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	<title>confianza | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>confianza | Revista RE Castellano</title>
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		<title>La aventura de confiar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Dec 2024 05:58:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[compartir]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[Escuchar]]></category>
		<category><![CDATA[La aventura de confiar]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Mercader García]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maria MERCADER</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/la-aventura-de-confiar/">La aventura de confiar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Caminar juntos</strong>. Este es el título de la Carta de Taizé 2024 que ha escrito el nuevo prior <strong>Fr. Matthew</strong>. Durante unos días del mes de septiembre un grupo de personas de la Fundación Pere Tarrés hemos podido andar y compartir conjuntamente en la comunidad de Taizé. La carta se divide en cinco ejes: escuchar, andar, estar con los demás, permanecer con Dios y permanecer con los demás, y andar juntos en el mundo de hoy. Es desde estas cinco perspectivas desde las que enfocaré este escrito que intenta ser un resumen vivencial de estos días.</p>
<figure id="attachment_20135" aria-describedby="caption-attachment-20135" style="width: 214px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-20135" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-225x300.jpg" alt="" width="214" height="285" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-768x1024.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-1152x1536.jpg 1152w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-1536x2048.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-1320x1760.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-scaled.jpg 1920w" sizes="(max-width: 214px) 100vw, 214px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20135" class="wp-caption-text">Fotografía: Assumpció Rodà</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>Escuchar</strong>. Escucharnos. Entre nosotros y nosotros mismos. Este fue uno de los puntos de reflexión que pusimos en común después de la lectura de Jn 11, 17-21. Observando la actitud de Jesús se nos desvela una nueva mirada y forma de entender el mundo. Una escucha profunda y sin juicio. Una escucha que permite interpretar los eventos más allá de los cánones culturales y prejuicios sociales. Una escucha que nos hace estar atentos a lo que nos rodea y que no se empeña en lo que no podemos controlar. Ir haciendo práctica de una escucha atenta entre nosotros, que no se convierta en dos monólogos donde cada uno piensa lo qué dirá sobre sí mismo mientras escucha al otro&#8230; una actitud que se nos presenta como reto personal y sobre todo como a forma de vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Caminar</strong>. En la carta se nos pregunta: «Cuando caminamos por la vida, ¿somos turistas o peregrinos? ¿Viajamos solo para observar desde fuera o avanzamos movidos por una sed interior que nos impulsa a ir adelante?». También nos recuerda que Jesús no excluyó a nadie del camino. La misión sinodal que tenemos como Iglesia nos lo recuerda: andar todos juntos. Este es nuestro reto social y cristiano. Como Fundación Pere Tarrés trabajamos para que así sea. Acompañar y educar en esa dirección, donde nadie quede al margen, donde todo el mundo se sienta acogido a toda costa. Es necesario que como Iglesia hagamos también este trabajo de apertura, sensibilización y mucha autocrítica.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Estar con los demás</strong>. Pasar unos días en la comunidad de Taizé es casi sinónimo de estar con otros. Un “otros” muy diverso y heterogéneo. Compartir reflexiones en grupo, limpiar lavabos, cocinar o repartir la comida son algunas de las formas en las que acabas compartiendo con alguien que no conocías hasta ese momento. El espíritu de Taizé hace que la gente se relacione con los demás desde la confianza y la empatía. Orar juntos, hacer silencio juntos, cantar juntos&#8230; allana el camino hacia la armonía de un hacer que se convierte en servicio y cariño. Nosotros, como grupo, tampoco nos conocíamos todos, pero la dinámica del compartir y acercarse al otro hace que se generen nuevos vínculos y aprendizajes.</p>
<figure id="attachment_20165" aria-describedby="caption-attachment-20165" style="width: 193px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-scaled.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-20165" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-165x300.jpg" alt="" width="193" height="350" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-165x300.jpg 165w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-565x1024.jpg 565w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-847x1536.jpg 847w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-1129x2048.jpg 1129w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-1320x2394.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-scaled.jpg 1412w" sizes="(max-width: 193px) 100vw, 193px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20165" class="wp-caption-text">Fotografía: Assumpció Rodà</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>Permanecer con Dios y permanecer con los demás</strong>. Sabemos que una cosa de otra es inseparable. Desde Taizé se nos invita a vivir la experiencia de Dios en nosotros y en los demás de forma conjunta. Jesús nos recuerda que no estamos separados de lo que llamamos «Dios». Que todos le podemos llamar con una palabra de confianza como lo hacía él diciendo “padre”, cada uno desde su proximidad. Las palabras del Hermano Roger, fundador de la comunidad de Taizé, siempre resuenan profundamente y nos ayudan a comprender la realidad profunda que somos: «La confianza en Dios, la fe, es una realidad muy sencilla, tan sencilla que todos podríamos acogerla. No lo olvides: Dios nunca se impone con una voluntad amenazante. Cristo nunca desea la angustia para nadie. Si para ti, vivir de Dios significara tenerle miedo: interrógate. Dios solo es amor. La voluntad de su amor no es como una ley esculpida duramente en tablas de piedra. Por el Espíritu Santo ha sido grabada en lo más íntimo del corazón humano».</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Caminar juntos en el mundo de hoy</strong>. Podemos empezar por tener en cuenta nuestras propias fragilidades y vulnerabilidades. Situarnos en el <em>agapé</em> de lo que habla Jesús. Un amor de abajo hacia arriba. Un amor fraternal que no impone, que acompaña y ama sin juzgar. En otro pasaje del Evangelio de Juan que leímos y reflexionamos durante los días en Taizé (Jn 21, 15-19) se nos proponía esta mirada. Jesús le pregunta tres veces a Pedro: «¿me quieres?». Jesús no reclama justificaciones o recrimina la actitud de Pedro cuando este le niega días anteriores. Jesús busca amar, amar hasta el final. Sabemos que nos es fácil perdonar, pero el Evangelio nos alienta a seguir amando, seguir adelante, volviendo siempre a lo esencial. Las preguntas que nos formulamos en el mundo de hoy a veces no hace falta que tengan siempre respuestas&#8230; Hay que amar también las preguntas como decía R.M. Rilke. Volviendo al primer concepto, cuanto mejor escuches, mejor puedes responder. Pero hace falta paciencia, tiempo, atención y mucha confianza.</p>
<p><em>Maria MERCADER GARCÍA<br />
</em><em>Responsable de Identidad y Pastoral de la Fundación Pere Tarrés<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Noviembre de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/la-aventura-de-confiar/">La aventura de confiar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Confianza de igual a igual</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/09/confianza-de-igual-a-igual/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 17:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Josep SABATER</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/confianza-de-igual-a-igual/">Confianza de igual a igual</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_17212" aria-describedby="caption-attachment-17212" style="width: 380px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-17212" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-300x197.jpg" alt="" width="380" height="250" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-300x197.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-1024x673.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 380px) 100vw, 380px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17212" class="wp-caption-text">«Afortunado quien tiene un amigo<br />en quien puede confiar, pase lo que pase.»<br />Imagen de Trung Nguyễn en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Vaya de antemano este inciso, sea a modo de aclaración y justificación: no es mi propósito ni deseo de tratar cuestiones de confianza en el mundo laboral, empresarial, comercial, mercantil y, en fin, en todas las interrelaciones contractuales, pactos políticos, sociales, sindicales y otros, incluidas las conyugales. Mi tratamiento sobre el tema es estrictamente personal; eso sí, en su sentido más &#8216;universal&#8217;. Me cuesta imaginar un trato interpersonal que no parta o presuponga la confianza mutua. Implícita o explícitamente, esta está, o debería estar, presente en cualquier intercambio entre individuos que se tienen a sí mismos aptos para la comunicación en el medio socio-humano que ocurre y con la necesidad de entender y hacerse entender. Y es justamente la confianza la condición necesaria para que esto suceda. El soporte basal para construir y desarrollar cualquier encuentro entre semejantes —o co-semejantes—, los cuales, sin embargo, dejan de ser tales tan pronto como no se perciben y valoran en términos de igual a igual, con sus diferentes singularidades y únicas características individuales.</p>
<p style="text-align: justify;">A mi juicio, sin embargo, con la confianza sola no es posible abrirse plena y honestamente al otro. Pues la alteridad, propiamente concebida, exige también el respeto, es decir, la justa consideración hacia el otro. Confianza y respeto, pues, constituyen la columna vertebral de toda relación co-responsable, su condición necesaria y suficiente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Confispecto</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Con el vocablo —o neologismo— <em>confispecto</em> propongo designar la conjunción de las dos cualidades éticas, ya referidas anteriormente, indispensables para una comunicación genuinamente personal y libre. Es decir: que se sostenga en la confianza y el respeto en una balanza donde la una no pese más que la otra, en ningún sentido. Que sería el caso tan frecuente y a menudo inadvertido en que la confianza se convierte en excesiva y degenera en abuso. Y por el otro lado, cuando el respeto bordea el temor o desemboca en él.</p>
<p style="text-align: justify;">Poner la confianza en alguien, sin embargo, no equivale a tener barra libre para pedirle lo que te venga de gusto y cuando crees conveniente, ni exigirle que te complazca y responda gratamente a tus solicitudes, caprichos y antojos, y hasta impertinentes molestias.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, respetar al otro no implica no estorbarlo o importunarlo nunca por nada ni en ninguna circunstancia, ni pedirle permiso cada vez que se relaciona, o guardarle una distancia improcedente y exagerada para que el contacto no se extienda a sus manos ni en ningún caso se haga físico con apretones de manos, abrazos y besos.</p>
<p style="text-align: justify;">Que en toda interrelación debe haber normas mínimas de cortesía no supone que se tenga que abordar con pies de plomo y con un tacto escrupuloso y timorato. Y no hace falta decir que el miedo está reñido con la confianza y no debería confundirse ni asimilarse nunca con el respeto.</p>
<p style="text-align: justify;">Hacerse respetar, en este contexto, no es algo que se pueda imponer a nadie, ni tampoco un &#8216;derecho&#8217; que se debe ganar, por mucho que se acepte comúnmente la expresión &#8216;ganarse el respeto&#8217; del otro. Y eso mismo vale para la confianza, subyacente en la voluntad primordial de comunicación. Intuitivamente se tiende a sopesar, al alza o a la baja, el grado de confianza que puede permitirse ofrecer y de concederse a sí mismo, y sentir si merece o no la pena hacer &#8216;partícipe&#8217; al otro, es decir, dejarse conocer sin más reservas que la necesaria prudencia (virtud hoy bastante devaluada, si no ignorada) que &#8216;aconseja&#8217; no abrirse a nadie de repente y todo de golpe, en un primer encuentro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Se puede confiar en todo el mundo, pero&#8230;</strong></p>
<figure id="attachment_17219" aria-describedby="caption-attachment-17219" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17219" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-300x199.jpg" alt="" width="360" height="239" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-1024x679.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17219" class="wp-caption-text">«No son pocos los casos en los que de buena fe<br />se pone la confianza en la persona o personas equivocadas.»<br />Imagen de Mar en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Se puede confiar en principio en todo el mundo, pero a la hora de la verdad no es fácil mantener viva la confianza en aquellas personas que dicen una cosa y hacen otra, que los hechos desmienten sus palabras y éstas no apoyan en un mínimo sentido del compromiso y conciencia coherentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, ya no es tanto incumplir la palabra dada o una promesa hecha como la incapacidad e indisposición de comprometerse, es decir, de darle un digno valor moral. Y esto lleva inevitablemente al descrédito de la palabra y de la persona que la dice, con la desconflencia que resulta. Poco o mucho, a un individuo así no se le puede tomar en serio y el respeto que se le deba, en tanto que ser humano, desgraciadamente no irá acompañado de la confianza, ya que ésta se habrá &#8216;perdido&#8217; en el camino de una relación que ya no promete.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Vivir en la superficie de la realidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No creo que sea fruto de una apreciación desacertada afirmar que seguimos el hilo de un tiempo en el que las palabras dichas (y también escritas en no pocos medios) de tan repetidas e intercambiables ya no sabemos qué signifiquen y en muchos casos confundimos conceptos, mezclamos términos, mistificamos ideas, replicamos pensamientos y reproducimos expresiones que nos hacemos nuestras sin sentirlas propias. Y al revés.</p>
<p style="text-align: justify;">Más que inmersos en una crisis general de valores —¿quién lo negará? — vivimos en la superficie de la realidad digitalizada por la que vamos transitando creyendo que no hay nada más, ni por encima ni por debajo, ni elevaciones metafísicas, ni profundidades ontológicas, ni válida simbología de lo trascendente, tal vez nos moviéramos en una existencia totalmente plana y tan virtual como desvirtuada.</p>
<p style="text-align: justify;">Liquidada la sociedad líquida, evaporada la sociedad gaseosa, nos encontramos en una encrucijada humana en la que este atributo esencial de nuestra condición no parece poder sostenerse sin la muleta de uno u otro prefijo <em>-trans, post, meta, neo, para, supra&#8230;</em> Y de esta manera, lamentablemente, la confianza de un día se convierte en difidencia al día siguiente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Confianza y amistad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Afortunado quien tiene un amigo en quien puede confiar, pase lo que pase. Al fin y al cabo, ¿qué es la amistad sino el ámbito de expresión libre de afectos, pensamientos, sentimientos, confidencias y, en definitiva, la manera de ser más auténtica y abierta de cada uno sin otro interés que el del bienestar mutuo? Podríamos decir que la única relación —no consanguínea— donde la confianza prevalece por encima de cualquier otro valor se da en la amistad. Y este rasgo sustancial y distintivo es el que la hace precisamente más deseada y a la vez más difícil de alcanzar.</p>
<figure id="attachment_17223" aria-describedby="caption-attachment-17223" style="width: 430px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17223" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280-200x300.jpg" alt="" width="430" height="645" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280-682x1024.jpg 682w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280.jpg 853w" sizes="auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17223" class="wp-caption-text">«Una comunicación genuinamente personal y libre.<br />Que se sostenga en la confianza y el respeto en una balanza<br />donde la una no pese más que la otra, en ningún sentido.»<br />Imagen de nextbike en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A menudo lo que se quiere más intensamente también es lo que más cuesta de obtener. Y a mi parecer, esto es así porque solemos equiparar la voluntad con el deseo, como si fueran sinónimos convertibles y, por tanto, significaran básicamente lo mismo. Pero la confianza que se pueda tener en el otro no durará mucho ni irá demasiado lejos si no pasa de ser un mero desiderátum.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es en el marco de un vínculo amistoso donde tal vez se hace más patente la voluntad de dar lo mejor de uno mismo (sin miedo a que a uno también le salga lo peor) con palabras, actos, silencios, gestos, actitudes inspiradas en la confianza y veladas por el respeto. Nunca empujados por el simple deseo frívolo de agradar, caer bien, la ilusión pasajera de vivir una aventura emocional, intelectual o sexual con alguien o la necesidad cuando no urgencia de llenar un vacío relacional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Poner la confianza en la persona equivocada</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No son pocos los casos en los que de buena fe se pone la confianza en la persona o personas equivocadas que de entrada se muestran amigables, pero de las que se acaba saliendo escamado, decepcionado, desengañado y hasta traicionado. Individuos que no habían tenido nunca la intención de hacer recíproca la confianza puesta en ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">No diré que el mundo va lleno, de esos sujetos y que sólo haya una posible conclusión rotundamente negativa respecto a esta penosa situación: no se puede confiar en nadie. Si fuera así, en pura lógica, todo el mundo sería difidente. Y toda relación intersubjetiva se convertiría en un intercambio de sospechas, recelos y evasivas nutridas por prejuicios y temores infundados, arraigados en una idea no ya pesimista del ser humano, sino de su intrínseca maldad. Y por desgracia, triunfaría el dicho: &#8216;mal piensa y no errarás&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">Es evidente que una sociedad compuesta de individuos fundamentalmente malévolos se desintegraría a sí misma más pronto que tarde, fuera cual fuera el régimen político bajo el que se rigiera (democrático, autocrático, teocrático, monárquico, tiránico, etc.). No habría lugar para ninguna utopía. Y más que distópica, sería una sociedad &#8216;cacotópica&#8217; (malo), &#8216;demonotópica&#8217; (demoníaca), o &#8216;teratotópica&#8217; (monstruosa).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Voto de confianza en la humanidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La supervivencia de la especie humana, en un mundo cuanto más va más pequeño y atravesado por viejas y nuevas crisis y conflictos de todo tipo, está más que nunca en juego. Y nuestra extinción una probabilidad lo suficientemente alta si se recurre a falsas salidas y engañosas esperanzas proporcionadas por grupos de poder biotecnológico al servicio y beneficio de una élite de gurus irresponsables que ya se ven viajando por el espacio y viviendo en otros planetas, riéndose de los pobres terráqueos mortales desde su nuevo mundo sideral.</p>
<p style="text-align: justify;">Con todos los respetos por los lectores, yo recomendaría no confiar en estos tipos tan desmesuradamente ambiciosos y arrogantes, ni en sus quiméricos proyectos y planes futuristas. Megalómanos másteres del universo que alucinan polvos estelares.</p>
<p style="text-align: justify;">Estoy seguro de que conservar una sana suspicacia en todos ellos no sería desaconsejable y dudo mucho que perjudicará a nadie que aún confié que la humanidad sabrá sobreponerse a los graves estragos producidos por las crisis presentes, afrontar el futuro con las herramientas correctas y hacer un uso justo, inteligente y equilibrado de los ingenios más tecnológicamente avanzados, sin otorgarse mérito alguno interesado ni excluyendo a los colectivos sociales más desfavorecidos.</p>
<p style="text-align: justify;">A mi criterio, los humanos no nos saldremos de los serios callejones planetarios en los que nos encontramos, a menos que hagamos un voto de confianza realista, intrépido y tenaz en nuestras capacidades de reparar los daños causados a todos los niveles sin causar otros peores.</p>
<p><em>Josep Just SABATER<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 117, edición catalana, en enero 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/confianza-de-igual-a-igual/">Confianza de igual a igual</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Parábola de la amarilis</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/09/parabola-de-la-amarilis/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2024/09/parabola-de-la-amarilis/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 16:59:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[amarilis]]></category>
		<category><![CDATA[autenticidad]]></category>
		<category><![CDATA[comunidad.]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[Elisabet Juanola Sória]]></category>
		<category><![CDATA[Parábola de la amarilis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elisabet JUANOLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/parabola-de-la-amarilis/">Parábola de la amarilis</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Las amarilis son plantas que hacen una flor al año, en Chile en primavera-verano. En invierno tienen una etapa de dormición durante la cual el bulbo se prepara para dividirse y posteriormente brotan hojas alargadas que se disponen en doble fila. Entrada la primavera, en el centro de estas hojas, crece una vara desnuda de unos treinta centímetros. Muy cerca del solsticio de verano, al final de esta vara aparecen capullos que serán flores.</p>
<figure id="attachment_17205" aria-describedby="caption-attachment-17205" style="width: 420px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Belladonna_Lilies_Amaryllis_belladonna_52887816133-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17205" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Belladonna_Lilies_Amaryllis_belladonna_52887816133-300x247.jpg" alt="" width="420" height="346" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Belladonna_Lilies_Amaryllis_belladonna_52887816133-300x247.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Belladonna_Lilies_Amaryllis_belladonna_52887816133-1024x844.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Belladonna_Lilies_Amaryllis_belladonna_52887816133-1536x1267.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Belladonna_Lilies_Amaryllis_belladonna_52887816133-2048x1689.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Belladonna_Lilies_Amaryllis_belladonna_52887816133-1320x1088.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17205" class="wp-caption-text">«La confianza se asemeja a una flor. No existe hasta que no se abre.»<br />Imagen Bernard Dupont, Francia en wikimedia.org</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La flor del Amarilis (amaryllis), a veces aparece sola, sin hojas, esbelta en el extremo de la vara que la sostiene. Hay una variedad que sale de manera silvestre y, de donde parecía no haber nada, aparecen unas varas rosadas preciosas, es el Lirio de Santa Paula. Las amarilis tienen unos colores magníficos, como acostumbra a pasar con todas las flores de todas las plantas. Delicados, vivos, de una sola tonalidad o mezclados entre rojos, naranjas, rosados, blancos, amarillos&#8230; Pero, lo más impresionante es cómo se abren y cómo aparece la flor. De ser un puño, similar al pico apretado de un gran pájaro, pasan en horas a mostrar la íntima y exquisita plenitud de la flor. Una flor abierta que es un regalo para los sentidos, que da alegría y belleza allí donde esté.</p>
<p style="text-align: justify;">La confianza se asemeja a una flor. No existe hasta que no se abre. Antes vemos un brote y un palo o un tronco seco o nada, porque el bulbo está bajo tierra. Para que aparezcan las flores tiene que haber un proceso y para ser nosotros testigos de su belleza tenemos que saber estar atentos, saber mirar, saber ver, no esperar nada y ser agradecidos. Posiblemente para que haya confianza, debe ser mutua.</p>
<p style="text-align: justify;">La flor saldrá, no para nosotros, sino porque tiene su momento, si queremos hacerla salir por voluntad nuestra, es posible que acabemos matándola o no podamos apreciar su autenticidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, tan importante es la flor como el bulbo, el clima, la tierra, el sol, el agua, la maceta, la vara, las hojas, la abeja, el sustrato, la lluvia&#8230; el jardín entero o el bosque. La flor sola, apartada de todo, no tiene sentido.</p>
<p style="text-align: justify;">Construir confianza requiere de un proceso, de comunidad, de autenticidad y, sin embargo, puede darse o no.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Elisabet JUANOLA SORIA</em><br />
<em>Periodista</em><br />
<em>Santiago de Chile</em><br />
<em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 117, edición catalana, en enero 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/parabola-de-la-amarilis/">Parábola de la amarilis</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La siembra</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/09/la-siembra/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 16:58:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Anna-Bel Carbonell Ríos]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[educar]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[independencia]]></category>
		<category><![CDATA[La siembra]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[valores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Anna-bel CARBONELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/la-siembra/">La siembra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Años atrás un amigo, buen conocedor del continente africano, nos explicó que los campesinos africanos cuando siembran lo hacen tirando la semilla atrás para no pisarla. No miran donde cae, dejan que crezca y la acompañan, confían y cuidan su proceso de crecimiento, pero sin preocuparse en exceso porque, al fin y al cabo, no depende solo de ellos lo que pase.</p>
<figure id="attachment_17197" aria-describedby="caption-attachment-17197" style="width: 415px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17197" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280-300x200.jpg" alt="" width="415" height="277" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 415px) 100vw, 415px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17197" class="wp-caption-text">«La siembra la hemos ido haciendo de puntillas<br />sobre una tierra por descubrir, la hemos acompañado y protegido,<br />pero los hijos no son nosotros, no son nuestra réplica.»<br />Imagen de THỌ VƯƠNG HỒNG en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Para nosotros, como padres, la historia representó un punto de inflexión y nos ayudó a confiar y desconfiar a la vez. A desconfiar, a dudar y cuestionarnos cómo estábamos haciendo lo de educar, dado que no existe un manual de instrucciones de cómo ser padres y educar los hijos, y reproducimos o intentamos, supuestamente, mejorar desde nuestra perspectiva lo que hicieron con nosotros nuestros padres. Debemos pararnos y darnos cuenta de que quizás tardaremos en ver resultados, y nunca sabremos del todo si lo estamos haciendo correctamente, y esta incertidumbre es sana porque habla de la fragilidad humana y de que, por supuesto, no tenemos ninguna varita mágica para entrever el mañana, ni tampoco la respuesta a todas las preguntas.</p>
<p style="text-align: justify;">Al confiar en que todos aquellos valores que hemos transmitido a nuestra hija, porque creemos en ellos y para nosotros son válidos, posarán y arraigarán, como esta semilla sembrada desde un azar protector para no pisar su manera de sentir y pensar. Quizás en algunos momentos ha parecido, en especial durante la adolescencia, ese momento vital que nos pone a prueba a todos, principalmente a los adultos cuando todo parece oscurecerse y derrocharse, cuando todo se ningunea y transforma, cuando los referentes cambian y todo se cuestiona, que tantos esfuerzos por estimar y ofrecer lo mejor no han servido para nada. Pero, lo cierto es que la vida es una hoja en blanco que se va llenando con lo que cada uno vive, con cada error y acierto, con cada triunfo o fracaso, con la huella que dejan en nosotros todas las personas que se nos cruzan por el camino, con lo que sucede cerca nuestro o con los acontecimientos a nivel mundial, con cada abrazo, cada amistad, cada discusión, cada nacimiento y cada muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">La siembra la hemos ido haciendo de puntillas sobre una tierra por descubrir, la hemos acompañado y protegido, pero los hijos no son nosotros, no son nuestra réplica. Un hijo es un ser independiente, único e irrepetible, un yo que crece y hace camino desde la libertad, con el calor, los referentes y las herramientas que les hemos ofrecido desde un amor incondicional. Lo que resulte en un futuro, sin embargo, no depende en absoluto sólo de nuestra bienintencionada intervención, sino de la suma de muchos factores, empezando por cómo son ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien cierto es que, además, la etapa de paso de niño a adulto, la tan temida adolescencia, nos pone a prueba y pide un extra de confianza. Confiar es no perder la esperanza pase lo que pase. Una esperanza que a veces es obscena —como dice uno de los protagonistas de la película The old oak— porque, yendo más allá de las crisis familiares adolescentes, hay que recordar que nos genera expectativas que no siempre llegan como las he soñado, pero de pronto nos ayudan a caminar y a mirar siempre adelante. A vueltas, confiar pide trabajar una seguridad y una templanza personales interiores no siempre fáciles de construir, una autoconfianza que se debe ir renovando y alimentando desde la esperanza.</p>
<p><em>Anna-bel CARBONELL RÍOS</em><br />
<em>Educadora</em><br />
<em>España</em><br />
<em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 117, edición catalana, en enero 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/la-siembra/">La siembra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Cómo se genera la confianza?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/09/como-se-genera-la-confianza/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 16:57:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[competencia]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[Francesc Torralba]]></category>
		<category><![CDATA[honor]]></category>
		<category><![CDATA[integridad]]></category>
		<category><![CDATA[prestigio]]></category>
		<category><![CDATA[sinceridad]]></category>
		<category><![CDATA[¿Cómo se genera la confianza?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francesc TORRALBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/como-se-genera-la-confianza/">¿Cómo se genera la confianza?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La confianza no es un producto del azar, ni un resultado casual. Exige trabajo, esfuerzo y constancia prolongada. Se entronca con la fe, pero no es cualquier fe. No es ciega. Se basa en unas razones, tiene su propia trama argumental. No confiamos gratuitamente. Confiamos por algún motivo. Somos capaces de generarla, pero también de perderla.</p>
<p style="text-align: justify;">Todas las organizaciones desean tener la confianza de sus destinatarios. Quieren, primero de todo, generarla y, después, mantenerla a lo largo del tiempo. Generarla es relativamente sencillo, pero mantenerla es más complejo, porque no basta con permanecer impasible. Hay que trabajar día a día, para merecerla.</p>
<p style="text-align: justify;">La pregunta que encabeza este capítulo preocupa a todos: las instituciones, las organizaciones, los partidos políticos, los gobernantes. Todos quieren generar confianza, ilusionar, suscitar adhesiones, pero no es fácil, porque no se resuelve con una buena campaña publicitaria, con una estrategia de marketing bien diseñada y bien dotada económicamente. Una cosa es ser conocido en todas partes y otra, muy diferente, es ser objeto de confianza; haberla generado en la opinión pública.</p>
<figure id="attachment_17235" aria-describedby="caption-attachment-17235" style="width: 425px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/coaching-2526903_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17235" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/coaching-2526903_1280-300x191.jpg" alt="" width="425" height="271" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/coaching-2526903_1280-300x191.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/coaching-2526903_1280-1024x652.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/coaching-2526903_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17235" class="wp-caption-text">«Un correcto proceso educativo debería garantizar<br />una mínima competencia en todos los órdenes de la vida.»<br />Imagen de TheoRivierenlaan en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La competencia es la raíz de la confianza. Nos fiamos de quienes son competentes y han demostrado en reiteradas ocasiones que saben hacer bien lo que tienen entre manos. La incompetencia genera desconfianza, miedo, incluso, desasosiego, mientras que la competencia genera todo lo contrario.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué es, sin embargo, la competencia? Dominar un campo concreto de la vida. Se refiere a un conjunto de habilidades, de capacidades que permiten a una persona hacer bien lo que tiene encargado de hacer. No se puede ser competente en todo, ni se puede tener un conocimiento minucioso de todos los ámbitos. Con muchos esfuerzos y dedicación se puede llegar a conocer un pequeño territorio. La competencia es el resultado de un trabajo continuado, de una constante rebelión contra la pereza y el ir haciendo; es la cristalización de una curiosidad por saber más, por profundizar en el propio feudo.</p>
<p style="text-align: justify;">La competencia es independiente de la tarea y de la situación, ya que, si una persona es competente, lo es independientemente del lugar en el que actúe. Nadie, sin embargo, es competente en todo. El campo de competencia es limitado y extremadamente limitado. Hay quien es impecable en un pequeño microcosmos, pero incompetente en la vida práctica, en las relaciones sociales, en el control emocional, en la expresión oral y gestual.</p>
<p style="text-align: justify;">Un correcto proceso educativo debería garantizar una mínima competencia en todos los órdenes de la vida. La realidad, sin embargo, pone constantemente de manifiesto que esto no es así. Muchas personas que están en la fase final de la vida académica son extraordinariamente competentes en un pequeño territorio, pero no dominan las habilidades básicas y dependen de otras personas para resolver las necesidades elementales.</p>
<p style="text-align: justify;">No se puede ser competente en todo, porque toda competencia es fruto de estudio y de dedicación, pero hay que exigir una mínima competencia para las cuestiones domésticas a todos. La liberación de la mujer y su emancipación de los roles habituales tiene como consecuencia para el hombre la necesidad de estimular y afinar facultades y habilidades que, sencillamente, no había cultivado, ni profundizado.</p>
<p style="text-align: justify;">La competencia genera confianza, pero ¿cómo se genera la competencia? ¿Cómo llega a ser alguien competente en una determinada área de la vida humana? La competencia de un profesional, de un carpintero, de un ingeniero, de un cocinero, nunca es una casualidad, ni el fruto de un azar caprichoso. Es el resultado de la experiencia, de la dedicación, del trabajo.</p>
<figure id="attachment_17244" aria-describedby="caption-attachment-17244" style="width: 361px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/man-8293794_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17244" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/man-8293794_1280-300x199.jpg" alt="" width="361" height="239" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/man-8293794_1280-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/man-8293794_1280-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/man-8293794_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/man-8293794_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 361px) 100vw, 361px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17244" class="wp-caption-text">«La competencia es el resultado de un trabajo continuado,<br />de una constante rebelión contra la pereza y el ir haciendo.»<br />Imagen de alba1970 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay que distinguir la competencia del prestigio. El prestigio da confianza, pero el prestigio no siempre es veraz. La palabra prestigio significa originariamente engaño, ilusión, pero también encantamiento, atracción, admiración. Proviene de la forma latina <em>praestige</em>, que es una denominación utilizada por los griegos para designar los juegos de manos, los trucos y el ilusionismo de los actores. El concepto ha conservado su matiz negativo.</p>
<p style="text-align: justify;">La realidad se encarga de mostrar que, muy a menudo, el prestigio no va ligado a la competencia. Hay profesionales que gozan de un gran prestigio, como también ocurre con instituciones y organismos, pero la realidad es distinta. Muchas veces es un prestigio inflado desde fuera, generado artificialmente o bien que se conquistó en el pasado y que, sencillamente, se ha perpetuado en el imaginario colectivo.</p>
<p style="text-align: justify;">En la actualidad se utiliza el término prestigio para identificar un cierto rango o estatus social. El hecho de ocupar un lugar determinado en la vida social, en la vida política; el hecho de vivir en un determinado barrio o de formar parte de un club exclusivo da prestigio, pero no garantiza competencia. Hay profesionales muy competentes que no forman parte del estrecho círculo del prestigio social, político o económico, porque no se les ha dado acceso o bien porque no han dado los pasos necesarios para formar parte. Sencillamente, pasan de largo, pero, en cambio, tienen competencia, saben hacer bien el trabajo que se les pide y responden eficientemente.</p>
<p style="text-align: justify;">El prestigio, pues, no depende de las cualidades personales, del trabajo bien hecho, ni de la dedicación. Es una categoría puramente exterior, un ornamento, que la sociedad cuelga a alguien por el hecho de tener ciertas características.</p>
<p style="text-align: justify;">También hay que distinguir el honor de la competencia. La competencia genera confianza en el terreno profesional, mientras que el honor es una cualidad que atribuimos a quienes viven virtuosamente. En sentido estricto es independiente de los reconocimientos externos. Ser digno de honor no significa tener <em>prestigio</em> social. El honor se conquista por el trabajo de las virtudes. Las personas que atesoran virtudes como la generosidad, la justicia, el compromiso, la solidaridad, la entrega son dignas de honor, aunque no sean competentes en ningún terreno profesional.</p>
<p style="text-align: justify;">Como dice el filósofo idealista Fichte, el honor se fundamenta en la autonomía del yo, en el <em>pathos</em> de la conciencia del propio valor, en la pura interioridad y subjetividad de la conciencia moral. Se atribuye la siguiente frase a Bismarck: «Mi honor –dijo en un discurso al <em>Reichstag</em> el 28 de noviembre de 1881– no está en las manos de nadie, sólo en las mías, y nadie puede honrarme con él; mi propio honor, que llevo en mi alma, me basta completamente, nadie es juez, ni puede decidir si lo tengo.»</p>
<p style="text-align: justify;">El honor se fundamenta en la virtud; el prestigio en el reconocimiento social, mientras que la competencia en el rendimiento. El honor, tal y como dicen los clásicos, es el precio de la perfección, la paga de la virtud (<em>praemium virtutis</em>).</p>
<figure id="attachment_17234" aria-describedby="caption-attachment-17234" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-2847508_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17234" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-2847508_1280-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-2847508_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-2847508_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-2847508_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17234" class="wp-caption-text">«La confianza es una construcción multidimensional en la que<br />se combinan la competencia, la sinceridad y la integridad.»<br />Imagen de Michal Jarmoluk en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Estas dos ideas forman parte de los fundamentos normativos de la ética clásica desde Aristóteles. Tampoco debe confundirse el honor con la pura perfección, sino con la misma disposición a la perfección. Ningún ser humano es perfecto, pero hay grados y niveles de perfección. Lo que hace una persona digna de honor es su esfuerzo obstinado para mejorar, para superar sus defectos, para vencer sus debilidades, para trascenderse a sí misma. Toda persona tiene la capacidad para analizar cuál es el estado de sus virtudes y juzgarse a sí misma. Se puede engañar a los demás, pero nadie puede engañarse a sí mismo reiteradamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Una persona que lucha por ser excelente, que no se contenta con la mediocridad, que no tiene suficiente con el <em>ir haciendo</em>, que explora sus límites y nunca renuncia a vencer sus propias barreras, es digna de honor. El honor, como dice santo Tomás de Aquino, es la <em>dispositio perfecti ad optimum</em>. Es algo que está ordenado interiormente en la persona y no es fácilmente separable de ella, pero justamente se queda en la disposición de un poder ser.</p>
<p style="text-align: justify;">No debe confundirse, pues, la competencia con el honor, ni el honor con el prestigio. Hay quienes tienen mucho prestigio, pero no son competentes, ni merecedores de honor. La confianza la debemos sobre todo a quienes trabajan bien, a quienes hacen el trabajo <em>cum cura et studio</em>, a los competentes. Con todo, si tenemos la fortuna de encontrarnos con alguien digno de honor, también le depositaremos toda nuestra confianza, porque sabemos que se afanará a desarrollar lo mejor que pueda sus habilidades<a href="#notas"><sup>1</sup></a> y que, muy probablemente, si se lo propone, acabará siendo competente en lo que hace.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay un segundo elemento generador de la confianza: la sinceridad<a href="#notas"><sup>2</sup></a>. Una persona sincera crea confianza a su alrededor, mientras que un ser falso crea, más bien, lo contrario. No sabes por dónde te saldrá. La sinceridad es la transparencia entre el pensamiento y la palabra, entre la palabra y la acción. Es la perfecta nitidez entre exterioridad e interioridad.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay un tercer elemento que genera confianza: la experiencia. No son los títulos los que necesariamente la generan. Tener experiencia de algo es pasar por una situación nueva, pasar todo el ser. La experiencia no es algo que se tiene, que se posee. Es una situación que adviene sin aviso y a través de la cual pasamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Además de la competencia y de la sinceridad, hay otro valor que genera la confianza: la integridad. Ser íntegro es ser una unidad activa de pensamiento, palabra y acción, un todo homogéneo que suscita en los demás admiración e incluso imitación. La integridad no es, tan sólo, una característica física que indica solidez, buena complexión interior. Es, sobre todo, un concepto intangible, una categoría ética que aplicamos a las personas que conservan su unidad y rechazan toda dispersión o incongruencia. La integridad es, sobre todo, el resultado de una lucha interior.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, la confianza es una construcción multidimensional en la que se combinan la competencia, la sinceridad y la integridad.</p>
<p><em>Francesc TORRALBA<br />
</em><em>Filósofo y Teólogo<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista</em><em> RE núm. 117, edición catalana,</em><em> en enero 2024<br />
</em></p>
<p>Notas<br />
1. Sobre esta cuestión, véase: W. Korff, «Del honor al prestigio», en <em>Concilium</em>, núm. 45 (1969), p. 285-294.<br />
2. Cf. F. Torralba, <em>La sinceridad</em>, Pagès Editors, Lleida, 2009.</p>
<p><em>La confianza. </em>Capítulo 5: ¿Cómo se genera la confianza? Pagès Editors. Primera edición: septiembre del 2009<br />
Publicación autorizada por su autor</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/como-se-genera-la-confianza/">¿Cómo se genera la confianza?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Confianza básica: un regalo de larga duración</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 16:56:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Acogida]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[confianza básica]]></category>
		<category><![CDATA[Confianza básica: un regalo de larga duración]]></category>
		<category><![CDATA[crecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[límite]]></category>
		<category><![CDATA[rechazo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/confianza-basica-un-regalo-de-larga-duracion/">Confianza básica: un regalo de larga duración</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_17182" aria-describedby="caption-attachment-17182" style="width: 345px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/family-1237701_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17182" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/family-1237701_1280-300x240.jpg" alt="" width="345" height="276" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/family-1237701_1280-300x240.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/family-1237701_1280-1024x819.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/family-1237701_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 345px) 100vw, 345px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17182" class="wp-caption-text">«Cuando el niño empieza a moverse y deambular,<br />deberá saber hasta dónde y en qué condiciones hacerlo.»<br />Imagen de serrano1004 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Todos conocemos personas con seguridad en sí mismas, que confíen en las propias capacidades, se arriesgan a explorar experiencias e iniciativas nuevas; se sienten confortables en el entorno social, establecen vínculos con quienes los rodean y están convencidas de que superarán las adversidades. En el otro extremo estarían aquellas que viven su vida en un tono de inseguridad y desconfianza general, temen ser engañadas, generan tendencia al aislamiento y a veces dificultad para emprender cambios y superar obstáculos. Entre estos dos extremos nos podemos situar la mayoría de las personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas actitudes de confianza/desconfianza se desarrollan en base a las experiencias previas, que condicionan la manera en que desarrollamos nuestra vida. Y las experiencias más originarias se sitúan en la primerísima infancia.</p>
<p style="text-align: justify;">En el argot psicológico —siguiendo la escuela de Erik Erikson— se habla de la &#8216;confianza básica&#8217; como origen de estas actitudes. Esta confianza o seguridad básica se genera entre los 0 y los 3 años; se empieza a desarrollar desde el momento mismo del nacimiento en que la supervivencia del bebé depende completamente de los cuidados que reciba de quienes lo rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">Del parto en adelante, las relaciones del recién nacido con su entorno dejan de ser sólo biológicas (como sucedía en el vientre materno), y empiezan a ser, además, simbólicas (gestos, tono de voz, lenguaje). El recién nacido se encuentra en situaciones que pueden ir desde la aceptación y la acogida, o la relativa indiferencia, hasta el rechazo, con todos los matices intermedios.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta acogida o el rechazo de los adultos hacia el niño se manifiesta en la calidad de la relación que establece, y en los cuidados que le otorgan. Estas pueden ser satisfactorias (limpieza, alimentación, cuidados, estímulos, afecto) y ofrecidas de manera rítmica y sostenida, o insatisfactorias en el sentido de escasas, arrítmicas o aleatorias, imprevisibles y hasta hostiles.</p>
<p style="text-align: justify;">La acogida del bebé genera un vínculo fuerte con quien lo cuida. La aceptación incondicional de esta nueva persona fundamenta la experiencia —por descontado previa al pensamiento y la palabra— de seguridad y de confianza. El bebé percibe el entorno como un lugar amable donde se puede vivir, y él o ella como alguien digno de ser amado.</p>
<p style="text-align: justify;">Por el contrario, el rechazo genera la aparición de vivencias de precariedad e inseguridad. El entorno se vive como hostil y peligroso, y él o ella como indigno de recibir amor.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de los primeros tres años, estas experiencias se van consolidando, desde las maneras más elementales a unas más elaboradas, configurando la experiencia individual de seguridad ante el mundo y confianza ante la vida.</p>
<figure id="attachment_17189" aria-describedby="caption-attachment-17189" style="width: 1280px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-1797401_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17189 size-full" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-1797401_1280.jpg" alt="" width="1280" height="853" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-1797401_1280.jpg 1280w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-1797401_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-1797401_1280-1024x682.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17189" class="wp-caption-text">«La acogida del bebé genera un vínculo fuerte con quien lo cuida.» Imagen de Myriams-Fotos en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Por descontado que este proceso está modulado, además, por el temperamento innato del niño: activo/pasivo, explorador/desinteresado, alegre/ melancólico. Y en las progresivas interacciones con el ambiente, desde su propio estilo irá construyendo su personalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Para gestionar estas vivencias, el pequeño desarrolla mecanismos de defensa e integración cada vez más conscientes, y se van asociando progresivamente algunas palabras que describen lo que siente.<a href="#nota"><sup>1</sup></a></p>
<p style="text-align: justify;">A este proceso fundamental siguen otros desafíos (autonomía vs. vergüenza y duda, laboriosidad vs. pasividad&#8230;) que irán configurando a la persona como alguien más o menos capaz de gestionar la vida, crear vínculos con quienes lo rodean y alcanzar unos objetivos.</p>
<p style="text-align: justify;">Todas estas consideraciones hacen ver lo que es vital —y en cierto modo, no tan difícil— que es hacerles a los bebés este regalo de largo alcance: las condiciones de atención, de cuidados y de acogida para que crezcan con una vivencia de confianza básica.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas condiciones no implican que el adulto que cuida al pequeño tenga que estar ligado a él, ni que satisfaga instantáneamente todas las necesidades; la acogida sincera y la aceptación incondicional pueden convivir con momentos de ausencia o postergación de la atención, así como progresivamente con el establecimiento de límites. Cuando el niño empieza a moverse y deambular, deberá saber hasta dónde y en qué condiciones hacerlo, dónde están los límites que le aportan seguridad y una vivencia de estar protegido.</p>
<p style="text-align: justify;">Los límites deben ponerse sin ira y sin complejos de culpa, ya que siempre encontrarán resistencia. Pero está visto que los pequeños que han vivido sin haber sido confrontados con límites desarrollan actitudes tiránicas e incapacidad para posponer la satisfacción de sus deseos.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo importante es que la tónica general sea de regularidad y estabilidad en los ritmos de alimentación, limpieza, juego, sueño. Y los mensajes verbales, el tono de voz, las interacciones entre los adultos alrededor del niño, cuanto más serenidad y armonía transmitan, mejor.</p>
<p style="text-align: justify;">El mundo ideal no existe, y siempre habrá rozaduras, diferencias, situaciones incómodas que el bebé de alguna manera percibirá. Pero como digo, si la tónica general es de acogida y de serenidad, estaremos dando a esta nueva persona el regalo más importante y fundamental: las condiciones para que viva con seguridad y confianza básica. Esta es la primera piedra de una vida vivida con experiencia de plenitud.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista</em><em> RE num. 117, edición catalana,</em><em> en enero 2024</em><br />
<a name="nota"></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Notas<br />
1 &#8211; Cfr. E. Baca: <em>Breviario del animal humano</em>. Triacastela. 2019. ISBN 978-84-17252-08-3</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/confianza-basica-un-regalo-de-larga-duracion/">Confianza básica: un regalo de larga duración</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Valores para vivir con otros</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/01/valores-para-vivir-con-otros/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jan 2024 06:00:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[libertad responsable]]></category>
		<category><![CDATA[valores]]></category>
		<category><![CDATA[Valores para vivir con otros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cómo podemos reaprender a convivir?</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/01/valores-para-vivir-con-otros/">Valores para vivir con otros</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La situación de nuestro mundo nos obliga a replantearnos cómo podemos reaprender a convivir. Los seres humanos somos sociales por naturaleza, pero nos cuesta mucho articular nuestras diferencias, conciliar intereses a veces en conflicto, evitar la tentación del predominio y la exclusión.</p>
<p style="text-align: justify;">La convivencia pacífica no es una quimera, puesto que se ha dado en muchos lugares y muchos momentos de la historia. Hemos verificado que la única manera de convivir es asumir juntos algunos valores que nos permitan avanzar, asumiendo y gestionando nuestras diferencias, en orden a un bien mayor y compartido.</p>
<figure id="attachment_13467" aria-describedby="caption-attachment-13467" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13467 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-2048x1366.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/pexels-fauxels-Editorial-1320x880.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13467" class="wp-caption-text">El mundo actual nos obliga a replantearnos cómo podemos reaprender a convivir.<br />Fotografía de Fauxels en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Eso que llamamos «valores» son los criterios y principios que, en la vida personal, nos sirven para elegir nuestras palabras, acciones, amistades. A lo largo de nuestra historia vamos construyendo y modificando nuestra escala de valores. En ella influyen nuestras creencias más arraigadas, la educación recibida, la cultura predominante, de la que filtramos muchos de esos criterios.</p>
<p style="text-align: justify;">Es necesario señalar que los valores «expresados» o «proclamados» no son nada si no se encarnan en decisiones, en acciones, en maneras de vivir. Se quedan en discurso teórico que puede ser incluso contradictorio con la vida. Los valores, o se viven, o no son más que quimeras. Y el único modo de «formar en valores» es vivirlos y ejemplificarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las nuevas generaciones, o ven los valores encarnados en los adultos, o nunca los asumirán.</p>
<p style="text-align: justify;">Proponemos aquí algunos de los valores clave sin los cuales sencillamente la convivencia se transforma en una fricción continua, cuando no en guerra, y en cambio si se viven habitualmente, el grupo o la sociedad avanzan mucho más veloces y armónicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Un primer valor es el respeto, que supone el reconocimiento de la dignidad de toda persona, por el simple hecho de existir. Reconocimiento que implica saberse un «yo» entre «otros yo» igualmente valiosos.</p>
<p style="text-align: justify;">El respeto es el nivel más básico de la convivencia, a partir del cual puede construirse la amistad, el afecto o al menos la coexistencia pacífica.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro valor clave es la confianza. No una confianza íntima e interpersonal, que es propia de la familia, pero sí al menos una confianza social o profesional, en la que se asume que los demás cumplirán sus compromisos y aportarán al bien común. En la confianza se cimenta todo el edificio de las sociedades avanzadas. Este valor es frágil y requiere una pedagogía de la capacidad personal para participar en lo social observando las normas compartidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro valor clave es la libertad corresponsable. La vida social es el entorno imprescindible para un ejercicio real de la libertad, y al mismo tiempo supone el compromiso de cumplir los deberes que requiere la sociedad. Nadie puede sobrevivir solo; necesitamos dar y recibir, participando en el avance cultural y práctico que es de todos</p>
<p style="text-align: justify;">Este número profundiza más aún en esos valores que, ejercidos en la práctica, nos posibilitarán una vida compartida digna de tal nombre.</p>
<p><em>Enero de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/01/valores-para-vivir-con-otros/">Valores para vivir con otros</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La salud emocional en el siglo XXI</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/06/la-salud-emocional-en-el-siglo-xxi/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jun 2023 04:57:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[adicciones]]></category>
		<category><![CDATA[Anticipar a pesar de lo imprevisible: el cuidado]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedades mentales]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Gol]]></category>
		<category><![CDATA[Mercé Conangla Marín]]></category>
		<category><![CDATA[salud emocional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maria Mercè CONANGLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/06/la-salud-emocional-en-el-siglo-xxi/">La salud emocional en el siglo XXI</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Una mirada desde la Ecología Emocional</strong></p>
<p style="padding-left: 40px;">«Tenemos que aprender a soportar aquello que no podemos evitar. Nuestra vida está compuesta, como la armonía del mundo, de cosas contrarias, así también de diferentes tonos, suaves y duros, agudos y sordos, blandos y graves. ¿Qué querría decir el músico que sólo estimara algunos de ellos? Es necesario que sepa utilizarlos en común y mezclarlos.» <em>Montaigne. Ensayos</em></p>
<p><strong><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/04/CONANGLA-trees-g3a4cc9edb_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-10088" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/04/CONANGLA-trees-g3a4cc9edb_1280-1024x644.jpg" alt="" width="660" height="415" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/04/CONANGLA-trees-g3a4cc9edb_1280-1024x644.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/04/CONANGLA-trees-g3a4cc9edb_1280-300x189.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/04/CONANGLA-trees-g3a4cc9edb_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a>Algunos retos de la salud emocional en el siglo XXI </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Además de todos los escenarios que ya conocemos que afectan a la salud de las personas, permítanme que haga inciso en cuatro temas que pienso que tendremos que ser capaces de dar mejores respuestas, dado que, aunque no tienen nada que ver con microbios, empiezan a hacerse pandemias emocionales globales.</p>
<p><strong>La soledad</strong></p>
<p>Que no sólo se da, debido al alargamiento de vida, en las personas mayores. Tenemos niños y adolescentes que la sufren y cada vez más familias unipersonales. Nos falta la red del <em>«intersomos»</em>, sabernos y sentirnos unos a otros.</p>
<p><strong>Las enfermedades mentales</strong></p>
<p>Porque la adaptación a una sociedad enferma supone enfermar uno mismo. Hay que generar entornos sociales más aptos para una vida humana diversa.</p>
<p><strong>Las adicciones derivadas de las nuevas tecnologías</strong></p>
<p style="padding-left: 40px;">El problema no son las bioneurotecnologías, sino el mal uso y abuso que hacemos. Esto provoca absentismo emocional (gente metida en sí misma y aislada de lo que pasa a su alrededor y en el mundo). Hay que actuar urgentemente.</p>
<p><strong>El compromiso gaseoso</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cada vez cuesta más que la gente se comprometa en un proyecto a medio o a largo plazo. No digamos si se trata de algo gratuito y solidario. Esto hace que todo acontezca cada vez más incierto. Sin compromiso, aflora la inseguridad, los miedos, la ansiedad. La solidaridad se hace difícil.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos cuatro retos están provocando mucho sufrimiento y desequilibrio emocional en las personas y, también, en la sociedad. Las respuestas que estamos dando son respuestas reactivas, es decir, actuamos cuando ya ha estallado el problema. Es clave dar respuestas preventivas que, a pesar de no ser rápidas, son las más efectivas.</p>
<p style="text-align: justify;">En todos los retos expuestos, la mejor respuesta preventiva es la de educar para que las nuevas generaciones conozcan mejor sus capacidades, habilidades, competencias y potencialidades y aprendan a ponerlas en juego en las situaciones críticas que deberán encarar. Esto quiere decir una educación emocionalmente ecológica y ética que trabaje no sólo el aspecto afectivo, sino también la vertiente ética y la cognitiva, facilitando un trabajo de equipo entre razón-emoción y acción.</p>
<p style="text-align: justify;">También quiere decir fomentar la responsabilidad personal en el cuidado de nuestra salud global y, especialmente, emocional. No tenemos que esperar que las iniciativas de salud emocional y mental vengan sólo de quienes gobiernan ni, tampoco, dejar de cuidarnos pensando que cuando aflore la enfermedad «ya nos curarán».</p>
<p style="text-align: justify;">De lo contrario, en los nuevos tiempos que vivimos queda patente, cada vez más, la necesidad de crear una red solidaria social de apoyo mutuo que nos permita transitar la incertidumbre confiando en que no estaremos solos sea cual sea el escenario que tengamos que vivir.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Salud emocional </strong></p>
<p style="text-align: justify;">«Los sentimientos que hacen más daño, las emociones que más nos afligen, son las que son absurdas – el ansia de las cosas imposibles, precisamente porque son imposibles, la añoranza de lo que nunca ha existido, el deseo de lo que podría haber sido, la pena de no ser otro, la insatisfacción de la existencia del mundo; todas estas medias tonalidades de la conciencia del alma crean en nosotros un paisaje dolorido, una eterna puesta de sol de lo que somos. Sentirnos es entonces un campo desierto al hacerse oscuro, triste de cañas al pie de un río sin barcos, negro claramente entre las orillas lejanas.»<br />
Fernando Pessoa<sup>1</sup></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando no vivimos centrados en el presente y cargamos con la mochila del pasado o la del futuro entramos en el desequilibrio. Estos son filtros que hacen que nos fijemos en aquello que no está en nuestras manos poder cambiar y nos llevan a dedicarle tiempo y energías. De manera ilusa querríamos echar atrás el tiempo, cambiar lo que ha acontecido, cambiar a otra persona, o anticipar lo que vendrá.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces también nos alimentamos de sueños de futuro. Aunque soñar es bueno para el alma, deja de serlo cuando nos perdemos el presente y nos limitamos a desear algo sin trabajar para que ocurra. Tanto en un caso como en el otro, perderemos mucha energía y podemos acabar rodeados de paisajes emocionales doloridos y tristes.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivir en el presente –no para el «presente»– con atención plena y sentido es clave para una buena salud emocional.</p>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo la salud emocional no se alcanza si dejamos de cuidar los otros cuerpos que también nos componen: cuerpo físico, cuerpo psíquico, cuerpo relacional y cuerpo espiritual. Todos ellos están en contacto estrecho y se afectan mutuamente.</p>
<p style="text-align: justify;">La salud emocional se consigue a base de abrirnos a nosotros mismos, a los demás y al entorno, y buscando el equilibrio entre estos tres aspectos que deberían alimentarse a la vez. Porque somos sistemas abiertos de energía, seres espirituales que necesitamos intercambiar, no sólo ideas y conceptos, sino también sentimientos, emociones y vivencias.</p>
<p style="text-align: justify;">Debemos dar salida a lo que tenemos dentro, pasar a la acción y aprender a confiar en la vida. Es importante que nos permitamos abrirnos, fluir y entregarnos generosamente a los demás.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La salud según Ecología Emocional y el doctor Jordi Gol </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Desde el modelo Ecología Emocional hemos elegido la definición de salud dada por el doctor Jordi Gol. Pensamos que es una definición muy actual y que abarca de una forma muy clara los elementos que debemos cultivar para cuidar la salud emocional. Dice así: «Salud es una forma de vida autónoma, solidaria y gozosa.»</p>
<p style="text-align: justify;">Los tres rasgos corresponden a tres de los ejes necesarios que cultivar para convertirse en una persona CAPA<sup>2</sup>: Creativa – Amorosa – Pacífica – Autónoma.</p>
<p style="text-align: justify;">Para estar sanos debemos trabajar la autonomía personal. Autonomía que no quiere decir individualismo, ni egoísmo. Quiere decir aprender a crecer con la vida, ganando territorios, tanto a nivel intelectual, como emocional, relacional, físico y funcional. La persona emocionalmente sana es una persona que, a pesar de la incertidumbre del vivir, es capaz de seguir avanzando; aunque miedos, no permite que éstos dirijan su vida y trabaja para construir <em>confianza</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Para estar sanos debemos vivir solidariamente. Esto quiere decir cultivar los vínculos y hacer presente el amor a nuestra vida. Y hacerlo presente quiere decir actuar en la dirección que nos marca la bondad, quiere decir interesarnos activamente por los demás, es decir ser solidarios. Es la solidaridad la mejor práctica de la generosidad. Solidaridad no sólo a nivel de compartir los recursos de forma equitativa, sino también solidaridad acompañando momentos de sufrimiento y finitud. Esto supone activar nuestra capacidad de empatía, de ternura y de compasión.</p>
<p style="text-align: justify;">Para estar sanos debemos hacer presente el gozo y la alegría en nuestra vida. La alegría y toda su familia emocional nos llevan el mensaje de que vivimos de acuerdo con nuestro ser y sentido de vida, conectados a nuestra creatividad y desplegando nuestras capacidades latentes. Una persona alegre está emocionalmente sana. Y el gozo, es un sentimiento que surge cuando se toma conciencia del don que supone la vida. De este gozo íntimo brota la gratitud.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos quedaría fuera de la definición del doctor Jordi Gol el practicar la cultura de la paz. Aun así, si se practica los tres caminos mencionados anteriormente, muy seguro que ya está cultivando la paz en su vida y, además, generando paz por allí donde va.</p>
<p style="text-align: justify;">La paz, como todo clima emocional, es la consecuencia de cómo se gestiona sus territorios interiores y exteriores, de en qué tipo de energías emocionales se conecta y cómo les da salida, de cómo cuida de sus vínculos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Que no se oxide nuestro corazón </strong></p>
<p style="padding-left: 40px; text-align: right;">«Si adoptamos la perspectiva creativa y proactiva, sabremos y haremos lo que tenemos que hacer.»<br />
<em>Marylin Ferguson </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Estamos invadidos de máquinas.<br />
</em><em>Apretamos un botón y tenemos el mundo a nuestro alcance.<br />
</em><em>Pero seguimos más tristes y solos que nunca y no se calma la sed de nuestro corazón.<br />
</em><em>Procuramos que no se oxide como hierros sin destino.<br />
</em><em>Procuramos que no lo endurezca el trabajo o el egoísmo, la soledad o el odio.<br />
</em><em>Procuramos que siga batiendo siempre, al lado de otro corazón.<br />
</em><em>La vida es como ir en bicicleta, se cae si deja de pedalear<sup>3</sup>. </em></p>
<p style="text-align: justify;">Si la función hace el órgano, dicen en medicina, el buen cuidado de nuestra salud <em>psicoecoafectiva</em> será posible si aprendemos a entender el valor de nuestras emociones y sentimientos, y a darles salida pasando a la acción. amorosa, generosa y solidaria hacia nosotros mismos, los demás y el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Nunca es demasiado tarde para frenar la oxidación de nuestro corazón.</p>
<p style="text-align: justify;">Nunca es demasiado tarde para reforestarlo y oxigenarlo, para cuidar esa salud que, nunca es tan preciada, como cuando la perdemos.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que está en movimiento no se oxida. Hay que hacer un buen mantenimiento de nuestro mundo afectivo, y no hay mejor mantenimiento, que hacerlo funcionar.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Maria Mercè CONANGLA </em><br />
<em>Psicóloga</em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;">Webgrafía y bibliografía<br />
</span><span style="font-size: 12pt;">Ecología Emocional. Jaume Soler y Mercè Conangla. Editorial Amat</span></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><span style="font-size: 12pt;">Ecología Emocional para el nuevo milenio. Jaume Soler y Mercè Conangla. Editorial Amat</span></li>
<li><span style="font-size: 12pt;">Crisis Emocionales. Mercè Conangla. Editorial Amat</span></li>
<li><span style="font-size: 12pt;"><a href="http://www.fundacioecologiaemocional.org">www.fundacioecologiaemocional.org</a></span></li>
<li><span style="font-size: 12pt;"><a href="http://www.ecologiaemocional.org">www.ecologiaemocional.org</a></span></li>
<li><span style="font-size: 12pt;">@EcoEmocional</span></li>
</ul>
<p><span style="font-size: 12pt;"><sup>1</sup> Libro del desasosiego</span><br />
<span style="font-size: 12pt;"><sup>2</sup> Modelo de persona que se trabaja en Ecología Emocional “Ecología Emocional en el nuevo milenio”</span><br />
<span style="font-size: 12pt;"><sup>3</sup> Claude Pepper</span></p>
<p><span style="font-family: southern;"><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 110</em></span></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/06/la-salud-emocional-en-el-siglo-xxi/">La salud emocional en el siglo XXI</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Yendo libre por tu sendero</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/06/yendo-libre-por-tu-sendero/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jun 2023 04:56:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[compromiso]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[gratitud]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[María de Jesús Chávez-Camacho Pedraza]]></category>
		<category><![CDATA[sabiduría]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
		<category><![CDATA[Yendo libre por tu sendero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María de Jesús CHÁVEZ-CAMACHO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/06/yendo-libre-por-tu-sendero/">Yendo libre por tu sendero</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace ya varios años, un familiar mío me regaló un libro: “Historias que sanan”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.  Como se dice en la contraportada: <em>“en estas historias hallarás pequeñas joyas que agregar a tu cofre interior, y lo más valioso: encontrarás lecciones inolvidables para gozar, embellecer y experimentar plenamente la riqueza incalculable que es la vida, tu vida”. </em></p>
<figure id="attachment_10860" aria-describedby="caption-attachment-10860" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/sendero.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-10860 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/sendero-1024x682.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/sendero-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/sendero-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/sendero.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-10860" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En la introducción, el autor dice haber recogido en este libro “cuentos transformadores, cuentos sagrados de diferentes tradiciones, cuentos que no hablan del héroe de un país lejano sino del héroe de una historia tan cercana que puede ser la tuya”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[2]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada una de las historias de este libro tiene su propia riqueza, su propia belleza.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia “Cumple tu destino” trata el tema de las expectativas. Toda la familia de Bea, hijo de reinas y grandes guerreros del pasado, le apoyan para que se convierte en héroe. Le regalan una dote para poder tener un ejército, la espada de los Mierc, la armadura mágica de su tío Ben el Invencible, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces Bea parte a la aventura para aniquilar enemigos, salvar damas en peligro, hacer amigos poderosos y así ganar riqueza, gloria y fama. Siguiendo la tradición familiar, debía viajar por los doce reinos cercanos. Pero nada pasa como había imaginado. Desesperado y con el deseo de cumplir con las expectativas de su familia y su pueblo, se va todavía más lejos que estos reinados conocidos.</p>
<p style="text-align: justify;">En este tiempo de tan larga ausencia, sin recibir noticias, la familia real tiene todo tipo de fantasías sobre lo que estaría viviendo su hijo. Cuando finalmente Bea vuelve, acompañado de su mujer e hijos en una carreta desgastada, la decepción es grande. Sus padres no quieren aceptar esta realidad, pero Bea explica con profundidad todo lo que ha ocurrido y como se puede ser héroe de otra manera. Y cuenta con sencillez y sinceridad, que no había cumplido con el destino que habían trazado para él. Que su dote le había hecho arrogante por lo que decidió deshacerse  de ella. Los hombres no le respetaban salvo por la paga así que los dejó ir. La armadura la cambió por unas tazas de sopa y la espada la vendió cuando necesitó comprar arado.</p>
<p style="text-align: justify;">“<em>Conquisté a mi esposa, que es más valiosa que cien princesas. Levanté con mis manos mi casa, con más mérito que el de haber heredado este palacio. Crié a mis hijos que exigen más que un pueblo entero. Los he forjado con la pasión de un herrero, los he cultivado como un campesino y los he fortalecido como un constructor. Tengo amigos y soy respetado. Pero, sobre todo, soy un hombre feliz y vivo la vida que quiero. Al final y después de tantos años, gané mi libertad. Hice todo para ser lo que SOY.”</em><a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[3]</a></p>
<p style="text-align: justify;">Como dice el hombre a su regreso, después de tantos años, ganó su libertad y volvió ÉL. Qué importante es hacer nuestro camino… no necesariamente el camino que otros soñaban para nosotros… No el de logros y triunfos que responden a expectativas de otros, por más que esos otros nos amen y crean que eso es lo mejor para nosotros. Ni tampoco por las expectativas de otros, y que, por tanta insistencia, hemos terminado creyendo que son también las nuestras. Encontrar el camino que es el nuestro; quizá no lo encontremos solos, quizá lo encontremos en la escucha y el diálogo de quienes tienen nuestra confianza. Pero la decisión en última instancia es nuestra y es nuestro el libre compromiso de desarrollar con gozo los talentos recibidos y vivir nuestra única vida, en este mundo, con alegría gratitud y paz. Vale la pena leer este tipo de historias y aprender de su profunda sabiduría.</p>
<p><em>María de Jesús CHÁVEZ-CAMACHO PEDRAZA <a href="#_ftnref1" name="_ftn1"> </a><br />
</em><em>Pineda de Mar, España<br />
</em><em>Junio del 2023</em></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> <em>Fernando Broca, Historias que sanan, Selector 2017, México<br />
</em><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> <em>Fernando Broca, Historias que sanan, Selector 2017, México, pg 10-11<br />
</em><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> <em>Fernando Broca, Historias que sanan, Selector 2017, México, pg 40</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/06/yendo-libre-por-tu-sendero/">Yendo libre por tu sendero</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:59:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[adultez]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[diálogo]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[Empatía]]></category>
		<category><![CDATA[escucha]]></category>
		<category><![CDATA[escuela]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[paciencia]]></category>
		<category><![CDATA[pubertad]]></category>
		<category><![CDATA[Roser Vendrell Maños]]></category>
		<category><![CDATA[serenidad]]></category>
		<category><![CDATA[tolerancia]]></category>
		<category><![CDATA[vejez]]></category>
		<category><![CDATA[¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Roser VENDRELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/">¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Inicio el artículo con una afirmación: todas las personas tenemos la necesidad de querer y sentirnos queridos; valorados como seres únicos y también importantes. De hecho, nuestras relaciones se apoyan más o menos en esta premisa, pero ¿cómo lo hacemos? Mi aportación se desarrollará teniendo en cuenta el ciclo vital de las personas y desde una perspectiva formativa, en el seno de la familia, la escuela y en nuestros círculos relacionales: los amigos y los compañeros de trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de constatar que durante el ciclo vital de las personas se suceden rasgos diferenciales importantes que condicionan la relación con el otro, hay unas actitudes que para mí son básicas y se han de encontrar en cualquier relación, se tenga la edad que se tenga. Haré un breve resumen. En primer lugar, una actitud de escucha, estar atento al otro, darle tiempo. Es una actitud que se acompaña siempre de la observación, sabemos que la cantidad de información que nos llega a través de la comunicación no verbal supera con creces la que nos llega oralmente. Si esta actitud se acompaña de la falta de prejuicios y unas expectativas discretas estaremos favoreciendo, sin duda, una relación fundamentada en la confianza en el otro. Y la confianza es la base de cualquier relación positiva.</p>
<figure id="attachment_6345" aria-describedby="caption-attachment-6345" style="width: 331px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/relaciones-en-la-vida.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6345 size-bd-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/relaciones-en-la-vida-331x219.jpg" alt="" width="331" height="219" /></a><figcaption id="caption-attachment-6345" class="wp-caption-text">«Tomar conciencia de la necesidad de cuidar<br />de uno mismo para sentirse a gusto con la vida, <br />y para cuidar del otro es fundamental.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">También hay otras actitudes importantes; me refiero a la empatía, la tolerancia y saber esperar. La empatía pide ponernos en el lugar del otro, lo que facilita la comprensión de su mundo y en consecuencia favorece la relación. Respecto de la tolerancia y la paciencia, saber esperar, hay que decir que es una actitud que no está de moda actualmente, pero que resulta imprescindible si queremos respetar al otro. La rapidez, la inmediatez, la velocidad no son factores que favorezcan la comunicación, las relaciones humanas. Y, finalmente, no dejar de ser nosotros mismos, y si en algún momento nos tenemos que posicionar en contra&#8230; hacerlo, por coherencia y dignidad. Esta forma de actuar puede otorgar una autoridad hacia nuestra persona que es básica cuando hablamos de relación educativa, del padre/madre hacia el niño o del maestro hacia el alumno/estudiante. En general yo diría que estas actitudes llevan implícitas, o como consecuencia, el respeto hacia uno mismo y hacia el otro. La aceptación de la libertad y de las opciones personales.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras comentar esta previa incidiré en algunos rasgos diferenciales de las etapas por las que pasamos a lo largo de nuestra vida. Empezamos muy pronto, con las relaciones que se establecen incluso antes del nacimiento. Los padres, más intensamente las madres, establecemos una relación casi unilateral con el niño antes de nacer. En esta relación las respuestas del feto son tan sutiles que hasta ahora no se tenían en demasiada consideración. Es una relación, si se puede decir así, muy incipiente, donde domina la actitud de espera. La ilusión y las expectativas abiertas favorecen en el bebé el establecimiento de una relación afectiva basada en la acogida. Se elabora un vínculo que aportará la seguridad suficiente al niño para permitirle relacionarse con los demás, y explorar el entorno de manera tranquila.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de la primera infancia, hasta los 5/6 años este vínculo afectivo se consolida a partir del amor y de la autoridad del adulto, una autoridad que no tiene nada que ver con el autoritarismo. El amor da seguridad al niño. Sabe que, si lo necesita, hay un adulto que lo ama, le consolará y le ayudará; hay una total confianza. Por otro lado, la autoridad da unos referentes de conducta, unos límites que se asumen porque son necesarios para convivir con los demás. El niño necesita saber lo que está permitido y lo que no. Todo ello reafirma y consolida una relación afectiva que aporta seguridad y favorece el desarrollo y la autonomía del niño, la exploración del entorno y la comunicación con el otro, la confianza. Pero hay en estos años un momento más conflictivo que se da a menudo cuando se amplían las redes relacionales en la escuela infantil u otros ámbitos. Son conductas de autoafirmación personal, de manifestación de la propia personalidad y que pueden ser realmente difíciles de manejar; coloquialmente conocidas como rabietas infantiles. Es una relación donde los padres o adultos de referencia, poniendo límites, continúan dotando al niño de un marco relacional seguro y estable. Para el niño es duro asumir que hay frustraciones, no todo lo que se quiere es posible; y para los padres es difícil mantener unos criterios mínimos, hay que manifestar seguridad y mantenerse tranquilos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-6401 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-300x200.jpg" alt="" width="351" height="234" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 351px) 100vw, 351px" /></a>Sobre esta base relacional afectiva y segura, se establece durante unos años una relación serena con el otro, podríamos decir que casi durante toda la educación primaria (6-12 años). Una relación estable donde se pueden favorecer y consolidar las relaciones familiares y se amplía a otros ámbitos sociales. Es un periodo que puede ser muy rico y que favorece el desarrollo de la personalidad del niño. Es importante tener en cuenta que normalmente los niños quieren contentar a los padres y quieren sentirse valorados por los adultos del entorno, este hecho puede condicionar sus manifestaciones, sus decisiones, es evidente que a pesar de que los adultos situamos los niños en un contexto, son ellos los que eligen sus amigos, y también deberían elegir sus aficiones. Es un periodo donde hay que iniciar la dinámica de llegar a acuerdos, de mantenerse y/o ceder&#8230; a los padres y maestros nos corresponde escuchar, y dar la opción, acompañar, y a veces mantener una decisión.</p>
<p style="text-align: justify;">La relativa calma que se da durante estos años en la escuela finaliza habitualmente con la pubertad y la adolescencia. Los cambios hormonales son muy importantes y la red de amigos cada vez condiciona más la conducta, ya no son niños, tampoco adultos. Todo ello puede ocasionar crisis relacionales que se convierten, de nuevo, difíciles de gestionar. A los padres fundamentalmente y quizás también a algunos maestros, las conductas de los adolescentes pueden desorientar mucho. El sentimiento de no saber cómo actuar, el miedo a cometer errores puede ser un inconveniente si no se aborda con naturalidad. Se precisa diálogo, llegar a acuerdos, ceder y también mantenerse. Asumir los propios errores es una buena manera de acercarse al otro y establecer confianza, pero también son imprescindibles considerar el compromiso y la responsabilidad en hacer conjunto, tanto en el seno de la familia como en la escuela. A los padres y madres más que a los maestros nos es difícil esta actitud. Hay momentos de duda entre el ejercicio de la autoridad y dar autonomía, es complicado, y actualmente aún más, ya que la sobreprotección hacia los hijos se alarga de manera extraordinaria. Si no dejamos que los hijos asuman sus riesgos, no se les ayuda, de hecho, es de los errores que más se aprende. Por otra parte, es importante aceptar las decisiones que toman, no siempre son las que quisiéramos, pero hay que respetarlas, son sus opciones. A los padres y maestros nos corresponde mantener el diálogo y ofrecer el apoyo que se considere adecuado.</p>
<p style="text-align: justify;">Más adelante, a lo largo de la etapa adulta, las relaciones se vuelven más estables y fructíferas. El prójimo, la capacidad de dar, se convierte en una característica que se manifiesta en el ámbito familiar, atendiendo a los hijos y los abuelos; en el ámbito laboral, compartiendo y si es necesario gestionando con otros trabajadores, y también en el ámbito social si se colabora con alguna institución. A medida que pasan los años hay que priorizar lo que es más importante, no siempre se coincide y hay que ser tolerante. Las actitudes básicas que comentaba al inicio del artículo son también indispensables en esta etapa de la vida, ya que el ritmo acelerado de trabajo, tan habitual actualmente, no favorece la calidad de nuestras relaciones humanas. Tomar conciencia de la necesidad de cuidar de uno mismo para sentirse a gusto con la vida, y para cuidar del otro es fundamental. Conocer y aceptar las limitaciones de todo tipo que nos condicionan, favorece la serenidad y quizás el sentido del humor. Estos son rasgos que pueden definir la vejez, por mí, marcada de ternura y de aceptación del otro, lo más importante del otro: su humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta aportación ha sido una muestra, es evidente que siempre hay matices y que las personas, afortunadamente tan diversas, vamos creciendo y relacionándonos de acuerdo con nuestra personalidad y las circunstancias que nos ofrece la vida. No podemos generalizar y, de afirmaciones, muy pocas, las esenciales. Me remito pues a la necesidad, a lo largo de la vida, de velar por unas relaciones afectivas seguras y respetuosas, y que generen confianza, tanto en el otro como en un mismo.</p>
<p><em>Roser VENDRELL MAÑOS<br />
</em><em>Doctora en Psicología. Profesora en la Facultad de Psicología,<br />
</em><em>Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna<br />
</em><a href="http://recerca.blanquerna.edu/estudi-infancia/inici/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>http://recerca.blanquerna.ed</em></a><em><a href="http://recerca.blanquerna.edu/estudi-infancia/inici/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">u/estudi-infancia/inici/</a><br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 95</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/">¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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