Conocer la propia historia

Conocer la propia historia

Historia número Cero

Una invitación a escribir la propia historia cero.
Imagen de StockSnap en Pixabay

El libro de Alfredo Rubio de Castarlenas titulado “22 historias clínicas de realismo existencial” contiene exacta y paradójicamente, no 22, sino 24 historias; historias con nombres concretos de otros tantos personajes. Diversos acontecimientos después de la primera edición del libro llevaron al autor a escribir una historia clínica más. Con personalidad propia incrementaba y ampliaba la “historia número 4”, la de Regina. Y le daba el título de “historia número 4bis”, la de Moncho.

Con esa nueva historia, el libro llegó a su completez contando con la “Historia número Cero”, que es la del propio autor y que ya estaba en la edición original. Rubio de Castarlenas, a modo de prólogo, la subtitula: “Alfredo: podía no tener ninguna edad”. Dicho de otra manera, por él mismo: “Podía yo no haber sido”. Además, en uno de los índices, incluye otro titular: “Alfredo: mi propia sorpresa” y coronándolo en clave de aceptación y de gozo, explicita: ¡“[la sorpresa] de vivir”!

Al estilo de las historias clínicas médicas de los hospitales (no olvidemos que Rubio era médico) simula una ficha para cada personaje: Nombre, Edad, Datos, Historia, … completándolas con las crónicas de cada cual.

No contento de reseñar los anales de cada uno, decide escribir su propia crónica: la “número cero”. A modo de prólogo el autor la describe sencillamente: “Mi padre, casi todavía adolescente, determinó ir a vivir a la ciudad. Tiempo más tarde, allí conoció a mi madre. Si él no hubiera tomado aquella decisión, hubiera continuado entre sus valles y cotos. No se habría encontrado con mi madre. Yo… no existiría”.

Con toda razón: sin sus padres él no existiría. Pero aún más: sin los acontecimientos concretos de sus progenitores: sin sus encuentros, sin sus cercanías, sin aquel acto de amor concreto, … sin aquel proceso de unión del ovulo determinado y del concreto gameto masculino ganador, no hubiera sido posible su existencia.

Sin decirlo, el autor del libro invita al lector que intente construir la historia anterior al propio engendramiento para descubrir curiosamente todo lo que ha acontecido con anterioridad, para llegar a realizarse la propia existencia. Relativamente le será fácil recabar datos tanto de su padre como de su madre: ¿cómo se conocieron? Y a partir de aquí, descubrir la azarosa relación de los progenitores para llegar al inicio de su vida.

No se trata de cómo aconteció su nacimiento sino de los diversos acontecimientos que facilitaron su engendramiento: ¿nueve meses antes de nacer? Evidentemente será oportuno respetar la intimidad de sus predecesores. De igual manera se podrá hacer con los padres de los progenitores, mirando los sucesos acontecidos que favorecieron el inicio de sus vidas.

Darse cuenta de que cada persona pudiéramos no haber sido engendrados, nos conmueve hasta la médula de los huesos. ¡Podíamos no haber nacido!

En cambio, saber y sentir que todo lo acaecido ha favorecido nuestra existencia, nos puede llenar del gozo de existir.

Vale la pena, evidenciar que antes no existíamos; que en un momento determinado empezamos a vivir; que ahora ¡¡Existimos…!!

Aunque, un día, cesará este modo de vivir.

Josep Lluís SOCÍAS BRUGUERA
Noviembre del 2022

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