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	<title>poder | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Sun, 09 Mar 2025 12:04:50 +0000</lastBuildDate>
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	<title>poder | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 05:57:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
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		<category><![CDATA[Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/">Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_22348" aria-describedby="caption-attachment-22348" style="width: 267px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-22348" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-200x300.jpg" alt="" width="267" height="400" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-683x1024.jpg 683w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-1024x1536.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920.jpg 1280w" sizes="(max-width: 267px) 100vw, 267px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22348" class="wp-caption-text">«Educar para que los nuevos miembros de la<br />sociedad sepan apropiarse de lo que ya es<br />patrimonio de la humanidad, en bien<br />de todos y solidariamente.»<br />Imagen de This_is_Engineering en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El siglo XXI está marcando el inicio de una era que ya no se puede llamar posmoderna. Es una cultura digital, posibilitada por la enorme capacidad de procesamiento de los microchips, la convergencia de todo tipo de contenidos en soportes digitales, la multiplicación exponencial de los datos recogidos, la distribución en una red global de interconexiones. La aceleración es vertiginosa. Y este proceso no es domesticable; los focos de innovación son innumerables, y nadie los puede controlar o disciplinar, ya que son como un rebaño de búfalos desbocados.</p>
<p style="text-align: justify;">La época anterior —llamada por muchos como la de la Guerra Fría— que va del año 1945 al 2000, ha sido una de las más esplendorosas en cuanto a ausencia de guerras totales en Europa, equilibrios políticos y más crecimiento estable de las clases medias y de la investigación científica y tecnológica. También han crecido las clases medias en los llamados &#8216;países emergentes&#8217;, aunque sigan existiendo terribles desigualdades en la distribución de la riqueza.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta larga bonanza ha comportado mucho desarrollo a la humanidad, pero también nuevos problemas y desafíos, fruto de nuestra manera de estar en el mundo, ofreciendo nuevas miradas y perspectivas que permiten analizar las cosmovisiones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué son las tecnologías disruptivas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una tecnología disruptiva es cualquier innovación que cambie drásticamente la manera en que se comportan los ciudadanos, las organizaciones, empresas e industrias. Y en el caso de las más radicales, también cambian las relaciones interpersonales, los trabajos, los rituales de la vida social. No es un cambio incremental, sino cualitativo; quedan obsoletos muchos procedimientos, rutinas y enfoques de la fase anterior.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se desarrollan por primera vez, las tecnologías disruptivas a menudo crean un nuevo mercado y establecen su propia red de valores. Sus creadores no siempre son conscientes de estos valores vehiculados a través de las tecnologías.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas de las tecnologías disruptivas que estamos presenciando son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La Inteligencia Artificial Generativa (ChatGPT<sub>4</sub>), que realiza algunas de las tareas consideradas hasta ahora &#8216;exclusivamente humanas&#8217;, como producir textos, imágenes y vídeos siguiendo instrucciones, responder coherentemente a instrucciones y preguntas, sintetizar contenidos, modificar las respuestas según el acierto de las anteriores&#8230;</li>
<li>La tecnología <em>Blockchain </em>(cadena de bloques) para descentralizar actividades que antes estaban centralizadas, por ejemplo, en los Bancos. Esto eliminará la mediación de instituciones imprescindibles.</li>
<li>La computación cuántica, que permitirá el procesamiento exponencial de datos.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22352" aria-describedby="caption-attachment-22352" style="width: 425px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-22352" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-300x200.jpg" alt="" width="425" height="283" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 425px) 100vw, 425px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22352" class="wp-caption-text">«Toda tecnología tiene sesgos éticos: la crean seres humanos a base de<br />unos criterios de valor, usualmente utilitarios y de eficacia. También<br />a veces para el bien común. Otras veces, directamente orientados a la<br />obtención de beneficios económicos sin atender a las consecuencias<br />en las personas.» Imagen de photoAC en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En estos tres casos se reconfiguran millones de puestos de trabajo, se valoran más unas capacidades que otras, se resitúa en poco tiempo el valor de las empresas y se rediseñan los procesos productivos, de aprendizaje, se pueden generar contenidos de apariencia auténtica que sean completamente falsos, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero el corazón humano sigue siendo el mismo de hace siglos. Cada persona, cada generación, decide cómo utilizar los recursos naturales y &#8216;artificiales&#8217; respecto a sí misma y al prójimo.</p>
<p style="text-align: justify;">Toda tecnología da posibilidades. En este sentido, &#8216;poder&#8217;. Y su carencia supone límites y desventajas para quienes no la tienen. No en vano hablamos de la brecha digital, que marca drásticamente la posibilidad de participar en el diálogo social global o quedar fuera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Una ética de la tecnología?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Antes de responder esta pregunta, deseo proponer algunas afirmaciones que a mi entender no hay que olvidar:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Crear tecnología es &#8216;natural&#8217; al ser humano. Un ordenador es natural en el mundo humano. Puede sonar a paradoja, pero es resultado de una característica esencial del<em> homo sapiens </em>(<em>homo faber</em>): que transforma las cosas para crearse un entorno más confortable. Es connatural al ser humano construir instrumentos cada vez más sofisticados que le faciliten la vida. Todo lo llamado &#8216;artificial&#8217; lo es en el sentido de que no está en la naturaleza intocada por el hombre, pero no debería significar algo ajeno a quien justamente lo creó.</li>
<li>Además, las sucesivas capas de éxitos tecnológicos se vuelven &#8216;transparentes&#8217; para quienes las usan. Ahora nos parece normal leer palabras y escribirlas; tener luz eléctrica y agua en nuestras viviendas; trasladarnos en automóviles, trenes o aviones; hablar con personas que están al otro lado de la Tierra. Eso ya para nosotros es natural.</li>
<li>La ética no radica en la tecnología. Las opciones éticas son irremediablemente humanas.</li>
<li>Toda tecnología tiene sesgos éticos: la crean seres humanos a base de unos criterios de valor, usualmente utilitarios y de eficacia. También a veces para el bien común. Otras veces, directamente orientados a la obtención de beneficios económicos sin atender a las consecuencias en las personas (como los algoritmos en las redes sociales) o en los más destructivos, enfocados a la guerra.</li>
<li>Por eso los desafíos éticos no deben colocarse en los artefactos, ni siquiera en los más sofisticados como ChatGPT<sub>4</sub> o el ordenador cuántico. Todo se juega en el corazón humano. Es la persona quien diseña, quien decide, quien asume su responsabilidad o se esconde detrás de la tecnología para evitar problemas.</li>
<li>Todos vemos que, para impulsar una ética global en el campo tecnológico, la educación es clave. Educar para que los nuevos miembros de la sociedad sepan apropiarse de lo que ya es patrimonio de la humanidad, en bien de todos y solidariamente.</li>
<li>Pero ninguna educación garantiza que la persona, libremente, quiera trabajar por el bien común o aportar algo. Es una decisión libre.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22362" aria-describedby="caption-attachment-22362" style="width: 410px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-22362" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-300x200.jpg" alt="" width="410" height="273" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 410px) 100vw, 410px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22362" class="wp-caption-text">«Que todos los jóvenes aprendan a reconocerse<br />en la humanidad común.» Imagen de Bishnu Sarangi en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La solución, a mi entender, no radica en poner freno a la evolución tecnológica, que es completamente ingobernable por ningún poder o centro coordinador, sino entendiendo que todo se juega en el corazón humano y en la gestión de una convivencia cada vez más compleja que no admite soluciones simplistas. Siempre la persona en el centro, pero sabiendo que las personas podemos enloquecer cuando accedemos a algunas cuotas de poder. Y las tecnologías de que se dispone en este momento, pueden ser evidentemente un enorme instrumento de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ello propongo varias acciones complementarias:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Una decisión social (organizaciones mundiales, gobiernos, empresas) para garantizar universalmente el acceso a las tecnologías que signifiquen avances en la convivencia humana.</li>
<li>Legislaciones actualizadas y mucho más ágiles para evolucionar, evitando el predominio de los poderosos. Legislaciones a escalas locales, regionales y, sobre todo, globales.</li>
<li>Favorecer a todos los niveles el ejercicio del silencio, el aquietamiento, la reflexión. Este es el punto de partida, aunque no lo garantice, de un crecimiento auténtico de la solidaridad y de la empatía.</li>
<li>Impulsar procesos educativos formales e informales —escuelas, mensajes en los medios de comunicación, cine, series de televisión y redes sociales—, en los que se difunda el valor central de las personas, el respeto y el servicio al bien común.</li>
<li>Desmontar los mitos de que la felicidad está en el éxito, en dejar atrás a los demás, la competitividad, etc.</li>
<li>Dotar a las nuevas generaciones de los saberes necesarios y el pensamiento crítico para que sean señoras y no esclavas de la tecnología.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22346" aria-describedby="caption-attachment-22346" style="width: 330px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22346" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-300x232.png" alt="" width="330" height="255" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-300x232.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-1024x792.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada.png 1279w" sizes="auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22346" class="wp-caption-text">«Cada persona, cada generación, decide cómo utilizar los<br />recursos naturales y &#8216;artificiales&#8217; respecto a sí misma<br />y al prójimo.» Imagen de Vilkasss en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, el filósofo Edgar Morin ya proponía en el año 2000 <em>Los siete saberes necesarios para la educación del futuro</em>. Visto que la humanidad dejó de ser una noción abstracta para convertirse en algo concreto y cercano, con interacciones y compromisos a escala terrestre, Morin plantea siete líneas de saber, también necesarias en este contexto de las cosmovisiones.</p>
<ol>
<li style="text-align: justify;">Una educación que cure la ceguera del conocimiento, ya que todo conocimiento comporta el riesgo del error y de la ilusión.</li>
<li style="text-align: justify;">Una educación que garantice el conocimiento pertinente: enseñar a discernir, atendiendo lo general y lo particular.</li>
<li style="text-align: justify;">Que todos los jóvenes aprendan a reconocerse en la humanidad común.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la perspectiva planetaria, con la Tierra como primera patria.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar a navegar en el mar de la incertidumbre con pocos núcleos de certeza.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la comprensión interpersonal y grupal sin egoísmo, etnocentrismo, ni sociocentrismo.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la democracia implica consensos y aceptación de diversidades y antagonismos.</li>
</ol>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 119, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/">Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>La autoridad brota de la fraternidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/07/la-autoridad-brota-de-la-fraternidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jul 2023 05:00:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[autoridad]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Cussó]]></category>
		<category><![CDATA[La autoridad brota de la fraternidad]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La autoridad sólo es un servicio que la gente encarga</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/07/la-autoridad-brota-de-la-fraternidad/">La autoridad brota de la fraternidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Pareciera que después de muchas luchas y sufrimientos, hemos llegado a comprender que ningún ser humano tiene potestad sobre otro. Que todas las personas somos iguales y por eso nadie nace siendo súbdito de otro. Qué más da ser carpintero, jardinero, ministro o presidente, blanco o negro, de un país o de una nacionalidad, lo que realmente importa es que somos seres humanos y las sociedades deben darnos a todos las mismas oportunidades, porque todos somos iguales y nadie tiene potestad sobre nadie.</p>
<figure id="attachment_11265" aria-describedby="caption-attachment-11265" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/pexels-piotr-arnoldes-6057700-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-11265 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/pexels-piotr-arnoldes-6057700-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/pexels-piotr-arnoldes-6057700-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/pexels-piotr-arnoldes-6057700-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/pexels-piotr-arnoldes-6057700-1536x1020.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/pexels-piotr-arnoldes-6057700-2048x1360.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/pexels-piotr-arnoldes-6057700-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/pexels-piotr-arnoldes-6057700-1320x877.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11265" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12pt; font-family: southern;">Nadie pidió existir, y es responsabilidad de todos ayudarnos a dar respuesta a nuestras necesidades.</span> <br />Fotografía de Piotr Arnoldes en Pexel</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Algunos autores se quejan de que hoy en día vivimos una crisis de autoridad que repercute en todos los ámbitos de la vida social y política, y, de forma muy directa en el ámbito familiar y educativo en general. Manifiestan que la sociedad actual está confundiendo la democracia con la carencia de autoridad y con una tolerancia absoluta. La democracia no significa tolerancia para todo, sino que la autoridad no se ejerza de forma arbitraria o despótica, que esté velada por la propia colectividad.</p>
<p style="text-align: justify;">No debemos confundir la potestad con la autoridad. La autoridad sólo es un servicio que la gente encarga, y sea cual sea el ámbito de servicio confiado, éste debe contribuir a que se respete la libertad y la dignidad de cualquier ser humano. Las sociedades delegan en personas y en instituciones, una serie de servicios para administrar el bien común. Si la gente tiene autoridad es porque le ha sido dada por el conjunto de la sociedad, para ejercer un servicio en bien de todos.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquellas personas que sin recibir ese encargo quieren tener o ejercer una falsa autoridad caen en la tentación del poder. Se imponen por la vía de la fuerza, con el intento de doblegar la libertad de los demás a sus intereses. Se otorgan una potestad que no tienen, que en modo alguno pueden justificar, porque nadie se la ha podido dar. Para legitimarla, deben invocar a los dioses, a la historia, a falsas ideologías, a la fuerza, la violencia, o a un estatus económico o social, con la excusa de conseguir, según ellos, un futuro mejor para la humanidad. Sería mejor decir, un futuro mejor para ellos mismos, y después, si fuera posible, para la humanidad. Cuando nos adjudicamos algún tipo de poder es cuando nos convertimos en lobo para los demás hombres.</p>
<p style="text-align: justify;">Este uso del poder ha puesto en crisis el mismo concepto de autoridad. Las actitudes contrarias contra aquellas personas e instituciones a las que hemos delegado el servicio de la autoridad, es resultado de la confusión existente entre autoridad y poder. Creando esta confusión cuestionamos el ejercicio de la autoridad, mientras los poderosos imponen sus decisiones y criterios a todos, apelando entre otras cosas a la crisis de autoridad que nuestro mundo está sufriendo.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo seres humanos somos seres necesitados, y no tenemos que avergonzarnos de nuestras necesidades, pues son parte del regalo de nuestra existencia, de nuestra condición humana. Necesitamos muchas cosas para vivir: aire, comida, vivienda, ropa, afecto, compañía, educación, etc. Y las sociedades se organizan, de la mejor manera posible, para que todos podamos cubrir estas necesidades. Lo más propio de la fraternidad es vivir atentos a las necesidades de los demás, ponernos al servicio de los otros, sin vergüenza, ni falsos miedos. De vivir en fraternidad brota la autoridad, de una fraternidad que quiere posibilitar que todo ser humano, pueda expresar humildemente sus necesidades reales, y de cómo poder subsanarlas en la medida de lo posible. Nadie pidió existir, y es responsabilidad de todos ayudarnos a dar respuesta a nuestras necesidades.</p>
<p style="text-align: justify;">La confusión entre poder y autoridad nos ha llevado a su vez, a confundir una educación para la autonomía con una educación que quiere que seamos autosuficientes. Como si pudiéramos vivir al margen de los demás, negando la interdependencia que existe entre los seres humanos y la creación entera. Nos queremos valer por nosotros mismos, y, los demás, no son para nosotros una ayuda, sino una dificultad para lograr un ansiado bienestar. Los demás nos arrebatan el bienestar, y no queremos entender que, sin ellos, no se puede dar ese bienestar. El miedo a perder lleva a ejercer el poder, por encima del bien común, de las necesidades colectivas. El hombre autosuficiente, nunca será hermano ni querrá tener hermanos. La fraternidad supone dar y recibir, y la autosuficiencia es querer vivir sin tener que dar nada a cambio. Se nos olvida la profunda igualdad que existe en todos los seres humanos y que estamos llamados a vivir ayudándonos en todo y por todo.</p>
<p style="text-align: justify;">La tradición judeo cristiana, dice en su libro del Génesis, que el séptimo día Dios descansó y puso la creación en manos de los seres humanos. Nos dio una misión: cuiden la creación: desarróllenla, háganla crecer, apliquen toda su mente y todo su corazón, en descubrir y conocer sus secretos y desarrollen toda su creatividad para favorecer la paz, la armonía y la felicidad de todas las especies. Hermosa tarea, que parece que hemos olvidado.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy más que nunca es necesario recordar, que se necesitan hombres y mujeres que renunciando a tener poder sepan ejercer el servicio de la autoridad. Y que con su correcto ejercicio se conviertan en referentes para construir una sociedad más sólida y democrática. Una sociedad que sea incluyente, y que entienda que todos estamos llamados a vivir en libertad y dignidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Jordi CUSSÓ PORREDÓN</em><br />
<em>Julio de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/07/la-autoridad-brota-de-la-fraternidad/">La autoridad brota de la fraternidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Ecología: El cuido con ternura de nuestra casa común</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jun 2022 05:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[antiecológico]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología: El cuido con ternura de nuestra casa común]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Cussó]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[revolución de la ternura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La ternura, base de la revolución ecológica</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/06/ecologia-el-cuido-con-ternura-de-nuestra-casa-comun/">Ecología: El cuido con ternura de nuestra casa común</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_8262" aria-describedby="caption-attachment-8262" style="width: 458px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0818.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8262" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0818-1024x683.jpg" alt="" width="458" height="305" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0818-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0818-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0818-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0818-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0818-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0818.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 458px) 100vw, 458px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8262" class="wp-caption-text">A nivel personal y social se realizan acciones para cuidar la naturaleza. <br />Imagen de Ron Lach en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En la pasada cumbre de Glasgow se volvieron a plantear los grandes retos climáticos. Como se esperaba de esta cumbre internacional, no se encontró una solución mágica al cambio climático, pero se dieron unos pasos hacia las necesarias reducciones de los gases de efecto invernadero que sobrecalientan el planeta. La cumbre, a la que asistieron alrededor de 40.000 personas, sirvió para poner de nuevo el cambio climático en el foco de la atención internacional. Muchos de los principales líderes mundiales acudieron a la cita de Glasgow y los medios de comunicación de todo el mundo se llenaron de informaciones y reportajes sobre la crisis climática.</p>
<p style="text-align: justify;">A estas cumbres, asisten los expertos que más saben de estos temas, así que, lo que en ellas se dice, no tiene un afán sensacionalista, sino un rigor científico. Por ello nos preguntamos: ¿Serán los países capaces de hacer el cambio radical de modelo de desarrollo que se necesita a tiempo para evitar los peores efectos del calentamiento? ¿Compensarán adecuadamente los países ricos a los más pobres por los daños de un cambio climático del que ellos no son los principales responsables? A pesar de todo, nos queda la sensación de que los países siguen sin aplicar las medidas propuestas y que podrían evitar el desastre ecológico que expertos y activistas vaticinan. ¿No estamos perdiendo un tiempo que es vital para la efectividad de estas acciones que se reclaman?</p>
<p style="text-align: justify;">Tal vez una de las dificultades radique en un error de planteamiento, porque nuestra mirada hacia los problemas planteados es puramente económica y no es capaz de dar un salto cualitativo, a una mirada más ecológica de la realidad. La palabra <strong>economía</strong> viene del griego “oikonomos”, formada por “oikos” que significa casa, y “nomos” que significa <strong>administración o </strong><strong>regulación</strong>: la administración de la casa. Entendemos la <strong>economía</strong> como el conjunto de normas, métodos y leyes que sirven para administrar y regular los bienes y recursos (obtenidos de la casa) que satisfacen las necesidades humanas, ya sea de una persona, familia, ciudad o el conjunto de la humanidad. Por otro lado, <strong>ecología</strong> deriva de “oikologos”, “oikos” aquí sería casa en el sentido de un ecosistema, y “logos”, <strong>estudio o conocimiento</strong><strong>, </strong>la ecología es la ciencia que nos permite estudiar y conocer cómo funciona un árbol, un bosque, un lago, una montaña o la Tierra entera.</p>
<p style="text-align: justify;">Si uniéramos <strong>economía </strong>y<strong> ecología</strong> tendríamos un resultado optimo: <strong>la economía ecológica</strong>, que conlleva la <strong>ética social y la cooperación</strong>, y con la que podríamos <strong>conocer nuestra casa y administrarla</strong><strong> </strong>tanto a nivel local como global, algo deseable e imprescindible para que podamos convivir las personas y los demás seres vivos del planeta. El problema sigue siendo que la economía no siempre está al servicio de la humanidad, sino de algunos intereses. Un verdadero logos (sabiduría) debería aplicar nuestros conocimientos (también los económicos) a toda la realidad, para que el cuido de la casa se abra paso con leyes y administraciones que no atente contra la vida de la naturaleza y obviamente de los propios seres humanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivimos abrumados desde hace mucho tiempo por tanta contaminación como hay en la tierra, en el mar, y en el aire, y queremos luchar contra las causas inmediatas que producen esta intoxicación del planeta, con medidas básicamente económicas. Pero la sabiduría nos dice que hay que empezar por trabajar más intensamente la causa verdadera que hay detrás de aquellas otras causas que han ido señalando los expertos. Hay que subrayar la <em>antiecología</em> del hombre sobre sí mismo, ya que es lo que después pone en marcha las fuerzas que producen la degradación del planeta.</p>
<figure id="attachment_8261" aria-describedby="caption-attachment-8261" style="width: 435px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0817.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8261" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0817-1024x683.jpg" alt="" width="435" height="290" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0817-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0817-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0817-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0817-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0817-2048x1366.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 435px) 100vw, 435px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8261" class="wp-caption-text">«Hace falta una educación más ecológica, es decir, <br />un saber práctico que ayude al ser humano a ser más humilde.» <br />Imagen de Anna Shvets en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Tendríamos que iniciar las cumbres pidiendo una educación, generando una cultura que busque que los seres humanos no seamos tan egoístas, soberbios, insolidarios. La ecología global, debe empezar por una ecología individual y social. Casi todos estamos de acuerdo en que es necesario defender la naturaleza, pero si es dramática la destrucción progresiva de ríos, mares y la atmósfera, lo es aún más la desertización de los sentimientos, la indiferencia social y la lucha absurda entre nosotros mismos. No podemos construir un mundo, cuidar un planeta, pisándonos unos a otros, con el afán de sentirnos más poderosos. El poder es lo más antiecológico, aunque sea económicamente rentable para unos pocos, pues siempre termina construyendo su dominio, sobre un montón de escombros y de realidades degradadas. Este modo de ser da como fruto la degradación del propio ser humano, lo que también acaba implicando la destrucción medioambiental. Es como si nos preocupáramos del agua que se degrada, pero no veláramos la degradación de los peces que lo habitan. ¿No deberíamos hacer ambas cosas a la vez?</p>
<p style="text-align: justify;">Insisto, es obvio que tenemos que defender la naturaleza, pero también que tenemos que protegernos de la lucha absurda entre nosotros mismos y contra los demás seres humanos. Cada vez tenemos menos puentes de cariño, de respeto y de comprensión auténticos. Hace falta una educación más ecológica, es decir, un saber práctico que ayude al ser humano a ser más humilde, a sentirse más unido a la naturaleza, a vivir una verdadera fraternidad con todo lo que existe.</p>
<figure id="attachment_8264" aria-describedby="caption-attachment-8264" style="width: 377px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0819.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8264" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0819-683x1024.jpg" alt="" width="377" height="565" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0819-683x1024.jpg 683w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0819-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0819-600x900.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0819-1024x1536.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0819-1366x2048.jpg 1366w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/IMG_0819.jpg 1449w" sizes="auto, (max-width: 377px) 100vw, 377px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8264" class="wp-caption-text">¿Estamos a tiempo de frenar <br />los problemas medioambientales que sufre la Tierra?<br />Fotografía de Martín Péchy en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Si no somos capaces de erradicar la desertización del corazón del hombre seguiremos con estas políticas que descartan personas y pueblos enteros. No todo tipo de progreso es válido, porque a menudo para alcanzar ciertas metas dejamos en el arcén del progreso demasiada destrucción de la naturaleza y demasiadas vidas humanas. Tenemos que tejer y rehacer vínculos, sino queremos dejar la humanidad vacía de todo. La revolución ecológica brotará de la revolución de la ternura, si matamos la ternura destruiremos la naturaleza, porque mataremos al ser humano.</p>
<p style="text-align: justify;">Sólo arreglando al hombre podremos arreglar la naturaleza. Cuanto más estropeemos la naturaleza, más inhóspita resultará para el propio hombre, y éste quedará todavía más despojado y despreciado. Se crea así un círculo vicioso. Tenemos que romperlo con valentía, porque la naturaleza, al fin y al cabo, nos guste o no, siempre sale ganando y aunque el hombre se autodestruyera, seguirían apareciendo otras especies.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas personas de buena voluntad creen que el hombre terminará venciendo los problemas que hoy tenemos planteados. Si ahora vemos que la industrialización, con sus excesos, pone en peligro nuestra existencia, cuando el hombre llegue a raíz del precipicio reaccionará a tiempo. Pero eso sólo lo lograremos si empezamos mejorando nosotros mismos, si se reconstruye nuestra propia ecología interior. Esta metanoia, es la que permitirá recomponer la ecología de la naturaleza a nuestro alrededor. No podemos olvidar que todos y todo está interconectado, que los seres humanos somos un animal más dentro de este paraíso tan maravilloso que es la tierra. Dominar la tierra no significa creernos superiores y actuar con soberbia y poder, sino tratarla con ternura, cuidarla con esfuerzo y dedicación, con agradecimiento, porque sin esta casa, nuestra existencia no sería posible.</p>
<p><em>Jordi CUSSÓ PORREDÓN</em><br />
<em>Junio de 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/06/ecologia-el-cuido-con-ternura-de-nuestra-casa-comun/">Ecología: El cuido con ternura de nuestra casa común</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Quieres la guerra?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Feb 2022 06:00:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[covid-19]]></category>
		<category><![CDATA[ejercito]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[¿Quieres la guerra?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Y ahora, ¿qué queremos?</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/02/quieres-la-guerra/">¿Quieres la guerra?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 80px;">¿Y si, encima de lo que ha pasado y ocurre con el Covid-19, viniera una guerra?</p>
<p style="padding-left: 80px;">¡Cuánto ruido de sables!</p>
<p style="text-align: justify;">De manera cierta, no sabemos con exactitud si este terrible virus surgió de un error en el laboratorio, se ha producido por evolución de otro, o se creó para que propiciara una pandemia que ha ocasionado miles de muertos en todo el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si hubiera una guerra, al igual que actualmente hay más de cincuenta conflagraciones en todo el mundo, no estaría propiciada por virus alguno, sino por la críptica perfidia humana.</p>
<figure id="attachment_7693" aria-describedby="caption-attachment-7693" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7693 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-600x398.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-1536x1020.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/EDITORIAL-soldado.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7693" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12pt;">«Armarse» para alcanzar los objetivos. </span><br /><span style="font-size: 12pt;">Se sabe qué armas se necesitan para la guerra, </span><br /><span style="font-size: 12pt;">pero mas difícil es saber qué equipo se necesita para vivir pacíficamente.</span><br />Imagen de tprzem en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De hecho, sabemos que la gran mayoría de estados tienen ejércitos. Dicen que son para defender la nación. Se cree, de ordinario, que son para protegerse de potenciales enemigos que, con frecuencia, son los pueblos circundantes. Tal vez, tener un ejército puede servir para mantener «a distancia» los pueblos vecinos; o sirve como una guerra preventiva. O podría ser que se esconda cierto afán de expansión dominadora.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajo todo esto se oculta algo más profundo y pragmático. Es decir: a los gobernantes les interesa seguir mandando, usufructuar el poder y sacar beneficio de ello; aparte de la gloria que proporciona.</p>
<p style="text-align: justify;">Los caudillos necesitan ejércitos que, a pesar de que el objetivo sea luchar y defenderse del enemigo, sirven de entrada para imponerse incluso al propio pueblo.</p>
<p style="text-align: justify;">Para justificar la existencia de sus milicias, es necesario mentalizar al propio pueblo, proclamando que los “otros” les quieren mal invocando rencores pasados, o bien, por circunstancias ideológicas, de mercados o competencias. Incluso manteniendo que, por varios motivos, la población crea que efectivamente «los quieren mal».</p>
<p style="text-align: justify;">Con estas razones, las poblaciones llegan a estar convencidas de la necesidad de las tropas, sin darse cuenta de que el objetivo más primordial es tener sujeto al mismo pueblo. ¡Y son los ciudadanos quienes sostienen a los ejércitos!</p>
<p style="text-align: justify;">Si a la población sencilla, libre de mentalizaciones, se la dejara libre, preferiría vivir pacíficamente. El turismo lo demuestra: cuando los distintos pueblos se conocen, se tratan y establecen pactos familiares o amicales. Todos quieren vivir felices. Nadie quiere sufrir (la guerra da sufrimientos); nadie quiere morir ni en las trincheras ni en las casas bombardeadas.</p>
<p style="text-align: justify;">No olvidemos el «engaño» que se hace al pueblo con el «Monumento al Soldado Desconocido». Nos lo hacen pasar como si no tuviera familia, ni amigos, ni camaradas, … Cuando la realidad es que fue arrancado de su familia, de su trabajo y de su mundo. Y se le arrastró al frente a luchar contra otros hombres, iguales que él, arrebatados de sus familias, sus amigos y sus mundos….</p>
<p style="text-align: justify;">Las guerras son fruto de una autoridad absurda, cuyas ideologías se creen poseedoras de la verdad y para colmo, actúan con ánimo redentor.</p>
<p style="text-align: justify;">Los ciudadanos libres, lo vemos en las buenas convivencias, tienen tendencia a la solidaridad, a fin de ayudarse a resolver problemas cotidianos de necesidades básicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero a muchos de los que mandan les conviene entrar en guerra. La mayoría de los ejércitos hacen exhibición de poder con desfiles militares con alarde de modernas y mortíferas armas.</p>
<p style="text-align: justify;">Es como si «pactaran entrar en guerra». Así cada uno, frente a los suyos, justifica su ejército y su armamento. Después, igualmente «pactarán la paz».</p>
<p style="text-align: justify;">Parece que no les importe demasiado si pierden o ganan la guerra. Ganar o perder lo pagan los ciudadanos (heridos, muertos, hambre&#8230;), no los mandatarios.</p>
<p style="text-align: justify;">No todas las guerras pueden encuadrarse en este esquema, pero sí que es posible y debe evidenciarse este sentido que se mantiene críptico.</p>
<p style="text-align: justify;">Se podría tener en cuenta que si pasara mucho tiempo sin producirse una guerra y la gente podría descubrir la no necesidad de un ejército. «Quienes mandan» pueden ser capaces de provocar una guerra, para que vuelva a quedar patente esta necesidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Ejércitos mantenidos a expensas del pueblo, contra unos enemigos más imaginarios que reales.</p>
<p style="text-align: justify;">¿No es mejor hacer la paz?</p>
<p style="text-align: justify;">Las guerras lo destruyen todo. Ponen patas arriba muchas cosas. Una entre ellas, la muerte: resultaba que antes, la gente sólo se moría. Sin embargo, ahora en cambio, la matan.</p>
<p style="text-align: justify;">La Paz, sin ella, no es posible la alegría. Sólo dolor y lágrimas. Sudor y sangre. Tormentos, muerte y destrucción. Una nueva oleada —gigantesca— de apocalipsis. ¿A dónde irían a parar los sueños de futuro que deseamos los ciudadanos de a pie?</p>
<p><em>Febrero de 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/02/quieres-la-guerra/">¿Quieres la guerra?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El poder en las organizaciones</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/09/el-poder-en-las-organizaciones/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 04:58:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[ambición]]></category>
		<category><![CDATA[David Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[el poder en las organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Empatía]]></category>
		<category><![CDATA[humbición]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[jerarquía arrogancia]]></category>
		<category><![CDATA[organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo en equipo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=7208</guid>

					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/el-poder-en-las-organizaciones/">El poder en las organizaciones</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/09/chess-316657.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-7209 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/09/chess-316657-1024x678.jpg" alt="" width="660" height="437" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/09/chess-316657-1024x678.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/09/chess-316657-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/09/chess-316657-600x397.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/09/chess-316657-1536x1017.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/09/chess-316657-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/09/chess-316657.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a>En el ámbito de las ciencias sociales el poder es la capacidad de un individuo o grupo de individuos para influir en el comportamiento de otras personas o de las organizaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas veces vemos el poder como algo negativo, sin embargo, utilizado adecuadamente puede ser una herramienta transformadora, donde sus objetivos sirvan para ayudar a crecer personalmente a otros y empoderarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">En los años 60 del siglo pasado los psicólogos sociales John RP French y Bertram Raven establecieron cinco categorías básicas para clasificar las distintas fuentes de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, está el poder legítimo que viene dado por el lugar que alguien ocupa dentro de una organización. En segundo lugar, está el poder de referencia, que es aquella capacidad que tiene una persona para atraer y generar un sentido de pertenencia que alguien se gana debido a sus carismas o habilidades interpersonales. En tercer lugar, encontraríamos el poder experto que viene dado por las habilidades personales o por la experiencia que otorgan un alto nivel de confianza y respeto. En cuarto lugar, estaría el poder de recompensa, que se basaría en el hecho de que la motivación sólo se consigue en tanto en cuanto exista capacidad para conceder recompensas. Y por último tenemos el poder coercitivo, que se basa en el potencial para repartir amenazas y castigos que fuercen a otra persona a cambiar su conducta.</p>
<p style="text-align: justify;">Existe una tendencia a equiparar el poder con la posición que alguien tiene dentro de una escala jerárquica, asumiendo que ese poder les pertenece a aquellas personas que dirigen las organizaciones, como son los directores, los gerentes, los jefes.</p>
<p style="text-align: justify;">No nos damos cuenta de que el poder puede estar mucho más distribuido. Puede encontrarse en los rincones y en los bolsillos de una organización, algo que poco tiene que ver con el rango de las personas que participan en ella. Muchas veces ese poder soterrado o encubierto tiene mucha más fuerza que el conseguido de forma jerárquica.</p>
<p style="text-align: justify;">Tendemos a personalizar el poder y pensamos que el poder es algo que nos viene dado por ciertas características personales, las cuales nos hacen una persona poderosa. Pero en realidad, el poder siempre es relativo, depende de que los demás lo validen. Ahí es donde radica realmente el poder, no es algo que poseamos como individuos, sino que depende del reconocimiento que otros hagan de ese poder.</p>
<p style="text-align: justify;">El poder es energía para actuar, para cambiar el mundo que nos rodea y puede ser utilizado también para cambiar el comportamiento de las personas. El poder se puede usar para hacer el bien o para hacer el mal, pero siempre está en acción.</p>
<p style="text-align: justify;">Al igual que la potencia en un automóvil, esta puede manejarse para salir airoso de una situación comprometida si se utiliza correctamente, o para infligir un gran dolor o incluso la muerte, si se utiliza sin control. Del mismo modo, el poder sin control o sin un uso adecuado puede conllevar consecuencias nefastas para el entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">Un aspecto positivo del poder es que proporciona una sensación de control que facilita la asunción de riesgos y a la vez favorece la toma de decisiones. Aspectos fundamentales en la gestión de toda organización.</p>
<p style="text-align: justify;">Como aspecto negativo podríamos destacar también dos aspectos. Por un lado, nos hace demasiado confiados, nos arrastra hacia la arrogancia, haciéndonos parecer casi invencibles. Y por otro, el poder tiene el peligro de convertir a las personas en excesivamente seguras de sí mismas, especialmente si los otros individuos se encuentran por debajo en la línea jerárquica. El poder puede llegar a hacernos insensibles o desinteresados respecto a sus necesidades y deseos. Y esto es así porque podemos llegar a pensar en que no necesitamos a los que nos rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos dos problemas son muy nocivos para las personas que deben tomar decisiones, ya que provocan que los de su alrededor dejen de aportar sus criterios y propuestas. Se pierden así, todas aquellas propuestas que les pueden ayudar a definir un enfoque más acertado y realista, y por consiguiente, dichas decisiones son mucho menos acertadas e incompletas.</p>
<p style="text-align: justify;">Frente a esto, cabe utilizar dos antídotos que, aunque parezcan muy trillados, son altamente efectivos. Contra la arrogancia es necesario rescatar la humbición y contra el exceso de seguridad en uno mismo, debemos hacer uso de la empatía.</p>
<p style="text-align: justify;">La humbición es la suma de dos palabras, la humildad y la ambición. Aunque a simple vista parezcan incompatibles son complementarias. Una persona con poder ha de ser consciente de sus limitaciones en los ámbitos del conocimiento, habilidades y capacidades, pero a la vez ha de ser ambicioso en las metas que deba fijarse. Así pues, la humbición puede ser una gran fuente de inspiración.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, la empatía es fundamental cuando se trabaja en equipo. Las organizaciones hoy en día necesitan, para ser competitivas, sacar el máximo rendimiento de uno mismo y de los demás. Es por ello, que la empatía se convierte en un valor crítico a cultivar, ya que de otra forma no seríamos capaces de generar relaciones de interdependencia que aportasen valor.</p>
<p style="text-align: justify;">Así pues, incorporar la empatía y la humbición a la gestión de las organizaciones, puede ser un interesante antídoto que nos acerque a una visión del poder más constructiva, compartida y generadora de valor.</p>
<p style="text-align: justify;">Para más información sobre este tema, recomendamos el libro que han escrito conjuntamente las autoras Tiziana Casciaro, profesora de comportamiento de las organizaciones en la escuela Rotman School en Toronto junto con Julie Battilana de la Harvard Business School and Harvard Kennedy School, que se titula: <em>Power, for All: How It Really Works and Why It’s Everyone’s Business. (2021)</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>David MARTÍNEZ<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Septiembre de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/el-poder-en-las-organizaciones/">El poder en las organizaciones</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Sanar nuestras relaciones humanas</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/03/sanar-nuestras-relaciones-humanas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:57:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
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		<category><![CDATA[generosidad]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
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		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
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		<category><![CDATA[poder]]></category>
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		<category><![CDATA[respeto]]></category>
		<category><![CDATA[Sanar nuestras relaciones humanas]]></category>
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		<category><![CDATA[terapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/sanar-nuestras-relaciones-humanas/">Sanar nuestras relaciones humanas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_6311" aria-describedby="caption-attachment-6311" style="width: 411px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/sanar-relaciones.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6311 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/sanar-relaciones-331x219.jpg" alt="" width="411" height="272" /></a><figcaption id="caption-attachment-6311" class="wp-caption-text">«Todo ser humano tiene en su interior el profundo deseo <br />de dar y recibir afecto auténtico; ser valorado y acogido <br />con sinceridad por parte de otro ser humano.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Las relaciones entre las personas suelen ser la fuente más profunda de su vivencia de plenitud o desgracia. Son el baremo con el que en el fondo del corazón se mide la satisfacción interior sobre la propia vida. Nos lo confesamos o no a nosotros mismos, casi todos los demás bienes que se buscan ardientemente: dinero, belleza, ropa y objetos, incluso el poder, tienen por meta convencerse de que uno vale algo y puede conquistar la estima y la consideración de alguien. Todos deseamos sentirnos «alguien» ante alguien. Aunque en el terreno de la realidad, estos bienes a veces nos alejan precisamente de estos vínculos que anhelamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que no se nos enseña cómo establecer relaciones satisfactorias, sanas, constructivas, que llenen. Es un aspecto educativo que suele dejarse abandonado a la improvisación. Los niños no aprenden a ser amigos/as, no se les enseña a gestionar sus sentimientos básicos de afecto, rechazo, miedo, celos, envidia &#8230; Y simplemente imitan lo que ven hacer a las personas mayores cercanas o lo que les presentan las historias de ficción.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo ser humano tiene en su interior el profundo deseo de dar y recibir afecto auténtico; ser valorado y acogido con sinceridad por parte de otro ser humano. No todos aprenden que esto supone y requiere reciprocidad, es decir, acoger, valorar y apreciar también al otro. Este aprendizaje se basa en la llamada «construcción de la alteridad», que normalmente se da entre los cuatro y ocho años, y consiste en pasar del egocentrismo de la primera infancia a la conciencia de que los que tenemos alrededor, son «otros yos», son personas que sienten, necesitan y reaccionan de manera similar a uno mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la educación ha facilitado este proceso, si niños y niñas han sido respetados y han visto en su entorno unas relaciones de respeto entre los adultos, es más probable que desarrollen este sentido de comprensión y empatía hacia quienes los rodean. Pero, se debería ir más allá: enseñarles activamente cómo relacionarse, cómo gestionar los conflictos, cómo mantener el respeto de sí mismos, cómo gestionar el deseo de ser aceptados al momento crudo de la adolescencia&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo evaluar nuestras relaciones con otros</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay que decir que el aprendizaje infantil es lo que nos da la medida de lo que consideramos «normal». Por lo tanto, a veces se establecen relaciones destructivas en las que se encuentra una relativa satisfacción porque no se conoce otra modalidad. Incluso pueden llegar a ser muy estables.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero si consideramos que las personas son libres, inteligentes y capaces de amar, vemos que están llamadas a establecer relaciones que mantengan estas notas, y que las mantengan de manera recíproca.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, hay que preguntarnos: ¿Nuestras relaciones con los demás, están establecidas y mantenidas libremente? ¿Son relaciones en las que hay respeto por las ideas y modos de vida de cada uno? ¿El amor se da y se recibe de manera recíproca o es sólo unilateral?</p>
<p style="text-align: justify;">Propongo unos síntomas que deberíamos detectar desde los inicios para evitar males mayores.</p>
<p style="text-align: justify;">El primero es el <strong>dominio/sumisión</strong>: uno manda y el otro obedece. Son relaciones de mutua dependencia que pueden llegar a ser muy estables, pero que infantilizan a ambos: el dominador porque no puede prescindir de su dominado, y éste porque sin el dominador está perdido. La humillación del otro se vuelve un hábito terrible que marca estas relaciones. La terapia —o tratamiento preventivo— es la de la autonomía: ser personas capaces de mantenernos en pie y caminar por nosotros mismos, sin depender de otra persona que nos haga sentir dignos de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro es la <strong>imitación del otro</strong>: cuando uno se siente tan poca cosa, que imita al otro para darse algún valor, olvidando la propia dignidad y la importancia de ser uno mismo. La terapia o prevención consiste en «caminar en la verdad», siendo lo que se es, ni más ni menos. Ir encontrando en nuestro ser su valor propio tal como somos.</p>
<p style="text-align: justify;">La tercera sería establecer las relaciones en términos de competitividad, <strong>luchas de poder</strong> para ver quién manda. No son tan asimétricas como las primeras, pero aspiran a serlo. No conocen otro modo de relación que el vertical. ¡Cuántas parejas o amistades viven así!, en un círculo vicioso que no permite la confianza y el reposo en el otro.</p>
<p style="text-align: justify;">La <strong>mutua utilización</strong> es una relación de iguales, pero instrumental. De hecho, no existe un vínculo. Es una relación funcional donde ambos se utilizan para el propio beneficio. Tienen aún que descubrir lo que significa el encuentro auténtico, reconocer en la otra persona a un interlocutor de igual dignidad y que sea un fin en sí mismo, no un instrumento al propio servicio.</p>
<p style="text-align: justify;">Y finalmente <strong>el miedo y la desconfianza</strong>: el temor de ser agredidos o de no ser aceptados, la duda sobre la lealtad del otro, que podría considerarse un común denominador de todas las anteriores. El síntoma más evidente que la relación no va por buen camino.</p>
<p style="text-align: justify;">Autonomía, autenticidad, humildad, generosidad y amor, serían los ingredientes de unas relaciones humanas que realmente nos hagan sentir dignos, llenos y felices. Con respeto de uno mismo y del otro; con el valor de ser uno mismo, en un mutuo servicio y estima, en un encuentro sincero, y confiando en la libertad del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo un maravilloso desafío.</p>
<table width="0">
<tbody>
<tr>
<td width="189">RELACIONES ENFERMAS</td>
<td width="95">TIPOS</td>
<td width="123">TERAPIA</td>
<td width="198">RELACIONES SANAS</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Dominio/sumisión</td>
<td width="95">Estable</td>
<td width="123">Autonomía</td>
<td width="198">Respeto de sí mismo y del otro</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Imitación del otro</td>
<td width="95">Inestable</td>
<td width="123">Autenticidad</td>
<td width="198">Valor de ser uno mismo</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Luchas de poder</td>
<td width="95">Inestable</td>
<td width="123">Humildad</td>
<td width="198">Mutuo servicio</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Mutua utilización</td>
<td width="95">Estable</td>
<td width="123">Generosidad</td>
<td width="198">Encuentro</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Miedo y desconfianza</td>
<td width="95">Inestable</td>
<td width="123">Amor</td>
<td width="198">Confianza en</p>
<p>la libertad del otro</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><em>Leticia SOBERÓN<br />
Cofundadora Innovation Center for Collaborative Intelligence<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 95</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/sanar-nuestras-relaciones-humanas/">Sanar nuestras relaciones humanas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>El deseo de dominar</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/05/el-deseo-de-dominar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2020 04:56:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[ambición]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[dominio]]></category>
		<category><![CDATA[El deseo de dominar]]></category>
		<category><![CDATA[existir]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad existencial]]></category>
		<category><![CDATA[igualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Josep M. Forcada Casanovas]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[respeto]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Josep M. FORCADA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/05/el-deseo-de-dominar/">El deseo de dominar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Parece habitual dominar a los demás como una forma de poder, incluso se acepta como algo normal. En el deseo se produce un fenómeno que es el de creer que lo deseado ya es una realidad conquistada. Ya de pequeños se observa el afán posesivo de querer lo que tienen los otros, desde un caramelo a una bicicleta; y de mayores se consolida este propósito bajo diferentes formas, que van desde una espontaneidad inocente hasta cometer abusos, incluso criminales.</p>
<p style="text-align: justify;">Es fácil considerar que emocionalmente se pide algo que no es tuyo, pero si se elabora un proceso sofisticado se llega a creer que se tiene derecho a algo que poseen los demás. Se produce la paradoja de confundir un sueño con una realidad. En el fondo, hay un fuerte deseo de sentirse satisfecho ya sea por ambición o por envidia.</p>
<p style="text-align: justify;">El deseo espontáneo, sin el tamiz de la serena reflexión, habitualmente se convierte en una grave locura de consecuencias impensables. Prever y valorar el bien y el mal que puede producir en uno mismo y en la sociedad, requiere grandes dosis de sensatez, o mejor dicho de madurez humana. Podemos pensar en la realidad que lleva a graves consecuencias, como por ejemplo la relación afectivo-sexual, en la que a menudo se produce un deseo de poseer al otro o a la otra, que de manera rápida no posibilita una reflexión sobre el bien que ha de producir el contar con la libertad entre ellos. Muchas personas, sin ser conscientes de sus deseos impulsivos, dominan a otras hasta llegar a desvirtuar la amistad y ahogar la libertad de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Da escalofríos reconocer en algunas relaciones humanas el creerse que uno tiene derecho a los otros por costumbres tradicionales, por ideologías filosóficas o creencias religiosas y no tomar en cuenta el valor de la dignidad, propio de toda persona que tiene el derecho a existir y por la cual debe ser respetada su libertad.</p>
<figure id="attachment_5525" aria-describedby="caption-attachment-5525" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5525" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02-300x205.jpg" alt="" width="400" height="273" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02-300x205.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02-1024x699.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02-600x410.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/05/dominar02.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5525" class="wp-caption-text">«Los seres existentes somos merecedores de la confianza fraterna<br />y del más profundo respeto a la libertad de los demás y de la propia.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Cuántas veces se recurre a aspectos como el honor, el prestigio o ciertas conductas llamadas ejemplares a fin de reducir la personalidad del otro y debilitarla. Ningún ser humano puede ser dueño de nadie ni esclavo de nadie, todo lo contrario.</p>
<p style="text-align: justify;">Es fácil encajar el <em>deseo</em> en un rincón del cerebro para tildarlo de: «como se trata de un proceso emocional…» y así justificar unas acciones violentas. Este elemento emocional se puede aplicar como se ha hecho tantas veces, a lo largo de la historia, en muchos líderes capaces de planear acciones bélicas para poseer otros países, terrenos, haciendas, etc. De esta manera pueden dominar con la fuerza del poder y conseguir ser vencedores y así convencerse de que han hecho algo bueno y justo.</p>
<p style="text-align: justify;">El doctor Alfredo Rubio escribió artículos y pronunció conferencias sobre el tema de la <em>fraternidad existencial </em>que considera que las personas, por el mero hecho de existir, somos <em>hermanos en la existencia</em>. Por supuesto, hay la hermandad genética de llevar un mismo apellido, o también sentirse hermano por pertenecer a un grupo espiritual. Pero es necesario dar un paso más por encima de muchas realidades coyunturales que conlleva a tomar conciencia de que todos estamos implicados en confraternizar por el solo hecho de existir. Los seres existentes somos merecedores de la confianza fraterna y del más profundo respeto a la libertad de los demás y de la propia. Ciertamente esta fraternidad alcanza a todos los seres humanos.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces, se confunde el sentido de la fraternidad bajo argumentos que utilizan una serie de parámetros sociales que van desde las clases humanas a grupos dirigentes o a grupos de poder y, en otro orden, a asociaciones, castas o familias. La lucha de clases que se desmoronó por el hecho de ser una <u>lucha</u> y no ser un objetivo noble a alcanzar y se confundió la autoridad con el poder en que el débil está en bajas condiciones y cae en desgracia frente al fuerte. Ser verdaderos amigos es más difícil que ser luchadores, pero es más eficaz y duradero porque no hay ambición de dominar al otro.</p>
<p style="text-align: justify;">El lenguaje social de nuestro tiempo pide un replanteamiento ético del concepto de persona como ser existente, de tal manera que en el ser humano, hombre o mujer, por encima de todo hay que reconocer la <em>igualdad en dignidad</em>. Las diferencias biológicas o de razas o las que producen ciertas capacidades físicas o psíquicas o incluso las diferencias de etnias, de países… no tienen que ser obstáculo para que se pueda negar el respeto y afecto a nadie. Todos se merecen el derecho a ser existentes. Si no hay este vínculo humano en el momento de desear «algo» bueno de los demás se caerá en una absurda posesión que limitará el bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Así como la civilización ha empezado a pensar de forma profunda desde una dimensión ética en el bien de la conservación de la naturaleza, es hora ya que nuestra civilización haga lo mismo en el respeto a las personas. ¡Hay tantos tipos de violencia…! Por ejemplo, la de género que tanto acucia.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Josep M. FORCADA CASANOVAS<br />
</em><em>Médico<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Publicado originalmente en <a href="https://www.universitasalbertiana.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Universitas Albertiana</a><br />
</em><em>Mayo de 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/05/el-deseo-de-dominar/">El deseo de dominar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Anécdota de libertad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/03/anecdota-de-libertad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2019 05:58:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Anécdota de libertad]]></category>
		<category><![CDATA[creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[esclavitud]]></category>
		<category><![CDATA[iniciativa]]></category>
		<category><![CDATA[injusticia]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Mari Carmen Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[respeto]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mari Carmen SÁNCHEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/03/anecdota-de-libertad/">Anécdota de libertad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_4001" aria-describedby="caption-attachment-4001" style="width: 408px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/01/creatividad2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4001" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/01/creatividad2-300x200.jpg" alt="" width="408" height="328" /></a><figcaption id="caption-attachment-4001" class="wp-caption-text">Si quieres la paz, respeta la creatividad</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo con viveza, y de ello hace ya más de treinta años, la respuesta que dio la directora de una residencia universitaria a las estudiantes. Una mañana, durante el desayuno, ella había echado en falta a una de ellas y preguntó a las compañeras de piso: “¿no va a clase, hoy, fulanita? ¿Está enferma quizá?”. “No está enferma, no; nos dijo que no quería ir hoy a las clases” –le contestaron, con un cierto temor de que la directora se enojara. Pero ésta respondió con tranquilidad: “Ah, está bien”. Y añadió luego: “si la gente acepta que una alumna no asista a las clases por estar enferma, también ha de aceptar que no vaya a ellas porque no lo desea. La libertad de una persona es muy importante. Una decisión libre y responsable es tan motivo para no asistir a clases como sí padeciera una gripe. Claro está que, en este caso, ella es la responsable de las consecuencias de su decisión que, obviamente, serán diferentes que si hubiera sido a causa de enfermedad”.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos quedamos pensando. Años más tarde pienso que, ciertamente, el mundo iría mucho mejor si unos a otros nos valorásemos y respetásemos más la libertad. Cuando hacemos aquello que tenemos como obligación, todo el mundo queda como más tranquilo; lo mismo si hacemos algo porque “es coherente”, “es lo lógico”, incluso si es la costumbre o es lo que hacen todos o la mayoría. En cambio, cuando uno realiza una acción porque él lo decide, bajo la sola y propia responsabilidad, hay un leve estremecimiento de temblor entre quienes le rodean. Generalmente, tenemos un cierto miedo a lo nuevo, diferente, desconocido, el cual aflora también ante la iniciativa y la creatividad de los otros; y quizás ante la propia. Si algo ocurre “porque tenía que ocurrir”, “era lo normal” o “no podía hacerse otra cosa”, sus posibles consecuencias malas se soportan con estoicismo. Si, por el contrario algunas malas consecuencias lo son de una decisión libérrima, fruto de la creatividad, nos cuesta mucho más esfuerzo el sobrellevarlas.</p>
<p style="text-align: justify;">“Si quieres la paz, respeta la libertad de los otros”, fue el eslogan de una jornada por la paz. De hecho, la libertad en la mayoría de nosotros está esclava. Parecería que de la esencia de la libertad es estar libre y que no podría no estarlo. ¿Puede estar esclava la propia libertad? Sí, esclava del imperio de la razón que le dicta constantemente qué puede hacer y qué no puede hacer, sin dejarle tregua. Y también del sutil imperio de los torvos deseos, los miedos, el ansia de poder y otros movimientos del querer que, con justificaciones que le suministra la razón, ahoga la propia libertad. Ésta, de suyo, es decir, cuando está liberada, tiende a la belleza que, con gran facilidad, está abierta a ser verdadera y buena. ¡Y cuántas veces actuamos de modo no bello!: las guerras, la corrupción, las inútiles martirizaciones en la convivencia, la insolidaridad, la opresión, la falta de veracidad (¡oh, los tremendos problemas judiciales que estremecen hoy día a tantos países!) … Si quieres la paz, respeta la creatividad, pues ahogarla, reprimirla es también una forma de matar, de rechazar la vida.</p>
<p><em>Mari Carmen SÁNCHEZ</em><br />
<em>Licenciada en Derecho Canónico</em><br />
<em>Publicado en RE 41</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/03/anecdota-de-libertad/">Anécdota de libertad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Queremos vivir sin amos</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/03/queremos-vivir-sin-amos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2019 05:56:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Pauline Lodder]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[potestad]]></category>
		<category><![CDATA[Queremos vivir sin amos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=4096</guid>

					<description><![CDATA[<p>Pauline LODDER</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/03/queremos-vivir-sin-amos/">Queremos vivir sin amos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cada vez hay más organismos que analizan el grado de libertad que hay en los diferentes países del mundo: libertades civiles, libertades políticas, libertad de prensa, libertad de expresión, libertad económica, etc.<a href="#_ftn0" name="_ftnref0"><sup>[1]</sup></a> Y todos constatan lo mismo: hay muchísimas personas que sufren de falta de libertad. Una causa importante son los abusos de poder. Y por desgracia parece que no vamos mejorando sino más bien retrocediendo.</p>
<figure id="attachment_4098" aria-describedby="caption-attachment-4098" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4098 size-full" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/03/vivir-sin-amos.jpeg" alt="" width="640" height="320" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/03/vivir-sin-amos.jpeg 640w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/03/vivir-sin-amos-300x150.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/03/vivir-sin-amos-600x300.jpeg 600w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-4098" class="wp-caption-text">Donde se da y se respeta la libertad no hay potestad de unos sobre otros.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Alfredo Rubio afirma, en su libro <em>22 Historias Clínicas de Realismo</em> Existencial<a href="#_ftn0" name="_ftnref0"><sup>[2]</sup></a>, un principio fundamental del ser humano:  <em>nadie tiene, de sí, potestad sobre nadie</em>. Admiten que los padres pueden en un primer tiempo ser administradores de la potestad de los hijos, hasta que estos llegan a la madurez. O que se puede delegar potestad a alguien para un servicio, por ejemplo, abrir las puertas del metro…  Pero nada más.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo hacer frente a los abusos de poder de personas y de instituciones? Una solución es el desempoderamiento<a href="#_ftn0" name="_ftnref0"><sup>[3]</sup></a>. En una página web sobre este tema leí el siguiente párrafo muy iluminador:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>El problema no es quién tiene el Poder, sino el Poder mismo. El problema no es que el Poder lo ejerza un tirano, una minoría oligárquica, unos señoritos, una casta de políticos, unas multinacionales, la industria armamentística o los bancos. El problema no es que el Poder lo ejerzan los hombres sobre las mujeres, los adultos sobre los niños, los letrados sobre los iletrados, los médicos sobre los enfermos… Porque si el Poder se desplaza del poderoso hacia el oprimido lo único que cambia es que quien antes era el oprimido pasa a ser el poderoso y quien antes era el poderoso pasa a ser el oprimido»</em><a href="#_ftn0" name="_ftnref40"><sup>[4]</sup></a></p>
<p style="text-align: justify;">Para vivir sin amos tenemos que desempoderarnos. Donde se da y se respeta la libertad no hay potestad de unos sobre otros.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Pauline LODDER</em><br />
<em>Pineda de Mar (España)</em><br />
<em>Marzo de 2019</em><a href="#_ftnref0" name="_ftn0"><br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</a></p>
<p>Notas</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Por ejemplo: <a href="https://rsf.org/es/clasificacion" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://rsf.org/es/clasificacion</a>,<br />
<a href="https://www.elcato.org/nuevo-indice-de-libertad-humana-cae-la-libertad-global" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://www.elcato.org/nuevo-indice-de-libertad-humana-cae-la-libertad-global</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Informe_Freedom_in_the_World" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://es.wikipedia.org/wiki/Informe_Freedom_in_the_World</a></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Alfredo Rubio, 22 Historias clínicas de Realismo Existencial, EDIMURTRA, Barcelona, 1981, capítulo 18</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> El desempoderamiento no es más que hacer una dejación de poder (hacia l@s de abajo y en armonía con el entorno social y natural) que propicie una construcción colectiva. Esta dejación de poder puede ser en cualquier esfera de la vida (en las relaciones familiares, de amistad, de trabajo, de solidaridad&#8230;.), puede ser individual (yo como padre/madre/hij@&#8230;, yo como amig@, yo como jef@, o como docente, o como medic@, o como funcionari@, yo como activista&#8230;), puede ser colectiva, según página 8 de: <a href="https://ilusionismosocial.org/pluginfile.php/1168/mod_resource/content/2/El%20Desempoderamiento_Jabegabetzea_AutonomyAutog_5.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://ilusionismosocial.org/pluginfile.php/1168/mod_resource/content/2/El%20Desempoderamiento_Jabegabetzea_AutonomyAutog_5.pdf</a></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> <a href="http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/37707" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/37707</a></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/03/queremos-vivir-sin-amos/">Queremos vivir sin amos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Propiedad: de la posesión al cuido</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/02/propiedad-de-la-posesion-al-cuido/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Feb 2018 06:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[compartir]]></category>
		<category><![CDATA[cuidar]]></category>
		<category><![CDATA[generosidad]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[propiedad privada]]></category>
		<category><![CDATA[Propiedad: de la posesión al cuido]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones tóxicas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La propiedad sería la capacidad de des-centrarse de uno para ocuparse del otro/lo otro y atenderlo lo mejor posible para que pueda ser lo que, de hecho, es, y del mejor modo posible.</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/02/propiedad-de-la-posesion-al-cuido/">Propiedad: de la posesión al cuido</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3045" aria-describedby="caption-attachment-3045" style="width: 306px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/Andadura_432.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-3045" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/Andadura_432-225x300.jpg" alt="" width="306" height="408" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/Andadura_432-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/Andadura_432.jpg 384w" sizes="auto, (max-width: 306px) 100vw, 306px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3045" class="wp-caption-text">Fotografía: Joan Grané</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Si jugamos con la etimología del término propiedad, parece que podamos desglosarlo en «pro-piedad», es decir, tener piedad en pro, en favor de alguien o algo. La piedad, además de una virtud de tradición cristiana, es recogida en el diccionario como una expresión de amor entrañable y de compasión motivados por el amor a otro ser. Parece plausible, pues, que distingamos entre la propiedad y la posesión. La primera tendría, con respecto a la segunda, unos matices de cercanía digamos que «afectiva» de los que carece la posesión.</p>
<p style="text-align: justify;">Así nos encontramos, sorprendentemente, con que al hablar de propiedad, el centro se desplaza desde nosotros hacia el otro. Lo importante de la propiedad es aquello hacia lo que nos referimos: quién es, cómo está, qué precisa, de qué adolece&#8230; El propietario es aquel capaz de sentir piedad, amor entrañable, compasión, hacia aquello de lo que se siente propietario. La propiedad sería la capacidad de des-centrarse de uno para ocuparse del otro/lo otro y atenderlo, cuidarlo, lo mejor posible para que pueda ser lo que, de hecho, es, y del mejor modo posible. Con ello estamos rompiendo con la concepción generalizada de que cuando algo es de nuestra propiedad podemos hacer con ello lo que nos venga en gana, sin que nadie tenga derecho a inmiscuirse. No; un verdadero propietario no es quien tiene un uso exclusivo sobre algo, sino quien se encarga de que eso esté en perfectas condiciones para que realmente pueda cumplir su cometido.</p>
<p style="text-align: justify;">De repente, acabamos de relativizar el concepto de «mío» o «tuyo». Más allá de lo estrictamente individual y más acá de un difuminado colectivismo, reluce el valor de lo «nuestro». La propiedad sobre algo, en el sentido de que es una posesión, no es un valor absoluto que pase por encima de cualquier otro criterio. El objetivo más importante es que cada cosa sirva para aquello para lo que está hecho o pensado; y es algo secundario el quién disfrute de ese servicio: importante pero secundario. Las cosas están al servicio de todos, y cada uno somos responsables de algunas de ellas para que todos podamos acceder a lo necesario. La propiedad privada tiene sentido concebida al servicio de quien lo necesita y velando que no se sostenga sobre una base de menesterosidad de otros seres.</p>
<p style="text-align: justify;">A la hora de hablar de las personas, la cuestión es más rotunda todavía. Si entendemos la propiedad como posesión, ninguna persona es propiedad de otra. A menudo se considera el vínculo sanguíneo como si este otorgara ciertos derechos sobre la otra persona; o bien la relación de pareja entendida como una pseudoposesión. En ambos casos subyace un anhelo de poder sobre otra persona que no es, en absoluto, deseable. Como dice el cantautor, «yo no soy de nadie». Ser de nadie no es un modo de eludir cualquier relación, sino de rechazar cualquiera que sea posesiva. Porque no soy de nadie en concreto, puedo relacionarme con todos. Por supuesto que estableceré niveles distintos de intimidad con cada uno; pero por muy íntimo que sea de alguien, ni soy suyo ni es mío; no tengo derechos sobre él. Es el miedo a perder al otro lo que desarrolla la posesividad; pero este mismo miedo esteriliza una verdadera relación humana para «cosificarla». Parafraseando: «nadie es de nadie».</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque la expresión más evidente de la posesión de las personas es la esclavitud, existen muchas otras formas más o menos sutiles de intentar poseer a alguien. Por ejemplo, hacer que las personas dispongan de escasos recursos materiales o económicos, de modo que esa persona no sea libre para hacer o deshacer, ir o venir, quedarse junto a alguien o dejarle&#8230; Otra forma es el control de la información: intentar saber todo de ellas: qué hacen, en qué momento o con quién. Y también ocultarles datos a los que tienen derecho porque les afectan y que pueden incidir en su opinión, sus deseos o conducta.</p>
<p style="text-align: justify;">En cambio, sí es apropiado considerar que en las relaciones que tenemos unos con otros podemos descentrarnos para pensar en el otro, en lo que precisa, en cómo puede desarrollar su ser al máximo&#8230; Y todo ello sin que medie ningúna ambición oculta por nuestra parte. Cuidamos del otro para que sea él, no para que sea nuestro.</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/02/propiedad-de-la-posesion-al-cuido/">Propiedad: de la posesión al cuido</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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