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	<title>Natàlia Plá | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Natàlia Plá | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Apaguen la luz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Aug 2020 04:56:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Natàlia PLÁ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/08/apaguen-las-luces/">Apaguen la luz</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_5833" aria-describedby="caption-attachment-5833" style="width: 336px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Andadura_649.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-5833" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Andadura_649-300x225.jpg" alt="" width="336" height="252" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Andadura_649-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Andadura_649-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Andadura_649-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Andadura_649.jpg 640w" sizes="(max-width: 336px) 100vw, 336px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5833" class="wp-caption-text">Fotografía: Joan Grané</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Dicen que los pueblos se mueren. Y cierto parece ser. Pero cada vez que piso un pueblo, que respiro un pueblo, no puedo evitar tener la impresión de que ellos saben algo de la vida que yo aún no termino de entender o de asumir.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las reacciones curiosas que nos deja esta pandemia es que de nuevo se mira hacia “la España vacía”, hacia el mundo rural que subsiste, en muchos casos, a precario. El verano está siendo una invitación a recuperar destinos despreciados por muchos en la temporada anterior. Las casas rurales cuelgan el cartel de “no hay disponibilidad para estas fechas”.</p>
<p style="text-align: justify;">Cualquiera que ha vivido un tiempo largo en un pueblo, sabe que los inviernos son mucho más inviernos en él. Pero que también lo son las primaveras. La noche llega antes al pueblo que a la ciudad. (Y la vida parece que solo se despierta realmente en la primavera rural.) Aunque la luz eléctrica también encienda las calles tranquilas de cualquier pequeño núcleo habitado, sigue siendo más noche, sigue siendo más silencio. Uno “se recoge” antes. De hecho, esta es una expresión prácticamente en desuso en las grandes urbes, mientras que tiene pleno sentido en el ámbito rural. Aunque alguna maquinaria agrícola haya incorporado los faros para alargar la jornada, en el campo el día comenzaba antes del alba y terminaba con el atardecer. Y así, había tiempo para descansar, al fresco de la noche o al calor de la lumbre.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la luz eléctrica, llegó la inveterada tentación del hombre: ser como un dios que domina todo y que no se cansa. Llegó la ambición de producir más y más y más. Sabemos sobradamente lo que supuso la Revolución Industrial en el concepto de trabajo y producción. El cambio en horario y ritmo implicó un gran avance con sus propios vicios por exceso adheridos. Nadie como Dickens ha narrado eso.</p>
<p style="text-align: justify;">Es verano en estas latitudes. También los veranos son más veranos en los pueblos, sean de mar o de montaña. Las estrellas tintinean coquetas para llamar nuestra atención. Apaguen —apaguemos— la luz, por favor. Es tiempo de descansar algo de esta vida trepidante, de estos desafíos esperados e inesperados que nos ha traído este 2020. Porque hay mucho que otear en el horizonte para hacernos con él. Y para eso, es precisa la calma interior que se nutre del descanso y la contemplación.</p>
<p><em>Natàlia Plá<br />
</em><em>Acompañante filosófica<br />
</em><em>BARCELONA<br />
</em><em>Agosto de 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/08/apaguen-las-luces/">Apaguen la luz</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Todo es posible</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Feb 2020 05:56:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Natàlia PLÁ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/02/todo-es-posible/">Todo es posible</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Vaya por delante que el título de este artículo no va teñido de optimismo. Más bien se trata de ese realismo que mira la cara más fea de la vida porque también forma parte de ella.</p>
<p style="text-align: justify;">«Los hombres normales no saben que todo es posible». Con esta frase de David Rousset, Hannah Arendt enmarcó el tercer volumen de su obra <em>Los orígenes del totalitarismo</em>. Y tal vez no encontremos expresión más certera para calificar esa especie de incredulidad que nos embarga al oír ciertas noticias en los medios de comunicación. No deja de resultar sorprendente que la descripción de una barbarie ocurrida hace décadas, pueda trasladarse con gran adecuación a otra que salta a la luz años después.</p>
<p style="text-align: justify;">El delirio ideológico de los dirigentes totalitarios llevó a estos a experiencias que, tal vez la imaginación humana podía haber esbozado, pero que, ciertamente, la actividad humana no había llegado a realizar. Arendt afirma que del «todo está permitido» nihilista se pasa al «todo es posible» totalitario. Lo que se rebela contra el sentido común no es el principio nihilista, sino el «todo es posible» que «la gente normal» no acepta. Porque intentamos comprender elementos que superan nuestra capacidad de comprensión. Intentamos clasificar como criminal algo para lo que no había sido concebida tal categoría que, de hecho, se le queda pequeña.</p>
<p style="text-align: justify;">La sensación de incomprensión, de impotencia ante lo que nos parece imposible, nos desarma ante esa realidad y casi nos ganan la partida cuando, por considerarlo absurdo, nos enredams en discusiones fútiles y mermamos nuestra atención hacia eso hechos, con una escondida convicción de que eso nunca puede pasar a nuestro alrededor: eso solo lo usan los medios de comunicación para dar titulares, eso solo pasa en las películas&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Pero sí pasa. Y en todas partes.</p>
<figure id="attachment_5223" aria-describedby="caption-attachment-5223" style="width: 388px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-scaled.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-5223" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-300x225.jpg" alt="" width="388" height="291" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-90x68.jpg 90w" sizes="(max-width: 388px) 100vw, 388px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5223" class="wp-caption-text">Fotografía: Joan Grané</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El hombre como sujeto capaz de hacer el mal posee una fuerza que no puede menospreciarse. Sin ser tremendistas, sí hay que ser sagaces al detectar en nuestra sociedad elementos que potencian esa capacidad de mal inherente a la condición humana. Como cuenta el relato, el ser humano tiene dos lobos dentro de sí y vencerá aquel a quien alimentemos mejor. Nuestra capacidad de bien y nuestra capacidad de mal no son ajenas a lo que hagamos con respecto a ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">El realismo —y la lucidez que comporta— es, posiblemente, uno de los mayores enemigos que puede tener toda ideología que atente contra la dignidad humana. El respeto hacia esta implica el reconocimiento de sus semejantes, algo que dichas ideologías no pueden tolerar, puesto que rompe los fundamentos de su estructura. Una sociedad de seres humanos ajenos los unos a los otros, favorece la gestación de actitudes y acciones delirantes que agreden directamente a la persona y su dignidad. Una sociedad de personas fundamentada en la fraternidad existencial se vacuna, al menos, contra ciertas maldades.</p>
<p style="text-align: justify;">No caigamos en la ingenuidad de pensar que ciertas cosas «no son posibles». Demasiados seres humanos de este mundo —reales— están sufriendo porque nuestra lógica —ideal— no da crédito a lo ve y oye, y eso nos hace quedarnos quietos. Mientras nos preguntamos si eso es posible, millones de personas sufren irreparablemente.</p>
<p><em>Natàlia PLÁ<br />
</em><em>Acompañante filosófica<br />
</em><em>Febrero de 2020 </em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/02/todo-es-posible/">Todo es posible</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La humildad de la solidaridad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Nov 2019 05:56:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Natàlia PLÁ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/11/la-humildad-de-la-solidaridad/">La humildad de la solidaridad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Es cierto que a lo largo y ancho de nuestro mundo tienen lugar guerras que prácticamente ignoramos, situaciones de violencia institucionalizada de las que apenas tenemos constancia. Sin embargo, todavía son más desconocidas múltiples acciones de solidaridad que están paliando el dolor de los seres humanos allá donde se encuentran. Afortunadamente, cada cierto tiempo, alguien realiza un reportaje que nos acerca el quehacer cotidiano de cooperantes: laicos o religiosos, solos u organizados, locales o internacionales, conocidos o anónimos&#8230; No hay un solo perfil para la simpatía responsable y coherente.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, de entre los rasgos que sí comparten, destaca, sin ninguna duda, la humildad. Esta cualidad, tan poco vitoreada en las sociedades occidentales contemporáneas, es crucial para quien decide dedicar energía y creatividad al trabajo solidario. Porque el «solidario» —si es que así puede llamársele— no es, ni mucho menos, un ingenuo inconsciente que no considera la fuerza y ambición de los poderosos, la crueldad de quienes están determinados a seguir haciendo daño, la desmesura entre los medios disponibles y los necesarios&#8230;</p>
<figure id="attachment_4946" aria-describedby="caption-attachment-4946" style="width: 247px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/tejas-Mauricio-Chinchilla.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-4946 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/tejas-Mauricio-Chinchilla-300x225.jpg" alt="" width="247" height="185" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/tejas-Mauricio-Chinchilla-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/tejas-Mauricio-Chinchilla-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/tejas-Mauricio-Chinchilla-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/tejas-Mauricio-Chinchilla.jpg 640w" sizes="(max-width: 247px) 100vw, 247px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4946" class="wp-caption-text">Fotografía: Mauricio Chinchilla</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La humildad de la solidaridad —en realidad, de los solidarios— es valiente. Comporta la asunción de las capacidades que se tienen —ni más ni menos, que eso tiene que ver con la verdad—. Y a sabiendas que son insuficientes para resolver tanto mal como hay a su alrededor, no por ello ceja en su empeño de paliarlo. Ya sabe que no logrará salvar a todos aquellos que lo necesitan; pero su humildad le dota de la fortaleza necesaria para saber distinguir el valor inconmensurable de cada persona por sí sola y no perderlo nunca de vista.</p>
<p style="text-align: justify;">No es injusticia salvar solo a uno o a unos pocos, llegado el caso. La injusticia está, primeramente, en haber provocado y mantenido las condiciones que hacen que sean millones de personas las que sufren por causas evitables. Y, en segundo lugar, radica, precisamente, en renunciar a hacer lo que humildemente podemos: incidir para bien sobre algunas vidas por el hecho de no poder hacerlo sobre todas las que lo requieren. El orgullo termina generando impotencia cuando se trata de enfrentar el mal.</p>
<p><em>Natàlia PLÁ<br />
</em><em>Acompañante filosófica</em><br />
<em>Barcelona</em><br />
<em>Noviembre de 2019</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/11/la-humildad-de-la-solidaridad/">La humildad de la solidaridad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Granadas de verano</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/08/granadas-de-verano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Aug 2019 04:56:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Natàlia PLÁ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/08/granadas-de-verano/">Granadas de verano</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/IMG_20190806_092841-002-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-4676" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/IMG_20190806_092841-002-1-225x300.jpg" alt="" width="307" height="410" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/IMG_20190806_092841-002-1-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/IMG_20190806_092841-002-1-768x1024.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/IMG_20190806_092841-002-1-600x800.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 307px) 100vw, 307px" /></a>Primaveras tardías que adelantan el otoño. Tiempos de florecer que estallan regalando un fruto gestado en el no saber y el silencio.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces la vida se desborda tras años de barbecho soportados en una espera, incluso contra toda esperanza razonable. Solo el amor, sea cual sea su expresión, tiene tal potencia fecundadora. El amor que todo lo espera porque todo lo entrega. Amor que es confianza. Confianza que es fe.</p>
<p style="text-align: justify;">El verano se ve comprometido a secundar y el invierno solo se avista como un tiempo de sosiego en que decantar tanta exuberancia.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque la vida, cuando resiste y se resiste a ser mermada, provoca veranos que, a su debido tiempo, en vez de agostar, mayean…</p>
<p style="text-align: justify;">Vida…</p>
<p style="text-align: justify;">Vida en una pureza despojada de contexto que remite a la verdad.</p>
<p>natàlia plá<br />
Agosto de 2019</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/08/granadas-de-verano/">Granadas de verano</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Dónde nos la jugamos</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/05/donde-nos-la-jugamos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 May 2019 04:56:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[acompañamiento filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio de Castarlenas]]></category>
		<category><![CDATA[autoconocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[crecimiento personal]]></category>
		<category><![CDATA[Dónde nos la jugamos]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía de delantal]]></category>
		<category><![CDATA[Natàlia Plá]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[reinventarse]]></category>
		<category><![CDATA[sabiduría existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Natàlia PLÁ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/05/donde-nos-la-jugamos/">Dónde nos la jugamos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_4088" aria-describedby="caption-attachment-4088" style="width: 767px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/IMG_20160810_193008.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4088 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/IMG_20160810_193008-1024x575.jpg" alt="" width="767" height="431" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/IMG_20160810_193008-1024x575.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/IMG_20160810_193008-300x168.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/IMG_20160810_193008-600x337.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 767px) 100vw, 767px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4088" class="wp-caption-text">Fotografía: Natàlia Plá</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Es este —dicen algunos—tiempo de reinventarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Paradójicamente, muchos andan en riesgo de perderse a sí mismos en el empeño (algo desorientado) de encontrarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez más, los clásicos se revelan vigentes. “Conócete a ti mismo” —aforismo griego que tiene sus correspondientes versiones en sabidurías de todo el mundo— y “Llega a ser el que eres (o como eres)” —verso de Píndaro—, suenan a faro que ilumine por dónde ha de ir la reinvención. No pasemos por alto que el poeta griego también se refiere a “como has aprendido”.</p>
<p style="text-align: justify;">El ser se descubre y se cultiva. Ambas cosas. Reinventarse es, de hecho, un ejercicio de libertad y fidelidad a uno mismo. Es la ocasión para regresar a nosotros si la vida nos ha ido desviando de lo que nos hace bien, y osar caminos para los que, antes, tal vez no estábamos preparados.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, hay que estar atentos a los cantos de sirenas que, en plena travesía, puedan hacernos perecer siguiendo imágenes de nosotros que no nos corresponden. Como decía Alfredo Rubio, no cuesta esfuerzo ser lo que cada uno somos: lo que cuesta es querer ser otra cosa, más, o menos. Por eso hay que aprender cómo somos —qué tipo de ser y qué persona— y desplegar cómo podemos ser.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese océano inmenso de la existencia, desarrollar el ser personal de cada uno está lleno de tantas posibilidades que, a efectos prácticos, son <em>casi</em> infinitas. Las verdaderas historias de superación son las que nos muestran que las limitaciones, tratadas con mimo y respeto, pueden dar de sí lo inimaginable.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso, reinventarse es una nueva oportunidad para ser lo que, en verdad, somos. Nada tan excitante.</p>
<p><em><a href="http://www.nataliapla.com" target="_blank" rel="noopener">Natàlia PLÁ</a>, acompañante filosófica<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Febrero de 2019 </em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/05/donde-nos-la-jugamos/">Dónde nos la jugamos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Burnout temático</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2019 06:00:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[autopistas de la información]]></category>
		<category><![CDATA[Burnout temático]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Natàlia Plá]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
		<category><![CDATA[uso de la palabra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El actual manejo comunicativo de los temas corre el riesgo de quemarlos. La facilidad de acceso a las nuevas rutas de la información ha permitido una vulgarización de la comunicación que, ahora ya pasado un cierto tiempo, muestra sus claroscuros.</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/03/burnout-tematico/">Burnout temático</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_4166" aria-describedby="caption-attachment-4166" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/03/foc-RE-4-bis.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4166 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/03/foc-RE-4-bis-1024x586.jpg" alt="" width="660" height="378" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/03/foc-RE-4-bis-1024x586.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/03/foc-RE-4-bis-300x172.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/03/foc-RE-4-bis-600x343.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4166" class="wp-caption-text">Fotografía: Esther Borrego</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Conocido es el síndrome <em>burnout</em>, una afectación de desgaste profesional que comúnmente denominamos como “estar quemados”. Lleva a ello un exceso de estrés prolongado que deriva en agotamiento físico, mental o emocional. Aunque solemos asociar como consecuencias suyas, afectaciones sobre la autoestima o cuadros depresivos, otra de las que puede conllevar es la pérdida de sentido de responsabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Si se nos permite hacer un paralelismo algo libre, el actual manejo comunicativo de los temas corre el riesgo de <em>quemarlos</em>. Por temporadas, emergen cuestiones que van a ser objeto de una especie de encarnizamiento mediático. Parece que no pronunciarse sobre ellos, no colgar algo en redes sociales con el consabido comentario o hacer una nueva entrada en el blog, es como estar fuera de la realidad. El exceso de exposición comienza a ser un tema preocupante en muchas expresiones de la vida contemporánea…</p>
<p style="text-align: justify;">La cosa es que, en la mayor parte de casos, tal como vino se va, pasó su turno… El exceso de referencias a él, agravado por un contenido deficitario, termina por “quemar” el tema, lo deja inservible, carboniza su interés produciendo un efecto exactamente contrario al deseado.</p>
<p style="text-align: justify;">La premura en intervenir, la sucesión de los temas afectados y la falta de preparación hace que las aportaciones no sean ni fundamentadas ni ponderadas. Contrasta ello en un mundo como el nuestro, que ha hecho de la especialización una de sus señas características. En cambio, la facilidad de acceso a las nuevas rutas de la información ha permitido una vulgarización de la comunicación que, ahora ya pasado un cierto tiempo, muestra sus claroscuros.</p>
<p style="text-align: justify;">No nos queda lejos el recuerdo de las expectativas que levantó la aparición de internet como espacio para difundir textos, noticias, aportaciones de índole diversa, sorteando el escollo de los medios de comunicación tradicionales y sus correspondientes tamices de acceso. La buena noticia de que quien tuviera algo que comunicar al mundo podría hacerlo sin pagar ciertos precios de connivencia con poderes establecidos, se ha visto empañada por el abuso indiscriminado. Cómo nos gusta un micrófono… aunque poco o nada tengamos que decir desde él.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que tenía que ser una aportación a la diversidad de perspectivas y a facilitar tanto la difusión como el acceso a la información y la formación se ha ido viendo dificultado por un alud de materiales entre los que fatiga tener que navegar para dar con lo valioso. Saturados, corremos el riesgo de dar carpetazo a los temas hasta que regrese la efeméride o los recupere un suceso. Al igual que sucede con el <em>burnout</em> profesional, el sentido de la responsabilidad va quedando afectado. Y una vez quemado el tema, de algún modo también hemos quemado la responsabilidad con respecto a él.</p>
<p style="text-align: justify;">Habrá que propiciar cortafuegos en las autopistas de la información para bien de todos…</p>
<p>Natàlia PLÁ<br />
Marzo de 2019</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/03/burnout-tematico/">Burnout temático</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Con entusiasmo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/12/con-entusiasmo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Dec 2018 06:00:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[entusiasmo]]></category>
		<category><![CDATA[valores]]></category>
		<category><![CDATA[vivir]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Necesitamos parámetros que nos ayuden a calibrar, tanto al hacer balances como al construir proyectos. Aunque no siempre es tenido en cuenta, el entusiasmo es un barómetro interesante.</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/12/con-entusiasmo/">Con entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Llegadas estas fechas, cercanos a finalizar un año e iniciar el siguiente, muchos aprovechan para hacer balance al tiempo que comienzan a plantearse nuevos objetivos, soñar proyectos… Como en tantas otras ocasiones, sentimientos dispares se van entremezclando. Aflora la añoranza por vivencias que quedan atrás y el remordimiento por aquellos objetivos que no se supo llevar a buen puerto. Pero también lo hace la sensación de satisfacción por los logros alcanzados. Y, cómo no, vibran sentimientos de emoción ante nuevos retos, ante nuevas oportunidades…</p>
<p style="text-align: justify;">Necesitamos parámetros que nos ayuden a calibrar, tanto al hacer balances como al construir proyectos. Aunque no siempre es tenido en cuenta, el entusiasmo es un barómetro interesante. Se define como un sentimiento intenso de exaltación del ánimo producido por la admiración apasionada de alguien o algo, por algo que lo cautive.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/12/Entusiasmo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3904 aligncenter" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/12/Entusiasmo-300x188.jpg" alt="" width="487" height="305" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/12/Entusiasmo-300x188.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/12/Entusiasmo-600x375.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/12/Entusiasmo.jpg 886w" sizes="auto, (max-width: 487px) 100vw, 487px" /></a>Ciertamente, ni la palabra, ni el concepto, ni su contenido, han estado de ordinario dentro de nuestro pensamiento como algo importante. Es común, tanto en las familias como en las escuelas, pensar en dimensiones que ayuden a orientar. La paz, la alegría, la justicia, la capacidad de soledad y silencio, y muchos otros valores y actitudes vitales deseables, son tomadas de referencia, tratando de asimilarlas, vivirlas, proclamarlas. Sin embargo, el entusiasmo ha sido algo casi completamente ajeno a nuestra preocupación y a nuestra ansia de vivir. Marginado, no hemos atisbado la tremenda importancia que tiene.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos preocupamos de tener cualidades, libertad, inteligencia, memoria, manejo de las emociones, etc., nos ocupamos de disponer de información para afrontar la vida. Incorporamos el concepto de ilusión en nuestros quehaceres dejando de lado que esta, a menudo, se refiere a una percepción o interpretación errónea de un estímulo externo real. Aun así, lo aplicamos en la acepción de esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo, asociándola con valores positivos que nos ayudan a buscar los cambios. ¿Y qué hay del entusiasmo?</p>
<p style="text-align: justify;">Consideremos este sentimiento intenso a la hora de acometer proyectos. El entusiasmo causa un dinamismo nuevo y nos hace ser creativos, inagotables en nuestro esfuerzo y nuestro trabajo. El entusiasmo se contagia, se muestra y genera energía.</p>
<p style="text-align: justify;">Cierto que hay que detectar entusiasmos inauténticos apoyados en sueños irrealizables. Recuperar la actitud entusiástica, constituye una tarea social por cuanto contribuye a la buena salud y plenitud de un núcleo social. El entusiasmo es propio de quien está como inspirado y, con fuerza y vehemencia, avanza convencido de su buena dirección.</p>
<p style="text-align: justify;">Sea este nuestro deseo para todos en el año que ha de comenzar: vivir el entusiasmo cabal, esa actitud afirmativa y convencida que tanto contribuye a la propia realización y felicidad de cada uno, así como al mayor fruto de nuestra actividad. Entusiasmémonos con cada cosa que hacemos, con lo que tenemos, con lo que vemos, con lo que vivimos, con las personas que nos rodean… ¡Vivir con entusiasmo!</p>
<p><em>Elena GIMÉNEZ ROMERO</em><br />
<em>Periodista</em><br />
<em>Barcelona</em><br />
<em>Diciembre 2018</em></p>
<p>&nbsp;</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/12/con-entusiasmo/">Con entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Crisis existenciales y enfermedades ónticas</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/11/crisis-existenciales-y-enfermedad-ontica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Nov 2018 05:56:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[acompañamiento filosófico]]></category>
		<category><![CDATA[antropología filosófica]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis existenciales]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedades ónticas]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[Natàlia Plá]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Natàlia PLÁ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/11/crisis-existenciales-y-enfermedad-ontica/">Crisis existenciales y enfermedades ónticas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La humildad óntica en la crisis y reubicación del sentido </strong></p>
<p style="text-align: justify;">La crisis aparece en el momento que el paradigma que sostiene nuestra vida, que la dota de cierta congruencia, entra en cuestión. A veces, se trata de un paradigma existencial: las circunstancias, de repente, cuestionan o invalidan, los fundamentos ónticos, existenciales, sobre los que hemos desarrollado nuestra vida cotidiana. A veces, la crisis simplemente deja en evidencia que estábamos mal colocados en el plano existencial, en nuestro propio ser&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La crisis suele hacernos sentir frágiles, vulnerables. Eso nos puede llevar a un estado de miedo y encerramiento que conlleva un mayor debilitamiento, o bien a una reacción que nos hace asumir la realidad tal como es y que nos fortalece, nos afianza existencialmente.</p>
<figure id="attachment_3820" aria-describedby="caption-attachment-3820" style="width: 225px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/IMG_20180810_120732.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-3820" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/IMG_20180810_120732-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/IMG_20180810_120732-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/IMG_20180810_120732-768x1024.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/IMG_20180810_120732-600x800.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3820" class="wp-caption-text">Fotografía: Natàlia Plá</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">[…] Hay personas que sufren grietas o fisuras en el ser. Se sienten disconformes e inseguras en lo que son, no por una cuestión psicológica sino conceptual (conceptos que, por supuesto, se han formado también en base a las experiencias personales —especialmente infantiles— y que también tienen su reflejo psicológico). Esta disconformidad con el tipo de ser que son —un ser contingente, no necesario, limitado por tanto—, las lleva a vivir en conflicto consigo mismas.</p>
<p style="text-align: justify;">En algunos casos, esto desemboca en un enorme complejo de falta de sentido, en ese sentimiento de vacío existencial del que hablan varios autores, en esa sensación de inconsistencia que conlleva una profunda frustración. Como señala Viktor Frankl, paradójicamente esto se produce en el marco de una sociedad opulenta, tal vez porque —avanzando lo que señalaremos más adelante—, hemos colocado el sentido de la vida sobre el hacer y el tener —investiduras, al fin y al cabo—, en lugar de sobre el ser mismo.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>
<p style="text-align: justify;">[…] Destaca el acierto de Frankl al hablar de las neurosis existenciales como las propias del hombre del siglo XX —yo añadiría que también del XXI—. Frente a las enfermedades psicógenas, él señala la existencia de «neurosis noógenas», («noo-», prefijo que denota facultades intelectuales) que afectan a conflictos de conciencia, colisiones de valores y provocan frustración existencial.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></p>
<p style="text-align: justify;">Y como gráficamente expresaba Alfredo Rubio de Castarlenas (1919-1996), «se ve que en una generación los problemas y las ideas están en el aire como los miasmas; y se extienden como la peste».<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> Este autor, creador del realismo existencial y con profundas sintonías con el pensamiento de E. Stein y V. Frankl, habla a su vez de «enfermedades ónticas», enfermedades que deterioran la existencia humana por no asumir la contingencia, por no aceptar que aun siendo limitada, la vida humana tiene sentido en sí.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a></p>
<p style="text-align: justify;">[…] Las enfermedades ónticas están en el origen de comportamientos y acciones cotidianas que responden a este desencaje entre lo que soy y lo que considero que mecería ser, que valdría la pena ser&#8230; En el fondo, porque expresan el convencimiento conceptual de que solo se es digno de ser si se es absoluto, perfecto.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso sigue siendo acertada la expresión acuñada más recientemente por Daniel Innerarity cuando habla de «patologías de la inacababilidad», debidas a la «desatención de las condiciones finitas en que vivimos». Según este autor, hay una tendencia contemporánea que continúa con el mito moderno del eterno progreso, y que olvida que:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;">«La vida no es abrumadora, no exige agotar el espacio de lo posible. Vivir constituye una cierta resistencia contra la optimización. La exhaustividad es inhumana; conduce a unos resultados contrarios de los que se pretendían: perplejidad, indecisión y caos en lugar de saber, acción y organización. Hay una serie de efectos perversos de la perfección que podrían englobarse bajo el calificativo de “patologías de la inacababilidad” y que se deben a una desatención de las condiciones finitas en que vivimos.»<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a></p>
<figure id="attachment_3822" aria-describedby="caption-attachment-3822" style="width: 461px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/Joan-Grané-Editorial-RE-100.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-3822" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/Joan-Grané-Editorial-RE-100-300x225.jpg" alt="" width="461" height="346" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/Joan-Grané-Editorial-RE-100-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/Joan-Grané-Editorial-RE-100-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/Joan-Grané-Editorial-RE-100-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/Joan-Grané-Editorial-RE-100-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 461px) 100vw, 461px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3822" class="wp-caption-text">Fotografía: Joan Grané</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">[…] La primera enfermedad del ser es el orgullo: lo que somos —mucho o poco, da igual— nunca nos convence porque no soportamos ser limitados, no necesarios. El orgulloso óntico anhela la absolutez del ser porque la contingencia le parece poco y en su comportamiento cotidiano actúa como un semidiós. Piensen en el ejercicio del poder en cualquiera de sus formas.</p>
<p style="text-align: justify;">La ambición óntica sería la enfermedad que no permite saborear lo que se es porque siempre se está anhelando lo que no se tiene. Jamás coloca la felicidad en lo que ya es sino en lo que cree que puede alcanzar, aunque, en caso de alcanzarlo, deviene inmediatamente insuficiente. Es la enfermedad de la insaciabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La vanidad es la enfermedad de quienes les desagrada lo que son, hasta el punto de ser incapaces de mostrarse con desnudez, con transparencia. Las energías de la persona se van en aparentar en lugar de en desarrollar lo que se es.</p>
<p style="text-align: justify;">Cabría todavía hablar de la divinización de la razón o el esencialismo como un modo de deificar algún aspecto de la persona, transcendentalizándolo y vinculándolo así al Ser Absoluto. O del sado-masoquismo óntico que conlleva una imagen tan distorsionada de la realidad, que se cree que hay que pagar un precio por sentir cualquier tipo de placer, por ser felices, estado solo digno de un Ser Perfecto.</p>
<p style="text-align: justify;">Y aún les hablaría de la enfermedad de la debilidad del ser: el contraísmo. Esa enfermedad que lleva a vivir en constante oposición —en contra de— para así superar el miedo a no sostenerse en el ser limitado, el miedo a no poder relacionarse amigablemente, de tú a tú.</p>
<p style="text-align: justify;">[&#8230;] al hablar de enfermedad <em>óntica</em>, está claro que su tratamiento pasa por la filosofía, con independencia de que pueda tener sus expresiones psicológicas y el correspondiente tratamiento. Pero no hay que desatender la parte conceptual o no abordaremos el problema en su raíz.</p>
<p style="text-align: justify;">Si el orgullo, en palabras de Josep Ma. Esquirol es ceguera, y según Rubio constituye la madre de todas las enfermedades ónticas, está claro que la humildad —la humildad óntica— es la expresión del hombre sano ónticamente hablando, y se expresa en una mirada nítida hacia nosotros y hacia los otros.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Natàlia PLÁ<br />
</em><em>Acompañante filosófica<br />
</em><em>Barcelona</em><em><br />
</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Extraído de «La humildad óntica en la crisis y reubicación del sentido». En: M.I. Rodríguez (Dir.) Sentido de la vida ante las crisis. Ávila, CITeS, Monte Carmelo, 2012. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> V. Frankl, V., <em>Ante el vacío existencial</em>. Herder, Barcelona, 2003<sup>2</sup> (1977), pág. 17; 35-37.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> V. <em>Ibíd.</em>, pág. 11-12.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Rubio, A., <em>Toda paternidad es tuya</em>. Sígueme, Salamanca, 1967.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> V. Rubio, A., <em>22 Historias clínicas —</em>progresivas<em>— de realismo existencial</em>. Edimurtra, Barcelona, 1985<sup>3</sup>, pág. 153-159. Aunque la primera edición de este libro es de 1981, hallamos sus primeras formulaciones en 1952.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Innerarity, D., <em>Ética de la hospitalidad</em>. Península, Barcelona, 2008, pág. 162.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> V. Esquirol, JM, <em>El respeto o la mirada atenta</em>, Gedisa, Barcelona, 2006, pág. 158.</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/11/crisis-existenciales-y-enfermedad-ontica/">Crisis existenciales y enfermedades ónticas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<item>
		<title>Significados más allá del Significado</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/09/significados-mas-alla-del-significado/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Sep 2018 05:00:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación humana]]></category>
		<category><![CDATA[Francesc Grané]]></category>
		<category><![CDATA[manipulación mediática]]></category>
		<category><![CDATA[mass media]]></category>
		<category><![CDATA[medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Significados más allá el Significado]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
		<category><![CDATA[teoría de la comunicación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=3406</guid>

					<description><![CDATA[<p>Francesc GRANÉ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/09/significados-mas-alla-del-significado/">Significados más allá del Significado</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La distancia que separa las palabras de la realidad ha sido una de las grandes preocupaciones de la historia de la humanidad. Las grandes tradiciones culturales contemplativas —las grandes religiones—, así como la literatura griega se adelantaron a la lingüística o la misma psicología alertándonos de dicha distancia. Solo hay que revisar algunos de los textos de la tradición profética judía para descubrir que la injusticia, la explotación del débil, la corrupción de los hábitos cotidianos de convivencia viene siempre dada por el enmascaramiento de la palabra, del discurso. Por regla general, la actuación incorrecta y la corrupción vienen vestidas con un discurso de gran calidad lingüística. <strong><em>¿Podemos confiar en las palabras? ¿Cuál es su valor?</em> </strong>En general, la respuesta que se da a esto es negativa. A las palabras hay que oponer la experiencia real, la vida. <strong><em>¿Cuál es la forma adecuada para leer la vida?,</em></strong> se preguntarán a su vez. Conocedores del alma humana, los grandes maestros espirituales se avanzaron a lo que posteriormente la lingüística o la psicología profunda descubrirían: «<em>no hago el bien que quiero sino el mal que no deseo</em>» dirá San Pablo. Esto es lo que el psicoanálisis nos dice hoy también: la acción discursiva y racional están determinadas de forma determinante por fuerzas emocionales no siempre transparentes, claras y reconocibles.</p>
<p style="text-align: justify;">El lingüista <em>Roman Jakobson</em> diseccionó el proceso comunicativo afirmando que las palabras no siempre quieren decir lo mismo, sino que dependen de la función que desarrollen en el marco del proceso comunicativo. Una misma expresión puede tener significados completamente diferentes. Lo importante es poder descifrar el papel que juega en un marco más amplio que el de su locución. Este análisis nos hace descubrir que a menudo, lo que decimos es lo menos importante. Las palabras van más allá de su significado manifiesto y vehiculan otros, ocultos, pero unidos con fuerza en la interioridad humana.</p>
<p style="text-align: justify;">El esquema comunicativo del que parte Jakobson<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> es el de considerar que el emisor envía un mensaje al receptor destinatario. Para que el mensaje sea comprensible requiere un contexto de referencia compartido (un «referente»); un código del todo, o en parte al menos, común a los dos; y, finalmente, un contacto, un canal físico y una conexión psicológica entre el emisor y el destinatario, que permita a uno o al otro establecer y mantener la comunicación. Jakobson nos dirá que cuando nos fijemos en el emisor tendremos una función del lenguaje (la expresiva o emotiva) y cuando nos fijemos en el destinatario, otra (la función conativa). Estas dos funciones, junto con la función que se fija en que el contacto entre emisor y receptor no se rompan (función fática) son hoy las funciones fundamentales de la comunicación mediada a través de los medios de comunicación.</p>
<p style="text-align: justify;">Por una parte, nos encontramos con la importancia central de las estrellas, los presentadores, los famosos&#8230; No es tan importante <strong><em>qué</em></strong> se dice como <strong><em>quién</em></strong> lo dice. Esta es la razón del apogeo de figuras mediáticas, convertidos en vendedores: vendedores de productos, de formas de pensar, de estructuras de sentido común, de formas correctas de sentir (función emotiva o expresiva). Por otra parte, nos encontramos con mensajes imperativos, destinados al receptor: mira esta cadena, piensa en clave de género, emociónate con Fulanito o con tal o cual idea&#8230; cómpranos (función conativa).</p>
<figure id="attachment_3411" aria-describedby="caption-attachment-3411" style="width: 329px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/room-2559790_960_720.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-3411" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/room-2559790_960_720-300x200.jpg" alt="" width="329" height="219" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/room-2559790_960_720-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/room-2559790_960_720-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/room-2559790_960_720-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/room-2559790_960_720.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 329px) 100vw, 329px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3411" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De todas ellas, la función más importante de las palabras es hoy la de evitar cualquier tipo de duelo, cualquier tipo de rompimiento, la de hacernos sentir que nunca estamos solos, que siempre estamos ligados a algo o a alguien. Es la de evitar la ruptura original del ser —el cordón umbilical— para evitar así el dolor de la soledad y la necesidad del pensamiento para situarnos en el mundo. «¡<em>Eh! No nos dejes, regresamos en seguida, ¡después de la publicidad!»</em> Este «¡no nos dejes!» es hoy fundamental para entender uno de los papeles más importantes de todo el discurso mediatizado. El lenguaje orientado a evitar romper el contacto, para establecer, prolongar o interrumpir la comunicación, para cerciorarse que el canal de comunicación funciona. Qué más da qué me digas, qué importa el contenido del mensaje: lo importante es que tú estés aquí y no me dejes. Llevado al extremo, este es el caso de testimonios que hablaban en un magazine: «<em>Prefiero que me pegues, al menos sé que estás aquí&#8230;»</em> La complejidad de la mente humana requiere modelos de análisis del lenguaje que permitan captar tal complejidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La soledad inicial, existencial, vital, es una constante a rehuir a lo largo de la historia de la condición humana. Rehuir sus interrogantes más propios, más radicales es una búsqueda permanente. El lenguaje de los media, aunque no solo de los media, es un medio para esta huida. Huida del silencio y la soledad que nos configura como <strong><em>yo</em></strong> sin necesidad de alguien que nos da la entidad al reconocernos como un <strong><em>tú</em></strong>. El lenguaje, pues, pone en juego algo más que la simple demanda de transmisión de contenidos de carácter lógico y racional. Pone de manifiesto el esfuerzo para constituirse en la raíz como persona humana.</p>
<p><em>Francesc GRANÉ<br />
</em><em>Profesor de Comunicación FCCB. Universitat Ramon LLull<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Publicado en RE 66</em></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> JAKOBSON, R.  <em>Ensayo de lingüística general</em>, Madrid, Seix Barral, 1975.</p>
<p>&nbsp;</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/09/significados-mas-alla-del-significado/">Significados más allá del Significado</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La incapacidad de la palabra</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/09/la-incapacidad-de-la-palabra-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Sep 2018 04:59:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Diego López-Luján]]></category>
		<category><![CDATA[el lenguaje del silencio]]></category>
		<category><![CDATA[La incapacidad de la palabra]]></category>
		<category><![CDATA[palabra y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[tipos de silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diego LÓPEZ-LUJÁN</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La incapacidad de la palabra: el lenguaje del silencio</p>
<figure id="attachment_3424" aria-describedby="caption-attachment-3424" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3424 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/looking-up-906888__340-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/looking-up-906888__340-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/looking-up-906888__340-600x337.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/looking-up-906888__340.jpg 605w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-3424" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Sabemos que el ser humano, por esencia, es un ser social. Ya desde su engendramiento, precisa de los otros para seguir viviendo; su necesidad de establecer vínculos con otras personas también es muestra de ello. Cada individuo desarrolla esta sociabilidad, saliendo de sí mismo para comunicarse con los otros mediante códigos comunes. Aunque generalmente la comunicación la realizamos por medio de palabras, en ocasiones estas quedan pobres para expresar toda la riqueza que llevamos dentro. En este caso, las palabras, la <em>palabra</em> es trascendida por esa riqueza vital que uno lleva en su interior y se convierte en un signo incapaz de transmitir lo que se quiere expresar.</p>
<p style="text-align: justify;">Para sortear este obstáculo, con frecuencia se recurre a la poesía, y nos descubrimos como pequeños poetas desnudándonos ante los otros para mostrar sentimientos y vivencias a través de imágenes que desvelan ese misterio, esa <em>vida inaprensible por la red de las palabras. </em>Pero también podemos recurrir al silencio.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio es un lenguaje universal que de hecho todo el mundo conoce y entiende, aunque no lo practique o en ocasiones incluso se olvide; se habla porque si uno calla parece que no tiene nada que decir&#8230; Silencio no es lo mismo que incomunicación, sino que, por el contrario, el silencio posee una tremenda carga comunicativa. Tras el silencio hay innumerables ideas, experiencias, sentimientos, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Encontramos silencios que muestran la impotencia de poder hablar provocada por la actitud de personas que nos obliga de manera dictatorial y violenta a callar; este silencio nace de la falta de libertad y expresa miedo.</p>
<p style="text-align: justify;">Otros expresan lo más sublime de la relación interpersonal. Es este un silencio que manifiesta la compenetración plena entre personas, como podría ser la de un matrimonio de ancianos que se aman y conocen; la expresión verbal muestra su pobreza para expresar el profundo entendimiento de unión y amor que se tienen y profesan.</p>
<p style="text-align: justify;">Por el contrario, existe un silencio que expresa rabia, furia y surge del odio, del desamor y la incomprensión entre las personas. Y aun otros que van mucho más allá de este, siendo en ocasiones, consecuencia de él: un silencio que comunica el placer que sienten ciertos individuos en la contemplación del dolor ajeno; un silencio lleno de una crueldad inconfesable por medio de la palabra.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro que también podemos encontrar un silencio mucho más humano y respetuoso con la desgracia ajena; este, ante la impotencia de la palabra a la hora de poder acompañar en el sufrimiento, opta por callar para poder mostrar de forma más elocuente la compasión que se siente.</p>
<p style="text-align: justify;">Como vemos, la lista de vivencias o sentimientos que se comunican a través de silencios es numerosa. Todos tienen en común la ausencia de palabras —incapaces de expresar la inconmensurabilidad de lo significado—, pero esencialmente son silencios diferentes, pluriformes, heterogéneos. Cada uno de ellos surge de una situación diversa y lleva una carga emocional tan rica e impactante que es capaz de interpelar al otro, de conmoverlo cuando este es capaz de interpretar el significado del silencio de que es objeto.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos de procurar recuperar esa capacidad silente —con la que todos nacemos— desde la cual aprender a escuchar los/el silencio y no perder esa faceta comunicativa que encuentra su máxima expresión en el amor interpersonal y compasivo.</p>
<p><em>Diego LÓPEZ-LUJÁN<br />
</em><em>De la Universitas Albertiana<br />
</em><em>Santiago de los Caballeros (Rep. Dominicana)<br />
</em><em>Publicado en RE 66</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/09/la-incapacidad-de-la-palabra-2/">La incapacidad de la palabra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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