Andar en el sorprenderse

Andar en el sorprenderse

La actual situación generada por la crisis sanitaria, económica y social como consecuencia del Covid-19 nos sumerge en una realidad que nos enfrenta a situaciones desgarradoras para todos nosotros. Ya bien sea por problemas de salud, por precariedad profesional o por dificultades en la gestión de la incertidumbre, todos nos vemos afectados. Esta incertidumbre es difícil de aceptarla y gestionarla.

«La capacidad de dejarnos sorprender por existir
nos acerca a nuestra libertad.» Foto: Ignasi Batlle

Para poder hacer frente a estas dificultades se están aplicando medidas para paliar los efectos negativos del virus. Un ejemplo de ello es la implantación de la aplicación Radar Covid que nos permitirá localizar de manera rápida los contactos de los posibles contagios. El lanzamiento de esta aplicación llega con polémica incluida. Dentro de este marco, los defensores de los derechos fundamentales alegan que es un recorte de las libertades individuales. De igual manera, se implantó hace unos días la prohibición de fumar en espacios abiertos. También esta medida levantó las críticas por considerar que se vulneraban los derechos fundamentales de las personas.

La aplicación de estas medidas pone de manifiesto una contradicción entre los intereses personales y los del grupo. El control y seguimiento de estas acciones nos tocan en lo más esencial: “nuestra libertad”. En relación con lo anterior escribe Marcos Rodríguez: “sin libertad, nunca podrás ser tú”. En la búsqueda de nuestra libertad el primer paso es tener conciencia de la sorpresa de SER. Algo que puede parecer una obviedad: “existo”, no siempre soy capaz de experimentarlo. Hacer propio este descubrimiento nos lleva a la esencia de nuestro ser humano. Esta capacidad de dejarnos sorprender por existir nos acerca a nuestra libertad. Además, nos predispone de manera muy distinta frente a la realidad. Por ello en esta capacidad de sorprendernos, tenemos un marco ideal para avanzar hacia este YO en plenitud que podemos llegar a ser.

Del mismo modo, experimentar que otros también existen nos vincula de una manera especial al grupo. Estos son vínculos profundos que reposan en el fondo de nuestro ser. También es cierto que la capacidad de sorprendernos no cambia los acontecimientos ni el entorno, pero me permite asumirlo y encarnarlo de manera muy distinta. De igual forma la realidad a la que debemos enfrentarnos sigue siendo la misma, pero nuestra actitud ante ella es distinta. En síntesis, de las raíces que me vinculan con los demás nace un sentido de pertenencia a algo que va más allá de uno mismo.

Por otro lado, el Covid-19 nos ha acercado a la fragilidad de nuestro ser que teníamos olvidada. También nos ha obligado a enfrentarnos a los límites que acompañan la contingencia de nuestro SER en mayúsculas. Estos son momentos de dolor por las pérdidas que estamos sufriendo. Asimismo, nos ha tocado enfrentamos a situaciones de soledad, pérdidas personales, emociones incontrolables…; ante estas realidades de poco sirven las palabras.

Debemos hacer frente a realidades nuevas en entornos nuevos, que nos hacen experimentar nuestros límites de manera abrupta. Por lo tanto, poder ejercer la capacidad de sorprendernos de nuestro SER limitado y contingente nos hará más libres. Quizás no seremos capaces de dar respuestas claras y rápidas como exige el momento. En todo caso tenemos la oportunidad para construir las respuestas desde libertad de sentirnos partícipes con los demás. Este es el reto de nuestros días, ser capaces de construir, de-construir y volver a construir con libertad desde aquello que tenemos en común con los demás. Así nos lo exige la incertidumbre en la que estamos inmersos.

Ignasi BATLLE MOLINA
Ingeniero
Barcelona
Septiembre de 2020

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