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	<title>dignidad | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>dignidad | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Más allá de la ley</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Dec 2024 05:57:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
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		<category><![CDATA[Josep M. Forcada Casanovas]]></category>
		<category><![CDATA[Más allá de la ley]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Josep M. FORCADA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/mas-alla-de-la-ley/">Más allá de la ley</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_19119" aria-describedby="caption-attachment-19119" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-19119" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920-300x200.jpg" alt="" width="350" height="234" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19119" class="wp-caption-text">«Levantar un vuelo maravilloso para enfilarse<br />desde un horizonte que llega muy allá.» <br />Imagen de Mabel Amber en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La humanización de la sociedad es para que seamos capaces de seguir el ritmo de la vida de los demás sintiéndola como propia para ayudar a disfrutarla, reír, llorar, compartir&#8230; Porque se está dispuesto a abrazar a los demás y poder sentir la dulce respuesta de la bonhomía compartida. Es un contraste, ante tanta deshumanización, ayudar a sembrar el gozo de vivir, aunque puedan caer encima toneladas de violencia, miedos, calumnias, guerras, pero hay fuerza para no acobardarse. Sin duda que, en medio de tantas situaciones difíciles, hay que tener fuerza para abrir puertas y brechas de amistad, de ternura, de bien ser, para que se pueda vivir el propio tesoro de la existencia y, a la vez, ser coherente para tratar a los demás como verdaderos hermanos por el solo hecho de existir.</p>
<p style="text-align: justify;">El Humanismo ayuda a rescatar la dignidad de tantas personas que se les ha robado porque tradicionalmente se consideraba que las diferencias sociales ya eran correctas y que esta dignidad no era necesaria para los más débiles, ya que pertenecían a otro escalón de la sociedad: esclavos, pobres, deficientes mentales, personas poco agradecidas y tantos otros. El Humanismo es aquella capacidad de vaciarse de envidias, de mentiras, celosías, odios y, además, la capacidad de perdonar. Es clave de amistad y de comprensión para que las realidades de las personas y de los entornos que tengan manchas de egoísmo puedan transformarse y hacer el bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el silencio bien llevado y vivido en paz, ayudará a entenderse uno mismo y abrir puertas o rendijas que faciliten la comprensión hacia los demás. Posiblemente será desde los sentimientos más nobles que no quieren atrapar la libertad de los demás, todo lo contrario, en el darse existe la posibilidad de renovar vínculos de amistad que tienen el lenguaje de la bondad que no ahoga, sino que potencia la concordia. Es fácil improvisar, pero muy seguro que a menudo falta esa sincera actitud de bien que tantas personas necesitan. No se trata de una ingenuidad, ya que hay personas que no dejan que uno se acerque quizás porque no gustan las actitudes o, incluso, pueden hacer que uno no se sienta cómodo. Buscar el bien y disfrutarlo con los demás es el mejor camino de paz, tanto personal como social. El bien necesita de la fuente de libertad, es clave de amor, de comprensión, de hacer que poco a poco las cosas puedan ir cambiando la realidad y mejorarla.</p>
<p style="text-align: justify;">El Humanismo ayuda a proteger el desamparo que hay a menudo más allá de la ley que, entre otras funciones, debe proteger los derechos y los deberes de los ciudadanos, pero el Humanismo abre la puerta para ir más allá, ya que es hacer más humana la vida, tanto la propia como la de los demás. Por eso hay que enterarse de que por encima de los derechos y de los deberes y todo lo que debe proteger el ser humano hay un &#8216;plus&#8217; de bien ser, que se ha convenido llamarlo &#8216;emocional&#8217; y que también es racional. El cerebro cuida de recogerlas y almacenarlas para transformarlas en respuestas de todo tipo: dolor, rechazo, satisfacción, placer&#8230; La experiencia de las emociones se acostumbra a aprender y se pueden educar.</p>
<figure id="attachment_19123" aria-describedby="caption-attachment-19123" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-19123" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19123" class="wp-caption-text">«Buscar el bien y disfrutarlo con los demás<br />es el mejor camino de paz, tanto personal como social.» <br />Imagen de willian_2000 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En este &#8216;plus&#8217; hay un factor muy importante que es el conocimiento ético que se tiene del propio ser y del ser por los demás. Hobbes consideraba que «el hombre es un lobo para los demás hombres». Se entiende que es muy variada la conceptualización de los demás. Hay quienes a menudo están dispuestos a sacar las garras y otros mimar. La falta de madurez de sentimientos hace que haya unas actitudes incoherentes y superfluas. Sócrates, Aristóteles, Platón, los hedonistas, Jesús de Nazaret trataban a fondo estas actitudes que consideraban como fundamentales, ya que el objetivo vital de la persona es hacer el bien para conseguir un bienestar. Aristóteles pide al político que su trabajo sea, precisamente, hacer el bien a quienes gobierna. Utilizar este &#8216;plus&#8217; no anula ni desprecia la ley aunque, a veces, no sea lo suficientemente justa.</p>
<p style="text-align: justify;">Este bien ser, actualmente algunos lo llaman <em>&#8216;buenismo&#8217;</em> que viene a ser una especie de burla provocada porque puede haber una extraña actitud de superioridad en el hecho de que algunos se preocupen de otros para que tengan en el fondo algo de paz. La violencia es muy fácil de entender, tenemos lecciones en todas partes y en todo momento, se hace espectáculo y pone al espectador a un lado o al otro. El <em>&#8216;buenismo&#8217;</em> quiere crear un clima de amistad desde la sinceridad y la pobreza de ser.</p>
<p style="text-align: justify;">La Revolución Francesa popularizó la Fraternidad, la Libertad y la Igualdad, son tres evidencias fantásticas, pero la igualdad y la fraternidad eran como un paradigma de dos virtudes cristianas pasadas por el tamiz revolucionario que procedía de los pensadores contemporáneos. Lástima que la solución de llevarlas a la práctica se resolvió a golpes de guillotina, ya que confundieron la fraternidad con los que estaban unidos por lazos de sangre como podían ser los reyes y nobles que mandaban o grupos que vivían una espontánea unión fraterna. Lo mismo pasaba con la igualdad, que no entendían que todo el mundo es igual en dignidad y que quienes mandan o dirigen un grupo, lo que hay en el fondo es común, les une el hecho de que son fraternalmente iguales en la existencia que hermana por encima de otras razones. Los que no existen no los podemos decir hermanos, ya que no están. El tema de la libertad es el tesoro que lo inunda todo de bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Podríamos pensar lo que hacen los pájaros que pueden caminar por el suelo, quizás para encontrar la comida, pero también pueden levantar un vuelo maravilloso para enfilarse desde un horizonte que llega muy allá. Por eso, el título de este artículo &#8216;Más allá de la ley&#8217;, que justifica esta dimensión tan necesaria para recuperar tantas carencias en una sociedad quizá demasiado competitiva y que más que nunca necesita comprometerse para tratar de limar tantas aristas.</p>
<p><em>Josep M. FORCADA CASANOVAS<br />
</em><em>Médico y sacerdote<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 118, edición catalana, en abril 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/mas-alla-de-la-ley/">Más allá de la ley</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Convivir respetando la dignidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/03/convivir-respetando-la-dignidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2024 05:59:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia social]]></category>
		<category><![CDATA[Convivir respetando la dignidad]]></category>
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		<category><![CDATA[J. Corbella Duch]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>J. CORBELLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/convivir-respetando-la-dignidad/">Convivir respetando la dignidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Decimos y repetimos que el hombre es social por naturaleza, que su estado natural es convivir con otros individuos, colaborar, actuar conjuntamente, hacer intercambios, y es así como, seguidamente afirmamos que el hombre convive en sociedad, y aquí podemos ver cómo, a lo largo del tiempo, se han construido diferentes teorías contractualistas para explicar la convivencia social.</p>
<figure id="attachment_13381" aria-describedby="caption-attachment-13381" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-13381" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera-300x128.jpg" alt="" width="350" height="149" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera-300x128.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera-1024x437.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera-1536x655.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera-1320x563.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera.jpg 1920w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13381" class="wp-caption-text">«La dignidad inherente a la propia persona le otorga un valor<br />superior, inherente a su existencia que se mantiene<br />inalterado desde el nacimiento y hasta a la muerte.»<br />Fotografía: Gerd Altmann en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo, la convivencia en sociedad conlleva el establecimiento de un sistema de normas que en conjunto, contempladas globalmente, definimos como Derecho. Cada grupo social organizado, forma un sistema de Derecho, o un sistema jurídico. Lo que caracteriza un sistema jurídico es que las normas son obligatorias, y que la sociedad organizada (como sociedad secundaria a la que llamamos Estado) tiene mecanismos para imponer su cumplimiento de manera coactiva. El jurista Hans Kelsen (1881-1973), lo explica de forma muy gráfica diciendo que los sistemas de Derecho constituyen un orden coactivo del comportamiento humano.</p>
<p style="text-align: justify;">Por su parte, John Rawls (1921-2002), en la <em>Teoría de la Justicia</em>, dice que los hombres se avienen a colaborar en sociedad bajo unos principios de libertad y de igualdad que no violen la dignidad humana.</p>
<p style="text-align: justify;">Tenemos, por tanto, el hombre que se asocia con otros hombres, y que se organiza en sociedad mediante un sistema de normas que pueden imponerse coactivamente (por fuerza), para garantizar una convivencia ordenada respetando la dignidad de cada uno. Ahora debemos ir un poco más allá tanto en la definición del concepto hombre que, como sinónimo de ser humano, tiene un ámbito cultural, familiar y social, que identifica a los seres vivos que tienen forma humana, así como también en la definición de la dignidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando el hombre entra en el ámbito jurídico lo llamamos persona (concepto determinado por la evolución histórica de diversas teorías filosóficas), y distinguimos entre personas físicas (el ser humano) y personas jurídicas. La persona, como concepto jurídico, es el hombre que tiene capacidad para participar en la sociedad organizada. Es el titular de situaciones jurídicas, de derechos y obligaciones y, como tal, sujeto de derechos que, situado en el centro del sistema, actúa como persona ejerciendo la autonomía de la voluntad.</p>
<p style="text-align: justify;">Así decimos que la persona tiene capacidad (jurídica) para actuar mediante la personalidad que, como expresión de la dignidad, es el conjunto de derechos fundamentales que el sistema reconoce a la persona delimitando ámbitos de protección.</p>
<p style="text-align: justify;">Las normas civiles cuando se refieren a la persona hacen referencia a la personalidad (y dejan al lector un poco perdido porque no encuentra una respuesta que defina el concepto persona). Lo podemos ver, por ejemplo, en el Libro segundo del Código Civil de Cataluña, dedicado a la Persona y la Familia. Comienza el Título Primero bajo el rótulo de &#8216;la persona física&#8217;, y en la primera disposición, en el artículo 211.1 dice: «La personalidad es inherente a la persona física desde el nacimiento».</p>
<p style="text-align: justify;">El legislador ha hecho una mirada sobre la persona, pero no habla más, y se refiere a la personalidad con una norma que parece tener carácter axiomático que pide una respuesta que nos haga comprensivo el concepto.</p>
<p style="text-align: justify;">La doctrina jurídica nos dice que la personalidad es el contenido esencial de la persona, conformada por el conjunto de derechos fundamentales que surgen de la dignidad inherente a la persona humana. La encontramos integrada en su esencia como valor espiritual y moral, que debe mantenerse inalterada, sea cual sea la situación de la persona, en palabras de la sentencia del Tribunal Constitucional Español 120/90.</p>
<p style="text-align: justify;">La doctrina jurídica y la jurisprudencia nos hablan de la dignidad de la persona, y también la encontramos referenciada en comentarios diversos, en discursos políticos y académicos, y también en el lenguaje coloquial. Pero ¿qué entendemos por dignidad?, ¿qué concepto tenemos?</p>
<figure id="attachment_13380" aria-describedby="caption-attachment-13380" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13380" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir-300x227.jpg" alt="" width="350" height="264" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir-300x227.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir-1024x773.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir.jpg 1234w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13380" class="wp-caption-text">«La persona, como concepto jurídico, es el hombre que tiene<br />capacidad para participar en la sociedad organizada.»<br />Fotografía: helpsg en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La dignidad es un concepto impreciso, del que todo el mundo tiene una idea intuitiva, pero sin una clara definición. El diccionario dice que hace referencia a la calidad de digno, a la calidad moral de la persona, pero estas definiciones no son satisfactorias (o no me lo parecen a mí).</p>
<p style="text-align: justify;">Si tiramos un poco atrás, veremos que la <em>dignitas</em> romana iba ligada al concepto de &#8216;valioso&#8217;, y, como tal, a algo que merece aprecio, respeto y honor y que, en la Roma antigua, se relacionaba con los méritos y la nobleza.</p>
<p style="text-align: justify;">Del contenido de la Biblia se desarrolla otro concepto de la dignidad, que deriva de la misma creación divina, y que perdura en el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">El hombre creado por Dios, a su imagen y semejanza, tiene la consideración de digno, en tanto participa de la misma divinidad, lo que le confiere un valor superior. En este sentido, la dignidad deriva de la misma obra divina, y, posteriormente, de la Redención.</p>
<div class="mceTemp"><span style="text-align: justify;">El vínculo de la dignidad con la obra divina de la creación tuvo el máximo predicamento en la Edad Media. Después el Renacimiento lleva la mirada sobre el mismo hombre y descubre las cualidades que le son propias. Así pues, ve la dignidad como una cualidad del hombre, lo que lleva al pensador Pico Della Mirandola, en su </span><em style="text-align: justify;">Discurso sobre la Dignidad del Hombre</em><span style="text-align: justify;"> (1486) a decir que el hombre tiene libertad para decidir lo que quiere hacer, si quiere ir hasta los estratos más bajos, o elevarse hasta la divinidad. Sólo el hombre, ejerciendo su libre albedrío, decide su futuro. Por lo tanto, sitúa la dignidad humana en la libertad del hombre para decidir, por sí mismo, lo que quiere hacer, esto es, en la autonomía de la voluntad.</span></div>
<p style="text-align: justify;">Posteriormente, el filósofo Immanuel Kant da un paso más, y ve la dignidad en el valor del hombre como un fin en sí mismo, sin precio, ni vínculo (aunque parezca que actualmente algunos deportistas lo hayan olvidado), y que impide que la persona sirva como un medio en manos ajenas.</p>
<p style="text-align: justify;">La dignidad inherente a la propia persona le otorga un valor superior, inherente a su existencia que se mantiene inalterado desde el nacimiento y hasta a la muerte, y que hace que la persona sea valiosa en sí misma, sin necesidad de nada más, sólo por el mero hecho de existir.</p>
<p style="text-align: justify;">La convivencia social, a pesar del sistema de normas, también conlleva confrontación de diferentes intereses, de una cierta forma de combate y de lucha por triunfar y alcanzar posiciones punteras y de dominio. No vivimos en un mundo ideal de orden y paz social. Este se nos presenta como un desiderátum, un deseo y/o una meta que hay que conseguir, y el primer paso para conseguirlo es actuar respetando siempre la dignidad de los demás, porque es intangible.</p>
<p><em>J. CORBELLA DUCH</em><br />
<em>Abogado<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 114, edición catalana</em></p>
<p><em> </em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/convivir-respetando-la-dignidad/">Convivir respetando la dignidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Valores para vivir con otros</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/01/valores-para-vivir-con-otros/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jan 2024 06:00:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[libertad responsable]]></category>
		<category><![CDATA[valores]]></category>
		<category><![CDATA[Valores para vivir con otros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cómo podemos reaprender a convivir?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La situación de nuestro mundo nos obliga a replantearnos cómo podemos reaprender a convivir. Los seres humanos somos sociales por naturaleza, pero nos cuesta mucho articular nuestras diferencias, conciliar intereses a veces en conflicto, evitar la tentación del predominio y la exclusión.</p>
<p style="text-align: justify;">La convivencia pacífica no es una quimera, puesto que se ha dado en muchos lugares y muchos momentos de la historia. Hemos verificado que la única manera de convivir es asumir juntos algunos valores que nos permitan avanzar, asumiendo y gestionando nuestras diferencias, en orden a un bien mayor y compartido.</p>
<figure id="attachment_13467" aria-describedby="caption-attachment-13467" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13467 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-2048x1366.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-1320x880.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13467" class="wp-caption-text">El mundo actual nos obliga a replantearnos cómo podemos reaprender a convivir.<br />Fotografía de Fauxels en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Eso que llamamos «valores» son los criterios y principios que, en la vida personal, nos sirven para elegir nuestras palabras, acciones, amistades. A lo largo de nuestra historia vamos construyendo y modificando nuestra escala de valores. En ella influyen nuestras creencias más arraigadas, la educación recibida, la cultura predominante, de la que filtramos muchos de esos criterios.</p>
<p style="text-align: justify;">Es necesario señalar que los valores «expresados» o «proclamados» no son nada si no se encarnan en decisiones, en acciones, en maneras de vivir. Se quedan en discurso teórico que puede ser incluso contradictorio con la vida. Los valores, o se viven, o no son más que quimeras. Y el único modo de «formar en valores» es vivirlos y ejemplificarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las nuevas generaciones, o ven los valores encarnados en los adultos, o nunca los asumirán.</p>
<p style="text-align: justify;">Proponemos aquí algunos de los valores clave sin los cuales sencillamente la convivencia se transforma en una fricción continua, cuando no en guerra, y en cambio si se viven habitualmente, el grupo o la sociedad avanzan mucho más veloces y armónicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Un primer valor es el respeto, que supone el reconocimiento de la dignidad de toda persona, por el simple hecho de existir. Reconocimiento que implica saberse un «yo» entre «otros yo» igualmente valiosos.</p>
<p style="text-align: justify;">El respeto es el nivel más básico de la convivencia, a partir del cual puede construirse la amistad, el afecto o al menos la coexistencia pacífica.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro valor clave es la confianza. No una confianza íntima e interpersonal, que es propia de la familia, pero sí al menos una confianza social o profesional, en la que se asume que los demás cumplirán sus compromisos y aportarán al bien común. En la confianza se cimenta todo el edificio de las sociedades avanzadas. Este valor es frágil y requiere una pedagogía de la capacidad personal para participar en lo social observando las normas compartidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro valor clave es la libertad corresponsable. La vida social es el entorno imprescindible para un ejercicio real de la libertad, y al mismo tiempo supone el compromiso de cumplir los deberes que requiere la sociedad. Nadie puede sobrevivir solo; necesitamos dar y recibir, participando en el avance cultural y práctico que es de todos</p>
<p style="text-align: justify;">Este número profundiza más aún en esos valores que, ejercidos en la práctica, nos posibilitarán una vida compartida digna de tal nombre.</p>
<p><em>Enero de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/01/valores-para-vivir-con-otros/">Valores para vivir con otros</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Responsables del propio dolor</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/04/responsables-del-propio-dolor/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Apr 2023 04:58:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[cruz]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[Esther Borrego]]></category>
		<category><![CDATA[honestidad]]></category>
		<category><![CDATA[justicia social]]></category>
		<category><![CDATA[profesionalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Responsables del propio dolor]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>ESTHER BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/04/responsables-del-propio-dolor/">Responsables del propio dolor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Curiosamente esta vez escribí pensando que el artículo vería la luz el día de viernes santo, ese día en que históricamente recordamos uno de los grandes males de la humanidad, seamos creyentes a no, todas conocemos la historia de Jesús de Nazaret y como fue crucificado por elegir plantar cara a la injusticia que encontró en el mundo. Esta vez decidí no obviar esta casualidad, dado que para mí es esencial esta figura en mi caminar.</p>
<figure id="attachment_9913" aria-describedby="caption-attachment-9913" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/creus-2.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9913" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/creus-2-300x224.jpeg" alt="" width="350" height="261" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/creus-2-300x224.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/creus-2-1024x764.jpeg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/creus-2-1536x1146.jpeg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/creus-2-90x68.jpeg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/creus-2-1320x985.jpeg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/creus-2.jpeg 2016w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9913" class="wp-caption-text">Fotografía: Esther Borrego</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De repente me vi dándole vueltas a esta causa, sí, a porque alguien que siguiendo su vocación de defender a aquellos que no tienen voz, de estar al lado de los más vulnerables, de decir aquello que tantas personas no pueden decir, &#8230; de hablar alto y claro de los males del mundo y poner nombre a los que los causan, esa persona al que podríamos idealizar muere y lo hace de una manera terrible, clavado en una cruz.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy, son muchas las personas que intentan ser voz de los que no tienen voz, otras que intentan ofrecer soporte y acompañamiento a aquellas que, por diversas circunstancias han pasado a una situación de vulnerabilidad real, en otras ocasiones se ofrecen herramientas para poder mejorar la situación, todo ello en colaboración con las propias personas, porque siempre es esencial ese ¿quieres cambiar? Son muchas las personas voluntarias que ofrecen su tiempo para mejorar la vida de otras que lo tienen más difícil, tarea esencial para que el mundo sea un lugar algo menos oscuro para muchas.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando en esta reflexión me plante en ¿qué colaboro yo al mal del mundo? Porque está claro que ninguna somos tan inocentes como para pensar que en nada, está claro que intentamos que sea mínima nuestra responsabilidad, pero a la vez, honestamente, hemos de parar a reflexionar sobre ello. ¿Cuántas veces pido algo que no necesito? O quizás simplemente lo acepto cuando me lo ofrecen, o ¿cuántas veces desperdicio agua en estos momentos de tanta sequía? ¿Cuántas veces exagero mi situación para obtener un beneficio? … ¿Miento o simplemente no digo toda la verdad?</p>
<p style="text-align: justify;">Para algunas personas esa cruz, esa posibilidad de dolor viene de la mano, como en el caso de Jesús de un estricto cumplimiento de la vocación, de la misión a la que una se siente llamada, porque la solidaridad no significa dar aquello que alguien me pide, sino trabajar para que la sociedad sea más justa, más equitativa, más humana, … y para ello muchas veces hay que decir aquello que el que pide no está dispuesto a escuchar, y esa seguramente es la cruz de muchas profesionales que han de poner límites e intentar resituar a las personas en su verdadera necesidad y en sus verdaderos derechos, cosa que mayoritariamente no estamos dispuestas a aceptar.</p>
<p style="text-align: justify;">Siento que si cada persona nos hiciéramos responsables y corresponsables de nuestra vida a la vez que de, al menos, no colaborar a empeorar la situación social, viviríamos en un mundo más humano, más amable, más justo y más solidario, pero actualmente vivimos pensando en como mejorar nuestra propia vida, sin pararnos a pensar en cómo esto afecta a nuestro entorno más cercano, a nuestra comunidad, a nuestro barrio, a nuestra ciudad, … a la sociedad en la que vivimos cosa que, al final, nos afecta también negativamente a todas y todos. Convirtiéndose en nuestra propia cruz.</p>
<p style="text-align: justify;">Si entendiéramos que la solidaridad es un valor esencial para vivir realmente reconociendo que somos dignas por el mero hecho de existir y todas tenemos la misma dignidad, seguramente nuestra sociedad sería más justa y la solidaridad seria espontánea y natural sin tener que definirla y justificarla en cada acto.</p>
<p><em>ESTHER BORREGO<br />
</em><em>Trabajadora social<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Abril del 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/04/responsables-del-propio-dolor/">Responsables del propio dolor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Seremos capaces de mutar?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/03/seremos-capaces-de-mutar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Mar 2022 05:57:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[anhelos]]></category>
		<category><![CDATA[covid-19]]></category>
		<category><![CDATA[deshumanización]]></category>
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		<category><![CDATA[fin]]></category>
		<category><![CDATA[humanización]]></category>
		<category><![CDATA[Lluís Duch]]></category>
		<category><![CDATA[mutar]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[Pere Reixach]]></category>
		<category><![CDATA[Religión y mundo moderno]]></category>
		<category><![CDATA[servicio]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[valores]]></category>
		<category><![CDATA[¿Seremos capaces de mutar?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pere REIXACH</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/seremos-capaces-de-mutar/">¿Seremos capaces de mutar?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Apocalipsis</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Soy especialista de Humanidades y me complace utilizar en mis artículos narraciones de contenido simbólico, comprensibles, no sólo para las comunidades a las que iba dirigida, <em>in illo tempore</em>, sino a las de hoy, porque sus conceptos siempre transmiten sabiduría perenne y perpetua.</p>
<figure id="attachment_7561" aria-describedby="caption-attachment-7561" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutar.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7561" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutar-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutar-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutar-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutar-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutar-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutar-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutar.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7561" class="wp-caption-text">«La mutación que reclamo es la que<br />da la voz del niño al adulto&#8230;»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Por esta razón, cada vez que miro, escucho o leo noticias sobre la Covid-19, retumban dentro de mí, como si fueran tambores de guerra que anuncian la llegada galopante de los cuatro jinetes del Apocalipsis, preludio del fin del mundo. Cada uno de ellos cabalgaba un caballo de simbología diferente: rojo, la guerra; negro, el hambre; pálido, la muerte y blanco, la palabra de Dios. Con el triunfo del jinete del caballo blanco, llegará el «juicio final», donde los hombres buenos tendrán la paz eterna.</p>
<p style="text-align: justify;">La guerra, el hambre y la muerte, señorean hoy por la Covid-19 que cuenta las muertes por cientos de miles y los contagios por millones y pone en riesgo de perder el trabajo en más de 195 millones de puestos de trabajo, según el Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra y la amenaza de que la «Cuarta revolución Industrial», la era de los robots, sea la hecatombe del trabajo como la entendemos hasta ahora. La muerte no es sólo física, sino la vida sometida, carente de libertad, sin sentido que nos convierte en zombis vivientes.</p>
<p style="text-align: justify;">Otras pandemias no víricas pero sí mortales, como el hambre, cabalgan en caballo negro, hoy como nunca. Nos lo dice, el Jefe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), de Naciones Unidas, David Beasley: «Esta pandemia hace que el mundo corra el riesgo de sufrir el hambre de “proporciones bíblicas”, si no se toman medidas urgentes y que podríamos pasar de 135 a 250 millones de famélicos», publicado en el diario <em>El Punt Avui</em> (25 de mayo de 2020).</p>
<p style="text-align: justify;">También diviso el caballo negro desbocado por el cambio climático que provocará un hambre incalculable. Todo esto, qué escándalo, qué ignominia para la sociedad del siglo XXI, tan ufana con la proclamación de los Derechos Humanos.</p>
<p style="text-align: justify;">El galope de los cuatro caballos levanta el polvo que no deja ver más allá de la nariz, del propio ombligo que hace opaco e incierto el futuro. Quedarse sin trabajo, la pérdida de seres queridos, generan incertidumbre y miedo que se manifiesta con síntomas de angustia, ansiedad, tristeza, dolor, depresión, desesperación y también de resentimiento y odio.</p>
<p style="text-align: justify;">Un dossier de la periodista Thais Gutiérrez, publicado en el diario <em>ARA</em> (24 de mayo de 2020), nos dice que la Covid-19 nos ha hecho perder las riendas de nuestra vida, y los expertos alertan de que esto puede provocar secuelas en la salud física y mental, mayor propensión a las peleas y mayor vulnerabilidad ante los populismos. El reportaje estima que puede afectar al 46% de los españoles.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Estamos ante los síntomas de autodestrucción del mundo previos al final del mundo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Josep Pla (1897-1981), escritor y periodista, figura referente de la literatura en catalán de todos los tiempos, siempre pícaro y realista, lo tiene claro: «La naturaleza es lo más salvaje que hay. No respeta absolutamente nada. ¿Cuántos amigos se nos han muerto de jóvenes? No hacen falta las guerras ni nada más. La naturaleza se encarga de todo». Nuestro enciclopédico tiene gran parte de razón, pero no toda. Muchos males nos vienen de nuestros constructos mentales, bajo qué creencias actuamos. Sin embargo, ciertas creencias que se han hecho dueñas de nuestra mente nos han deshumanizado.</p>
<figure id="attachment_7558" aria-describedby="caption-attachment-7558" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutacion.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7558" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutacion-300x169.jpg" alt="" width="400" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutacion-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutacion-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutacion-600x338.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutacion-1536x864.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/mutacion.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7558" class="wp-caption-text">«examina los caminos por los que la persona ha encontrado<br />valores y fuerzas que le permitan trascender y vivir con paz interior.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Desde esta perspectiva me permito afirmar que no estamos en el preludio del «fin del mundo», sino del «fin de un mundo deshumanizado» para dar paso a un «nuevo mundo más humano» cabalgado por el «caballo blanco» portador de los anhelos básicos esenciales de la naturaleza humana, reconocidos por las principales religiones y filosofías de todos los tiempos:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>La dimensión intelectual que aspira a la VERDAD</li>
<li>La dimensión estética que aspira a la BELLEZA</li>
<li>La dimensión moral que aspira a la BONDAD</li>
<li>La dimensión espiritual que aspira en la UNIDAD</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Empujar al «jinete blanco» se ha hecho después de cada pandemia, de cada guerra, en definitiva de cada crisis social, económica, política que ha existido desde el Génesis (siguiendo la simbología bíblica) hasta la fecha, que han permitido vislumbrar los anhelos, ahora desgraciadamente nublados, dañados y descolocados.</p>
<p style="text-align: justify;">La premisa de cómo hacerlo nos la dice la filósofa Marina Garcés en <em>Humanidades en acción</em> cuando comenta que la vida no es vida cuando se rinde a la servidumbre. Nos sentimos humanos no cuando tenemos soluciones para todo, como pretendemos que tengan las máquinas, sino cuando podemos decir: «De esto me puedo ocupar, de esto nos podemos ocupar, es nuestro problema». Para resolver un problema, debemos saber cuál es su causa y preguntarnos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Por qué nos hemos deshumanizado?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Puede haber diferentes explicaciones, desde la ciencia, la filosofía o la historia; sin embargo, me permito ofrecerles una pequeña cata de lo que dice un sabio de nuestra casa. Me refiero a Lluís Duch (Barcelona, 1936 – Montserrat, 2018), monje de Montserrat, doctor en antropología y teología, profesor universitario, de extensa obra publicada. Me sirvo de su obra <em>Religión y mundo moderno</em> en el capítulo sobre «La razón burguesa: el hombre como sujeto de necesidades»: <em>«&#8230;Los orígenes de la burguesía hay que buscarlos en la Edad Media tardía. Por aquel entonces en las ciudades de Europa, la clase burguesa concentró toda su energía en la producción de los diversos productos manufacturados y también del comercio. De esta forma conquistó un status propio frente a la nobleza feudal; a menudo incluso alcanzando una ventajosa posición en relación con ésta.</em></p>
<figure id="attachment_7569" aria-describedby="caption-attachment-7569" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/apocalipsis.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7569" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/apocalipsis-300x168.jpg" alt="" width="350" height="197" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/apocalipsis-300x168.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/apocalipsis-1024x575.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/apocalipsis-600x337.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/apocalipsis-1536x862.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/apocalipsis.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7569" class="wp-caption-text">«El galope de los cuatro caballos levanta el polvo <br />que no deja ver más allá de la nariz,<br />del propio ombligo que hace opaco e incierto el futuro.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><i>…</i><em>La burguesía logró una importancia decisiva mundialmente mediante la unión de la forma de producción capitalista y la explotación colonial de las tierras recientemente descubiertas.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><i>…</i><em>De ahí que sea de afirmar, sin ningún afán, que la burguesía desarrolló la mentalidad que estaba totalmente de acuerdo con tratamiento explotador de los demás y dependía. Estableció una actitud &#8216;racional&#8217; ante todos los problemas de la existencia, lo que la distanciaba del orden establecido. Sin embargo, éste no pudo enfrentarse con los burgueses enriquecidos, porque disponían de unos medios de análisis de la realidad que eran mucho más precisos que los que tenían los monarcas o los nobles.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8230;Hegel puso de relieve que el principio que hizo posible el triunfo de la burguesía se basa en que el individuo se convierte en un sujeto de necesidades&#8230; Así pues, el principio de la sociedad burguesa es, según Hegel, la individualización, la interdependencia entre los miembros de la sociedad es valiosa exclusivamente en la medida en que los demás pueden ser piezas útiles para alcanzar las metas que se ha fijado el individuo.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8230;La “ideología colonial” tiene su fundamento en la concepción burguesa de la vida, en la que, además del conocido aforismo homo homini lupus que designa el estado de beligerancia de los individuos unos con otros, se expresa muy bien mediante este otro: el fin justifica los medios.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8230;En el campo económico, las sociedades post-capitalistas son formaciones de la racionalidad técnico-económica, la cual se ha ido apoderando poco a poco de todos los sectores de la realidad social (trabajo, vivienda, recreo, consumo, familia, cultura, medios de comunicación, etc.). Esta forma de configurar las relaciones interhumanas da lugar a la “sociedad de control”, ya que ésta es la base imprescindible para alcanzar la rentabilidad cada vez mayor. Los hombres y las cosas se convierten en realidades intercambiables, que funcionan como ‘mercancías’, lo que significa que lo único valioso en el hombre es su posible valor de cambio.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8230;Hay que hacer constar que, a principios del siglo, Charles Péguy vio muy lúcidamente la “desestructuración” de lo humano que lo económico había introducido en el mundo moderno: “Por primera vez en historia del mundo, el dinero es solo hito a hito con el espíritu. Por primera vez en la historia del mundo, el dinero es señor del sacerdote como es señor del poeta, como es el señor del escultor y del pintor”».</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Seremos capaces de mutar?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Utilizo el verbo «mutar» con toda la «santa mala intención». No soy biólogo y por tanto ignoro su complejidad científica, hoy afortunada y ampliamente difundido. Lo utilizo en el sentido primario cuando decimos popularmente: «Cuando pasan a ser hombres, a los niños se les hace una mutación en la voz».</p>
<p style="text-align: justify;">Precisamente la mutación que reclamo es la que da la voz del niño al adulto. El adulto que sabe ver, juzgar y actuar ante los problemas que le plantea la vida, manteniendo la inocencia, la transparencia, la curiosidad y la imaginación de los niños. Sin embargo, hay adultos que se mantienen como «niños mal criados». El niño rebelde, narcisista y egoísta que sólo procura para su supervivencia, su propio estatus y su territorio. O sea, que su posición no retroceda, ni un milímetro, pisando toda competencia.</p>
<figure id="attachment_7573" aria-describedby="caption-attachment-7573" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/todos-ganamos.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7573" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/todos-ganamos-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/todos-ganamos-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/todos-ganamos-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/todos-ganamos-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/todos-ganamos-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/todos-ganamos-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/todos-ganamos.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7573" class="wp-caption-text">«Que las políticas que se deriven surjan del lema<br />«nosotros ganamos y vosotros también».»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Sinceramente creo que hay muchos «niños mal criados» que han carcomido y convertido en aluminosis las paredes maestras de nuestras instituciones y organizaciones sociales, políticas, económicas e incluso religiosas, construidas con materiales nobles de proclamas, manifiestos fundacionales, misiones y constituciones, pero que al fin y al cabo hacen buena la frase del pensador francés, Michael de Montaigne: «El saber que no les ha llegado al alma, se les ha quedado en la lengua». O sea mucha retórica y muy poca ética.</p>
<p style="text-align: justify;">Los «niños mal criados» están anclados en la mentalidad burguesa descrita en el párrafo anterior y deben mutar, expulsando la mentalidad «yo gano y tú pierdes» que conduce al hambre, a la vida infrahumana y a la muerte física o psíquica.</p>
<p style="text-align: justify;">En este artículo me permito apelar a todos los que lideren gobiernos, instituciones, organizaciones con o sin ánimo de lucro, que hagan una inmersión en sus postulados fundacionales, que honestamente les sirvan y no «se sirvan de ellos». Que las políticas que se deriven surjan del lema «nosotros ganamos y vosotros también».</p>
<p style="text-align: justify;">Que monten definitivamente el caballo blanco y se comprometan inexcusablemente al hacer posibles los anhelos e inquietudes del hombre y mujer del siglo XXI.</p>
<p style="text-align: justify;">El psicólogo humanista Carl. R. Rogers (1902-1987) los detalla admirablemente:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Persona en proceso. Convencimiento de que la vida es dinámica y de cambio permanente. Vive este proceso como una riqueza, a pesar de sus riesgos.</li>
<li>Capacidad de amar. Es gentil, sutil, aguda, no moralista, no juzga.</li>
<li>Contacto con la naturaleza y con conciencia ecológica.</li>
<li>Anti-institucionalidad. Siente antipatía por las estructuras inflexibles, altamente estructuradas o burocratizadas.</li>
<li>Autoridad interna, confianza en su propia experiencia.</li>
<li>Valora más ser que tener.</li>
<li>Tendencia al desarrollo espiritual.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Quiere encontrar el sentido y significado de su vida que va más allá de lo que es humano; examina los caminos por los que la persona ha encontrado valores y fuerzas que le permitan trascender y vivir con paz interior.</p>
<p style="text-align: justify;">Éstos son los «signos del tiempo», el caballo blanco de la dignidad. Permítanme que acabe el artículo con una frase del poeta y premio Nobel de literatura Rabindranath Tagore (1861-1941): «Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y vi que el servicio era la alegría»</p>
<p><em>Pere REIXACH<br />
</em><em>Especialista en Estudios del Pensamiento y Estudios Sociales y Culturales<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 103</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/seremos-capaces-de-mutar/">¿Seremos capaces de mutar?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Evolución social del trabajo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/05/evolucion-social-del-trabajo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 May 2021 05:00:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[Evolución social del trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[paternidad responsable]]></category>
		<category><![CDATA[precariedad laboral]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[vida digna]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Como telón de fondo la situación precaria laboral...</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/05/evolucion-social-del-trabajo/">Evolución social del trabajo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_6799" aria-describedby="caption-attachment-6799" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6799 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-1024x731.jpg" alt="" width="660" height="471" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-1024x731.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-300x214.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-600x429.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-1536x1097.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-2048x1463.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6799" class="wp-caption-text">Imagen de Alexander Lesnitsky en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hace pocos días se celebraba la Fiesta del Trabajo, del 1º de Mayo, apodado modernamente como día de los trabajadores y las trabajadoras. Como telón de fondo, la situación precaria laboral que se ha dado a lo largo de la historia de la humanidad y que se da ahora pues también se ha visto afectada por la pandemia de la Covid19.</p>
<p style="text-align: justify;">Así vemos que el concepto de trabajo y las maneras de trabajar ha tenido una larga evolución y se ha realizado de muchas maneras: Sería fácil hablar de “democracia” cuando en una ciudad había unos pocos de miles de ciudadanos sostenidos por millones de esclavos, sin voz ni voto ni derecho alguno, pudiendo ser vendidos, incluso matados a capricho, sin piedad alguna.</p>
<p style="text-align: justify;">Las revoluciones de los esclavos lograron transformar la sociedad a un sistema de mayor libertad y dignidad. En occidente se pasa a los “siervos de la gleba”: las tierras son propiedad del rey o de los nobles; el siervo es libre, pero los frutos de la tierra que cultiva debe entregarlos al dueño. Éste acumula bienes para construir castillos, vivir con un boato propio, a la vez que se compromete a proporcionar las semillas necesarias; y con sus ejércitos, defender a sus siervos de invasiones y ataques.</p>
<p style="text-align: justify;">Sigue evolucionando el modo de trabajar, nace el comercio, nace la burguesía; y ésta, enriqueciéndose, provoca la revolución industrial con el avance de las técnicas, y surgen las masas de trabajadores. No son esclavos, tampoco siervos, pero están atados por unas normas que impone el trabajo industrial: horarios obligatorios, trabajo regular o monótono, más o menos especializado.</p>
<p style="text-align: justify;">Los dueños quieren pagar lo menos posible, cobrar lo más posible por sus productos; ganar lo máximo y manipulan y explotan la masa obrera sin demasiados escrúpulos ni sensibilidad social. Naturalmente esto provoca las reacciones violentas de los obreros pidiendo horarios más humanos, descansos, vacaciones, salarios más altos y justos. Se defienden creando sindicatos, se apoyan en nuevas ideologías socializantes. Largas luchas tan dolorosas.</p>
<p style="text-align: justify;">Y se ha avanzado mucho.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, la nueva tecnología revoluciona de nuevo toda la industria, la mecanización, la robótica, la informática, etc., hace ya inútiles las anteriores grandes masas de productores. Se puede atender y más baratamente, las necesidades de los consumidores suficientes para mantener en buen estado la industria, sin necesidad de convertir en consumidores al exceso de productores necesarios. Excesos que sólo dan problemas: obligan a construir más viviendas, más carreteras, maternidades, escuelas, proporcionar diversiones, ocio, hospitales, seguridad social, pensiones, peligros ecológicos, etc., para que puedan tener al menos un mínimo de vida digna humana.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero los trabajadores difícilmente se conforman con este mínimo; quieren más, se sublevan y exigen más puestos de trabajo, cargando excesivamente la posibilidad de la cultura del bienestar. Hay masas que sobran, de ahí impulsar los planes de anticoncepción, abortos, eutanasias activas y leyes terribles en algunos países. Esto ha llevado a los peores fracasos: las peores guerras de la historia, el mayor desequilibrio entre ricos y pobres, y a poner en peligro la ecología.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sin embargo, empieza una nueva era.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nadie ha pedido nacer. La familia, la sociedad los ha hecho existir y han de asegurar un mínimo de vida digna humana hasta el final de sus días, tanto si el nuevo ser quiere trabajar como si no. La responsabilidad de existir no es del hijo sino de aquellos que los engendran. Con una paternidad responsable de los padres, dando ejemplo de la alegría de existir incluso aceptando con gozo la muerte. Muerte que es resumen de todos nuestros límites, porque significa que existimos, dado que los únicos que no mueren son los que no existen.</p>
<p style="text-align: justify;">Con este ejemplo positivo y gozoso, los padres pueden conseguir que los hijos libremente disfruten de su mundo, trabajen porque quieren, y ajardinen por amor el universo que está a su alcance.</p>
<p style="text-align: justify;">No son así, forzados esclavos del trabajo, sino seres libres que, por otra parte, encontrarán su gozo, su alegría y todo lo que necesiten para vivir con una progresiva mayor dignidad humana. Serán amigos, habrá paz.</p>
<p style="text-align: justify;">Con este nuevo estilo el trabajo será una fiesta.</p>
<p><em>Mayo de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/05/evolucion-social-del-trabajo/">Evolución social del trabajo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:59:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[adultez]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[diálogo]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
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		<category><![CDATA[Roser Vendrell Maños]]></category>
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		<category><![CDATA[vejez]]></category>
		<category><![CDATA[¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Roser VENDRELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/">¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Inicio el artículo con una afirmación: todas las personas tenemos la necesidad de querer y sentirnos queridos; valorados como seres únicos y también importantes. De hecho, nuestras relaciones se apoyan más o menos en esta premisa, pero ¿cómo lo hacemos? Mi aportación se desarrollará teniendo en cuenta el ciclo vital de las personas y desde una perspectiva formativa, en el seno de la familia, la escuela y en nuestros círculos relacionales: los amigos y los compañeros de trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de constatar que durante el ciclo vital de las personas se suceden rasgos diferenciales importantes que condicionan la relación con el otro, hay unas actitudes que para mí son básicas y se han de encontrar en cualquier relación, se tenga la edad que se tenga. Haré un breve resumen. En primer lugar, una actitud de escucha, estar atento al otro, darle tiempo. Es una actitud que se acompaña siempre de la observación, sabemos que la cantidad de información que nos llega a través de la comunicación no verbal supera con creces la que nos llega oralmente. Si esta actitud se acompaña de la falta de prejuicios y unas expectativas discretas estaremos favoreciendo, sin duda, una relación fundamentada en la confianza en el otro. Y la confianza es la base de cualquier relación positiva.</p>
<figure id="attachment_6345" aria-describedby="caption-attachment-6345" style="width: 331px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/relaciones-en-la-vida.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6345 size-bd-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/relaciones-en-la-vida-331x219.jpg" alt="" width="331" height="219" /></a><figcaption id="caption-attachment-6345" class="wp-caption-text">«Tomar conciencia de la necesidad de cuidar<br />de uno mismo para sentirse a gusto con la vida, <br />y para cuidar del otro es fundamental.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">También hay otras actitudes importantes; me refiero a la empatía, la tolerancia y saber esperar. La empatía pide ponernos en el lugar del otro, lo que facilita la comprensión de su mundo y en consecuencia favorece la relación. Respecto de la tolerancia y la paciencia, saber esperar, hay que decir que es una actitud que no está de moda actualmente, pero que resulta imprescindible si queremos respetar al otro. La rapidez, la inmediatez, la velocidad no son factores que favorezcan la comunicación, las relaciones humanas. Y, finalmente, no dejar de ser nosotros mismos, y si en algún momento nos tenemos que posicionar en contra&#8230; hacerlo, por coherencia y dignidad. Esta forma de actuar puede otorgar una autoridad hacia nuestra persona que es básica cuando hablamos de relación educativa, del padre/madre hacia el niño o del maestro hacia el alumno/estudiante. En general yo diría que estas actitudes llevan implícitas, o como consecuencia, el respeto hacia uno mismo y hacia el otro. La aceptación de la libertad y de las opciones personales.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras comentar esta previa incidiré en algunos rasgos diferenciales de las etapas por las que pasamos a lo largo de nuestra vida. Empezamos muy pronto, con las relaciones que se establecen incluso antes del nacimiento. Los padres, más intensamente las madres, establecemos una relación casi unilateral con el niño antes de nacer. En esta relación las respuestas del feto son tan sutiles que hasta ahora no se tenían en demasiada consideración. Es una relación, si se puede decir así, muy incipiente, donde domina la actitud de espera. La ilusión y las expectativas abiertas favorecen en el bebé el establecimiento de una relación afectiva basada en la acogida. Se elabora un vínculo que aportará la seguridad suficiente al niño para permitirle relacionarse con los demás, y explorar el entorno de manera tranquila.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de la primera infancia, hasta los 5/6 años este vínculo afectivo se consolida a partir del amor y de la autoridad del adulto, una autoridad que no tiene nada que ver con el autoritarismo. El amor da seguridad al niño. Sabe que, si lo necesita, hay un adulto que lo ama, le consolará y le ayudará; hay una total confianza. Por otro lado, la autoridad da unos referentes de conducta, unos límites que se asumen porque son necesarios para convivir con los demás. El niño necesita saber lo que está permitido y lo que no. Todo ello reafirma y consolida una relación afectiva que aporta seguridad y favorece el desarrollo y la autonomía del niño, la exploración del entorno y la comunicación con el otro, la confianza. Pero hay en estos años un momento más conflictivo que se da a menudo cuando se amplían las redes relacionales en la escuela infantil u otros ámbitos. Son conductas de autoafirmación personal, de manifestación de la propia personalidad y que pueden ser realmente difíciles de manejar; coloquialmente conocidas como rabietas infantiles. Es una relación donde los padres o adultos de referencia, poniendo límites, continúan dotando al niño de un marco relacional seguro y estable. Para el niño es duro asumir que hay frustraciones, no todo lo que se quiere es posible; y para los padres es difícil mantener unos criterios mínimos, hay que manifestar seguridad y mantenerse tranquilos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-6401 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-300x200.jpg" alt="" width="351" height="234" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 351px) 100vw, 351px" /></a>Sobre esta base relacional afectiva y segura, se establece durante unos años una relación serena con el otro, podríamos decir que casi durante toda la educación primaria (6-12 años). Una relación estable donde se pueden favorecer y consolidar las relaciones familiares y se amplía a otros ámbitos sociales. Es un periodo que puede ser muy rico y que favorece el desarrollo de la personalidad del niño. Es importante tener en cuenta que normalmente los niños quieren contentar a los padres y quieren sentirse valorados por los adultos del entorno, este hecho puede condicionar sus manifestaciones, sus decisiones, es evidente que a pesar de que los adultos situamos los niños en un contexto, son ellos los que eligen sus amigos, y también deberían elegir sus aficiones. Es un periodo donde hay que iniciar la dinámica de llegar a acuerdos, de mantenerse y/o ceder&#8230; a los padres y maestros nos corresponde escuchar, y dar la opción, acompañar, y a veces mantener una decisión.</p>
<p style="text-align: justify;">La relativa calma que se da durante estos años en la escuela finaliza habitualmente con la pubertad y la adolescencia. Los cambios hormonales son muy importantes y la red de amigos cada vez condiciona más la conducta, ya no son niños, tampoco adultos. Todo ello puede ocasionar crisis relacionales que se convierten, de nuevo, difíciles de gestionar. A los padres fundamentalmente y quizás también a algunos maestros, las conductas de los adolescentes pueden desorientar mucho. El sentimiento de no saber cómo actuar, el miedo a cometer errores puede ser un inconveniente si no se aborda con naturalidad. Se precisa diálogo, llegar a acuerdos, ceder y también mantenerse. Asumir los propios errores es una buena manera de acercarse al otro y establecer confianza, pero también son imprescindibles considerar el compromiso y la responsabilidad en hacer conjunto, tanto en el seno de la familia como en la escuela. A los padres y madres más que a los maestros nos es difícil esta actitud. Hay momentos de duda entre el ejercicio de la autoridad y dar autonomía, es complicado, y actualmente aún más, ya que la sobreprotección hacia los hijos se alarga de manera extraordinaria. Si no dejamos que los hijos asuman sus riesgos, no se les ayuda, de hecho, es de los errores que más se aprende. Por otra parte, es importante aceptar las decisiones que toman, no siempre son las que quisiéramos, pero hay que respetarlas, son sus opciones. A los padres y maestros nos corresponde mantener el diálogo y ofrecer el apoyo que se considere adecuado.</p>
<p style="text-align: justify;">Más adelante, a lo largo de la etapa adulta, las relaciones se vuelven más estables y fructíferas. El prójimo, la capacidad de dar, se convierte en una característica que se manifiesta en el ámbito familiar, atendiendo a los hijos y los abuelos; en el ámbito laboral, compartiendo y si es necesario gestionando con otros trabajadores, y también en el ámbito social si se colabora con alguna institución. A medida que pasan los años hay que priorizar lo que es más importante, no siempre se coincide y hay que ser tolerante. Las actitudes básicas que comentaba al inicio del artículo son también indispensables en esta etapa de la vida, ya que el ritmo acelerado de trabajo, tan habitual actualmente, no favorece la calidad de nuestras relaciones humanas. Tomar conciencia de la necesidad de cuidar de uno mismo para sentirse a gusto con la vida, y para cuidar del otro es fundamental. Conocer y aceptar las limitaciones de todo tipo que nos condicionan, favorece la serenidad y quizás el sentido del humor. Estos son rasgos que pueden definir la vejez, por mí, marcada de ternura y de aceptación del otro, lo más importante del otro: su humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta aportación ha sido una muestra, es evidente que siempre hay matices y que las personas, afortunadamente tan diversas, vamos creciendo y relacionándonos de acuerdo con nuestra personalidad y las circunstancias que nos ofrece la vida. No podemos generalizar y, de afirmaciones, muy pocas, las esenciales. Me remito pues a la necesidad, a lo largo de la vida, de velar por unas relaciones afectivas seguras y respetuosas, y que generen confianza, tanto en el otro como en un mismo.</p>
<p><em>Roser VENDRELL MAÑOS<br />
</em><em>Doctora en Psicología. Profesora en la Facultad de Psicología,<br />
</em><em>Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna<br />
</em><a href="http://recerca.blanquerna.edu/estudi-infancia/inici/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>http://recerca.blanquerna.ed</em></a><em><a href="http://recerca.blanquerna.edu/estudi-infancia/inici/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">u/estudi-infancia/inici/</a><br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 95</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/">¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El deseo de dominar</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/05/el-deseo-de-dominar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2020 04:56:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
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		<category><![CDATA[El deseo de dominar]]></category>
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		<category><![CDATA[Josep M. Forcada Casanovas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Josep M. FORCADA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/05/el-deseo-de-dominar/">El deseo de dominar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Parece habitual dominar a los demás como una forma de poder, incluso se acepta como algo normal. En el deseo se produce un fenómeno que es el de creer que lo deseado ya es una realidad conquistada. Ya de pequeños se observa el afán posesivo de querer lo que tienen los otros, desde un caramelo a una bicicleta; y de mayores se consolida este propósito bajo diferentes formas, que van desde una espontaneidad inocente hasta cometer abusos, incluso criminales.</p>
<p style="text-align: justify;">Es fácil considerar que emocionalmente se pide algo que no es tuyo, pero si se elabora un proceso sofisticado se llega a creer que se tiene derecho a algo que poseen los demás. Se produce la paradoja de confundir un sueño con una realidad. En el fondo, hay un fuerte deseo de sentirse satisfecho ya sea por ambición o por envidia.</p>
<p style="text-align: justify;">El deseo espontáneo, sin el tamiz de la serena reflexión, habitualmente se convierte en una grave locura de consecuencias impensables. Prever y valorar el bien y el mal que puede producir en uno mismo y en la sociedad, requiere grandes dosis de sensatez, o mejor dicho de madurez humana. Podemos pensar en la realidad que lleva a graves consecuencias, como por ejemplo la relación afectivo-sexual, en la que a menudo se produce un deseo de poseer al otro o a la otra, que de manera rápida no posibilita una reflexión sobre el bien que ha de producir el contar con la libertad entre ellos. Muchas personas, sin ser conscientes de sus deseos impulsivos, dominan a otras hasta llegar a desvirtuar la amistad y ahogar la libertad de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Da escalofríos reconocer en algunas relaciones humanas el creerse que uno tiene derecho a los otros por costumbres tradicionales, por ideologías filosóficas o creencias religiosas y no tomar en cuenta el valor de la dignidad, propio de toda persona que tiene el derecho a existir y por la cual debe ser respetada su libertad.</p>
<figure id="attachment_5525" aria-describedby="caption-attachment-5525" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5525" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02-300x205.jpg" alt="" width="400" height="273" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02-300x205.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02-1024x699.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02-600x410.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5525" class="wp-caption-text">«Los seres existentes somos merecedores de la confianza fraterna<br />y del más profundo respeto a la libertad de los demás y de la propia.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Cuántas veces se recurre a aspectos como el honor, el prestigio o ciertas conductas llamadas ejemplares a fin de reducir la personalidad del otro y debilitarla. Ningún ser humano puede ser dueño de nadie ni esclavo de nadie, todo lo contrario.</p>
<p style="text-align: justify;">Es fácil encajar el <em>deseo</em> en un rincón del cerebro para tildarlo de: «como se trata de un proceso emocional…» y así justificar unas acciones violentas. Este elemento emocional se puede aplicar como se ha hecho tantas veces, a lo largo de la historia, en muchos líderes capaces de planear acciones bélicas para poseer otros países, terrenos, haciendas, etc. De esta manera pueden dominar con la fuerza del poder y conseguir ser vencedores y así convencerse de que han hecho algo bueno y justo.</p>
<p style="text-align: justify;">El doctor Alfredo Rubio escribió artículos y pronunció conferencias sobre el tema de la <em>fraternidad existencial </em>que considera que las personas, por el mero hecho de existir, somos <em>hermanos en la existencia</em>. Por supuesto, hay la hermandad genética de llevar un mismo apellido, o también sentirse hermano por pertenecer a un grupo espiritual. Pero es necesario dar un paso más por encima de muchas realidades coyunturales que conlleva a tomar conciencia de que todos estamos implicados en confraternizar por el solo hecho de existir. Los seres existentes somos merecedores de la confianza fraterna y del más profundo respeto a la libertad de los demás y de la propia. Ciertamente esta fraternidad alcanza a todos los seres humanos.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces, se confunde el sentido de la fraternidad bajo argumentos que utilizan una serie de parámetros sociales que van desde las clases humanas a grupos dirigentes o a grupos de poder y, en otro orden, a asociaciones, castas o familias. La lucha de clases que se desmoronó por el hecho de ser una <u>lucha</u> y no ser un objetivo noble a alcanzar y se confundió la autoridad con el poder en que el débil está en bajas condiciones y cae en desgracia frente al fuerte. Ser verdaderos amigos es más difícil que ser luchadores, pero es más eficaz y duradero porque no hay ambición de dominar al otro.</p>
<p style="text-align: justify;">El lenguaje social de nuestro tiempo pide un replanteamiento ético del concepto de persona como ser existente, de tal manera que en el ser humano, hombre o mujer, por encima de todo hay que reconocer la <em>igualdad en dignidad</em>. Las diferencias biológicas o de razas o las que producen ciertas capacidades físicas o psíquicas o incluso las diferencias de etnias, de países… no tienen que ser obstáculo para que se pueda negar el respeto y afecto a nadie. Todos se merecen el derecho a ser existentes. Si no hay este vínculo humano en el momento de desear «algo» bueno de los demás se caerá en una absurda posesión que limitará el bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Así como la civilización ha empezado a pensar de forma profunda desde una dimensión ética en el bien de la conservación de la naturaleza, es hora ya que nuestra civilización haga lo mismo en el respeto a las personas. ¡Hay tantos tipos de violencia…! Por ejemplo, la de género que tanto acucia.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Josep M. FORCADA CASANOVAS<br />
</em><em>Médico<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Publicado originalmente en <a href="https://www.universitasalbertiana.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Universitas Albertiana</a><br />
</em><em>Mayo de 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/05/el-deseo-de-dominar/">El deseo de dominar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Punto de partida</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/06/punto-de-partida/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2019 05:00:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[existencia]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad]]></category>
		<category><![CDATA[hermanos en la existencia]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[Punto de partida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/06/punto-de-partida/">Punto de partida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 60px;"><em>Existencia es la base donde apoyarnos para desarrollar, con esfuerzo y tesón, una convivencia libre y pacífica.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los hechos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Imaginemos una playa en la que una gran ola arroja a la orilla innumerables caracolas recién nacidas, de diversos tipos, tamaños y colores. Todas llegaron a la playa casi a la vez. Están allí sin que nadie les pidiera permiso; han de convivir más o menos cercanamente, y ninguna tiene mayor derecho que las demás a estar en la playa. De pronto empiezan a contemplarse unas a otras con perplejidad en sus particularidades y diferencias. Pero el hecho de coexistir en esa playa, en ese momento, les brinda ya una plataforma básica de encuentro.</p>
<figure id="attachment_4264" aria-describedby="caption-attachment-4264" style="width: 356px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/4-Manos-Imagen-de-truthseeker08-en-Pixabay-copia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4264 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/4-Manos-Imagen-de-truthseeker08-en-Pixabay-copia-300x225.jpg" alt="" width="356" height="278" /></a><figcaption id="caption-attachment-4264" class="wp-caption-text">«Esta fraternidad primordial nos abre las puertas<br />a la conciencia de que cada ser humano tiene en sí mismo<br />igual dignidad que yo, ni más ni menos.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Los seres humanos que hoy habitamos el planeta azul somos fruto de la misma “ola” de la historia. El complejo entramado de los acontecimientos ha dado como resultado unas personas concretas que coexisten en el mismo momento histórico. Si bien somos distintos, cada uno único e irrepetible, tenemos en común el máximo bien fundamental: existimos. Cada uno es él mismo, y a la vez sustancialmente igual a los demás en las coordenadas básicas de la existencia: nadie pidió existir; empezamos a existir en un momento dado, pudiendo no haber existido nunca. Todos también tenemos nuestra muerte. El poeta mexicano Gabriel Zaid lo expresa en las palabras que desea poner en su epitafio: “Murió, reconciliado con el misterio de haber nacido”.</p>
<p style="text-align: justify;">Al contemplar a los contemporáneos en sus particularidades y situaciones diversas, podemos reconocerlos como “hermanos en la existencia”, es decir, unidos a nosotros por el vínculo básico de los que compartimos el sorprendente hecho de ser, habiendo tantos millones de posibilidades en contra. De otra “ola” habrían nacido otros. Y resulta que precisamente <em>nosotros</em> estamos aquí.</p>
<p style="text-align: justify;">Es sabido que entre interlocutores que no se conoce es más fácil establecer un diálogo cuando se tiene algo en común: aficiones, trabajo similar, etc. Tomar conciencia -ojalá con gozo- de esta plataforma común de la existencia, aporta una plaza abierta de diálogo y de encuentro entre las personas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Para empezar a caminar</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ser conscientes de esa fraternidad es tan solo el principio. Es un punto de partida, seguramente el mejor, para iniciar el camino de una convivencia libre, pacífica, solidaria, dinámica. Porque este reconocimiento no nos lleva a una ilusa suposición de que sea fácil convivir con esos hermanos que me he encontrado coexistiendo en el mundo. Saberlos hermanos no garantiza la armonía, ni la mutua comprensión, aunque ello ofrece muchos elementos para lograrlas. Se requiere trabajo, tesón, paciencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Descubrir y valorar el inmenso tesoro que compartimos con todo ser humanos -existir- es ya haber dejado atrás el tribalismo más primitivo, en que se asesinaba a todo aquel que no formaba parte del propio clan. También se evita una terrible fantasía, estudiada por los psicólogos sociales, que se extiende como la peste durante las guerras. Consiste en reducir al otro a la categoría de animal o de cosa; se le despersonaliza, y al alejar de la propia conciencia el hecho de que ese otro es un hermano, él o ella, no intercambiable por ningún otro, se da pie a los actos más inicuos de sadismo y tortura.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta fraternidad primordial nos abre las puertas a la conciencia de que cada ser humano tiene en sí mismo igual dignidad que yo, ni más ni menos; es, en cierto modo, “otro yo” con quien tengo que contar para construir el presente y el futuro. Un posible interlocutor -si ambos lo deseamos libremente-, para apreciarnos, entendernos y aprender a trabajar conjuntando energías.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Leticia SOBERÓN<br />
</em><em>Publicado en RE 45</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/06/punto-de-partida/">Punto de partida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Sin nada</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/07/sin-nada/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Jul 2018 04:58:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Acogida]]></category>
		<category><![CDATA[autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[diversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Esther Borrego Linares]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad]]></category>
		<category><![CDATA[igualdad]]></category>
		<category><![CDATA[migración]]></category>
		<category><![CDATA[Sin nada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/07/sin-nada/">Sin nada</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace unos días viví una de las situaciones más difíciles profesionalmente que me ha tocado, no lo esperaba, al menos no tal como sucedió.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivir en una casa de acogida porque tu situación te ha llevado a perderlo todo, ya es de por sí, difícil de asumir, aún cuando vienes de años privado de libertad y de dos meses esperando la deportación, todo ello no te hace recibir la oportunidad como tal de forma natural y mucho menos agradecerla.</p>
<p style="text-align: justify;">Sí, esta es muy resumida la historia del protagonista que inspira mi reflexión de hace unos días y de aún hoy.</p>
<figure id="attachment_3353" aria-describedby="caption-attachment-3353" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/sin-nada.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3353 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/sin-nada-1024x556.jpg" alt="" width="660" height="358" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/sin-nada-1024x556.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/sin-nada-300x163.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/sin-nada-600x326.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3353" class="wp-caption-text">Fotografía: Ismael Suárez</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Cuando has dejado todo: familia, país, tierra, historia, raíz&#8230; todo lo que te ha configurado para buscar un porvenir, y al llegar a destino lo que vives es muy complicado, y además lo vives sin «papeles» sin nada que te otorgue una identidad jurídica en ningún país, entonces lo que parece vivirse es en un túnel largo, tan largo que no te permite ver la salida, ni tan siquiera la luz, probablemente ni intuir que está ahí por mucho que te lo digan.</p>
<p style="text-align: justify;">Así era la vida de este señor, de tal modo que sus llegadas a casa eran cada vez más conflictivas, por lo que llegó el día que había que decirle que no viniera.</p>
<p style="text-align: justify;">Y fue en ese momento que nos brindó toda clase de ofensas, en especial, y sorprendentemente para mí, por inesperada e increíble, se escudó en el color de su piel para sentirse maltratado, ninguneado, &#8230; ofendido.</p>
<p style="text-align: justify;">Sé que puede parecer extraño, pero me dolió que nos acusara de eso, cuando yo ni tan solo había percibido esa diferencia como tal, y así se lo expresé. «El hecho de que las normas se han de cumplir y no hacerlo en una casa tenga consecuencias es una de las razones que demuestra que no distinguimos por nada más que actitudes»</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo puede ser que alguien se considere tan distinto por el color de su piel aún hoy?</p>
<p style="text-align: justify;">Me sorprendió y me hizo pensar en qué debemos hacer para que esto no siga sucediendo y no hablo de que debemos hacer unos u otros, sino todos, porque está claro que ya no es un problema de color, sino en este caso de autoestima, de considerarse igual en dignidad que el otro y esa es la misma sea cual sea el color de nuestra piel, nuestro origen o situación legal.</p>
<p style="text-align: justify;">Sólo eliminando las barreras interiores podemos conseguir que vivamos libres de ellas también exteriormente y empecemos a convivir mirándonos a los ojos de verdad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Esther BORREGO LINARES<br />
</em><em>Trabajadora social<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
Julio de 2018</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/07/sin-nada/">Sin nada</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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