lo hace todo bello y digno.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace un par de años conocí a Daniela, una mujer transexual de mediana edad que ejercía prostitución, esquizofrénica y drogadicta, que vivía en la calle y que se encontraba en situación irregular a pesar de llevar más de diez años en el país.</p>
<p style="text-align: justify;">En aquel momento su situación era compleja y de mucho deterioro, pero comenzó un proceso de recuperación, con el apoyo de diferentes entidades. Un día mientras desayunábamos juntas me comentaba que sentía que había vuelto a nacer a los cuarenta años. Consiguió su primer contrato en el mercado laboral ordinario, y estaba realmente feliz y agradecida. La cuestión es que en un momento de la conversación le pregunté qué le había permitido salir del pozo donde estaba, qué le había vuelto a conectar con la vida, dada la dinámica de autodestrucción que había estado llevando. Y su respuesta no fue el hecho de haber obtenido un trabajo, recibido ayuda en su regularización o haber conseguido un recurso residencial. La respuesta me perforó el alma. Me dijo: «Lo que a mí me salvó fue una mirada. Fue la mirada de una madre. Yo sentí por primera vez en mi vida que alguien me miraba con amor. Con ese amor incondicional que no te juzga y te acepta tal y como eres. Llevo esta mirada clavada en mi corazón». Ojalá aprendiéramos a mirar a los demás y a mirar la vida con los ojos de ese amor infinito que todos llevamos dentro desde los orígenes de nuestra existencia.</p>
<p><em>Mar GALCERAN<br />
Pedagoga<br />
España<br />
Publicado originalmente en revista RE catalán núm. 112</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/09/mirar-con-ojos-de-amor/">Mirar con ojos de amor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El tiempo de lo pequeño</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/08/el-tiempo-de-lo-pequeno/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Alegre]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Aug 2023 04:57:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pedagogía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[acompañamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[corresponsabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[El tiempo de lo pequeño]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Alegre]]></category>
		<category><![CDATA[pacto educativo]]></category>
		<category><![CDATA[sembrador]]></category>
		<category><![CDATA[semillas]]></category>
		<category><![CDATA[valores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Josep ALEGRE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/08/el-tiempo-de-lo-pequeno/">El tiempo de lo pequeño</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_11530" aria-describedby="caption-attachment-11530" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/0.-El-tiempo-de-lo-pequeno-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-11530" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/0.-El-tiempo-de-lo-pequeno-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/0.-El-tiempo-de-lo-pequeno-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/0.-El-tiempo-de-lo-pequeno-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/0.-El-tiempo-de-lo-pequeno-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/0.-El-tiempo-de-lo-pequeno-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/0.-El-tiempo-de-lo-pequeno-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/0.-El-tiempo-de-lo-pequeno-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11530" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La esperanza es la virtud del sembrador. Incorpora también otros nombres: aguante, paciencia, vigilancia, cercanía, tolerancia, ternura&#8230; La esperanza es uno de los grandes motores en nuestra vida que nos impulsa en la conquista de lo que nos apasiona. Confinados en las sombras de un mundo herido, con lo común debilitado, con las distancias agrandadas…, se necesitan personas solícitas para rehabilitar, auxiliar y buscar puntos de contacto: acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, cuidarse, suscitar comprensión… Poner las bases de un mundo diferente nos involucra a todos, tanto personal como comunitariamente, como sembradores esperanzados. Disfrutamos de un espacio de corresponsabilidad en nuestra actividad que nos permite generar, iniciar y construir nuevos procesos de desarrollo y transformación. Todos estamos convocados a valorar el bien común y buscarlo para todos, a recuperar la amabilidad transformadora en pos de consensos, a abrir caminos y tender puentes que conecten la vida y las vidas, a invertir nuestras mejores energías en procesos creativos valientes y transformadores para todos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>1.- El poder de las semillas</strong></p>
<figure id="attachment_11531" aria-describedby="caption-attachment-11531" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/1.-El-poder-de-las-semillas-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-11531" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/1.-El-poder-de-las-semillas-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/1.-El-poder-de-las-semillas-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/1.-El-poder-de-las-semillas-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/1.-El-poder-de-las-semillas-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/1.-El-poder-de-las-semillas-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/1.-El-poder-de-las-semillas-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/1.-El-poder-de-las-semillas-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11531" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La semilla es una realidad potencial que crece en el presente. La fecundidad de las semillas es un misterio. Algunas germinan en condiciones adversas y salen adelante en sitios inverosímiles. Otras con todos los cuidados no avanzan. La calidad de la semilla determina el tipo de cosecha, por eso los agricultores guardan las mejores para la siembra, conscientes además, de que la cosecha multiplicará la cantidad, manteniendo su calidad. Para ello mimarán esa especie de útero materno que se da en la tierra, para su buen desarrollo, germinación y maduración de la semilla. Todo tiene su momento. Primero prepararlo, enterrar las semillas y dejar que mueran para que germinen. Hay que sembrar incluso en tierra infértil, sin desanimarse, aportando nutrientes que faciliten el desarrollo adecuado de las semillas. Pero hay que dejar hacer, tener paciencia, renunciar a lo que no aporta nada. El sembrador elige todo aquello que fortalezca la semilla que crece desde dentro. Sembrar es siempre un gesto de esperanza en el porvenir, de continuidad, de futuro…</p>
<p style="text-align: justify;">Tenemos ante nosotros el horizonte de una gran oportunidad de potenciar nuestra esencia fraterna y esparcir semillas de esperanza para un mundo diferente en una única humanidad. Es el momento de ponerse manos a la obra, de mirar hacia adelante con valentía sembrando acuerdo y armonía, superando obstáculos, tendiendo puentes, respetando la vida, la dignidad y la libertad. El primer paso, que marca los siguientes, se dispone en la familia. Pero hay que hacer un pacto educativo global, desde todos y para todos, que involucre a las generaciones más jóvenes y a toda la humanidad. Hay que tomar decisiones valientes y audaces que busquen una cultura integral, participativa y multifacética. Se trata de generar procesos que asuman constantemente la fragmentación y contrastes en que vivimos y que, desde la realidad que compartimos, potencien una humanidad capaz de conversar desde el lenguaje de la fraternidad. Las semillas de este nuevo pacto son muy valiosas: el cuidado, la paz, la justicia, la bondad, la belleza, la acogida, la fraternidad… Una vez plantadas y germinadas sus frutos se multiplicaran.</p>
<figure id="attachment_11532" aria-describedby="caption-attachment-11532" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/2.-Acompanar-el-desarrollo-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-11532" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/2.-Acompanar-el-desarrollo-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/2.-Acompanar-el-desarrollo-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/2.-Acompanar-el-desarrollo-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/2.-Acompanar-el-desarrollo-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/2.-Acompanar-el-desarrollo-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/2.-Acompanar-el-desarrollo-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/2.-Acompanar-el-desarrollo-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11532" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>2.- Acompañar el desarrollo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una buena semilla, abonada y regada de forma perseverante, proyecta hacia una buena cosecha. Pero pide tiempo, necesita acoplarse y asentarse en su crecimiento. Bajo la aparente inactividad se va generando un entramado de raíces, imprescindible para la armonía actual y futura. Este largo proceso generador, aportará estabilidad y equilibrio para que pueda germinar eficientemente sorteando lo que resulta nocivo. El resultado futuro se nutre, también, de la paciencia, de la constancia y del horizonte al que anhelamos. En día a día, el quehacer a largo plazo, el empeño con que lo afrontamos, el espacio necesario que le damos…, será lo que al final sostendrá y afianzará el desarrollo. En la educación pasa algo parecido. A veces nos empeñamos en saltar o quemar etapas sin que las raíces tengan suficiente fuerza para sostener el progreso. O no tenemos paciencia y buscamos resultados de manera inmediata. O tiramos la toalla por nuestra mirada cortoplacista. O pensamos que el crecimiento llega sin esfuerzo o dedicación.</p>
<p style="text-align: justify;">En la educación, que es una semilla que plantamos, hay que estar también pendientes de los entornos que pueden invadir nuestro espacio educativo, y que no siempre ayudan a crecer. Hay que proteger la vida que va desarrollándose en el interior de cada educando, ablandando los espacios que necesite y dejando abierta la puerta de nuestro corazón. La espiga verde se entrega a  la esperanza. La escuela es casa y campo de extraordinaria esperanza, para el que acoge la semilla y también para el que la siembra. La esperanza mira más allá de lo inmediato y tiene la certeza de que esa semilla se multiplicará de manera fértil. El educador y el educando actúan con paciencia y saben esperar, pese a no ver los resultados enseguida. Espera, a pesar de que corten algunos brotes, para que crezcan después con mayor fuerza. Aprovecha su semilla y la hace crecer aunque las condiciones sean desfavorables. Su esperanza no se detiene porque esta creación nunca estará terminada, pero con fe atrae al ahora el futuro que espera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>3.- Horizontes de esperanza</strong></p>
<figure id="attachment_11533" aria-describedby="caption-attachment-11533" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/3.-Horizontes-de-esperanza-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-11533" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/3.-Horizontes-de-esperanza-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/3.-Horizontes-de-esperanza-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/3.-Horizontes-de-esperanza-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/3.-Horizontes-de-esperanza-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/3.-Horizontes-de-esperanza-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/3.-Horizontes-de-esperanza-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/3.-Horizontes-de-esperanza-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11533" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El educador sabe que su semilla es el amor y que el plan mágico de desarrollo para que crezca es extenderlo con gestos concretos, y construyendo un mundo como Dios manda: más fraterno, más libre, más solidario, más amable… El camino de la vida necesita este itinerario de esperanza basado en la fuerza de la solidaridad. Un camino de cercanía y de cultura, de encuentro en el que de todos podemos aprender. Reconocer, respetar, integrar…, son marcas del itinerario educativo de cambio, que nos ha de conducir a un mundo abierto en el que nadie quede excluido. Las cosas son buenas en sí mismas, y por ello hemos de actuar con gratitud e impulsar juntos la familia humana con la perspectiva de una cultura sana, abierta y acogedora de mente y de corazón. La educación es una de las formas más efectivas de humanizar el mundo y la historia. En la educación anida la semilla de la esperanza que es el motor del cambio. Una esperanza de belleza, de bondad, de paz, de justicia, de solidaridad, de armonía social que son fortalezas asequibles.</p>
<p style="text-align: justify;">La educación invita a la coparticipación y siempre es un acto de esperanza. Lleva por caminos contrarios al egoísmo ambicioso y fatalista. Invita a salir de la aridez y atrofia de la indiferencia. Suscita y ofrece nuevos horizontes esperanzadores de futuro. Porque la educación es un acto de amor que ilumina el camino con una mirada lúcida, fraterna y responsable. Ser educador es una gran suerte y un reto continuado de acompañamiento. El educador es un facilitador coherente que no pierde la ilusión. Promueve la verdadera alegría incluso ante las dificultades. Busca tocar los corazones de los alumnos para que nunca pierdan la primera misión en la vida: amarnos los unos a los otros. El mundo necesita un nuevo compromiso educativo que involucre a todos los que formamos parte de él. Que tome en consideración las realidades de tristeza y temor hacia el futuro. Que abandone la indiferencia y se comprometa con el bienestar de todas las personas y busque la prosperidad de nuestro planeta. Que tenga una especial atención hacia las nuevas generaciones ante las necesidades y oportunidades estimulantes que van surgiendo.</p>
<figure id="attachment_11534" aria-describedby="caption-attachment-11534" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/4.-Brotes-de-resurreccion--scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-11534" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/4.-Brotes-de-resurreccion--300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/4.-Brotes-de-resurreccion--300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/4.-Brotes-de-resurreccion--1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/4.-Brotes-de-resurreccion--1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/4.-Brotes-de-resurreccion--2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/4.-Brotes-de-resurreccion--90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/4.-Brotes-de-resurreccion--1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11534" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>4.- Brotes de resurrección </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ser grano de sal, levadura, semilla, estrella, antorcha…, que anuncia la vida, la paz, el perdón, el amor… desde lo pequeño. Amor provocado y preferente por los últimos, aglutinando sin pausa, las aptitudes, la generosidad y el compromiso. Nutrirse del aroma de lo cotidiano, asentarse en el quehacer diario, disponerse, madurar, ofrecerse libre…, en el aquí y ahora de la historia al pequeño y al necesitado, con una forma de vida con sabor a evangelio. Abrirse a grandes ideales de bien, solidaridad, la fraternidad, la amistad social, el amor más allá de la geografía y el espacio. Promover los valores que llevan al desarrollo humano integral: solidaridad, servicio, corazón abierto, acogedor, proteger, promover, integrar… Brotar de la sombra o de la luz, de la duda o la certeza, de la adversidad o de la posibilidad… Pero siempre aflorar confiados y esperanzados en la fecundidad de lo pequeño y de lo escondido. Es el tiempo de lo pequeño porque la semilla dorada se convierte en realidad libre, madura y dispuesta para ser cosechada.</p>
<p style="text-align: justify;">La esperanza en el escondido poder de las semillas, en su fecundidad, es un excelente motor también para nuestros tiempos. La educación es un instrumento ideal para iniciar procesos cuyos frutos serán cosechados por otros. Al igual que en el proceso de siembra se necesita tierra, semillas, nutrientes y, sobre todo, un sembrador que sepa asumir y observar las leyes de la siembra, que en la educación hay también una leyes. Se trata de trasmitir valores y saberes esenciales para la interacción social y el desarrollo en comunidad. Las aulas son espacios de vida en los que se fomentan las relaciones entre iguales y el trabajo cooperativo. El proceso educativo es interactivo y el conocimiento se construye de manera social. Tiene varias etapas, se realiza de manera formal o informal en instituciones o en el entorno del individuo, y dura toda la vida.  En ambos casos, quizá, los brotes y el secreto de la resurrección comienzan por abrir los ojos hacia lo que nos rodea (olerlo, tocarlo, sentirlo, impulsarlo…), cultivar después con generosidad esa pequeña semilla que ya palpita dentro de nosotros al existir, y ponernos en camino esperanzados en el tiempo de lo pequeño, porque allí fragua lo grande.</p>
<p><em>Josep ALEGRE<br />
</em><em>Profesor, filólogo y educador socio-cultural<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Agosto de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/08/el-tiempo-de-lo-pequeno/">El tiempo de lo pequeño</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Desenmascarando el amor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Aug 2023 04:56:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio de Castarlenas]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Desenmascarando el amor]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ignacio FERNÁNDEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/08/desenmascarando-el-amor/">Desenmascarando el amor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Continuamos en esta sección de la revista con la difusión de los vídeos que Ignacio Fernández realiza a partir del libro <em>22 Historias clínicas —progresivas— de realismo existencial</em>, de Alfredo Rubio.</p>
<p>En esta ocasión compartimos el vídeo titulado <em>Desenmascarando el amor. </em>En él se parte de la evidencia de que cuando se habla de amor no todos hablan exactamente de lo mismo. El amor es un arte que se puede y se debe aprender. Libertad, lealtad, generosidad&#8230; son características propias del amor y que no se dan en el enamoramiento.</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=MUIZdN6oSK4" target="_blank" rel="noopener">Mirar video en youtube</a></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-11616 size-full aligncenter" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/08/amor.png" alt="" width="619" height="375" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/08/amor.png 619w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/08/amor-300x182.png 300w" sizes="auto, (max-width: 619px) 100vw, 619px" /></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/08/desenmascarando-el-amor/">Desenmascarando el amor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
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		<title>Una espiritualidad para nuestros días</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/05/una-espiritualidad-para-nuestros-dias/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 May 2023 04:59:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Cussó]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
		<category><![CDATA[mindfulness]]></category>
		<category><![CDATA[Una espiritualidad para nuestros días]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CUSSÓ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/05/una-espiritualidad-para-nuestros-dias/">Una espiritualidad para nuestros días</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Mucha gente, <strong>desencantada de las religiones</strong>, busca encontrar una “<strong>espiritualidad</strong>” que llene de sentido su vida. Sienten la necesidad de interiorizar, de encontrar aquello que les ayude a trascender, <strong>a ir más</strong> <strong>allá</strong> de lo que hacen y viven. Pienso que en nuestra tradición cristiana hay muchos elementos que les podrían ayudar en su búsqueda, y hemos de ser capaces de mostrarles con nuestras obras que es posible vivir esa espiritualidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Destaco cuatro puntos de la<strong> espiritualidad de Jesús</strong> que deberíamos ser capaces de trasmitir para acompañar a estas personas en su búsqueda.</p>
<h4 style="text-align: justify;">1.- Vivimos una espiritualidad de la confianza y no del optimismo</h4>
<p style="text-align: justify;">Estamos llamados a <strong>confiar en Dios</strong>, a fiarnos de Él y de lo que que Jesús nos ha dicho. Sabemos que Él está a nuestro lado y que nunca nos dejará ni nos abandonará. Esta actitud de confianza no disfraza la realidad, es decir, no nos la hace ver más bonita o más positiva de lo que realmente es. La confianza nos ayuda a hacer una lectura de la realidad tal y como es, y además nos da las pautas para amarla. Confiamos en Dios porque somos <strong>conscientes de nuestros límites</strong>, de que las cosas no dependen sólo de nosotros, sino que Dios también tiene algo que decir y hacer. Como diría Pedro: sabemos de quien nos hemos fiado, por eso ponemos nuestra confianza en Dios, en los hermanos y en las cosas que hacemos y que vivimos.</p>
<h4 style="text-align: justify;">2.- Vivimos una espiritualidad de la fidelidad y no del éxito</h4>
<p style="text-align: justify;">Hay un pensador judío, Bove, que dice que <strong>el éxito no es uno de los nombres de Dios</strong>. Sus nombres son amor, fidelidad, misericordia, vida, bondad y muchos otros, pero por mucho que busquemos no encontraremos el del éxito.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, nuestro mundo valora el éxito por encima de todo, por eso le cuesta tanto encontrar a Dios. Dios Padre le pide a Jesús que sea fiel, no que tenga éxito en su misión. De hecho, el momento de mayor fidelidad de Jesús estará en la cruz, y a ojos de los hombres es el momento del fracaso más evidente. Jesús nos llama a vivir con fidelidad, a <strong>no tener miedo a fracasar</strong>, y a permanecer fieles en el amor.</p>
<p style="text-align: justify;">Los resultados y la eficacia se miden de forma muy diferente en el mundo y en el Reino de Dios. Mientras para el mundo son básicos y fundamentales, para el Reino de Dios son simplemente innecesarios. La fidelidad al Reino y sus valores es lo que hace presente a Dios en medio de un mundo de eficacia y pragmatismo. No somos ostentosos, queremos edificar este mundo con materiales, sencillos, pobres, especialmente  con los desechos de la sociedad del éxito. El nombre de Dios es Vida, y nosotros sólo <strong>queremos ser piedras vivas</strong>.</p>
<h4 style="text-align: justify;">3.- Vivimos a oscuras una espiritualidad del servicio</h4>
<p style="text-align: justify;">Cuántas veces nos preguntamos si lo que estamos haciendo tiene o no sentido y si nuestra labor pastoral está bien enfocada. Cada vez hay más ancianos en las iglesias, no sabemos qué hacer para que los jóvenes se incorporen, o al menos, parece que ellos no nos entienden y no participan de nuestra vivencia de la fe. Hay que seguir caminando por este desierto con<strong> una actitud de servicio desinteresado</strong>, un poco a tientas, pero sin esperar nada a cambio. De hecho, nosotros no podemos hacer otra cosa, somos esto: hombres y mujeres creyentes, que queremos servir con toda humildad hasta hacernos los últimos de todos. Y es cuando nos instalamos en esa sencillez que nuestro servicio se unge de paz y alegría.</p>
<figure id="attachment_10576" aria-describedby="caption-attachment-10576" style="width: 371px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/05/tealights-6763542_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-10576" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/05/tealights-6763542_1280-300x200.jpg" alt="" width="371" height="247" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/05/tealights-6763542_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/05/tealights-6763542_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/05/tealights-6763542_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/05/tealights-6763542_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 371px) 100vw, 371px" /></a><figcaption id="caption-attachment-10576" class="wp-caption-text">Una comunidad de personas que aman como Jesús amó</figcaption></figure>
<h4 style="text-align: justify;">4.- Vivimos una espiritualidad acompañada</h4>
<p style="text-align: justify;">No podemos hacer las cosas solos, entre otras cosas porque no podríamos dar testimonio del mandamiento del amor. Para amar, como mínimo, debemos ser dos personas, sólo así podrán decir: “<strong>mirad cómo se aman</strong>”. Nuestra vida es estar con los demás y hacer de este estar, una forma de ser, la de Jesús que pasaba haciendo el bien y ayudando a los más necesitados.</p>
<p style="text-align: justify;">El mismo Jesús se rodeó de un grupo de personas que expresaban y vivían todo lo que Jesús anunciaba y predicaba. Todos somos necesarios y formamos el pueblo de Dios, y no somos necesarios sólo para trabajar y hacer cosas, sino para dar testimonio del amor de Dios. Ésta es <strong>nuestra misión principal</strong>, que el mundo vea que somos amigos, hermanos, padres, madres, y esta amistad es la que nos mueve a trabajar por los demás. No somos personas que buscamos un apostolado eficaz, sino una comunidad de <strong>personas que se aman como Jesús nos amó</strong>. Éste es el mejor mensaje que podemos proclamar a la gente de nuestro entorno.</p>
<h4 style="text-align: justify;">5.- Una espiritualidad que cultive los espacios interiores</h4>
<p style="text-align: justify;">¿Cuántas veces hemos comentado la importancia de aprender a escuchar a Dios y a los hermanos? Este aprendizaje pasa por la <strong>oración personal y la comunitaria</strong>. Es necesario tener tiempo para entrar en nuestro interior y encontrar a Dios allí, y después levantar los ojos para reencontrarlo en los ojos de aquel que nos está mirando. Qué complicado es hoy tener tiempo para detenernos y encontrar espacios de estar solos, en silencio, saboreando, desde la quietud, la presencia de Dios. Hemos de ser<strong> artesanos de la soledad y silencio</strong>, esta es la puerta de entrada, para todos aquellos que buscan a Dios. El silencio es la palabra que posibilita todas las palabras, el marco que permite ir más allá de la inmediatez, y abrirse al <strong>misterio que envuelve y habita toda realidad</strong>.</p>
<p><em>Jordi CUSSÓ PORREDÓN<br />
</em><em>Sacerdote y economista<br />
</em><em>Barcelona<br />
</em><em>Mayo 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/05/una-espiritualidad-para-nuestros-dias/">Una espiritualidad para nuestros días</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Llámame</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/01/llamame/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Jan 2023 05:58:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[duelo]]></category>
		<category><![CDATA[entrega]]></category>
		<category><![CDATA[Esther Borrego Linares]]></category>
		<category><![CDATA[generosidad]]></category>
		<category><![CDATA[Llámame]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/01/llamame/">Llámame</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace unos días me llegó un mensaje de whatsapp, pensé que sería una felicitación tan común en estos días de año nuevo, pero al leerlo me sorprendió tristemente la noticia de la muerte de la pareja, compañera de vida de una persona muy querida. Quedamos enseguida para poder compartir lo que había sucedido y cómo estaba ante tal dolor.</p>
<p style="text-align: justify;">Las conversaciones complejas lo son menos con las personas queridas y con las que ya se han podido compartir en otros momentos, salvando las distancias, sentimientos difíciles de explicar y de razonar. Así que pasamos un rato de sincero compartir desde lo que estábamos viviendo en estos días cada uno y, por supuesto, de cómo afrontar lo que se viene después de una pérdida como la de la persona elegida para caminar juntas. Agradecí ese reencuentro y con ello poder estar presente en ese momento.</p>
<p style="text-align: justify;">Al despedirnos mi amigo me dijo algo tan simple como “llámame”, mi respuesta fue “si necesitas algo ya sabes, llama” de repente, me dijo “ahora pido a mis amigos que me llamen”.</p>
<figure id="attachment_9012" aria-describedby="caption-attachment-9012" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/llamame.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9012" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/llamame-300x217.jpg" alt="" width="350" height="253" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/llamame-300x217.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/llamame-1024x741.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/llamame-1536x1111.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/llamame-1320x955.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/llamame.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9012" class="wp-caption-text">Foto: pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Ante esta situación me di cuenta de lo importante que es saber pedir ayuda cuando una sabe que la va a necesitar, y de lo esencial de aquello que decía Vicente de Paul de que nadie sale de una situación vulnerable si no sabe que hay alguien esperándole, si no le importamos a nadie para qué esforzarnos, … ¡qué importante sabernos queridas, esperadas!</p>
<p style="text-align: justify;">Y a la vez pensé en la generosidad que supone estar atentas a lo que sucede a nuestro alrededor, no esperar que la persona nos pida lo que necesita sino estar con esa mirada atenta que permite captar el sentir de la otra persona e intentar estar dispuesta para ofrecer lo mejor de una misma en esa situación.</p>
<p style="text-align: justify;">En general al pensar en solidaridad nos vienen a la mente actitudes relacionadas con ofrecer lo material, con dar más que pensar en darse, en estar, en acompañar, … el otro día pude darme cuenta de lo importante que es dar tiempo, dedicación, compañía, … en darse una misma más que en dar nada, al menos en algunas ocasiones tan especiales como la del duelo.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos despedimos con la tranquilidad de haber compartido lo más esencial tiempo y el ser de cada uno en ese momento.</p>
<p><em>Esther BORREGO LINARES<br />
</em><em>Trabajadora social<br />
</em><em>Barcelona<br />
</em><em>Enero de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/01/llamame/">Llámame</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Ser libre para poder amar</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/08/ser-libre-amar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Aug 2021 04:59:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[resiliencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/08/ser-libre-amar/">Ser libre para poder amar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El otro día escuché la narración de un joven a quien, siendo apenas adolescente, su padre le impedía cortejar a una chica por pertenecer a otra clase social. El joven se rebeló contra esa disposición, y el padre lo puso ante la disyuntiva: <em>«O te quedas conmigo y cumples las reglas, o te vas y no vuelves a tener mi apoyo»</em>. El joven, seguramente sin medir del todo lo que supondría su decisión, afirmó que <strong>no podía vivir en un sitio donde no fuera libre para amar</strong>. Así que se fue. Y en efecto, el padre le cerró la puerta de la casa, le retiró su apoyo económico y no lo vio durante años. El chico se vio obligado a dormir en la calle en la gran ciudad antes de lograr salir a flote por sí mismo. Y creció sin el apoyo familiar durante varios años de su vida estudiantil e inicio profesional.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_7078" aria-describedby="caption-attachment-7078" style="width: 686px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-7078" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente.jpg" alt="Adolescente" width="686" height="457" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente.jpg 1920w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente-1536x1023.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 686px) 100vw, 686px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7078" class="wp-caption-text"><em>No era capaz de vivir donde no fuera libre para amar.</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A partir de entonces, este joven mostró una extraordinaria capacidad para afrontar la adversidad, para valerse por sí mismo, buscar y encontrar salidas a situaciones difíciles. Eligió una universidad que se pudiera pagar trabajando, fue alcanzando en su ámbito laboral cotas crecientes de responsabilidad. Y todo ello en un contexto familiar general al que volvió más tarde, pero en el que no se le consideraba «un triunfador», persona con éxito económico visible en las categorías sociales de su entorno. No ponderaban el gran valor de una persona con tan enorme fortaleza y una <strong>brújula interior</strong> que le guió en su camino contra viento y marea.</p>
<p style="text-align: justify;">Me pregunto qué elementos configuran la respuesta resiliente de alguien ante la adversidad. No todo el mundo es capaz de <strong>mantener su estructura personal</strong> y fortalecerla en circunstancias de ese tipo. Seguramente hay elementos genéticos, de temperamento y energía básicos. Pero también posiblemente el amor recibido de niño, por parte de su madre, abuelos, hermanos, y también, a su manera, de ese padre que sin embargo no fue capaz de asumir la libertad de su hijo. El joven desarrolló una fuerza del yo que se consolidó aún más cuando contó, tan pronto en la vida, únicamente consigo mismo para comer todos los días. Y le acompañó desde entonces una honda espiritualidad, que cultiva conscientemente y le ha preservado del rencor y la ira. Ha tenido y tiene aún ante sí otros grandes desafíos en su armonización vital, pero puede decirse que está bien cimentado para afrontarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">No puedo evitar compararlo en mi mente con algunos jóvenes -ellos y ellas- que, habiendo tenido la atención de sus padres y hasta grados de comodidad privilegiados, gestionan su vida con desdén, descontentos al primer contratiempo, delegando sus responsabilidades en otras personas. Se dice que muchos padres hoy han «amortiguado» en exceso las dificultades a la generación de los niños y adolescentes, con lo que se ha reducido su capacidad de respuesta a los desafíos auténticos de la vida. Un efecto de esa educación excesivamente protectora es la tendencia a atribuir a otros la responsabilidad de lo que les pasa (tienen lo que se llama «locus de control externo»). Son «los demás» los culpables de todo: el gobierno, mi jefe, mis padres&#8230; En cambio la persona que asume su vida en primera persona, tiene «locus de control interno»: sabe que no puede todo, pero intenta todo lo que sí tiene al alcance para superar obstáculos y sacar partido de todas las oportunidades.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente no pueden hacerse generalizaciones. Las personas no reaccionan todas igual, ni siempre&#8230; Tampoco es necesario arrojar a los jóvenes fuera del apoyo familiar para que crezcan. Pero parece que debemos ampliar el margen en que se les permite hacerse cargo de sí mismos, acompañándoles por supuesto en lo sustancial, pero educando su libertad otorgándoles áreas de responsabilidad personal que vayan más allá de sacar adelante los estudios. Y convocándoles para que asuman libremente la opción de seguir adelante, sin abatirse ante las contrariedades, en el aprendizaje de la vida y del amor.</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso de este joven, que veía recortada por su padre la posibilidad de amar a alguien elegido por él, seguramente esa fue la brújula que lo mantuvo en pie a pesar de la desprotección paterna y la carencia de otros apoyos que le habrían hecho más fácil la vida. ¡<strong>Ser libre para poder amar</strong>! Libre de las disposiciones externas e influencias obligadas, pero libre también del peso del resentimiento, la sed de venganza o la ira, que le habrían carcomido por dentro, desgastando la energía necesaria para vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Ser libre para poder amar. Esta frase, que el joven pronunció de manera espontánea ante quien fue su origen, pero que le exigía una sumisión total, expresaba una guía de vida y salió de sus labios sin que él se diera cuenta del alcance que tiene.</p>
<p style="text-align: justify;">A mí me llegó al corazón cuando la escuché. Recordé que en una entrevista radiofónica a Alfredo Rubio, estando en Hermosillo (México), la locutora le preguntó qué diría al mundo si pudiera volver después de la muerte y tuviera un minuto para hablar. Alfredo respondió: «<em>Que sean libres, porque sin libertad no se puede amar</em>«. Una sintonía profunda entre ese joven y el fundador de esta revista. Por eso comparto en ella esta breve historia, deseando para todos esa lucidez y esa fuerza para poder avanzar por la vida.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y Doctora en Comunicación<br />
</em><em>La Herradura, Granada, agosto 2021</em></p>
<p>&nbsp;</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/08/ser-libre-amar/">Ser libre para poder amar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Sanar nuestras relaciones humanas</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/03/sanar-nuestras-relaciones-humanas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:57:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[autenticidad]]></category>
		<category><![CDATA[autonomía]]></category>
		<category><![CDATA[dominio]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[generosidad]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[imitación]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
		<category><![CDATA[respeto]]></category>
		<category><![CDATA[Sanar nuestras relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[sumisión]]></category>
		<category><![CDATA[terapia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=6282</guid>

					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/sanar-nuestras-relaciones-humanas/">Sanar nuestras relaciones humanas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_6311" aria-describedby="caption-attachment-6311" style="width: 411px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/sanar-relaciones.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6311 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/sanar-relaciones-331x219.jpg" alt="" width="411" height="272" /></a><figcaption id="caption-attachment-6311" class="wp-caption-text">«Todo ser humano tiene en su interior el profundo deseo <br />de dar y recibir afecto auténtico; ser valorado y acogido <br />con sinceridad por parte de otro ser humano.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Las relaciones entre las personas suelen ser la fuente más profunda de su vivencia de plenitud o desgracia. Son el baremo con el que en el fondo del corazón se mide la satisfacción interior sobre la propia vida. Nos lo confesamos o no a nosotros mismos, casi todos los demás bienes que se buscan ardientemente: dinero, belleza, ropa y objetos, incluso el poder, tienen por meta convencerse de que uno vale algo y puede conquistar la estima y la consideración de alguien. Todos deseamos sentirnos «alguien» ante alguien. Aunque en el terreno de la realidad, estos bienes a veces nos alejan precisamente de estos vínculos que anhelamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que no se nos enseña cómo establecer relaciones satisfactorias, sanas, constructivas, que llenen. Es un aspecto educativo que suele dejarse abandonado a la improvisación. Los niños no aprenden a ser amigos/as, no se les enseña a gestionar sus sentimientos básicos de afecto, rechazo, miedo, celos, envidia &#8230; Y simplemente imitan lo que ven hacer a las personas mayores cercanas o lo que les presentan las historias de ficción.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo ser humano tiene en su interior el profundo deseo de dar y recibir afecto auténtico; ser valorado y acogido con sinceridad por parte de otro ser humano. No todos aprenden que esto supone y requiere reciprocidad, es decir, acoger, valorar y apreciar también al otro. Este aprendizaje se basa en la llamada «construcción de la alteridad», que normalmente se da entre los cuatro y ocho años, y consiste en pasar del egocentrismo de la primera infancia a la conciencia de que los que tenemos alrededor, son «otros yos», son personas que sienten, necesitan y reaccionan de manera similar a uno mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la educación ha facilitado este proceso, si niños y niñas han sido respetados y han visto en su entorno unas relaciones de respeto entre los adultos, es más probable que desarrollen este sentido de comprensión y empatía hacia quienes los rodean. Pero, se debería ir más allá: enseñarles activamente cómo relacionarse, cómo gestionar los conflictos, cómo mantener el respeto de sí mismos, cómo gestionar el deseo de ser aceptados al momento crudo de la adolescencia&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo evaluar nuestras relaciones con otros</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay que decir que el aprendizaje infantil es lo que nos da la medida de lo que consideramos «normal». Por lo tanto, a veces se establecen relaciones destructivas en las que se encuentra una relativa satisfacción porque no se conoce otra modalidad. Incluso pueden llegar a ser muy estables.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero si consideramos que las personas son libres, inteligentes y capaces de amar, vemos que están llamadas a establecer relaciones que mantengan estas notas, y que las mantengan de manera recíproca.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, hay que preguntarnos: ¿Nuestras relaciones con los demás, están establecidas y mantenidas libremente? ¿Son relaciones en las que hay respeto por las ideas y modos de vida de cada uno? ¿El amor se da y se recibe de manera recíproca o es sólo unilateral?</p>
<p style="text-align: justify;">Propongo unos síntomas que deberíamos detectar desde los inicios para evitar males mayores.</p>
<p style="text-align: justify;">El primero es el <strong>dominio/sumisión</strong>: uno manda y el otro obedece. Son relaciones de mutua dependencia que pueden llegar a ser muy estables, pero que infantilizan a ambos: el dominador porque no puede prescindir de su dominado, y éste porque sin el dominador está perdido. La humillación del otro se vuelve un hábito terrible que marca estas relaciones. La terapia —o tratamiento preventivo— es la de la autonomía: ser personas capaces de mantenernos en pie y caminar por nosotros mismos, sin depender de otra persona que nos haga sentir dignos de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro es la <strong>imitación del otro</strong>: cuando uno se siente tan poca cosa, que imita al otro para darse algún valor, olvidando la propia dignidad y la importancia de ser uno mismo. La terapia o prevención consiste en «caminar en la verdad», siendo lo que se es, ni más ni menos. Ir encontrando en nuestro ser su valor propio tal como somos.</p>
<p style="text-align: justify;">La tercera sería establecer las relaciones en términos de competitividad, <strong>luchas de poder</strong> para ver quién manda. No son tan asimétricas como las primeras, pero aspiran a serlo. No conocen otro modo de relación que el vertical. ¡Cuántas parejas o amistades viven así!, en un círculo vicioso que no permite la confianza y el reposo en el otro.</p>
<p style="text-align: justify;">La <strong>mutua utilización</strong> es una relación de iguales, pero instrumental. De hecho, no existe un vínculo. Es una relación funcional donde ambos se utilizan para el propio beneficio. Tienen aún que descubrir lo que significa el encuentro auténtico, reconocer en la otra persona a un interlocutor de igual dignidad y que sea un fin en sí mismo, no un instrumento al propio servicio.</p>
<p style="text-align: justify;">Y finalmente <strong>el miedo y la desconfianza</strong>: el temor de ser agredidos o de no ser aceptados, la duda sobre la lealtad del otro, que podría considerarse un común denominador de todas las anteriores. El síntoma más evidente que la relación no va por buen camino.</p>
<p style="text-align: justify;">Autonomía, autenticidad, humildad, generosidad y amor, serían los ingredientes de unas relaciones humanas que realmente nos hagan sentir dignos, llenos y felices. Con respeto de uno mismo y del otro; con el valor de ser uno mismo, en un mutuo servicio y estima, en un encuentro sincero, y confiando en la libertad del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo un maravilloso desafío.</p>
<table width="0">
<tbody>
<tr>
<td width="189">RELACIONES ENFERMAS</td>
<td width="95">TIPOS</td>
<td width="123">TERAPIA</td>
<td width="198">RELACIONES SANAS</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Dominio/sumisión</td>
<td width="95">Estable</td>
<td width="123">Autonomía</td>
<td width="198">Respeto de sí mismo y del otro</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Imitación del otro</td>
<td width="95">Inestable</td>
<td width="123">Autenticidad</td>
<td width="198">Valor de ser uno mismo</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Luchas de poder</td>
<td width="95">Inestable</td>
<td width="123">Humildad</td>
<td width="198">Mutuo servicio</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Mutua utilización</td>
<td width="95">Estable</td>
<td width="123">Generosidad</td>
<td width="198">Encuentro</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Miedo y desconfianza</td>
<td width="95">Inestable</td>
<td width="123">Amor</td>
<td width="198">Confianza en</p>
<p>la libertad del otro</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><em>Leticia SOBERÓN<br />
Cofundadora Innovation Center for Collaborative Intelligence<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 95</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/sanar-nuestras-relaciones-humanas/">Sanar nuestras relaciones humanas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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