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	<title>enfermedad | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Mon, 07 Apr 2025 06:33:15 +0000</lastBuildDate>
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	<title>enfermedad | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Fortalecerse en la enfermedad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 04:58:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medicina global]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA["salud global"]]></category>
		<category><![CDATA[ela]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[esclerosis múltiple]]></category>
		<category><![CDATA[Fortalecerse en la enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Ma. ALCALDE]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Josep Ma. ALCALDE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/fortalecerse-en-la-enfermedad/">Fortalecerse en la enfermedad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La enfermedad es un mal.</span><span style="font-weight: 400;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Encontrarse enfermo, sea física, psíquica o espiritualmente, no es deseable para nadie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Dicho esto, y habida cuenta de que, a pesar de no ser deseada, la enfermedad es una viva realidad que en un momento u otro de la existencia puede aparecer —en uno mismo o en su entorno más inmediato—, es fundamental aprender cómo situarse frente a ella, </span><span style="font-weight: 400;">cómo mirarla frente a frente, asumirla o convivir con ella</span><span style="font-weight: 400;">. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Vivir de espaldas a la posibilidad de enfermarse no nos previene de padecer algún desajuste físico y en cambio, asumir que somos </span><i><span style="font-weight: 400;">enfermables</span></i><span style="font-weight: 400;"> puede ayudarnos a estar mejor preparados y hasta a sacar partido de esa situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La enfermedad puede acarrear una pérdida de capacidades</span><span style="font-weight: 400;">: físicas, mentales, emocionales, cognitivas… Esta posibilidad comporta necesariamente un “tener que pasear” por un proceso de duelo, de pérdida, un camino o paseo emocional, con más o menos sacudidas y turbulencias, llegando a parecerse a la montaña rusa, dibujando y cambiando nuestra vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Si no asumimos del mejor modo posible esta situación, podemos caer fácilmente en el desánimo crónico y salir perdiendo en todos sentidos. </span><span style="font-weight: 400;">Toda situación adversa representa una oportunidad y la enfermedad no es la excepción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Necesitaremos para ello toda la fuerza de nuestra decisión y el apoyo de las personas de nuestro entorno, para no dejarnos abatir sino salir fortalecidos.</span></p>
<h4 style="text-align: justify;">No existen enfermedades, sino personas enfermas</h4>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El modo como cada persona sufre la enfermedad es muy personal. Por eso es difícil aplicar recetas universales en cuanto a la gestión de los malestares, etc. Es importante para la persona enferma </span><i><span style="font-weight: 400;">compartir </span></i><span style="font-weight: 400;">experiencias, explicar tu enfermedad. Suele haber siempre un fruto en el oyente. Se siente cercano a quien está enfermo, y reflexiona sobre su propia situación, quizá valorándola más que antes.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Pero las fases que se atraviesan ante un diagnóstico serio, suelen ser bastante parecidas en un gran porcentaje de personas:</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">1</span><span style="font-weight: 400;">&#8211; </span><span style="font-weight: 400;">Shock o rabiosa negación de la enfermedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">2</span><span style="font-weight: 400;">&#8211; Miedo, inseguridad, ansiedad, estrés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">3</span><span style="font-weight: 400;">&#8211; Enérgico enojo, ira.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">4</span><span style="font-weight: 400;">&#8211; Profunda tristeza, depresión.</span></p>
<p>5- Aceptación porque la vida sigue adelante.</p>
<p style="text-align: justify;">. <a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/woman-5941896_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-25442 aligncenter" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/woman-5941896_1280-1024x683.jpg" alt="" width="626" height="417" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/woman-5941896_1280-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/woman-5941896_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/woman-5941896_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/woman-5941896_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 626px) 100vw, 626px" /></a></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: 12pt;">La enfermedad puede fortalecernos internamente</span>                           <em>Foto Pixabay</em></p>
<p style="text-align: justify;">El ritmo para pasar de una fase a otra es completamente individual, y hay personas que se estancan en una de ellas durante más tiempo, pero suelen avanzar con ayuda de su entorno o por maduración interna.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La enfermedad no nos pidió permiso para atacarnos, pero nosotros </span><span style="font-weight: 400;">somos dueños —o podemos llegar a serlo— de nuestras actitudes ante ella</span><span style="font-weight: 400;">. Al menos, podemos conquistar, poco a poco en nosotros mismos, unas actitudes adecuadas para afrontar la situación actual y para ir evolucionando de la mejor manera posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Las claves que más nos pueden ayudar son:</span></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Amor</strong>: <span style="font-weight: 400;">Es importante aprender a </span><span style="font-weight: 400;">quererse primero a uno mismo</span><span style="font-weight: 400;">, como una nueva persona que “ha nacido” como consecuencia de esas pérdidas, de esas limitaciones y de su nueva realidad. Ya somos otro, nada será igual. Se empieza una nueva vida y hay que aprender a reconocerse y quererse con esa y desde esa nueva realidad, fomentando la autoestima y el “amor propio”; asumiendo que uno llega donde llega, es tal cual es y, por tanto, solo es así como se le puede ver, conocer, querer y amar por su pareja, sus hijos, sus amigos… Todos ellos tienen derecho, igual que lo ha tenido uno mismo, a experimentar y pasear, tranquilamente, por un proceso de duelo. Sin prisas porque la persona a quien aman ya no es “aquella” sino que es una persona “nueva”, que llega donde llega, y con quien tienen derecho a construir una nueva vida desde esa realidad, nueva para todos.</span></li>
<li><strong>Humor</strong>: <span style="font-weight: 400;">El amor sin humor es rigidez y el humor sin amor es cinismo; no hay amor sin humor, no hay humor sin amor. Ante la adversidad de la enfermedad, que nos ha cambiado la vida sin pedir permiso, incluso y a pesar de nuestra más firme oposición, uno puede, a grandes rasgos, desde su propio “ser”,  adoptar dos grandes posiciones vitales: q</span><span style="font-weight: 400;">uedarse en la </span><b>fase de negación</b><span style="font-weight: 400;">, enganchado, condenado en ella, enojado, amargándose la existencia, no solo uno mismo sino también a su entorno: “Ni hablar, yo por aquí no paso ni pasaré”. O bien, dar ese salto mortal sin red hasta el “¿<b>y por qué no a mi TAMBIÉN</b>?”. Mirar la vida, no desde la ingenuidad sino con profundidad. Desde el buen humor, desde la sonrisa gratuita, amable y agradecida porque la vida nos ha sido regalada y no hemos hecho nada para estar ahí y, menos aún, para seguir estando ahí y, a pesar de ello, lo cierto es que somos y estamos ahí. <b>La vida nos ha sido regalada y nos la merecemos regalándola</b>; poder bromear con la enfermedad, tutearla, poderte reír de ella, desde ella, con ella, a pesar de ella… El efecto mariposa: contagio mi humor, tanto mi buen humor como mi mal humor; mis buenos momentos y también los no tan buenos, desde mi responsabilidad; para bien y para no tan bien, sabiendo que no vivo ni deseo vivir aislado, en medio de la solitaria inmensidad del inmenso océano.</span></li>
<li><strong>Confianza</strong>: Mirarse al espejo dudando de uno mismo, más nunca imaginamos que nos encontraríamos con nuestro mejor yo; confiar en uno mismo, en la propia evolución personal, sabiendo que la enfermedad cambia a las personas pero que, visto <i>ex post</i>, en el <i>stop</i> del camino en que nos encontramos se admite con gozo que hemos devenido en una persona más sensible, más tierna, más acogedora, más vulnerable, más humilde. Hay un antes y un después de que la enfermedad irrumpiera en nuestra vida y nos preferimos ahora, aprendiendo a redescubrirnos y a reconciliarnos con nosotros mismos. Es un desaprender para aprender día a día, instante a instante, a dejarse querer, desde el amor sincero de los que te acompañan en el caminar, la familia y los amigos. Aun cuando a lo mejor no era necesario hacerlo de esta forma, si somos creyentes, dar gracias al Misterio del que uno se siente profunda y amorosamente acompañado y que le ha descubierto esa nueva realidad, esa nueva forma de ser, hacer y sentir, de leer la vida y la existencia y, ciertamente, visto <i>ex post</i>, preferirse así.</li>
<li><strong>Gratitud</strong>: Gracias a la vida, que me ha dado tanto” (Violeta Chamorro). Gratitud es saberse y reconocerse vulnerable. Es, como dice la frase, “soy con los otros” ahora que uno ya no llega solo donde antes llegaba sin ninguna dificultad, mostrar gratitud hacia los otros (familia, amigos…) por su cariño y apoyo, sin tener porqué hacerlo, ya que la enfermedad es de uno, no de ellos. Es dar las gracias por estar ahí, por cogernos del brazo cuando lo hemos reclamado, por compartir nuestras pérdidas, por escucharnos y animarnos cuando lo necesitamos, por aguantar nuestros lloros con amor. Y, también, agradecer al Misterio, a la Existencia, al Espíritu —o a aquello en lo que cada uno crea—, por estar ahí y cogernos del brazo, por consolarnos cuando nos derrumbamos, por regalarnos la posibilidad de ver, en nuestra vida, más allá de nuestras propias narices.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><b>En definitiva, redescubrir la enfermedad como una magnífica oportunidad para reconstruirnos como una persona mejor, por y para nosotros, por y para los otros.</b></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Josep Ma. ALCALDE<br />
</em><em>Abogado. C<span style="font-weight: 400;">asado y padre de dos hijos, tiene esclerosis múltiple.<br />
</span></em><em>Mataró, Abril 2025</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>(Texto tomado del ebook «Fortalcerse en la enfermedad», de la Dontknow School of Life, 2018)</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/fortalecerse-en-la-enfermedad/">Fortalecerse en la enfermedad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Mientras seas tú</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/07/mientras-seas-tu/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jul 2024 04:58:47 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_17269" aria-describedby="caption-attachment-17269" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/tunnel-4918763-scaled.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-17269" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/tunnel-4918763-300x201.jpg" alt="" width="350" height="234" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/tunnel-4918763-300x201.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/tunnel-4918763-1024x685.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/tunnel-4918763-1536x1028.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/tunnel-4918763-2048x1371.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/tunnel-4918763-1320x884.jpg 1320w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17269" class="wp-caption-text">Imagen de Irene Brunsch en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Quién más quien menos tenemos presenta a la actriz Carme Elias, sí, la madre de <em>Camino</em> en la gran película de Javier Fresser o <em>Quién te cantará</em>, <em>La flor de mi secreto</em>, <em>Planes para mañana</em>, <em>Turno de oficio</em>, un largo recorrido por salas de cine o teatros, nos ponen cara a ese nombre.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace unos años, Carme Elias, fue galardonada con un Premio Gaudí de Honor, en aquel momento, nadie más que los más cercanos sabíamos que la habían diagnosticado de una enfermedad que, aún hoy, es tabú y nos aterra, imagina cómo debía sentirse ella, que algunos años antes, en tv3, ante la pregunta de qué es lo que más miedo le daba respondía «quedarme en blanco en un escenario o ante una cámara».</p>
<p style="text-align: justify;">El otro día una amiga, me invitaba a ir al cine, era cerca de casa y en buen horario, así que dije que sí, la verdad es que no fue consciente de que íbamos a ver un documental, ni tampoco de que era este: <em>Mientras seas tú</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi padre tuvo Alzheimer, así que muchas de las situaciones, miedos, emociones que pueden mostrarse en un documental con este protagonista aún hoy me remueven y me hacen revivir muchos momentos, muchos de ellos entrañables, bellos, exquisitamente tiernos, … pero también llenos de pérdidas constantes, casi a diario.</p>
<p style="text-align: justify;">Me alegro de haber ido esa tarde y de haber coincidido con Claudia Pinto, directora del mismo, poder valorar la valentía de rodarlo y de presentarlo, claro que tiene premios, es de una belleza enorme, de una realidad extremadamente delicada y cuidada, sin dejar de ser un gran trabajo de todo el equipo, desde Carme hasta, seguramente, las personas que sostienen el día a día de un rodaje.</p>
<p style="text-align: justify;">En palabras de la propia Carme:<em> «Lo que proponemos ahora es un material que tiene para mí un valor emocional y de testimonio muy personal. Que va más allá de las pequeñeces o grandezas de la vida cotidiana, o de mi ya larga vida de actriz, para entrar en un desconocido, pero sugerente territorio interior, recorriendo al mismo tiempo algunos de los personajes que me han acompañado a lo largo de mi vida.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Mi última aventura consciente&#8230;» </em>Carme Elias</p>
<p style="text-align: justify;">Y así es, «<em>Mientras seas tú</em> es un juego de espejos constante, un pacto de amor y amistad», según Claudia Pinto, directora y amiga.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás como se indica en algún momento del documental el trabajo sea ser consciente de «El misterio de existir, el misterio de no existir», y de eso hay que saber siempre, con salud, en la enfermedad, … cada día de nuestra vida y darle el valor, el gran valor que tiene el don de la existencia, más allá del aquí y el ahora, siendo tan esencial vivirlo en plenitud, viviendo la propia vocación.</p>
<p style="text-align: justify;">En fin, recomiendo ver <em>Mientras seas tú</em> y aprender de ello porque sea con Alzheimer, o simplemente por el paso de la vida, nuestra vulnerabilidad se hace presente y hemos de aprender a reconocernos también en ella y convivir con lo que nos depare, porque esa también eres tú y también soy yo…</p>
<p><iframe title="YouTube video player" src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/QiZGhGXgKW4?si=iWHPOl2ZGO9xvQso" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>Más acerca de «<a href="https://sinrodeosfilms.com/mientras-seas-tu/" target="_blank" rel="noopener">Mientras seas tú</a>«.</p>
<p><em>Esther BORREGO<br />
</em><em>Trabajadora social<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Julio de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/07/mientras-seas-tu/">Mientras seas tú</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La pobreza del enfermo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/08/la-pobreza-del-enfermo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Aug 2021 04:58:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[contingencia]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Joan Viñas Salas]]></category>
		<category><![CDATA[La pobreza del enfermo]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Joan VIÑAS</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/08/la-pobreza-del-enfermo/">La pobreza del enfermo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/enfermo.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7059 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/enfermo.png" alt="" width="300" height="206" /></a>Cuando una persona enferma gravemente toma consciencia de que hay cosas mucho más importantes que el dinero, el prestigio y el poder. ¿De qué le sirven si no le obedece su cuerpo? Ordenas al pie que se mueva, pero, si está paralizado, este no obedece. Te quieres levantar de la cama, pero, si estás con fiebre y muy cansado, no puedes. Quieres una comida buena y cara, pero por mucho dinero que tengas, si tu cuerpo no te lo acepta, no la puedes comer.</p>
<p style="text-align: justify;">¿No es esta, la pobreza de los enfermos, la peor pobreza de todas?</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos viviendo –y parece que todavía durará una temporada– la pandemia que ha paralizado tanto los países ricos como los pobres. ¿De qué sirve en EEUU, el país considerado más rico del mundo, serlo, cuando está en lo más alto del ranking de muertos y afectados por la COVID19? Se ha planteado la dicotomía de qué es primero: la salud o la economía. Como si no fueran dos elementos muy interdependientes. Sin salud no puedes trabajar y si te quedas en paro, ¿no es esto una enfermedad social?</p>
<p style="text-align: justify;">Esta pandemia ¿no debería hacernos repensar nuestra manera de vivir, el sentido que le damos a nuestra vida, donde tenemos puesto nuestro corazón, nuestros esfuerzos?, ¿qué «ídolos» adoramos, qué mundo queremos dejar a nuestros hijos y nietos?</p>
<p style="text-align: justify;">De entre las enfermedades, las hay más limitadoras y estigmatizantes que otras, como las enfermedades mentales. La depresión, por ejemplo, hace que todo tú te hagas daño: duele el vivir, aunque tengas mucho dinero en el banco. ¿No es una gran pobreza?</p>
<p style="text-align: justify;">Otras enfermedades como el cáncer diseminado o «irresecable», o sufrir una ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) u otra enfermedad grave, te hacen saber que te vas a morir en poco tiempo. Se acaba tu vida, tengas la riqueza material que tengas, eres pobre en tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Se puede ser feliz viviendo con la pobreza de una enfermedad? Pues depende de los objetivos, expectativas, esperanzas, ilusiones, sentido que le des a tu vida, en el que te bases para decir que vives una vida de éxito. Si solo cultivas tu «ego» en lugar del «yo» y quieres conseguir dinero, prestigio, poder, queda claro que la enfermedad te hará un infeliz. Si basas tu felicidad en amar, en servir a los demás, en no ser un egocéntrico, si estás descentrado, podrás continuar y seguir siendo feliz estando enfermo hasta el día de la muerte o de perder el conocimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">La enfermedad es una oportunidad para revisar nuestra vida y nuestras prioridades y creencias. Solo el amor hace feliz, solo el servicio, producto del amor, da un verdadero sentido a la vida, que no desaparece cuando tienes un contratiempo, cuando te aparece una enfermedad. Tienes que vivir el día de hoy, no tener nostalgia de toda la riqueza en salud que tenías ayer, antes de caer enfermo, ni viviendo en el mañana, pensando en las desgracias que te vendrán y el empeoramiento y muerte o soñando en un milagro que te cure.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/manos.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-7057 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/manos-300x203.png" alt="" width="300" height="203" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/manos-300x203.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/manos.png 511w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Vivir el hoy significa recordar con afecto el pasado, revivir los momentos felices con alegría, y perdonarnos a nosotros mismos y a los demás en lo que nos hemos equivocado o el daño que nos han hecho, pidiendo también perdón por lo que hayamos podido hacer. Preparar el futuro con realismo, sin ponerse unos objetivos inalcanzables. Vivir disfrutando de todo lo que hoy tengo: el aire que respiro, lo que como, lo que puedo sentir (música, cantos de pájaros, etc.) y puedo ver (árboles, plantas, flores, nubes, etc.) si no estoy sordo ni ciego, que rara vez me he parado a disfrutarlo; y eso que «es gratis».</p>
<p style="text-align: justify;">Los seguidores de Jesús tenemos su modelo de vida: las bienaventuranzas, que son caminos de felicidad. Es amar, servir, aunque cueste a veces sufrimiento, pero no rompe el sentido de la vida, la felicidad, –sufriendo con sentido no rompe la felicidad, ya lo dijo Víctor Frankl– ni ante fracasos y enfermedades; es el «ser» lo que vale. La enfermedad y la muerte de los seres queridos no rompen la felicidad profunda, ocasiona momentos de pena, que se superan y, con fe, nos podemos seguir comunicando y tenerlos cercanos (la llamada comunión de los Santos).</p>
<p style="text-align: justify;">Pero hay que preguntarse por el sentido de nuestra vida, porque en caso contrario no nos pondremos en marcha. Debemos aceptar nuestras debilidades, limitaciones, esclavitudes, que no somos todopoderosos, que la ciencia no lo es, que la «fe» en la ciencia es una «fe», no es algo «demostrado». La pandemia nos ha puesto todo eso sobre la mesa. Para vivir la enfermedad y la etapa final de la vida con paz, serenidad y felicidad hay que saber ser y aceptar las limitaciones que van apareciendo, disfrutando de la parte de salud que me queda.</p>
<p style="text-align: justify;">El primer mundo vivía pensando que en el siglo XXI conseguiríamos superar casi todas las enfermedades, que seríamos hombres y mujeres biónicos y con el transhumanismo se acabaría con el envejecimiento e incluso algunos habían atrevido a vaticinar que también con la muerte. Se invierten muchos millones de dólares y de euros en estas investigaciones. Un director de ingeniería de Google Ray Kurzweil, predijo que seríamos inmortales hacia el año 2050.</p>
<p style="text-align: justify;">Todas estas promesas se han puesto en duda ante la impotencia creada en vivir la realidad de la pandemia del virus SARS-CoV-2. Y ahora se vaticinan nuevas pandemias y enfermedades si no cambiamos el estilo de vida consumista y que depreda el planeta. Nos ha mostrado nuestra fragilidad, ha creado inquietudes e incertidumbres. Ha mostrado la necesidad de la solidaridad.</p>
<p style="text-align: justify;">La enfermedad nos permite reconocer al otro. Necesitamos –somos pobres– la ayuda de otros para sobrevivir. Quizás durante la vida no hemos valorado el otro, hemos vivido demasiado individualmente. Esto tampoco hace feliz. Somos seres sociales y nos necesitamos mutuamente.</p>
<p style="text-align: justify;">También entre enfermos de la misma patología los hay más pobres que otros. Las desigualdades en el mundo, que son un gran escándalo, hacen que en los países pobres la asistencia sanitaria sea muy precaria. No es lo mismo coger una neumonía en el primero que en el tercer mundo, donde no hay en muchos lugares antibióticos para tratarla. ¿Cómo puede el primer mundo consentir estas injusticias y no hacer nada, seguir comprando objetos totalmente prescindibles «commodities» e ignorando la pobreza del tercer mundo, y además protestando porque unos pocos, que han sobrevivido al mediterráneo, los tenemos entre nosotros?</p>
<p style="text-align: justify;">La esperanza en un mundo mejor no debe perderse nunca. Pero no podemos esperar pasivos. Debemos poner nuestro grano de arena y todos lo podemos hacer.</p>
<p><em>Joan VIÑAS SALAS<br />
</em><em>Miembro de la Real Academia de Medicina de Cataluña<br />
</em><em>Lleida (España)<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la revista RE núm. 106, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/08/la-pobreza-del-enfermo/">La pobreza del enfermo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Soy y existo, ¡con amor y con humor!</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/09/soy-y-existo-con-amor-y-con-humor/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2020 04:59:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[aprender a vivir]]></category>
		<category><![CDATA[contingencia]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[hermanos en la existencia]]></category>
		<category><![CDATA[Jep Alcalde]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[resiliencia]]></category>
		<category><![CDATA[Soy y existo ¡con amor y con humor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jep ALCALDE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/09/soy-y-existo-con-amor-y-con-humor/">Soy y existo, ¡con amor y con humor!</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En la inmensidad del universo y en la intemporalidad de todos los tiempos, hace nueve meses y cincuenta y un años, un óvulo y un espermatozoide concretos de mis padres, entre millones, coincidieron precisamente en ese instante y no en otro, como única posibilidad entre miles de millones; soy menos que un insignificante suspiro en medio de la existencia universal, y, sin embargo, aquí estoy, ¡soy y existo! ¡Es un regalo de vida maravilloso, extraordinario! A partir de aquí todo viene rodado, ¡todo cuelga de esta realidad tan entusiasmante y entusiasmadora!</p>
<p style="text-align: justify;">Y a medio camino de esta existencia, hace treinta y tres años mi sistema inmunitario empezó a tambalearse, se estropeó y por sorpresa irrumpió en mi vida la esclerosis múltiple, que tengo médicamente diagnosticada desde hace diez años y que me ha -y nos ha- cambiado la vida, de una manera especialmente directa a mi esposa Montserrat, a nuestros hijos y a mí mismo. Es del tipo recurrente-remitente, actualmente en fase secundaria progresiva, y, por ello, estoy cada día un poco peor. Es una enfermedad que va avanzando cada día poco a poco, silenciosa, sin hacer mucho ruido, pero a pesar de ello cada nuevo día al levantarme, haga sol o llueva, digo: «qué día tan precioso que hace hoy, gracias, Buen Padre Dios por regalárnoslo, a mí y a todos».</p>
<figure id="attachment_5678" aria-describedby="caption-attachment-5678" style="width: 375px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/soy-existo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5678" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/soy-existo-300x198.jpg" alt="" width="375" height="247" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/soy-existo-300x198.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/soy-existo-1024x676.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/soy-existo-600x396.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/soy-existo-1536x1014.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/soy-existo-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/soy-existo.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 375px) 100vw, 375px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5678" class="wp-caption-text">«Procuro aprender a convivir con la enfermedad<br />en clave de Paz y Fiesta, con Amor y con Humor,<br />por dignidad y respeto a mí mismo y a los que me rodean.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hace años que no lucho contra una enfermedad que es crónica y degenerativa. Mi esfuerzo es intentar cada instante seguir aprendiendo a convivir con ella. Aprendo a vivir viviendo desde la plena conciencia de la contingencia. Aprendo a descubrir la enfermedad con gozo como una magnífica oportunidad para aprender a mirar y disfrutar de la vida desde otra óptica, que me haga feliz a mí y a los que me rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">Aprendo a vivir y a convivir con la enfermedad, que me ha cambiado y nos ha cambiado radicalmente la vida sin pedir permiso, como una oportunidad de crecimiento y de ir más allá.</p>
<p style="text-align: justify;">Aprendo que la enfermedad nunca tiene la última palabra y que el mérito ya no es no caer sino, pese a caer, levantarme una y mil veces, y con más fuerza aún, cada día con energías renovadas y renovadoras.</p>
<p style="text-align: justify;">La enfermedad condiciona mi existencia; si no tuviera la enfermedad no sería yo, sería otro, fantástico, genial, extraordinario&#8230; Yo estoy profundamente feliz y agradecido del regalo de existir y de ser.</p>
<p style="text-align: justify;">Los pilares, ¡grandes pilares!, de mi existencia son el Misterio que me acompaña en el caminar, la Comunidad de Amor Trinitaria, que hago especialmente presente en un Espíritu Santo que tanto me habla al oído con un suave susurro tierno y amoroso como, a veces, un auténtico tsunami de Amor. Montserrat, Oriol y Pol, la familia y la familia extensa, los amigos y amigas, entre los que estáis todos los que leéis estas palabras, somos todos, por encima de todo, hermanos en la existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo más sencillo sería quejarme por mi desdicha: la enfermedad; instalarme en la queja; pero no me sale del corazón, y más cuando abro los ojos a la vida, una aventura genial que me ha sido regalada.</p>
<p style="text-align: justify;">Procuro aprender a convivir con la enfermedad en clave de Paz y Fiesta, con Amor y con Humor, por dignidad y respeto a mí mismo y a los que me rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">Puedo compartir hoy estas reflexiones, una vez que he aprendido a pasar por un proceso de duelo y de pérdida, en el que tanto pasas por un camino llano como de repente, estás en unas auténticas montañas rusas. Actualmente estoy empezando a saborear la dulzura del aprendizaje de la experiencia de la resiliencia. Amo y me aman profundamente; ¿qué más le puedo pedir a la vida? Aun así, alguien puede preguntarse de dónde saco la fortaleza para avanzar.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Jep ALCALDE BARALDÉS<br />
</em><em>Abogado y afectado de esclerosis múltiple<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 88</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/09/soy-y-existo-con-amor-y-con-humor/">Soy y existo, ¡con amor y con humor!</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Corporeidad y Espíritu</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/06/corporeidad-y-espiritu/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2020 04:58:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adulto]]></category>
		<category><![CDATA[bien]]></category>
		<category><![CDATA[caducidad]]></category>
		<category><![CDATA[corporalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Corporeidad y Espíritu]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[existencia]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Craven-Bartle]]></category>
		<category><![CDATA[juventud]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[trascendencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CRAVEN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/corporeidad-y-espiritu/">Corporeidad y Espíritu</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em> “Injerta los perales, Dafne,<br />
</em><em>porque, aunque tú no lo verás,<br />
</em><em>tus descendientes recogerán los frutos.”<br />
</em><em>Virgilio</em></p>
<p><em>“Y cuando llegue el día del último viaje,<br />
</em><em>y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,<br />
</em><em>me encontraréis a bordo ligero de equipaje,<br />
</em><em>casi desnudo, como los hijos de la mar”<br />
</em><em>Antonio Machado</em></p>
<p style="text-align: justify;">Desde el momento del primer llanto, cuando nacemos, iniciamos el proceso de comunicación con nuestro entorno. Primero, la percepción de la realidad externa como método para conseguir lo que necesitamos para sobrevivir: calor, alimentos, protección. Después, poco a poco, a través de las percepciones, iremos tomando conciencia de la propia existencia, del propio cuerpo, de la capacidad de movimiento; identificaremos las sensaciones que nos producirán emociones agradables o desagradables y elaboraremos nuestras respuestas.</p>
<figure id="attachment_5404" aria-describedby="caption-attachment-5404" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5404 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela-300x205.jpg" alt="" width="300" height="205" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela-300x205.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela-1024x699.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela-600x410.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/abuela.jpg 1217w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5404" class="wp-caption-text">«Puede ser que los valores de la fuerza del Bien<br />que hemos intentado cultivar durante nuestra vida,<br />vengan a iluminar nuestra corporeidad caduca<br />¡con la fuerza del espíritu!»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Pronto reconoceremos que entre el “yo” y el entorno hay una frontera que nos acompañará toda la vida. Del autorreconocimiento del propio cuerpo se crea el esquema corporal (somatograma), que abarca todo lo que está en “la parte de aquí”, bien diferenciado del entorno como “la parte de allá” y de este proceso se desprende el concepto de corporeidad. El somatograma es la información sensitiva-sensorial que permite a un individuo, en todo momento, sentir su situación en el espacio, la postura que en él adopta y los movimientos que realiza. La interrelación entre las dos partes de esta frontera, el “yo” y el “otro”, es, precisamente, la comunicación de la que he empezado a hablar.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos los seres vivos establecen formas de comunicación con el entorno del que dependen mediante el reconocimiento y la catalogación de todo lo que es “otro” y establecen complejas formas de convivencia con los demás mediante la socialización. En el proceso de la evolución desde nuestros ancestros hasta el <em>homo sapiens</em> aparecen los lóbulos frontales del cerebro que cambian la forma del cráneo. El hombre continúa gozando del cerebro primitivo (paleoencéfalo) que preserva todos los instintos y funciones básicas para la vida, pero elabora un neoencéfalo capaz de concebir ideas abstractas, razonar y reconocer la propia existencia, el superego, y la de los otros. Es el pensamiento, que es la memoria autoconsciente que rige la conducta.</p>
<p style="text-align: justify;">Los seres humanos establecemos una interrelación tan compleja con el entorno que la socialización no tenía suficiente con el gesto y precisaba núcleos cerebrales dedicados a dar apoyo a este proceso de comunicación. Al mismo tiempo que se afinaban los músculos laríngeos, hacía falta una estructura cerebral que transformara las ideas en conceptos verbalizables como palabras y se producía un progreso en el cerebro humano que facilitaba tanto el habla como la expresión escrita. El área de Broca es una parte del cerebro humano involucrada en la producción del lenguaje, ubicada en la tercera circunvolución frontal, en las secciones opercular y triangular del hemisferio dominante en el lenguaje.</p>
<p style="text-align: justify;">La capacidad del superego de los lóbulos frontales humanos para entender la propia vida le hace conocer la propia finitud, prever la senectud y la muerte y formular la pregunta fundamental del <em>homo sapiens</em>: ¿Cuál es el sentido de la vida? Y desde los vestigios de la existencia de nuestros ancestros, se han encontrado formas de religión adorando entidades espirituales que puedan dar al hombre la esperanza de una nueva existencia después de la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">La evidencia de la senectud, la decadencia y el fin que nos espera le da a la corporeidad una importancia primordial: ¿Es todo lo que tenemos? Pero nuestro cerebro sabe que la vida continuará después de nosotros y se nos hace inaceptable la pérdida de esta vida y este cuerpo que nos permite gozarla. Aparece así un concepto abstracto que da otra dimensión a la corporeidad: el espíritu. El concepto de alma o de psique, o de pensamiento, es para unos pensadores fruto de un núcleo cerebral donde residiría el núcleo decisorio de comportamiento y, para otros, fruto de la dualidad corporeidad/alma que es fundamento de todas las religiones.</p>
<figure id="attachment_5414" aria-describedby="caption-attachment-5414" style="width: 200px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5414 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar-683x1024.jpg 683w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar-600x900.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar-1024x1536.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/socializar.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5414" class="wp-caption-text">«Desde el momento del primer llanto, <br />cuando nacemos, iniciamos el proceso<br />de comunicación con nuestro entorno.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No tenemos fundamentos científicos para averiguar la trascendencia <em>post mortem</em> de la vida humana y queda en el ámbito de la libertad de cada uno declararse “creyente” o no. Pero esta declaración personal no debería ser importante porque, si hay una existencia trascendente y un espíritu creador y resucitador, lo que nos pedirá no será qué ilusiones hemos tenido en nuestra vida sino, más bien, cómo nos hemos comportado.</p>
<p style="text-align: justify;">El comportamiento, lo que en el uso de nuestra libertad elegimos hacer con nuestra corporeidad caduca, sí que es importante. Para calificar lo que hacemos, elaboramos precozmente conceptos como el bien y el mal que califican nuestros actos y condicionan todo lo que hacemos durante nuestro paso por la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Si pensáramos que todo lo que nos pasará en la vida ya está determinado por las circunstancias del nacimiento -como los griegos creían en el determinismo, en el que decidían los dioses del Olimpo- no sería necesario que nos esforzáramos demasiado en lo que hacemos con nuestro cuerpo, porque ya está todo decidido y no podríamos cambiar nada. Sólo intentar averiguar lo que nos espera consultado el vaticinio del oráculo.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras somos jóvenes y estamos bien, pensar en aprovechar el momento y desarrollar un narcisismo hacia nuestra hermosa persona “antes de que la cuerda se acabe”. Pero si consideramos que el pensamiento humano, aun siendo elaborado por la corporeidad efímera, puede trascender de alguna manera después de nuestra muerte, tal vez sería bueno construir unos valores que dieran sentido a la vida. Unos valores como ayudar al prójimo, ser honesto.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando vamos por la calle y estamos bien, todos parecemos iguales, los demás solo ven los distintivos externos de nuestra corporeidad. Pero cuando llega ese momento del sufrimiento físico o psíquico que en algún momento de la vida a todos nos llega, cuando perdemos el narcisismo de la belleza, cuando el bastón nos acompaña por el camino de la decadencia, puede ser que no tengamos nada más que esa bien visible ruina, o que se manifieste una fuerza interior que nuestra apariencia externa no manifestaba. Puede ser que los valores de la fuerza del Bien que hemos intentado cultivar durante nuestra vida, vengan a iluminar nuestra corporeidad caduca ¡con la fuerza del espíritu!</p>
<figure id="attachment_5402" aria-describedby="caption-attachment-5402" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5402 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/trascender02.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5402" class="wp-caption-text">«¿Cuál es el sentido de la vida?»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No es fácil subir montañas. Pero cuando el cuerpo es fuerte y tienes la esperanza de alcanzar la cima, encuentras las fuerzas. No obstante, en la vida, todo lo que se sube después hay que bajarlo, y cuando se va perdiendo el vigor o cuando llega la enfermedad, nos preguntamos por qué nos toca pasar ahora por este camino tan oscuro. Si todo lo que habíamos construido era nuestro cuerpo, cuando éste cae, cae todo. Pero, si con la ayuda de nuestra corporalidad hemos construido valores, éstos se manifiestan ahora, como una epifanía, y aquella bondad que practicábamos en la intimidad, se manifiesta en todo nuestro entorno. ¡Vivamos la decadencia con alegría, resignación y fuerza para mantener la esperanza!</p>
<p style="text-align: justify;">Somos quienes somos gracias a todos los que nos han precedido y lo que nos ha legado la civilización, la cultura, la lengua, la música, el conocimiento y, también, la fuerza del pensamiento que a mí me gusta llamar la fuerza del espíritu. Tal vez, todo es fruto material de nuestra corporalidad, pero no hay duda de que ha persistido después de la muerte y que no se llevaron nada de lo que hicieron en su vida. ¡Injertaron los perales cuando sabían que ellos no podrían comer ninguna de sus peras!</p>
<p style="text-align: justify;">Si el espíritu era antes que el cuerpo o fue el cuerpo quien creó el espíritu, insisto, no me parece lo más importante porque son formas de hablar y lo importante son las formas de vivir y de hacer. Lo importante es que el espíritu se manifestó a través del cuerpo y nosotros somos testigos de ello y este legado nos acompañará en nuestra propia decadencia hasta que podamos emprender nuestro último viaje ligeros de equipaje, dejando como legado los perales bien injertados y la sonrisa que habremos compartido con las buenas compañías que hemos encontrado por los caminos de la bondad y del amor. ¡La Fuerza del Bien, que quizás habíamos ido construyendo con nuestra corporalidad, nos ayudará a despedirnos con la luz de la esperanza!</p>
<p><em>Jordi CRAVEN-BARTLE</em><strong><em><br />
</em></strong><em>Médico oncólogo, bioeticista y músico<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 98</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/corporeidad-y-espiritu/">Corporeidad y Espíritu</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Las drogas en nuestra sociedad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/02/las-drogas-en-nuestra-sociedad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Feb 2020 05:58:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[adicción]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Calero Bautista]]></category>
		<category><![CDATA[drogodependencia]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Las drogas en nuestra sociedad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=5158</guid>

					<description><![CDATA[<p>Antonio CALERO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/02/las-drogas-en-nuestra-sociedad/">Las drogas en nuestra sociedad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuándo tenemos un problema social?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/medicacion.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-5161 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/medicacion-331x219.jpeg" alt="" width="389" height="255" /></a>Generalmente, consideramos que un problema es de arraigo social en función de su gravedad (si es la salud o la vida de las personas lo que “está en juego”, valoramos que se trata de un problema muy grave, por ejemplo); del número de personas o de colectivos a los que afecta (como una epidemia, que también tendría la categorización de problema médico o de salud pública); del tiempo de duración (un contratiempo puntual de solución inmediata no sería considerado un problema social); del impacto emocional que ocasione en los afectados, allegados y en quienes no lo padecen; del trato que los medios de comunicación le dispensen (aquello que pone en jaque el sistema o el orden establecidos, suele aparecer durante tiempo prolongado en los titulares de los diarios, los informativos, las redes, etc.); depende de las alteraciones, disfunciones o perjuicios que provoca en el día a día, en el desarrollo de las actividades y en  la marcha habituales de la sociedad. Por último, también la Justicia, condicionada por los valores del momento histórico y no siempre libre de presiones ejercidas por intereses partidistas económicos, morales, políticos, etc., tiene la potestad de declarar qué se configura como un mal común de envergadura social. (Pensemos en la Ley Seca, en los EEUU, como muestra de ello).</p>
<p style="text-align: justify;">El cambio climático y sus consecuencias se erigen ya como algunos de los principales problemas sociales, amén de ecológico, contra el que se enfrenta el ser humano. El machismo criminal es un problema social genuino y de primer orden. Probablemente, el más grave. El paro laboral, la precariedad económica. El absentismo y el fracaso escolares. Los desahucios.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Es el consumo abusivo de drogas un problema social?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El consumo de drogas, sin duda, cumple con todos los requisitos citados: muchas personas han perdido la vida y, a otra infinidad, le ha supuesto un antes y un después en su calidad de vida; es un hábito que permanece en el tiempo y del que no tenemos previsión de que finalice (más bien, todo lo contrario); las consecuencias anímicas son innegables, tanto en el drogodependiente, como en la familia, como en aquellas personas sensibilizadas por esta práctica, o en quienes fueron víctimas de la delincuencia que las drogas generan; los medios nos informan hoy sí y mañana también de detenciones vinculadas al tráfico de estupefacientes (en los años 80, las sobredosis por heroína fueron caldo de cultivo para la labor periodística). Por último, la afectación en el funcionamiento social: cientos de personas fallecidas o incapacitadas por el abuso de drogas; jóvenes y no tan jóvenes que nos han dejado huérfanos de sus capacidades, virtudes, habilidades, ilusiones. Ese submundo creado y movido por su mercado y consumo, paralelo al devenir normativo, en que la ilegalidad, la violencia, la prostitución, etc. campan a sus anchas mientras decenas de personas juegan a la ruleta rusa con cada consumo, como posibles candidatos para sufrir una crisis de ansiedad, un brote psicótico o un accidente de tránsito. O la movilización de amplios sectores de la población en contra de las mafias que comercian con ellas y las llevan hasta cualquier rincón del barrio. La Administración, dando respuesta a una infinita demanda de tratamiento por parte de las personas toxicómanas. Las fuerzas del orden público no cesan en su esfuerzo por incautar el mayor número de alijos para evitar que lleguen a la calle. En efecto y a día de hoy, las drogas son un problema social.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las drogas, desde siempre</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Pero: ¿Cuándo empieza el consumo de drogas a mostrarse como tal? ¿En qué momento histórico? ¿De qué manera? ¿Siempre fue así?</p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos con suma certeza que, desde sus orígenes, las culturas, tribus, familias, asentamientos, agrupaciones, en definitiva, cualquier grupo de personas que se constituyese como núcleo social, ha hecho uso de las sustancias psicoactivas. Tan sólo aquellos pueblos que echaron raíces en el Ártico no las conocieron, por una sencilla razón: su clima y su suelo helados no permitían que sobreviviese planta alguna. Pero nos consta que babilónicos, sumerios, a lo largo y ancho de la actual China, los vikingos, las civilizaciones mediterráneas, las culturas precolombinas, etc. han consumido drogas, ora con fines médicos, como fármacos sanadores o coadyuvantes, ora en rituales sociales de iniciación (el paso de la adolescencia a la adultez), mágicos o religiosos (para contactar con los muertos); como sazón gastronómica o para alentar a las tropas en la guerra. No obstante, no se tiene constancia de que, antes del siglo XX, pudieran haber supuesto un problema social, esto es, lo suficientemente extendido y lesivo como para considerarlo un peligro para la integridad de ese consenso de convivencia al que denominamos sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Tenemos constatado que, durante la Edad Media, dejaron de utilizarse un gran número de plantas (mandrágora, estramonio, adormidera, cánnabis), de las cuales se habían extraído hasta el momento sustancias psicoactivas para el tratamiento de enfermedades, por considerarse remedios propios de los pueblos paganos, anteriores al Cristianismo. No obstante, las invasiones y la expansión de los pueblos árabes devolvieron la vida a estas prácticas, gracias a sus vastos conocimientos en Medicina y Farmacología.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/pexels-photo.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright wp-image-5172 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/pexels-photo-331x219.jpeg" alt="" width="372" height="245" /></a>Uno de los canales por los que circularon las drogas, desde esa ancestral utilización especializada, hasta arraigar en el corazón de las sociedades civiles, principalmente como objeto lúdico y de placer, fueron las guerras. Lukasz Kamienski nos lo expone espléndidamente en su libro <em>Las drogas en la guerra</em>, en el que nos presenta los conflictos bélicos como auténticos laboratorios de pruebas, en que los conejillos son los soldados, a los que se les suministra todo tipo de sustancias que mejoren sus cualidades guerreras: resistencia, fuerza, rapidez, atención, vigilia, insensibilidad al dolor, etc. El autor llega a plantearse si no será la guerra una droga más para el ser humano.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no todas las drogas requirieron de esas vías para acceder hasta la población civil, porque, como dije antes, muchas sustancias psicoactivas ya formaban parte de la idiosincrasia de sus pueblos, formando incluso parte de su cultura, ritos e historia. El vino, verbigracia, en las sociedades del Mediterráneo. La hoja de coca (¡Ojo! No nos confundamos: la hoja o el polvo de hoja de coca no provoca los efectos agudos ni las consecuencias indeseables de su derivada la cocaína), allá por las culturas andinas. La amapola o el opio, en pueblos del próximo oriente y Asia. Mas, reitero de nuevo, no podemos decir que, en las citadas civilizaciones, causasen los suficientes estragos entre su población como para considerarlo una epidemia o un problema social. Más bien, todo lo contrario: eran herramientas de cohesión.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí me detengo para referirme a las Guerras del Opio, libradas entre China y algunos países europeos occidentales, en la primera mitad del siglo XIX. Gran Bretaña y Francia obligaban al gigante asiático a comprarles el opio que traían desde sus plantaciones en la India, y otras colonias, ocupadas por los británicos, bajo coacción, amenazas económicas y militares, a pesar de que el gobierno chino se negaba a comprarla. En este caso, la amapola sí diezmó a la sociedad china, en que los fumaderos de opio eran tan numerosos como pueden serlo ahora los locales de juego Sportium, de apuestas deportivas (otra lacra. Creo que cuando en un juego se arriesga dinero, deja de ser un juego para pasar a ser un negocio). Fue con Mao Tse Tung que se abolieron definitivamente estas prácticas que habían precipitado a la adicción a 1 de cada 7 u 8 chinos. Devastador, a título personal como a nivel familiar y social.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El soldado adicto que vuelve a casa</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Como decía, las contiendas bélicas, en que se dotaba al soldado con un paquete de fármacos adictivos que mejorarían su rendimiento, y el afán de colonización, vía de importación de sustancias apenas conocidas por el invasor, y de las que se hacía un uso restrictivo, diríase responsable, hasta ese momento y a lo largo de la historia, en el lugar colonizado, son dos realidades que propiciaron la difusión de las drogas por todo el planeta.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/pexels-photo-165934.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-5171" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/pexels-photo-165934-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/pexels-photo-165934-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/pexels-photo-165934.jpg 500w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>El tabaco se conoció en Europa cuando lo trajeron del, para nosotros, Nuevo Continente (de Nuevo, nada). La morfina, por ejemplo, a partir de la Guerra de Secesión norteamericana, se extendió lo suficiente como para activar las alarmas. No sólo los soldados, para paliar el dolor de sus heridas, traumatismos, amputaciones, infecciones, etc. se enganchaban a los opiáceos. Igualmente, las amas de casa que permanecían a la espera de que su marido retornase del campo de batalla, hicieron uso de ellos para combatir la melancolía, el miedo y la soledad. También en EEUU, tras la derrota en Vietnam, muchos soldados que se engancharon en la guerra continuaron enfermos intentando reincorporarse a la sociedad civil, amén de la cultura hippie reinante, en que la psicodelia se erigía como movimiento contracultural y pacifista. (Vincular el consumo de drogas a iniciativas o ideologías de reivindicación política fue muy propio de las décadas de los 60, 70 y 80; lo cierto es que no existe nada mejor que las drogas para poder desestabilizar y erradicar cualquier propuesta alternativa a lo establecido, por buena que sea en sus intenciones, sus medios y sus objetivos). Cierto es que se practicaron medidas para desenganchar a los soldados, pero no resultaron eficaces en la mayoría de los casos.</p>
<p style="text-align: justify;">En Francia, concretamente entre sus intelectuales y artistas, fue el cánnabis el que puso el ancla importado por los soldados franceses napoleónicos que ocuparon Egipto, primero, y los que participaron, tiempo después, en las invasiones coloniales de inicios del siglo anterior.</p>
<p style="text-align: justify;">La anfetamina, cuyo uso en la II Guerra Mundial permitía a los aviadores británicos volar durante horas y horas sin desfallecer, poder llegar y bombardear los objetivos a destruir, regresar y aterrizar en casa (el cansancio y el sueño que atenazaba a los pilotos era tal, que muchos morían accidentados en el momento de aterrizar, finalizada la misión), pasó a ser conocida y consumida por sectores de la población civil en todas sus variantes hasta la época (dexanfetamina, metanfetamina).</p>
<p style="text-align: justify;">También los soldados del III Reich iban provistos de sustancias adictivas para soportar mejor las inclemencias del combate. La <em>blitzkrieg </em>o guerra relámpago, que permitió conquistar mucho territorio en un breve espacio de tiempo, se relaciona también con ese estado de permanente alerta y energía que producen las anfetaminas.</p>
<p style="text-align: justify;">En España, igualmente nos llegó el hachís a través de los militares que volvían a la península, fuese de permiso o ya licenciados, desde sus cuarteles sitos en Marruecos y el Sáhara.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos soldados rusos destinados en Afganistán (en un primer momento, por periodos de 2 años… demasiado tiempo para soportar el horror de la muerte y el aburrimiento del campamento en tiempos de inactividad), se engancharon a la heroína y volvieron a sus casas con la adicción en la sangre y el cerebro.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Antonio CALERO BAUTISTA<br />
</em><em>Educador social especializado en salud mental y adicciones<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Febrero del 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/02/las-drogas-en-nuestra-sociedad/">Las drogas en nuestra sociedad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Arropar con belleza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Aug 2017 04:56:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[acompañamiento en el duelo]]></category>
		<category><![CDATA[Arropar con belleza]]></category>
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		<category><![CDATA[enfermedad]]></category>
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		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[vejez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Natàlia PLÁ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/08/arropar-con-belleza/">Arropar con belleza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Pocas cosas (y digo pocas por prudencia metódica) tienen una carga de dotación de sentido tan poderosa como la belleza. Ajena a los cánones estéticos, aquí la belleza tiene que ver con las entretelas del alma, con la ternura y la compasión. Tiene que ver con la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que la belleza coloca el sentido en la cosa en sí y no en ningún punto ulterior al que conduzca. Aquello que vivimos toma sentido por sí mismo y en sí mismo: por bello, pasa del tiempo a la eternidad, redimensiona todo lo otro que está implicado.</p>
<p style="text-align: justify;">La belleza es capaz de convertir lo objetivamente duro e implacable, en algo amoroso. De detener la mirada que, inquieta, busca más allá para quedarse, sosegada y saciada, en lo que está sucediendo acá. La belleza instiga a liberar el gesto del miedo o el reparo para osar la cercanía.</p>
<p style="text-align: justify;">Una respuesta a lo que nos abruma por terrible —algo insólita, cierto—es optar por introducir una carga de belleza en ello. Una belleza radical, osada, fuerte e intrépida. Cuando no se puede eliminar el dolor, cuando hay que convivir con él y buscarse las mañas para paliarlo, echar mano de lo bello es una apuesta extraña pero llena de posibilidades.</p>
<p style="text-align: justify;">La belleza unge el sufrimiento, ofrece una distracción de él porque atrae a otro lugar existencial. Al de la vida que sigue palpitando a pesar de tanto…</p>
<figure id="attachment_2513" aria-describedby="caption-attachment-2513" style="width: 379px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2513" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-300x225.jpg" alt="" width="379" height="284" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 379px) 100vw, 379px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2513" class="wp-caption-text">Fotografía: Maria Bori</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No hace mucho supe de la existencia de las <a href="http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/muerte-ultimo-abrazo/?por=mosaico" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>death doulas</em></a>, profesionales que acompañan a personas en el momento de su muerte. A veces, cuando intentamos formar para acompañar ciertos procesos de enfermedad, de duelo, de sufrimiento, etc. olvidamos las posibilidades que ofrece generar espacios de belleza en esos contextos. Una belleza con entrañas de compasión.</p>
<p style="text-align: justify;">En esa obra sugerente y rebosante de ternura que es <em>Óscar y la dama de rosa</em>, Mamie Rose propone a Óscar, un niño enfermo de leucemia en su recta final, que viva cada día como si fueran diez años. Gráficamente, con humor y acierto, Eric-Emmanuel Schmitt hace describir a Óscar cómo son las cosas cuando se tienen cien años:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;">“<em>Cuanto más viejos somos, más tenemos que afinar el gusto para poder apreciar la vida. Tenemos que convertirnos en personas refinadas, en artistas. Cualquier cretino puede disfrutar de la vida a los diez o a los veinte años, pero a los cien, cuando uno ya no se puede mover, hace falta usar la inteligencia.” </em></p>
<p style="text-align: justify;">A veces, edad y circunstancia no van de la mano. Disfrutar de la vida cuando todo va de cara, no tiene apenas mérito: como dice Óscar, cualquier cretino puede hacerlo. Y es más, se demuestra serlo mucho cuando ni por esas se logra sacarle partido a la vida y sentirse bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cuando acucian las circunstancias adversas, cuando sobreviene la enfermedad o la edad avanza en achaques y limitaciones, hay que usar la inteligencia, convertirse en artistas, refinarse hasta agudizar ingenio y paladar, si se quiere disfrutar de la vida. Ahí es donde entra la belleza y, con ella, la creatividad.</p>
<p style="text-align: justify;">No es que la belleza dé respuestas a todos los porqués. Pero reubica esas preguntas. Les resta virulencia porque la vida recobra, por unos instantes, lo que nunca deberíamos olvidar y que es lo que la dota de sentido en sí, siempre y en toda circunstancia: que es una ocasión para el amor en cualquiera de sus expresiones. Entonces, la belleza brota por doquier, ungiendo, consoladora, la realidad.</p>
<p><em><a href="http://www.nataliapla.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Natàlia PLÁ</a><br />
</em><em>Asesora y acompañante filosófica<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Agosto de 2017</em></p>
<p>&nbsp;</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/08/arropar-con-belleza/">Arropar con belleza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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