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	<title>Josep Lluís Socías | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Josep Lluís Socías | Revista RE Castellano</title>
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		<title>El profundo valor de la confianza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jul 2024 05:00:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[autoconocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[El profundo valor de la confianza]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Conocer para confiar</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/07/el-profundo-valor-de-la-confianza/">El profundo valor de la confianza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_17330" aria-describedby="caption-attachment-17330" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Imagen-de-Luisella-Planeta-LOVE-PEACE-en-Pixabay.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-17330 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Imagen-de-Luisella-Planeta-LOVE-PEACE-en-Pixabay-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Imagen-de-Luisella-Planeta-LOVE-PEACE-en-Pixabay-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Imagen-de-Luisella-Planeta-LOVE-PEACE-en-Pixabay-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Imagen-de-Luisella-Planeta-LOVE-PEACE-en-Pixabay-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Imagen-de-Luisella-Planeta-LOVE-PEACE-en-Pixabay-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/Imagen-de-Luisella-Planeta-LOVE-PEACE-en-Pixabay.jpg 1920w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17330" class="wp-caption-text">«Con el autoconocimiento aprendemos a identificar nuestras capacidades, pero también nuestras limitaciones.»<br />Imagen de Luisella Planeta en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Qué gozo más grande contar con la confianza de amigos y familiares, que te ayudan a construir relaciones sólidas en el desarrollo del quehacer diario. Evidentemente, esta confianza se construye sobre el conocimiento de uno mismo y del otro: «No se puede amar lo que no se conoce», nos dice la sabiduría popular. Y sobre esta base del conocer realmente a alguien, es lo que posibilita que tengamos confianza en él, en menor o mayor grado.</p>
<p style="text-align: justify;">De una manera muy parecida, sucede con uno mismo: te has de conocer muy bien para poder tener confianza en ti mismo. Has de conocerte correctamente para saber hasta qué grado puedes desarrollar una actividad. Uno no ha de ser temerario, creyéndose más fuerte o astuto de la cuenta, ni ha de menospreciarse inapropiadamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Es por ello que el realismo existencial ayuda abiertamente a conocer y aceptar la realidad concreta personal, familiar y mundial. «Conocerse a uno mismo» ayuda básicamente también a comprender a los demás y la realidad que nos rodea. A través del autoconocimiento aprendemos a desenvolvernos con eficacia en la vida y a afrontar nuestro día a día de manera óptima.</p>
<p style="text-align: justify;">Saber realmente cómo somos, qué sentimos o qué metas queremos alcanzar son capacidades que se asocian a lo que algunos llaman: «la inteligencia interpersonal», porque da a entender la relación con los que nos rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo, con el autoconocimiento aprendemos a identificar nuestras capacidades, pero también nuestras limitaciones. Esto nos ayuda a planificar metas de manera realista para evitar frustraciones futuras. Esto, a su vez, nos ayuda a cultivar relaciones sanas, ya que en la medida que aprendemos a expresarnos con asertividad, evitando las situaciones conflictivas y los malentendidos.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro que tanto en el conocer como en el hecho de tener confianza, hemos de advertirnos que hay unos grados. No todo el mundo se conoce a sí mismo al cien por cien. Ni se conoce al otro plenamente. Y por lo mismo, no se puede confiar plenamente si no se han superado las cualidades de integridad, honestidad y buenas intenciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas mismas condiciones, a nivel personal y colectivo, lo podemos aplicar a la gran sociedad, globalmente. Después de la debacle de la Segunda Guerra Mundial se necesitó reconstruir, no solamente edificios destruidos, sino también las conciencias, autoafirmaciones a nivel personal y nacional, de tal manera que dieran fuerza al sentido de la vida para el resto de los que quedaban, especialmente hombres, tan diezmados por las batallas.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos fueron los varones que escribieron y filosofaron sobre la guerra desde sus escondrijos; escondidos del cruel contencioso. También, muchas mujeres —valientes y valerosas muchas de ellas— relataron los crímenes y las violaciones sufridas por ellas mismas y por familiares y amigas. Como una semilla enterrada en tierra, en el humus de un largo proceso conjunto de normas y principios, como garantía de la persona frente a los poderes públicos fue surgiendo así la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que ofrecía un espacio de mutua confianza entre todas las naciones. Hoy, todas las naciones se conocen muy bien. ¿Qué frágil confianza las mantiene en equilibrio?</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/07/el-profundo-valor-de-la-confianza/">El profundo valor de la confianza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Lo opuesto a la guerra es la fiesta</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/06/lo-opuesto-a-la-guerra-es-la-fiesta/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jun 2023 05:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[Lo opuesto a la guerra es la fiesta]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>A menudo oímos que «lo opuesto a la guerra es la paz».</em></p>
<p style="text-align: justify;">Los que actualmente somos &#8230;</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/06/lo-opuesto-a-la-guerra-es-la-fiesta/">Lo opuesto a la guerra es la fiesta</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>A menudo oímos que «lo opuesto a la guerra es la paz».</em></p>
<p style="text-align: justify;">Los que actualmente somos de la tercera edad, sabíamos de lo que había acontecido en la fratricida Guerra Civil Española, a través de fotografías y documentales, y de los mil y un comentarios que nos hicieron nuestros progenitores.</p>
<p style="text-align: justify;">A parte de lo que sufrieron los adversarios a la dictadura, oficialmente España era un “país en paz”, y quedaban secuelas de la guerra, como era la presencia violenta de algunos grupos terroristas.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de la lucha armada de ETA, hace una década se podía decir que era un país en paz. Se había pasado (por fin) de la guerra a la paz.</p>
<figure id="attachment_10932" aria-describedby="caption-attachment-10932" style="width: 711px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-grupo-personas.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-10932 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-grupo-personas-1024x682.jpg" alt="" width="711" height="474" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-grupo-personas-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-grupo-personas-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-grupo-personas.jpg 1280w" sizes="(max-width: 711px) 100vw, 711px" /></a><figcaption id="caption-attachment-10932" class="wp-caption-text">Imagen de Peggy und Marco Lachmann-Anke en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¡Qué gran suspiro vivir en paz! Y, por el contrario, qué terrible angustia vivir en la tensión de una guerra, que destruye vidas. Cierto es que, en la actual guerra de Rusia contra Ucrania, escalofriados, vemos la destrucción de casas, edificios, hospitales, … y cientos, y miles de personas muertas, de uno y de otro bando.</p>
<p style="text-align: justify;">Los atónitos ciudadanos europeos espeluznados por tal locura deseamos que llegue la paz en esta contienda (y en muchas otras guerras actuales en el mundo).</p>
<p style="text-align: justify;">Nos preguntamos:</p>
<p style="text-align: justify;">¿De quién depende que acabe la guerra?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie, que ya casi lamentablemente estamos acostumbrados a ver tanta destrucción a través de los medios informativos?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Es que los “importantes estadistas” actuales que gobiernan nuestros países europeos pueden hacer algo para que acabe el conflicto? ¿O son incapaces de pactar la paz? ¿O es que incluso, tanto los contendientes como los que les ofrecen armas o dinero (quizás prestado a altos intereses) deberán devolver todas estas ayudas, bien, crematísticamente o con cesiones de partes de sus países…?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué podemos hacer para conseguir que se suspendan las hostilidades?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Serán capaces de no expandir el odio y la violencia a otros pueblos?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Pactaran la difícil paz entre esos pueblos beligerantes?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo conseguir un armisticio entre ellos?</p>
<p style="text-align: justify;"> ¡Qué lástima que, quizás las guerras sean la continuación de otras luchas habidas anteriormente en la historia! No fueron capaces de cerrar bien las heridas y continuaron los enfrentamientos sin saber, incluso, el porqué de ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué se debería hacer para que la paz entre pueblos sea posible y permanente?</p>
<p style="text-align: justify;">De entrada, habría que hacer desaparecer los resentimientos entre opositores.</p>
<p style="text-align: justify;">Un dicho español cuenta que “uno se casa con su vecina”, haciendo entender que con los más próximos se puede establecer una buena amistad o, por el contrario, enfrentarse a ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Para algunos, la paz les parece aburrida, bobalicona, insulsa, … a diferencia de la guerra, que ofrece un estímulo de emoción.</p>
<p style="text-align: justify;">¿No deberíamos apostar por algo que consolidara la paz? Algo que impulse a provocar un gozo de establecer nuevos ámbitos de paz; y proponer una suspensión de hostilidades pactada por los gobiernos de los países en conflicto.</p>
<p style="text-align: justify;">Visto que es tan difícil conservar y mantener la paz, ¿qué es lo que posibilitaría su permanencia?</p>
<p style="text-align: justify;">La “fiesta” es seguramente el antídoto que mantiene gozosamente el listón de la paz. Una fiesta que tiene en cuenta la igualdad entre personas. Y que ayuda y favorece las buenas relaciones con los próximos.</p>
<p style="text-align: justify;">Una fiesta, que no es sinónimo de juerga juvenil, sino que ayude al crecimiento personal y grupal.</p>
<p style="text-align: justify;">Una fiesta basada en la alegría de existir, compartiendo sus gentes sus capacidades personales.</p>
<p style="text-align: justify;">Una fiesta que sea lo que asegure la siempre frágil y deseada paz.</p>
<p style="text-align: justify;">Necesitamos reafirmar la paz con la fiesta.</p>
<p><em>Josep Lluís SOCÍAS BRUGUERA</em><br />
<em>Junio de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/06/lo-opuesto-a-la-guerra-es-la-fiesta/">Lo opuesto a la guerra es la fiesta</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Conocer la propia historia</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/11/conocer-la-propia-historia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Nov 2022 06:00:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[22 Historias clínicas de realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[Conocer la propia historia]]></category>
		<category><![CDATA[historia cero]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Para escribir su historia cero</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/11/conocer-la-propia-historia/">Conocer la propia historia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="font-size: 14pt;">Historia número Cero</span></em></p>
<figure id="attachment_8854" aria-describedby="caption-attachment-8854" style="width: 592px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/IMG_0857.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-8854" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/IMG_0857-1024x683.jpg" alt="" width="592" height="395" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/IMG_0857-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/IMG_0857-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/IMG_0857-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/IMG_0857-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/IMG_0857.jpg 1920w" sizes="(max-width: 592px) 100vw, 592px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8854" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 11pt; font-family: Georgia, Palatino;">Una invitación a escribir la propia historia cero.</span><br /><span style="font-family: Georgia, Palatino;">Imagen de StockSnap en Pixabay</span></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El libro de Alfredo Rubio de Castarlenas titulado<em> “22 historias clínicas de realismo existencial”</em> contiene exacta y paradójicamente, no 22, sino 24 historias; historias con nombres concretos de otros tantos personajes. Diversos acontecimientos después de la primera edición del libro llevaron al autor a escribir una historia clínica más. Con personalidad propia incrementaba y ampliaba la “<em>historia número 4</em>”, la de <em>Regina</em>. Y le daba el título de “historia número 4bis”, la de <em>Moncho</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Con esa nueva historia, el libro llegó a su completez contando con la “Historia número Cero”, que es la del propio autor y que ya estaba en la edición original. Rubio de Castarlenas, a modo de prólogo, la subtitula: “<em>Alfredo: podía no tener ninguna edad</em>”. Dicho de otra manera, por él mismo: “<em>Podía yo no haber sido</em>”. Además, en uno de los índices, incluye otro titular: “<em>Alfredo: mi propia sorpresa</em>” y coronándolo en <em>clave de aceptación y de gozo</em>, explicita: ¡“[la sorpresa] <em>de vivir”</em>!</p>
<p style="text-align: justify;">Al estilo de las historias clínicas médicas de los hospitales (no olvidemos que Rubio era médico) simula una ficha para cada personaje: Nombre, Edad, Datos, Historia, … completándolas con las crónicas de cada cual.</p>
<p style="text-align: justify;">No contento de reseñar los anales de cada uno, decide escribir su propia crónica: la “número cero”. A modo de prólogo el autor la describe sencillamente: “<em>Mi padre, casi todavía adolescente, determinó ir a vivir a la ciudad. Tiempo más tarde, allí conoció a mi madre. Si él no hubiera tomado aquella decisión, hubiera continuado entre sus valles y cotos. No se habría encontrado con mi madre. Yo… no existiría</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">Con toda razón: sin sus padres él no existiría. Pero aún más: sin los acontecimientos concretos de sus progenitores: sin sus encuentros, sin sus cercanías, sin aquel acto de amor concreto, … sin aquel proceso de unión del ovulo determinado y del concreto gameto masculino ganador, no hubiera sido posible su existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin decirlo, el autor del libro invita al lector que intente construir la historia anterior al propio engendramiento para descubrir curiosamente todo lo que ha acontecido con anterioridad, para llegar a realizarse la propia existencia. Relativamente le será fácil recabar datos tanto de su padre como de su madre: ¿cómo se conocieron? Y a partir de aquí, descubrir la azarosa relación de los progenitores para llegar al inicio de su vida.</p>
<p style="text-align: justify;">No se trata de cómo aconteció su nacimiento sino de los diversos acontecimientos que facilitaron su engendramiento: ¿nueve meses antes de nacer? Evidentemente será oportuno respetar la intimidad de sus predecesores. De igual manera se podrá hacer con los padres de los progenitores, mirando los sucesos acontecidos que favorecieron el inicio de sus vidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Darse cuenta de que cada persona pudiéramos no haber sido engendrados, nos conmueve hasta la médula de los huesos. ¡Podíamos no haber nacido!</p>
<p style="text-align: justify;">En cambio, saber y sentir que todo lo acaecido ha favorecido nuestra existencia, nos puede llenar del gozo de existir.</p>
<p style="text-align: justify;">Vale la pena, evidenciar que antes no existíamos; que en un momento determinado empezamos a vivir; que ahora ¡¡Existimos…!!</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque, un día, cesará este modo de vivir.</p>
<p><em>Josep Lluís SOCÍAS BRUGUERA</em><br />
<em>Noviembre del 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/11/conocer-la-propia-historia/">Conocer la propia historia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Descalcez</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/08/descalcez-liberar-los-pies/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Aug 2022 05:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[descalcez]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[liberar los pies]]></category>
		<category><![CDATA[prepotencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La descalcez forma parte de las culturas</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/08/descalcez-liberar-los-pies/">Descalcez</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Un testimonio</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Me encanta este tema </em>—nos escribe <strong>Maye Rodelo</strong> desde Hermosillo, México—<em>, me identifico mucho y me hace reflexionar sobre lo que está detrás de andar descalzo.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Es curioso, cosas que siempre han sido costumbre sin un por qué, adquieren mayor sentido. Además de andar descalza, al ser posible, mis hijos crecieron con la misma costumbre, ya fuera verano o invierno. En el invierno del norte de México, más de una vez algún vecino se admiraba ¡estos niños andando descalzos!, pero no se enfermaban de gripa común; yo solo respondía que estaban acostumbrados (el único requisito que les ponía en el frío era que no se mojaran).</em></p>
<figure id="attachment_8534" aria-describedby="caption-attachment-8534" style="width: 297px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-tiny-tribes-3679049-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8534" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-tiny-tribes-3679049-1024x576.jpg" alt="" width="297" height="167" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-tiny-tribes-3679049-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-tiny-tribes-3679049-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-tiny-tribes-3679049-1536x864.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-tiny-tribes-3679049-2048x1152.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-tiny-tribes-3679049-1320x742.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 297px) 100vw, 297px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8534" class="wp-caption-text">Imágen de Tiny Tribes en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><em>Cómo olvidar a mi hija más pequeña, cuando tenía 2 o 3 años, era feliz</em> <em>descalza y, con su cabello largo y suelto, se iba al jardín y se brincaba el cerco de alambre como si fuera un mono, con aquella destreza que se apoyaba metiendo sus dedos de los pies por los pequeños agujeros de la reja y así se escapaba corriendo a jugar a casa de la vecina. Daba gusto ver como gozaba sintiéndose libre; así también mis otros tres hijos, siempre disfrutando del andar descalzos. A veces, algún vecino, me llamaba la atención por permitirles andar con sus pies desnudos pues tenían “pies de pato” (sin arco); sin embargo, poco a poco se les formaba el arco del pie. Yo no les podía pedir hacer lo que para mí era tan natural y delicioso: andar</em> <em>descalza. (¡Bastante era con aprisionar sus pies a la hora de ir al colegio!, pero al llegar era y sigue siendo automático el que cada uno se quitara inmediatamente los zapatos y anduviesen descalzos por la casa).</em></p>
<p style="text-align: justify;">Ella misma recuerda diversas estancias de Alfredo Rubio en Hermosillo, fue una alegría muy grande ver que a él le agradaba, también, andar descalzo.<em> “Todo un sacerdote, doctor en medicina y de edad madura con respecto a la mía, era como encontrarme con un perito en la materia dándole valor a esa costumbre también nuestra de andar descalzos. Así que no dudé con mayor gusto de seguirlo fomentando y comprender su trasfondo”.</em></p>
<figure id="attachment_8523" aria-describedby="caption-attachment-8523" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/Imagen-de-Kati-en-Pixabay.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8523 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/Imagen-de-Kati-en-Pixabay-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/Imagen-de-Kati-en-Pixabay-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/Imagen-de-Kati-en-Pixabay-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/Imagen-de-Kati-en-Pixabay-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/Imagen-de-Kati-en-Pixabay-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/Imagen-de-Kati-en-Pixabay.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8523" class="wp-caption-text">Imagen de Kati en Pixabay</figcaption></figure>
<p><span style="font-size: 14pt;"><em><strong>Liberar los pies</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-align: justify;">En agosto de 1980 el Dr. Rubio escribía en un artículo de prensa que “los japoneses y los árabes que se descalzan en sus templos y en sus casas,  tienen por ello un conocimiento y una sensibilidad de la realidad del mundo, de las cosas, de las personas y de la autoestima; son muy ricos en ciertos aspectos, los cuales pasan y se transfunden a su cultura y modo de vivir, incluso sin darse cuenta. Esta experiencia es muy ejemplar para nosotros que, además, buena falta nos hace que nos enriqueciéramos también con ello.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Cierto que este “mundo occidental” va descalzo en las playas, piscinas. Está bien. Ya es algo. Pero, es un “descalzamiento” en cierta forma muy obligado. No es un descalzarse “civilizado”, teniendo en cuenta que la artesanía, la cultura, etc. son esencial y naturalmente humanos. Por ello, hay que llevar esta descalcez, del baño y aledaños, a la vida: al jardín, a la casa,… ¿Cómo lo vivirían antaño estas órdenes contemplativas que tomaron su nombre de “descalzos”, especialmente en el lugar de oración y en sus aposentos?</p>
<p style="text-align: justify;">Podemos encontrar artículos e informes sobre los beneficios físicos de caminar descalzos por la arena o sobre la hierba, para mejorar la circulación de las piernas, desbloquear emociones, reducir el estrés y también de cómo al hacerlo puede ser origen de contraer enfermedades por gérmenes, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero en este caso, se trata de añadir algunos matices sobre la relación que se establece entre el ser humano y la tierra, relación que puede modificar comportamientos. El que va calzado “pisa” la tierra, el que va descalzo, como que vuela, “va sobre” la tierra; no la “pisotea” sino que “va por encima”. Va respetando la naturaleza.</p>
<figure id="attachment_8533" aria-describedby="caption-attachment-8533" style="width: 212px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-jacub-gomez-1143003-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8533 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-jacub-gomez-1143003-212x300.jpg" alt="" width="212" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-jacub-gomez-1143003-212x300.jpg 212w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-jacub-gomez-1143003-724x1024.jpg 724w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-jacub-gomez-1143003-1085x1536.jpg 1085w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-jacub-gomez-1143003-1447x2048.jpg 1447w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-jacub-gomez-1143003-1320x1868.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/08/pexels-jacub-gomez-1143003-scaled.jpg 1809w" sizes="auto, (max-width: 212px) 100vw, 212px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8533" class="wp-caption-text">Imágen de Jacub Gomez en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">También, al ir sin calzado se puede percibir la posible “agresión” del suelo y también su frío o su calor. Con lo cual uno “cobra conciencia” de esta, digamos, a veces, “<em>arisquedad”</em> de la tierra, del universo y, por ende, de las gentes y del trato con los humanos. Se asegura entonces, “pisar con cuidado”, ver donde “se ponen los pies”, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Al ir siempre calzado, sin apercibirse, uno adquiere una seguridad que implica una prepotencia, un insulto incluso, a estas realidades del suelo. Cierto que el viento, las ramas, incluso, pueden ser también, “agresiones” de la naturaleza al hombre; “pero separado de este suelo”, esos ataques a la cara, a los brazos —máxime si va vestido— se sienten como embestidas también separadas de este mundo, algo —y símbolos de algo— más trascendental y ultraterreno que de la misma creación. En el fondo es pura soberbia.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, el caminar descalzo —aunque nos calcemos cuando convenga— nos da un realismo y, por ende, una humildad, lo cual nos da también una prudencia y una eficacia, y un saber tratar con delicadeza, además, a las cosas y a las personas.</p>
<p><em>Josep Lluís SOCÍAS BRUGUERA</em><br />
<em>Redactor de la Revista RE<br />
Agosto de 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/08/descalcez-liberar-los-pies/">Descalcez</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Entusiasmo vital</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/05/entusiasmo-vital/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 May 2022 05:00:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[Entusiasmo vital]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una actitud que se contagia.</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/05/entusiasmo-vital/">Entusiasmo vital</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Era muy agradable y simpática la conversación con aquella elegante señora, ya mayor, cuando explicaba, con su acento andaluz, refiriéndose a algunos extranjeros del norte de Europa, que sería bueno que estas personas para exteriorizar su alegría tuvieran rabo; como los perros que manifiestan su gozo, tan evidentemente, moviendo su cola. No se trata —decía— de que las personas tuviéramos rabo para manifestar admiración, miedo o apasionamiento. Sino que quizás fuera oportuno que, aún sin rabo, las personas podamos “entusiasmarnos” con lo que nos conmueve y además manifestarlo.</p>
<figure id="attachment_8149" aria-describedby="caption-attachment-8149" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/FOTO-EDITORIAL-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8149 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/FOTO-EDITORIAL-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/FOTO-EDITORIAL-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/FOTO-EDITORIAL-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/FOTO-EDITORIAL-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/FOTO-EDITORIAL-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/FOTO-EDITORIAL-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8149" class="wp-caption-text">El entusiasmo se contagia, demuestra pasión por la vida y disfrutar del momento presente.<br />Fotografia de Sebastian Voortman en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De hecho, la palabra entusiasmo procede del griego enthousiasmós (palabra formada por: “en-Zeus”), que viene a significar etimológicamente procurar una fuerza divina. En efecto, el sustantivo griego está formado sobre la preposición “en” y el sustantivo “theós”, ‘dios’.</p>
<p style="text-align: justify;">En la historia de la humanidad ha habido, ¡y existen hoy!, mujeres y hombres que manifiestan su entusiasmo en los proyectos que realizan. El entusiasmo es un estado de ánimo; es una emoción que denota alegría y gozo; alegría ante una expectativa y un gozo en ver cumplido el deseo.</p>
<p style="text-align: justify;">El entusiasmo es considerado como un impulso o un estímulo que proviene de lo profundo de uno mismo que hace que la persona sienta el deseo de realizar actividades, sentirse alegre por ello e incentivada al mismo tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">En el fondo, dejarse llevar por el entusiasmo es como si un espíritu celestial entrara en la persona y se sirviera de uno para manifestarse, como les ocurría —creían los griegos— a los poetas, a los profetas e incluso a los enamorados. Endiosados, merecían el respeto y la admiración de las gentes, las cuales no podían ni vislumbrar tal magnificencia.</p>
<p style="text-align: justify;">A entusiasmarse ante la realidad existente enseñó a los cercanos, en diversos libros y escritos, el Dr. Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona 1919-1996), buen pedagogo, realizando y fomentando un existencialismo vitalista. Le recordamos este año en el 26 aniversario de su defunción (el 7 de mayo), él que con gran entusiasmo vivió su existencia, comunicando vitalmente el gozo de vivir; incluso en las mismas puertas de su muerte, mencionando aquellas palabras que nos quedaron bien grabadas: “la muerte [propia] también es una fiesta”.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta actitud puede vencer la angustia existencial y el resentimiento desculpabilizando los lastres del pasado y se vuelca a vivir con gratitud, agradeciendo la vida recibida. La filósofa Dra. Begoña Roman lo menciona, resaltando el vitalismo de Rubio sobre otros como el de Nietzsche. Partiendo de la gratitud a la eclosión de la vida que surgió a causa del momento actual aquel, que posibilitó la existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta misma línea del espíritu vitalista lo remarca el Dr. Salvador Giner diciendo que Rubio tenía un espíritu cristiano, altruista e incansable, con proyectos educativos y formativos, de carácter incluso lúdicos, como el “San José de la Mar”, goleta que durante años sirvió de enseñanza a jóvenes para entrar en el mundo de la mar. También mencionaba el sociólogo Giner que Alfredo Rubio tenía una conversación profunda y constante. No imponía su filosofía existencial, sino que su persona era la que seducía a los de su alrededor.</p>
<figure id="attachment_8152" aria-describedby="caption-attachment-8152" style="width: 234px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/ALFRED-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8152 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/ALFRED-1-234x300.jpg" alt="" width="234" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/ALFRED-1-234x300.jpg 234w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/ALFRED-1-798x1024.jpg 798w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/ALFRED-1-600x770.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/ALFRED-1.jpg 1160w" sizes="auto, (max-width: 234px) 100vw, 234px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8152" class="wp-caption-text">Alfredo Rubio de Castarlenas</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Existe una actitud fundamental para potenciar el entusiasmo, que es la de saber “estar presente” en el día a día y en toda circunstancia, tanto en el recibir como en el dar, ya sea información o comunicar lo que realmente es necesario. Es la coherencia obligada en la realización de cada persona.</p>
<p style="text-align: justify;">En palabras del Prof. Vicent Igual: “Es un gozo inmenso conocer a personas que tienen unas cualidades que ayudan a descubrir una vida abierta a los valores humanos dando fuerza gracias a su presencia, a su acogida, su trato y sus palabras. De tal manera que con el paso de los años no se borran sus huellas, sino que las hace más más profundas.”</p>
<p style="text-align: justify;">Y para lograr este entusiasmo, el silencio es el lugar natural y privilegiado del encuentro entre las personas. Como dice Michele Federico Sciacca: “No hay palabra sin silencio. El silencio está en el interior de cada palabra”.</p>
<p style="text-align: justify;">Un silencio en el que Rubio de Castarlenas dice que lo decisivo es sentir el milagro constante e irrepetible de la vida, del existir. Y el Dr. Armando Pego lo reafirma diciendo que la visión poética no oscurece la realidad, más bien la ilumina desde dentro. Y de una manera veraz y estética, menciona que la contingencia no es un límite ni obstáculo; pues la limitación es una invitación a vivir a fondo la aventura de existir.</p>
<p style="text-align: justify;">Con esta óptica, el gran acontecimiento de existir es lo que nos puede hacer vibrar y entusiasmar por la vida.</p>
<p><em>Josep Lluís SOCÍAS BRUGUERA</em><br />
<em>Mayo del 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/05/entusiasmo-vital/">Entusiasmo vital</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La guerra se podía haber evitado</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/04/la-guerra-se-podia-haber-evitado/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2022 05:00:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[La guerra se podía haber evitado]]></category>
		<category><![CDATA[rendición]]></category>
		<category><![CDATA[Ucrania]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Llegar a acuerdos para evitar contiendas</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/04/la-guerra-se-podia-haber-evitado/">La guerra se podía haber evitado</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hay como un telón de fondo en los libros de historia, en los cuales podemos contemplar imágenes de los representantes japoneses, vestidos de chaqué y sombrero de copa, firmando la rendición a bordo del acorazado USS Missouri. Fue a los pocos días del 6 de agosto de 1945 cuando la bomba atómica &#8216;Little Boy&#8217; cayó sobre la ciudad de Hiroshima, acabando con la vida de 80.000 personas en el acto. A finales de año, la bomba había conseguido matar a más de 166.000 seres humanos. Muchos de ellos por los daños sufridos por el impacto; otros por la radiación. Y de manera parecida la otra bomba atómica que cayó sobre Nagasaki. Con los mismos funestos resultados.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8022 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-1.jpg" alt="" width="302" height="196" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-1.jpg 585w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-1-300x196.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px" />Japón, no tenía intención de rendirse, aunque en realidad el Gobierno sabía que la rendición «era inevitable», su única intención era retrasar al máximo aquel momento. En dos mil años de historia, nunca se había rendido ante una potencia extranjera. Rendirse, suponía un duro golpe para «el honor del país». Pero las bombas atómicas de Nagasaki e Hiroshima marcaron un antes y un después en la historia de Japón y del mundo. Fue precisamente a raíz de aquellos estallidos y las decenas de miles de fallecidos, lo cual llevó a que Japón se desvinculara de la II Guerra Mundial y abandonara oficialmente la contienda. Es la versión oficial que se maneja en los libros de historia: las bombas atómicas motivaron la rendición incondicional de Japón.</p>
<p style="text-align: justify;"><a style="text-align: justify;" class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8023 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-2.jpg" alt="" width="302" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-2.jpg 535w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-2-300x238.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px" /></a>Nos preguntamos: ¿Qué hubiera sucedido si Japón no se hubiese rendido? Los Estados Unidos ¿hubieran lanzado más bombas atómicas? ¿Cuántos más muertos se hubieran producido? Gracias a la rendición no se produjeron más muertes cruentas.</p>
<p style="text-align: justify;">Yendo a nuestra realidad actual, Vladímir Putin ordenó el jueves 24 de febrero atacar la región de Dombás. El presidente ruso defendió en el mensaje, con el que abría las hostilidades contra Ucrania, que los enfrentamientos entre las fuerzas ucranianas y rusas son “inevitables” y que era “solo una cuestión de tiempo”. “La expansión de la OTAN y el desarrollo militar del territorio de Ucrania por parte de la Alianza es inaceptable para Rusia”, justificó entonces el jefe del Kremlin. Las tropas rusas atacaron desde aquel día varias regiones del país, incluida la capital, Kiev, en un conflicto bélico de final incierto.</p>
<p style="text-align: justify;">Los recientes movimientos despiertan el fantasma de la Guerra Fría. El trasfondo de esta crisis es la negativa rusa a aceptar el acercamiento de la OTAN y de la Unión Europea a la antigua república soviética, a la que Moscú considera parte de su identidad y de su espacio de influencia, y cuyo control juzga vital para su seguridad. Putin cree que ambos países conforman “un solo pueblo”.</p>
<p style="text-align: justify;">El 28 de febrero Rusia y Ucrania mantuvieron su primera ronda de negociaciones en una mesa de diálogo en Bielorrusia, junto a la frontera con Ucrania. Tras el encuentro, ambas partes se emplazaron a seguir negociando. Mientras tanto, las fuerzas enviadas por Putin lanzaron un duro ataque contra Járkov, la segunda ciudad de Ucrania y de mayoría ruso parlante. Los intensos bombardeos y ataques de artillería contra una zona residencial de la ciudad del este, sitiada desde hacía días, causaron al menos una decena de muertos y muchos heridos, según las autoridades ucranianas.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese al desequilibrio de fuerzas militares entre Moscú y Kiev, la sociedad ucraniana organizó la resistencia: unos se alistaron a las fuerzas de defensa, otros fabricando ‘cócteles molotov’ o preparando comidas para los soldados y los milicianos. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, solicitó la adhesión del país a la UE por la vía de urgencia como estrategia para empoderarse y equilibrar fuerzas contra Moscú.</p>
<figure id="attachment_8055" aria-describedby="caption-attachment-8055" style="width: 647px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8055" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen-1024x557.jpg" alt="" width="647" height="352" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen-1024x557.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen-300x163.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen-600x326.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen-1536x835.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 647px) 100vw, 647px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8055" class="wp-caption-text">¿Se podría pactar para evitar la guerra o solo para intentar acabar con el conflicto bélico? Lo prioritario sería salvaguardar la vida, la dignidad, los derechos de las personas que existen en cada momento. <br />Imagen de Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hagamos una suposición tal como la defendía el expresidente uruguayo Pepe Múgica: si Ucrania no hubiera tomado las armas no hubieran muerto tantas personas civiles y militares. Muy seguro que Rusia la hubiera invadido; quizás sin derramar sangre ni destruyendo ciudades. Para colmo, además, Rusia hubiera subyugado al pueblo reprimiéndolo tal como vemos ahora en que los rusos disidentes son encarcelados a miles. No creo que a estos prisioneros los tengan a “pan y cuchillo” en las cárceles.</p>
<p style="text-align: justify;">Y la guerra continúa… Cada día hay nuevas “noticias” que se difunden rápidamente por medios de comunicación y redes sociales. Y todos podemos tomar partido y dar nuestro punto de vista, sobre todo si no estamos en el país de la confrontación. Y a todos, de un modo u otro, nos afecta.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo acabará esta guerra? Quizás ésta sea una pregunta absurda. Se necesitará mucho tiempo —y decisión— para saber pactar, superando ideologías, con nuevas políticas y gestiones económicas, para allanar hostilidades. Y que otras potencias mundiales no tiren más leña al fuego de este polvorín. Pero, ¿cómo se curarán las heridas de la guerra y se evitará generar más resentimientos históricos?</p>
<figure id="attachment_8050" aria-describedby="caption-attachment-8050" style="width: 305px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8050" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-300x200.jpg" alt="" width="305" height="203" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-1536x1023.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 305px) 100vw, 305px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8050" class="wp-caption-text">Arco del Triunfo de París <br />donde se encuentra <br />la Tumba del Soldado Desconocido.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Un eco dramático de la guerra continuará vivo en muchas ciudades. Será incongruente construir monumentos al “soldado desconocido”. “Desconocido”, quizás sí de los líderes y de los generales que proclamaron la guerra y que cada año ofrecerán una corona de flores con las cintas de la bandera de la patria. Y como escribía un buen amigo:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>«La guerra terminará,<br />
</em><em>los líderes se darán la mano&#8230;.<br />
</em><em>y esa mujer se quedará esperando a su hijo mártir;<br />
</em><em>y esa esposa esperará a su querido marido;<br />
</em><em>y esos niños esperaran inútilmente a su heroico padre…<br />
</em><em>No sé quién vendió la patria, pero vi quien pagó el precio.»</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Josep Lluís SOCÍAS BRUGUERA</em><br />
<em>Abril de 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/04/la-guerra-se-podia-haber-evitado/">La guerra se podía haber evitado</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Quieres la guerra?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Feb 2022 06:00:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[covid-19]]></category>
		<category><![CDATA[ejercito]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[¿Quieres la guerra?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Y ahora, ¿qué queremos?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 80px;">¿Y si, encima de lo que ha pasado y ocurre con el Covid-19, viniera una guerra?</p>
<p style="padding-left: 80px;">¡Cuánto ruido de sables!</p>
<p style="text-align: justify;">De manera cierta, no sabemos con exactitud si este terrible virus surgió de un error en el laboratorio, se ha producido por evolución de otro, o se creó para que propiciara una pandemia que ha ocasionado miles de muertos en todo el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si hubiera una guerra, al igual que actualmente hay más de cincuenta conflagraciones en todo el mundo, no estaría propiciada por virus alguno, sino por la críptica perfidia humana.</p>
<figure id="attachment_7693" aria-describedby="caption-attachment-7693" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7693 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-600x398.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-1536x1020.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7693" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12pt;">«Armarse» para alcanzar los objetivos. </span><br /><span style="font-size: 12pt;">Se sabe qué armas se necesitan para la guerra, </span><br /><span style="font-size: 12pt;">pero mas difícil es saber qué equipo se necesita para vivir pacíficamente.</span><br />Imagen de tprzem en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De hecho, sabemos que la gran mayoría de estados tienen ejércitos. Dicen que son para defender la nación. Se cree, de ordinario, que son para protegerse de potenciales enemigos que, con frecuencia, son los pueblos circundantes. Tal vez, tener un ejército puede servir para mantener «a distancia» los pueblos vecinos; o sirve como una guerra preventiva. O podría ser que se esconda cierto afán de expansión dominadora.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajo todo esto se oculta algo más profundo y pragmático. Es decir: a los gobernantes les interesa seguir mandando, usufructuar el poder y sacar beneficio de ello; aparte de la gloria que proporciona.</p>
<p style="text-align: justify;">Los caudillos necesitan ejércitos que, a pesar de que el objetivo sea luchar y defenderse del enemigo, sirven de entrada para imponerse incluso al propio pueblo.</p>
<p style="text-align: justify;">Para justificar la existencia de sus milicias, es necesario mentalizar al propio pueblo, proclamando que los “otros” les quieren mal invocando rencores pasados, o bien, por circunstancias ideológicas, de mercados o competencias. Incluso manteniendo que, por varios motivos, la población crea que efectivamente «los quieren mal».</p>
<p style="text-align: justify;">Con estas razones, las poblaciones llegan a estar convencidas de la necesidad de las tropas, sin darse cuenta de que el objetivo más primordial es tener sujeto al mismo pueblo. ¡Y son los ciudadanos quienes sostienen a los ejércitos!</p>
<p style="text-align: justify;">Si a la población sencilla, libre de mentalizaciones, se la dejara libre, preferiría vivir pacíficamente. El turismo lo demuestra: cuando los distintos pueblos se conocen, se tratan y establecen pactos familiares o amicales. Todos quieren vivir felices. Nadie quiere sufrir (la guerra da sufrimientos); nadie quiere morir ni en las trincheras ni en las casas bombardeadas.</p>
<p style="text-align: justify;">No olvidemos el «engaño» que se hace al pueblo con el «Monumento al Soldado Desconocido». Nos lo hacen pasar como si no tuviera familia, ni amigos, ni camaradas, … Cuando la realidad es que fue arrancado de su familia, de su trabajo y de su mundo. Y se le arrastró al frente a luchar contra otros hombres, iguales que él, arrebatados de sus familias, sus amigos y sus mundos….</p>
<p style="text-align: justify;">Las guerras son fruto de una autoridad absurda, cuyas ideologías se creen poseedoras de la verdad y para colmo, actúan con ánimo redentor.</p>
<p style="text-align: justify;">Los ciudadanos libres, lo vemos en las buenas convivencias, tienen tendencia a la solidaridad, a fin de ayudarse a resolver problemas cotidianos de necesidades básicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero a muchos de los que mandan les conviene entrar en guerra. La mayoría de los ejércitos hacen exhibición de poder con desfiles militares con alarde de modernas y mortíferas armas.</p>
<p style="text-align: justify;">Es como si «pactaran entrar en guerra». Así cada uno, frente a los suyos, justifica su ejército y su armamento. Después, igualmente «pactarán la paz».</p>
<p style="text-align: justify;">Parece que no les importe demasiado si pierden o ganan la guerra. Ganar o perder lo pagan los ciudadanos (heridos, muertos, hambre&#8230;), no los mandatarios.</p>
<p style="text-align: justify;">No todas las guerras pueden encuadrarse en este esquema, pero sí que es posible y debe evidenciarse este sentido que se mantiene críptico.</p>
<p style="text-align: justify;">Se podría tener en cuenta que si pasara mucho tiempo sin producirse una guerra y la gente podría descubrir la no necesidad de un ejército. «Quienes mandan» pueden ser capaces de provocar una guerra, para que vuelva a quedar patente esta necesidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Ejércitos mantenidos a expensas del pueblo, contra unos enemigos más imaginarios que reales.</p>
<p style="text-align: justify;">¿No es mejor hacer la paz?</p>
<p style="text-align: justify;">Las guerras lo destruyen todo. Ponen patas arriba muchas cosas. Una entre ellas, la muerte: resultaba que antes, la gente sólo se moría. Sin embargo, ahora en cambio, la matan.</p>
<p style="text-align: justify;">La Paz, sin ella, no es posible la alegría. Sólo dolor y lágrimas. Sudor y sangre. Tormentos, muerte y destrucción. Una nueva oleada —gigantesca— de apocalipsis. ¿A dónde irían a parar los sueños de futuro que deseamos los ciudadanos de a pie?</p>
<p><em>Febrero de 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/02/quieres-la-guerra/">¿Quieres la guerra?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Un minuto de silencio, por favor</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/08/un-minuto-de-silencio-por-favor/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Aug 2021 05:00:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[agradecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[duelo]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Un minuto de silencio por favor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué hacen la mayoría de las personas en ese tiempo?</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/08/un-minuto-de-silencio-por-favor/">Un minuto de silencio, por favor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_7095" aria-describedby="caption-attachment-7095" style="width: 420px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-football-2235603_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7095" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-football-2235603_1920-300x185.jpg" alt="" width="420" height="259" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-football-2235603_1920-300x185.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-football-2235603_1920-1024x631.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-football-2235603_1920-600x370.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-football-2235603_1920-1536x947.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-football-2235603_1920.jpg 1905w" sizes="auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7095" class="wp-caption-text">Imagen de Margaret Decker en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Muy seguro que hemos podido asistir a algún acontecimiento deportivo, social o político, en el cual antes de iniciarse, se ha solicitado al público un minuto de silencio. Este homenaje suele ser una expresión de duelo realizado habitualmente con un mutismo generalizado, con un rezo o una reflexión, y algunas veces, con un canto o una música evocativa a lo que se celebra.</p>
<p style="text-align: justify;">En algunas ocasiones a algunos les cuesta mantener esta mudez, acostumbrados como estamos a la necesidad de comentarios; da la impresión de que muchas personas se inquietan ante esta afonía.</p>
<p style="text-align: justify;">Últimamente fue muy expresivo que, acompañando este silencio se hiciera un gesto como el que realizaron algunos deportistas como reivindicación antirracista, con una rodilla en el suelo adhiriéndose a la condolencia por la muerte de George Floyd, por la policía. En ocasiones este minuto se realiza con otros gestos como ponerse de pie, bajar la cabeza o poner la mano en el pecho y se puede concluir el momento con un aplauso general.</p>
<p style="text-align: justify;">Tiene un motivo o intención este minuto de silencio, no solamente se trata de estar callado; sino más bien tener presente el hecho o las personas o las víctimas que se recuerdan, interiorizando su memoria.</p>
<p style="text-align: justify;">No sólo hay minutos de silencio por duelos o causas negativas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay sugerentes imágenes domésticas que muestran un tiempo de silencio, por ejemplo, con la celebración del “Día de Acción de Gracias” de los americanos, sentados alrededor de la mesa, con sus manjares bien dispuestos y en una pose de recogimiento y oración. Aunque este “Día” tiene raíces históricas en las tradiciones religiosas, también se ha celebrado durante más de un siglo, como una fiesta cultural.</p>
<p style="text-align: justify;">Podemos preguntarnos qué hace la mayoría de las personas durante este tiempo de silencio: ¿un rezo, un recuerdo, un contar los segundos, …?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué se debe o puede hacer en este minuto de silencio? ¿Qué es lo más propio?</p>
<figure id="attachment_7096" aria-describedby="caption-attachment-7096" style="width: 404px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-IMG_0710.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7096" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-IMG_0710-300x200.jpg" alt="" width="404" height="269" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-IMG_0710-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-IMG_0710-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-IMG_0710-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-IMG_0710-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-IMG_0710-2048x1366.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/EDI-IMG_0710-331x219.jpg 331w" sizes="auto, (max-width: 404px) 100vw, 404px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7096" class="wp-caption-text">¿Se podría integrar en la vida diaria el minuto de silencio?<br />Fotografía de Tima Miroshnichenko en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Ante situaciones dolorosas, será apropiada una reflexión dándose cuenta del porqué se solicita este tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">En celebraciones o encuentros festivos, lo pertinente será el unirse a los que participan, sintiéndose en concordia con un mismo objetivo, con un acto de agradecimiento. ¿Qué hemos de agradecer? ¿A quién agradecer?</p>
<p style="text-align: justify;">Sin palabras, se puede agradecer la propia vida. Agradecer la historia concreta del propio país y de los progenitores que fueron causa para la existencia. También, un reconocimiento interior a las circunstancias que han posibilitado un encuentro; y a la vez un agradecimiento a los que han organizado el evento.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo este agradecimiento debe de ser un trampolín para la aceptación de la realidad que nos rodea y para la esperanza de mejorar las relaciones con los que comparten nuestra vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Vete a saber si al inicio de cualquier reunión o encuentro, se hace un momento de silencio, reconociendo la presencia de los convocados; con una buena disposición en armonía con los demás esta reunión, seguro tendrá una gran posibilidad de buena afinidad y comprensión. Revisar la propia actitud.</p>
<p><em>Agosto de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/08/un-minuto-de-silencio-por-favor/">Un minuto de silencio, por favor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Compartir resiliencias</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/06/compartir-resiliencias/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jun 2021 05:00:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA["nueva normalidad"]]></category>
		<category><![CDATA[adaptación]]></category>
		<category><![CDATA[Compartir resiliencias]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[resiliencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La resiliencia adquiere un papel relevante en la adaptación ...</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/06/compartir-resiliencias/">Compartir resiliencias</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="font-size: 14pt;">Una mirada desde el realismo existencial</span></em></p>
<p style="text-align: justify;">Hace más de una década una asociación cultural en los alrededores de Barcelona, desarrolló el incipiente tema en aquel entonces, con el lema: <em>“Ante la crisis, resiliencia</em>”. Era el año 2009 y se arrastraba una crisis económica que hacía sufrir a una gran parte de nuestra sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Se veía la crisis como una repetición cíclica, con la alegoría de “las vacas gordas y las vacas flacas”, que acontece por hechos medioambientales o provocados por la perfidia humana. Las “siete vacas gordas” simbolizan un tiempo de abundancia y prosperidad, mientras que las “siete vacas flacas” representan otro período de escasez y penurias. Conociendo lo simbólico de este acertijo, ya entonces, “<em>avant la letre</em>”, era una premonición del significado de nuestra actual palabra “resiliencia”, que tiene el sentido de ser capaz de reaccionar para adaptarse y cambiar cualquier situación problemática.</p>
<figure id="attachment_6886" aria-describedby="caption-attachment-6886" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/social-media-550766_1920-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6886 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/social-media-550766_1920-1024x805.jpg" alt="" width="660" height="519" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/social-media-550766_1920-1024x805.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/social-media-550766_1920-300x236.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/social-media-550766_1920-600x472.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/social-media-550766_1920-1536x1207.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/social-media-550766_1920-2048x1610.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6886" class="wp-caption-text"><em><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La resiliencia se ha definido como la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves. </span></em><br /><em><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;">La resiliencia es una respuesta común, un ajuste saludable a la adversidad.</span></em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Esta resiliencia, al igual que físicamente y en su origen denota la capacidad de un sólido para recuperar su forma y tamaño originales, cuando cesa el sistema de fuerzas causante de la deformación, también a las personas nos da una resistencia y fortaleza para asumir con flexibilidad las muchas dificultades que se nos presentan en la vida y sobreponerse a ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el realismo existencial se nos propone aceptar positiva y creativamente las “reglas de juego” de la vida. Desde la concepción, por la unión de dos gametos, empieza la vida y al final, por mil y una causa, se produce la muerte; entre ambos paréntesis transcurre la vida. Y como afirma la Carta Magna de los Derechos Humanos, desde la libertad, el conocimiento y la amistad se desarrolla la existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que tener presente que así como las reglas de juego son diferentes en cada competición (ya sea del fútbol, del tenis o del simple parchís) también, aunque haya un denominador común, también son distintos los matices de las leyes de los diferentes países y gobiernos.</p>
<p style="text-align: justify;">Y, ¿no es cierto que en ocasiones manifestamos que la vida es maravillosa? Aunque, ante ciertos avatares con pesimismo acentuado, expresamos todo lo contrario.</p>
<p style="text-align: justify;">El término crisis, médicamente, se refiere a un cambio brusco en el curso de una enfermedad. La misma palabra griega crisis que se pronuncia de forma parecida, llega a significar superación.</p>
<p style="text-align: justify;">No es de extrañar que muchas personas ante la crisis económica, de una manera resiliente busquen oportunidades de cambio: buscar otros trabajos, realizar nuevas actividades, formarse con nuevos estudios e incluso trasladarse a otro país en búsqueda de otras posibilidades.</p>
<p style="text-align: justify;">Con esta pandemia del Covid19 hay muchos temas sociales, laborales y sociológicos que requieren una sólida resiliencia. Con la mirada puesta en los acuciantes problemas, se propone un gran esfuerzo desde lo más profundo de cada uno para que ayude a la población cercana a superar las graves dificultades del momento.</p>
<p style="text-align: justify;">Una visión estática de la resiliencia nos conduciría a desear volver a la normalidad, volver al mismo estado en que nos encontrábamos (en el ámbito de lo individual y como sociedad) en el momento inmediatamente anterior a la pandemia. Pero cuesta imaginar que las circunstancias vuelvan a ser las mismas que las previas a esta perturbación pandémica. Aceptada la imposibilidad de vuelta a un pretendido «estado inicial», el actual escenario social precisa una <em>resiliencia evolutiva</em> a una adaptación a la nueva (futura) y diferente normalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Y en el proceso de resituarse en la “nueva normalidad”, además de la resiliencia como herramienta que aumenta nuestra capacidad para ser felices a nivel individual, adquiere especial relevancia la “resiliencia comunitaria”. Que se favorezca el mantenerse activos, reflexivos y sabiendo cómo comportarnos con el entorno, se fomente la cohesión con los demás, ya sean familiares o de amigos significativos, y de instituciones o asociaciones.</p>
<p><em>Junio de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/06/compartir-resiliencias/">Compartir resiliencias</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Evolución social del trabajo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 May 2021 05:00:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[Evolución social del trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
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		<category><![CDATA[precariedad laboral]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Como telón de fondo la situación precaria laboral...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_6799" aria-describedby="caption-attachment-6799" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6799 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-1024x731.jpg" alt="" width="660" height="471" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-1024x731.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-300x214.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-600x429.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-1536x1097.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/EDI-skyworkers-4656778_1920-2048x1463.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6799" class="wp-caption-text">Imagen de Alexander Lesnitsky en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hace pocos días se celebraba la Fiesta del Trabajo, del 1º de Mayo, apodado modernamente como día de los trabajadores y las trabajadoras. Como telón de fondo, la situación precaria laboral que se ha dado a lo largo de la historia de la humanidad y que se da ahora pues también se ha visto afectada por la pandemia de la Covid19.</p>
<p style="text-align: justify;">Así vemos que el concepto de trabajo y las maneras de trabajar ha tenido una larga evolución y se ha realizado de muchas maneras: Sería fácil hablar de “democracia” cuando en una ciudad había unos pocos de miles de ciudadanos sostenidos por millones de esclavos, sin voz ni voto ni derecho alguno, pudiendo ser vendidos, incluso matados a capricho, sin piedad alguna.</p>
<p style="text-align: justify;">Las revoluciones de los esclavos lograron transformar la sociedad a un sistema de mayor libertad y dignidad. En occidente se pasa a los “siervos de la gleba”: las tierras son propiedad del rey o de los nobles; el siervo es libre, pero los frutos de la tierra que cultiva debe entregarlos al dueño. Éste acumula bienes para construir castillos, vivir con un boato propio, a la vez que se compromete a proporcionar las semillas necesarias; y con sus ejércitos, defender a sus siervos de invasiones y ataques.</p>
<p style="text-align: justify;">Sigue evolucionando el modo de trabajar, nace el comercio, nace la burguesía; y ésta, enriqueciéndose, provoca la revolución industrial con el avance de las técnicas, y surgen las masas de trabajadores. No son esclavos, tampoco siervos, pero están atados por unas normas que impone el trabajo industrial: horarios obligatorios, trabajo regular o monótono, más o menos especializado.</p>
<p style="text-align: justify;">Los dueños quieren pagar lo menos posible, cobrar lo más posible por sus productos; ganar lo máximo y manipulan y explotan la masa obrera sin demasiados escrúpulos ni sensibilidad social. Naturalmente esto provoca las reacciones violentas de los obreros pidiendo horarios más humanos, descansos, vacaciones, salarios más altos y justos. Se defienden creando sindicatos, se apoyan en nuevas ideologías socializantes. Largas luchas tan dolorosas.</p>
<p style="text-align: justify;">Y se ha avanzado mucho.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, la nueva tecnología revoluciona de nuevo toda la industria, la mecanización, la robótica, la informática, etc., hace ya inútiles las anteriores grandes masas de productores. Se puede atender y más baratamente, las necesidades de los consumidores suficientes para mantener en buen estado la industria, sin necesidad de convertir en consumidores al exceso de productores necesarios. Excesos que sólo dan problemas: obligan a construir más viviendas, más carreteras, maternidades, escuelas, proporcionar diversiones, ocio, hospitales, seguridad social, pensiones, peligros ecológicos, etc., para que puedan tener al menos un mínimo de vida digna humana.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero los trabajadores difícilmente se conforman con este mínimo; quieren más, se sublevan y exigen más puestos de trabajo, cargando excesivamente la posibilidad de la cultura del bienestar. Hay masas que sobran, de ahí impulsar los planes de anticoncepción, abortos, eutanasias activas y leyes terribles en algunos países. Esto ha llevado a los peores fracasos: las peores guerras de la historia, el mayor desequilibrio entre ricos y pobres, y a poner en peligro la ecología.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sin embargo, empieza una nueva era.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nadie ha pedido nacer. La familia, la sociedad los ha hecho existir y han de asegurar un mínimo de vida digna humana hasta el final de sus días, tanto si el nuevo ser quiere trabajar como si no. La responsabilidad de existir no es del hijo sino de aquellos que los engendran. Con una paternidad responsable de los padres, dando ejemplo de la alegría de existir incluso aceptando con gozo la muerte. Muerte que es resumen de todos nuestros límites, porque significa que existimos, dado que los únicos que no mueren son los que no existen.</p>
<p style="text-align: justify;">Con este ejemplo positivo y gozoso, los padres pueden conseguir que los hijos libremente disfruten de su mundo, trabajen porque quieren, y ajardinen por amor el universo que está a su alcance.</p>
<p style="text-align: justify;">No son así, forzados esclavos del trabajo, sino seres libres que, por otra parte, encontrarán su gozo, su alegría y todo lo que necesiten para vivir con una progresiva mayor dignidad humana. Serán amigos, habrá paz.</p>
<p style="text-align: justify;">Con este nuevo estilo el trabajo será una fiesta.</p>
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