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	<title>respeto | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>respeto | Revista RE Castellano</title>
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		<title>La dama de humor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Sep 2025 04:57:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Elisabet JUANOLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/09/la-dama-de-humor/">La dama de humor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La dama de humor es una compañera incondicional que todos tenemos, pero no siempre nos permitimos aprovechar, a pesar de que nos ayuda a vivir mejor y a ser mejores personas, que parece fácil, pero no lo es, de hecho, es una llave de entrada para aprender de ella, tal como con la felicidad, el gozo, la sencillez y otras cualidades propias de la interioridad.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-align: justify;">Los mejores momentos de la vida los he pasado con ella, siempre sonriente, con distensión, distinción y alegría. Ella es convocante, facilita las relaciones y ayuda a decir y escuchar de buena gana casi cualquier cosa. Aporta paciencia, allana los caminos y acerca a las personas.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Su presencia es agradecida y ligera. Cuando voy con ella, me da confianza, no hay que hacer nada especial para esponjar el rostro e incluso sonreír y sólo con eso el corazón se alegra, se amorosa y todo se consigue ver más sencillo y familiar.</p>
<p style="text-align: justify;">Es elegante, la dama de humor no hace «leña con el árbol que ha caído», no hace ironía, ni burla, no se ríe a costa de otro, no despedaza o ridiculiza, ni a los demás, ni a mí. Más bien me hace ver la parte gozosa, divertida, tierna y simple de la vida. No es compatible con la estridencia, destensa las situaciones y las hace amables. Es decir, estimables, agradables.</p>
<figure id="attachment_25313" aria-describedby="caption-attachment-25313" style="width: 400px" class="wp-caption aligncenter"><a style="text-align: justify;" class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/dama-del-humor.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-25313" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/dama-del-humor-300x224.jpg" alt="" width="400" height="299" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/dama-del-humor-300x224.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/dama-del-humor-1024x766.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/dama-del-humor-1536x1149.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/dama-del-humor-2048x1533.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/dama-del-humor-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/dama-del-humor-1320x988.jpg 1320w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-25313" class="wp-caption-text">«Cuando tenemos la dama de humor integrada en todos los ámbitos de la vida,<br />crecemos de manera exponencial, su aportación es significativa en todos los ámbitos,<br />todo nos sale mejor y más fácil, ¡ incluso es terapéutica !,<br />su presencia facilita el sueño, la buena digestión y la salud.<br />¡Hagamos el esfuerzo para tenerla siempre cerca!» Imagen de Lee Travathan en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La dama de humor alegra la vida, <span style="text-align: justify;">a veces seca e incluso reseca, riega la tierra y la deja esponjosa, no encharcada, olorosa, permite que las plantas estén frescas. Allí donde las puertas chirrían o los cajones se encallan, pone aceite, lubrica y suaviza. La dama de humor hace que aparezca verdor y color, flores donde no las había, y que lo que era fibroso y quebradizo se vuelva flexible, resistente, gracioso, comprensible. La dama de humor es el mejor sacacorchos cuando cuesta que salga el buen vino de una botella.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Justo es decir, es una dama, y como tal, sabe estar, no se impone. Sabe estar en silencio, pero presente con su toque de gracia. Marcha de donde no la quieren, y delata a los que la usan para lucirse haciendo pantomima, porque es suave y respetuosa, no ofensiva. Se aleja de la maldad y la ironía, la dama de humor da el tono para que todo el mundo esté cómodo, a veces nos hace reír, pero no es necesario.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre disponible, entiende que no sabemos pasear con ella lo suficiente y nos ofrece el mejor camino para volver a intentarlo. A menudo la hemos alejado del trabajo, de las reuniones y espacios formales, como si ser amigos de ella nos hiciera débiles y poco serios, pero ella, con mucha sabiduría y altura de miras, busca buenos espacios para mostrar lo mejor de las personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre estamos a tiempo de invitarla a estar con nosotros, a solas o en compañía y cuando llega, su perfume la delata de lejos, todos la conocemos, es universal, inclusiva y pacífica.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando tenemos la dama de humor integrada en todos los ámbitos de la vida, crecemos de manera exponencial, su aportación es significativa en todos los ámbitos, todo nos sale mejor y más fácil, ¡incluso es terapéutica!, su presencia facilita el sueño, la buena digestión y la salud. ¡Hagamos el esfuerzo para tenerla siempre cerca!</p>
<p><em>Elisabet JUANOLA SORIA<br />
</em><em>Periodista<br />
</em><em>Chile<br />
</em><em>Publicado originalmente en la Revista RE num. 120, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/09/la-dama-de-humor/">La dama de humor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 05:57:08 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/">Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_22348" aria-describedby="caption-attachment-22348" style="width: 267px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-22348" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-200x300.jpg" alt="" width="267" height="400" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-683x1024.jpg 683w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-1024x1536.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920.jpg 1280w" sizes="(max-width: 267px) 100vw, 267px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22348" class="wp-caption-text">«Educar para que los nuevos miembros de la<br />sociedad sepan apropiarse de lo que ya es<br />patrimonio de la humanidad, en bien<br />de todos y solidariamente.»<br />Imagen de This_is_Engineering en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El siglo XXI está marcando el inicio de una era que ya no se puede llamar posmoderna. Es una cultura digital, posibilitada por la enorme capacidad de procesamiento de los microchips, la convergencia de todo tipo de contenidos en soportes digitales, la multiplicación exponencial de los datos recogidos, la distribución en una red global de interconexiones. La aceleración es vertiginosa. Y este proceso no es domesticable; los focos de innovación son innumerables, y nadie los puede controlar o disciplinar, ya que son como un rebaño de búfalos desbocados.</p>
<p style="text-align: justify;">La época anterior —llamada por muchos como la de la Guerra Fría— que va del año 1945 al 2000, ha sido una de las más esplendorosas en cuanto a ausencia de guerras totales en Europa, equilibrios políticos y más crecimiento estable de las clases medias y de la investigación científica y tecnológica. También han crecido las clases medias en los llamados &#8216;países emergentes&#8217;, aunque sigan existiendo terribles desigualdades en la distribución de la riqueza.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta larga bonanza ha comportado mucho desarrollo a la humanidad, pero también nuevos problemas y desafíos, fruto de nuestra manera de estar en el mundo, ofreciendo nuevas miradas y perspectivas que permiten analizar las cosmovisiones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué son las tecnologías disruptivas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una tecnología disruptiva es cualquier innovación que cambie drásticamente la manera en que se comportan los ciudadanos, las organizaciones, empresas e industrias. Y en el caso de las más radicales, también cambian las relaciones interpersonales, los trabajos, los rituales de la vida social. No es un cambio incremental, sino cualitativo; quedan obsoletos muchos procedimientos, rutinas y enfoques de la fase anterior.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se desarrollan por primera vez, las tecnologías disruptivas a menudo crean un nuevo mercado y establecen su propia red de valores. Sus creadores no siempre son conscientes de estos valores vehiculados a través de las tecnologías.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas de las tecnologías disruptivas que estamos presenciando son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La Inteligencia Artificial Generativa (ChatGPT<sub>4</sub>), que realiza algunas de las tareas consideradas hasta ahora &#8216;exclusivamente humanas&#8217;, como producir textos, imágenes y vídeos siguiendo instrucciones, responder coherentemente a instrucciones y preguntas, sintetizar contenidos, modificar las respuestas según el acierto de las anteriores&#8230;</li>
<li>La tecnología <em>Blockchain </em>(cadena de bloques) para descentralizar actividades que antes estaban centralizadas, por ejemplo, en los Bancos. Esto eliminará la mediación de instituciones imprescindibles.</li>
<li>La computación cuántica, que permitirá el procesamiento exponencial de datos.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22352" aria-describedby="caption-attachment-22352" style="width: 425px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-22352" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-300x200.jpg" alt="" width="425" height="283" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 425px) 100vw, 425px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22352" class="wp-caption-text">«Toda tecnología tiene sesgos éticos: la crean seres humanos a base de<br />unos criterios de valor, usualmente utilitarios y de eficacia. También<br />a veces para el bien común. Otras veces, directamente orientados a la<br />obtención de beneficios económicos sin atender a las consecuencias<br />en las personas.» Imagen de photoAC en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En estos tres casos se reconfiguran millones de puestos de trabajo, se valoran más unas capacidades que otras, se resitúa en poco tiempo el valor de las empresas y se rediseñan los procesos productivos, de aprendizaje, se pueden generar contenidos de apariencia auténtica que sean completamente falsos, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero el corazón humano sigue siendo el mismo de hace siglos. Cada persona, cada generación, decide cómo utilizar los recursos naturales y &#8216;artificiales&#8217; respecto a sí misma y al prójimo.</p>
<p style="text-align: justify;">Toda tecnología da posibilidades. En este sentido, &#8216;poder&#8217;. Y su carencia supone límites y desventajas para quienes no la tienen. No en vano hablamos de la brecha digital, que marca drásticamente la posibilidad de participar en el diálogo social global o quedar fuera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Una ética de la tecnología?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Antes de responder esta pregunta, deseo proponer algunas afirmaciones que a mi entender no hay que olvidar:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Crear tecnología es &#8216;natural&#8217; al ser humano. Un ordenador es natural en el mundo humano. Puede sonar a paradoja, pero es resultado de una característica esencial del<em> homo sapiens </em>(<em>homo faber</em>): que transforma las cosas para crearse un entorno más confortable. Es connatural al ser humano construir instrumentos cada vez más sofisticados que le faciliten la vida. Todo lo llamado &#8216;artificial&#8217; lo es en el sentido de que no está en la naturaleza intocada por el hombre, pero no debería significar algo ajeno a quien justamente lo creó.</li>
<li>Además, las sucesivas capas de éxitos tecnológicos se vuelven &#8216;transparentes&#8217; para quienes las usan. Ahora nos parece normal leer palabras y escribirlas; tener luz eléctrica y agua en nuestras viviendas; trasladarnos en automóviles, trenes o aviones; hablar con personas que están al otro lado de la Tierra. Eso ya para nosotros es natural.</li>
<li>La ética no radica en la tecnología. Las opciones éticas son irremediablemente humanas.</li>
<li>Toda tecnología tiene sesgos éticos: la crean seres humanos a base de unos criterios de valor, usualmente utilitarios y de eficacia. También a veces para el bien común. Otras veces, directamente orientados a la obtención de beneficios económicos sin atender a las consecuencias en las personas (como los algoritmos en las redes sociales) o en los más destructivos, enfocados a la guerra.</li>
<li>Por eso los desafíos éticos no deben colocarse en los artefactos, ni siquiera en los más sofisticados como ChatGPT<sub>4</sub> o el ordenador cuántico. Todo se juega en el corazón humano. Es la persona quien diseña, quien decide, quien asume su responsabilidad o se esconde detrás de la tecnología para evitar problemas.</li>
<li>Todos vemos que, para impulsar una ética global en el campo tecnológico, la educación es clave. Educar para que los nuevos miembros de la sociedad sepan apropiarse de lo que ya es patrimonio de la humanidad, en bien de todos y solidariamente.</li>
<li>Pero ninguna educación garantiza que la persona, libremente, quiera trabajar por el bien común o aportar algo. Es una decisión libre.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22362" aria-describedby="caption-attachment-22362" style="width: 410px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22362" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-300x200.jpg" alt="" width="410" height="273" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22362" class="wp-caption-text">«Que todos los jóvenes aprendan a reconocerse<br />en la humanidad común.» Imagen de Bishnu Sarangi en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La solución, a mi entender, no radica en poner freno a la evolución tecnológica, que es completamente ingobernable por ningún poder o centro coordinador, sino entendiendo que todo se juega en el corazón humano y en la gestión de una convivencia cada vez más compleja que no admite soluciones simplistas. Siempre la persona en el centro, pero sabiendo que las personas podemos enloquecer cuando accedemos a algunas cuotas de poder. Y las tecnologías de que se dispone en este momento, pueden ser evidentemente un enorme instrumento de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ello propongo varias acciones complementarias:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Una decisión social (organizaciones mundiales, gobiernos, empresas) para garantizar universalmente el acceso a las tecnologías que signifiquen avances en la convivencia humana.</li>
<li>Legislaciones actualizadas y mucho más ágiles para evolucionar, evitando el predominio de los poderosos. Legislaciones a escalas locales, regionales y, sobre todo, globales.</li>
<li>Favorecer a todos los niveles el ejercicio del silencio, el aquietamiento, la reflexión. Este es el punto de partida, aunque no lo garantice, de un crecimiento auténtico de la solidaridad y de la empatía.</li>
<li>Impulsar procesos educativos formales e informales —escuelas, mensajes en los medios de comunicación, cine, series de televisión y redes sociales—, en los que se difunda el valor central de las personas, el respeto y el servicio al bien común.</li>
<li>Desmontar los mitos de que la felicidad está en el éxito, en dejar atrás a los demás, la competitividad, etc.</li>
<li>Dotar a las nuevas generaciones de los saberes necesarios y el pensamiento crítico para que sean señoras y no esclavas de la tecnología.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22346" aria-describedby="caption-attachment-22346" style="width: 330px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22346" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-300x232.png" alt="" width="330" height="255" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-300x232.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-1024x792.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada.png 1279w" sizes="auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22346" class="wp-caption-text">«Cada persona, cada generación, decide cómo utilizar los<br />recursos naturales y &#8216;artificiales&#8217; respecto a sí misma<br />y al prójimo.» Imagen de Vilkasss en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, el filósofo Edgar Morin ya proponía en el año 2000 <em>Los siete saberes necesarios para la educación del futuro</em>. Visto que la humanidad dejó de ser una noción abstracta para convertirse en algo concreto y cercano, con interacciones y compromisos a escala terrestre, Morin plantea siete líneas de saber, también necesarias en este contexto de las cosmovisiones.</p>
<ol>
<li style="text-align: justify;">Una educación que cure la ceguera del conocimiento, ya que todo conocimiento comporta el riesgo del error y de la ilusión.</li>
<li style="text-align: justify;">Una educación que garantice el conocimiento pertinente: enseñar a discernir, atendiendo lo general y lo particular.</li>
<li style="text-align: justify;">Que todos los jóvenes aprendan a reconocerse en la humanidad común.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la perspectiva planetaria, con la Tierra como primera patria.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar a navegar en el mar de la incertidumbre con pocos núcleos de certeza.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la comprensión interpersonal y grupal sin egoísmo, etnocentrismo, ni sociocentrismo.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la democracia implica consensos y aceptación de diversidades y antagonismos.</li>
</ol>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 119, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/">Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Confianza de igual a igual</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/09/confianza-de-igual-a-igual/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 17:00:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Josep SABATER</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_17212" aria-describedby="caption-attachment-17212" style="width: 380px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17212" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-300x197.jpg" alt="" width="380" height="250" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-300x197.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-1024x673.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17212" class="wp-caption-text">«Afortunado quien tiene un amigo<br />en quien puede confiar, pase lo que pase.»<br />Imagen de Trung Nguyễn en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Vaya de antemano este inciso, sea a modo de aclaración y justificación: no es mi propósito ni deseo de tratar cuestiones de confianza en el mundo laboral, empresarial, comercial, mercantil y, en fin, en todas las interrelaciones contractuales, pactos políticos, sociales, sindicales y otros, incluidas las conyugales. Mi tratamiento sobre el tema es estrictamente personal; eso sí, en su sentido más &#8216;universal&#8217;. Me cuesta imaginar un trato interpersonal que no parta o presuponga la confianza mutua. Implícita o explícitamente, esta está, o debería estar, presente en cualquier intercambio entre individuos que se tienen a sí mismos aptos para la comunicación en el medio socio-humano que ocurre y con la necesidad de entender y hacerse entender. Y es justamente la confianza la condición necesaria para que esto suceda. El soporte basal para construir y desarrollar cualquier encuentro entre semejantes —o co-semejantes—, los cuales, sin embargo, dejan de ser tales tan pronto como no se perciben y valoran en términos de igual a igual, con sus diferentes singularidades y únicas características individuales.</p>
<p style="text-align: justify;">A mi juicio, sin embargo, con la confianza sola no es posible abrirse plena y honestamente al otro. Pues la alteridad, propiamente concebida, exige también el respeto, es decir, la justa consideración hacia el otro. Confianza y respeto, pues, constituyen la columna vertebral de toda relación co-responsable, su condición necesaria y suficiente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Confispecto</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Con el vocablo —o neologismo— <em>confispecto</em> propongo designar la conjunción de las dos cualidades éticas, ya referidas anteriormente, indispensables para una comunicación genuinamente personal y libre. Es decir: que se sostenga en la confianza y el respeto en una balanza donde la una no pese más que la otra, en ningún sentido. Que sería el caso tan frecuente y a menudo inadvertido en que la confianza se convierte en excesiva y degenera en abuso. Y por el otro lado, cuando el respeto bordea el temor o desemboca en él.</p>
<p style="text-align: justify;">Poner la confianza en alguien, sin embargo, no equivale a tener barra libre para pedirle lo que te venga de gusto y cuando crees conveniente, ni exigirle que te complazca y responda gratamente a tus solicitudes, caprichos y antojos, y hasta impertinentes molestias.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, respetar al otro no implica no estorbarlo o importunarlo nunca por nada ni en ninguna circunstancia, ni pedirle permiso cada vez que se relaciona, o guardarle una distancia improcedente y exagerada para que el contacto no se extienda a sus manos ni en ningún caso se haga físico con apretones de manos, abrazos y besos.</p>
<p style="text-align: justify;">Que en toda interrelación debe haber normas mínimas de cortesía no supone que se tenga que abordar con pies de plomo y con un tacto escrupuloso y timorato. Y no hace falta decir que el miedo está reñido con la confianza y no debería confundirse ni asimilarse nunca con el respeto.</p>
<p style="text-align: justify;">Hacerse respetar, en este contexto, no es algo que se pueda imponer a nadie, ni tampoco un &#8216;derecho&#8217; que se debe ganar, por mucho que se acepte comúnmente la expresión &#8216;ganarse el respeto&#8217; del otro. Y eso mismo vale para la confianza, subyacente en la voluntad primordial de comunicación. Intuitivamente se tiende a sopesar, al alza o a la baja, el grado de confianza que puede permitirse ofrecer y de concederse a sí mismo, y sentir si merece o no la pena hacer &#8216;partícipe&#8217; al otro, es decir, dejarse conocer sin más reservas que la necesaria prudencia (virtud hoy bastante devaluada, si no ignorada) que &#8216;aconseja&#8217; no abrirse a nadie de repente y todo de golpe, en un primer encuentro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Se puede confiar en todo el mundo, pero&#8230;</strong></p>
<figure id="attachment_17219" aria-describedby="caption-attachment-17219" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17219" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-300x199.jpg" alt="" width="360" height="239" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-1024x679.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17219" class="wp-caption-text">«No son pocos los casos en los que de buena fe<br />se pone la confianza en la persona o personas equivocadas.»<br />Imagen de Mar en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Se puede confiar en principio en todo el mundo, pero a la hora de la verdad no es fácil mantener viva la confianza en aquellas personas que dicen una cosa y hacen otra, que los hechos desmienten sus palabras y éstas no apoyan en un mínimo sentido del compromiso y conciencia coherentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, ya no es tanto incumplir la palabra dada o una promesa hecha como la incapacidad e indisposición de comprometerse, es decir, de darle un digno valor moral. Y esto lleva inevitablemente al descrédito de la palabra y de la persona que la dice, con la desconflencia que resulta. Poco o mucho, a un individuo así no se le puede tomar en serio y el respeto que se le deba, en tanto que ser humano, desgraciadamente no irá acompañado de la confianza, ya que ésta se habrá &#8216;perdido&#8217; en el camino de una relación que ya no promete.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Vivir en la superficie de la realidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No creo que sea fruto de una apreciación desacertada afirmar que seguimos el hilo de un tiempo en el que las palabras dichas (y también escritas en no pocos medios) de tan repetidas e intercambiables ya no sabemos qué signifiquen y en muchos casos confundimos conceptos, mezclamos términos, mistificamos ideas, replicamos pensamientos y reproducimos expresiones que nos hacemos nuestras sin sentirlas propias. Y al revés.</p>
<p style="text-align: justify;">Más que inmersos en una crisis general de valores —¿quién lo negará? — vivimos en la superficie de la realidad digitalizada por la que vamos transitando creyendo que no hay nada más, ni por encima ni por debajo, ni elevaciones metafísicas, ni profundidades ontológicas, ni válida simbología de lo trascendente, tal vez nos moviéramos en una existencia totalmente plana y tan virtual como desvirtuada.</p>
<p style="text-align: justify;">Liquidada la sociedad líquida, evaporada la sociedad gaseosa, nos encontramos en una encrucijada humana en la que este atributo esencial de nuestra condición no parece poder sostenerse sin la muleta de uno u otro prefijo <em>-trans, post, meta, neo, para, supra&#8230;</em> Y de esta manera, lamentablemente, la confianza de un día se convierte en difidencia al día siguiente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Confianza y amistad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Afortunado quien tiene un amigo en quien puede confiar, pase lo que pase. Al fin y al cabo, ¿qué es la amistad sino el ámbito de expresión libre de afectos, pensamientos, sentimientos, confidencias y, en definitiva, la manera de ser más auténtica y abierta de cada uno sin otro interés que el del bienestar mutuo? Podríamos decir que la única relación —no consanguínea— donde la confianza prevalece por encima de cualquier otro valor se da en la amistad. Y este rasgo sustancial y distintivo es el que la hace precisamente más deseada y a la vez más difícil de alcanzar.</p>
<figure id="attachment_17223" aria-describedby="caption-attachment-17223" style="width: 430px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17223" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280-200x300.jpg" alt="" width="430" height="645" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280-682x1024.jpg 682w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280.jpg 853w" sizes="auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17223" class="wp-caption-text">«Una comunicación genuinamente personal y libre.<br />Que se sostenga en la confianza y el respeto en una balanza<br />donde la una no pese más que la otra, en ningún sentido.»<br />Imagen de nextbike en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A menudo lo que se quiere más intensamente también es lo que más cuesta de obtener. Y a mi parecer, esto es así porque solemos equiparar la voluntad con el deseo, como si fueran sinónimos convertibles y, por tanto, significaran básicamente lo mismo. Pero la confianza que se pueda tener en el otro no durará mucho ni irá demasiado lejos si no pasa de ser un mero desiderátum.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es en el marco de un vínculo amistoso donde tal vez se hace más patente la voluntad de dar lo mejor de uno mismo (sin miedo a que a uno también le salga lo peor) con palabras, actos, silencios, gestos, actitudes inspiradas en la confianza y veladas por el respeto. Nunca empujados por el simple deseo frívolo de agradar, caer bien, la ilusión pasajera de vivir una aventura emocional, intelectual o sexual con alguien o la necesidad cuando no urgencia de llenar un vacío relacional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Poner la confianza en la persona equivocada</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No son pocos los casos en los que de buena fe se pone la confianza en la persona o personas equivocadas que de entrada se muestran amigables, pero de las que se acaba saliendo escamado, decepcionado, desengañado y hasta traicionado. Individuos que no habían tenido nunca la intención de hacer recíproca la confianza puesta en ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">No diré que el mundo va lleno, de esos sujetos y que sólo haya una posible conclusión rotundamente negativa respecto a esta penosa situación: no se puede confiar en nadie. Si fuera así, en pura lógica, todo el mundo sería difidente. Y toda relación intersubjetiva se convertiría en un intercambio de sospechas, recelos y evasivas nutridas por prejuicios y temores infundados, arraigados en una idea no ya pesimista del ser humano, sino de su intrínseca maldad. Y por desgracia, triunfaría el dicho: &#8216;mal piensa y no errarás&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">Es evidente que una sociedad compuesta de individuos fundamentalmente malévolos se desintegraría a sí misma más pronto que tarde, fuera cual fuera el régimen político bajo el que se rigiera (democrático, autocrático, teocrático, monárquico, tiránico, etc.). No habría lugar para ninguna utopía. Y más que distópica, sería una sociedad &#8216;cacotópica&#8217; (malo), &#8216;demonotópica&#8217; (demoníaca), o &#8216;teratotópica&#8217; (monstruosa).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Voto de confianza en la humanidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La supervivencia de la especie humana, en un mundo cuanto más va más pequeño y atravesado por viejas y nuevas crisis y conflictos de todo tipo, está más que nunca en juego. Y nuestra extinción una probabilidad lo suficientemente alta si se recurre a falsas salidas y engañosas esperanzas proporcionadas por grupos de poder biotecnológico al servicio y beneficio de una élite de gurus irresponsables que ya se ven viajando por el espacio y viviendo en otros planetas, riéndose de los pobres terráqueos mortales desde su nuevo mundo sideral.</p>
<p style="text-align: justify;">Con todos los respetos por los lectores, yo recomendaría no confiar en estos tipos tan desmesuradamente ambiciosos y arrogantes, ni en sus quiméricos proyectos y planes futuristas. Megalómanos másteres del universo que alucinan polvos estelares.</p>
<p style="text-align: justify;">Estoy seguro de que conservar una sana suspicacia en todos ellos no sería desaconsejable y dudo mucho que perjudicará a nadie que aún confié que la humanidad sabrá sobreponerse a los graves estragos producidos por las crisis presentes, afrontar el futuro con las herramientas correctas y hacer un uso justo, inteligente y equilibrado de los ingenios más tecnológicamente avanzados, sin otorgarse mérito alguno interesado ni excluyendo a los colectivos sociales más desfavorecidos.</p>
<p style="text-align: justify;">A mi criterio, los humanos no nos saldremos de los serios callejones planetarios en los que nos encontramos, a menos que hagamos un voto de confianza realista, intrépido y tenaz en nuestras capacidades de reparar los daños causados a todos los niveles sin causar otros peores.</p>
<p><em>Josep Just SABATER<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 117, edición catalana, en enero 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/confianza-de-igual-a-igual/">Confianza de igual a igual</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La paz como tarea</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/03/la-paz-como-tarea/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2024 06:00:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[La paz como tarea]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[respeto]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La paz es frágil</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="mceTemp"></div>
<p style="text-align: justify;">La convivencia pacífica es un bien frágil y delicado. Si en este momento muchos países vivimos aún en paz, debemos de tomar conciencia del inmenso regalo que eso significa, y cuánto debemos trabajar para cultivar y fortalecer lo que la hace posible.</p>
<p style="text-align: justify;">No olvidemos que hay en curso dos guerras muy visibles para el mundo occidental -Ucrania y Gaza-, y al menos 23 más, activas en países como Yemen, Magreb, Birmania, República Democrática del Congo, Sudán. Si además incluimos en esta lista los conflictos armados que se desarrollan en contra del narcotráfico y del crimen organizado, o de distintas facciones de éste en pugna por la supremacía, fácilmente podría llegarse a 60 guerras.</p>
<figure id="attachment_14819" aria-describedby="caption-attachment-14819" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/dove-of-peace-4077264_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-14819 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/dove-of-peace-4077264_1920-1024x547.jpg" alt="" width="660" height="353" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/dove-of-peace-4077264_1920-1024x547.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/dove-of-peace-4077264_1920-300x160.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/dove-of-peace-4077264_1920-1536x821.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/dove-of-peace-4077264_1920-310x165.jpg 310w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/dove-of-peace-4077264_1920-1320x705.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/dove-of-peace-4077264_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-14819" class="wp-caption-text">¡La paz no es un símbolo! La paz es una realidad que hay que trabajar para tenerla y conservarla. <br />Imagen de Geralt en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Los esfuerzos para pacificar las guerras en curso, o para paliar sus terribles consecuencias en la sociedad civil, atraen la solidaridad de miles de personas que de algún modo intentan colaborar en lo posible. Pero frenar la guerra es mucho más difícil que iniciarla.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ello es imprescindible, además, la preservación de la paz allí donde se vive. Entender el entramado social -legislativo, económico, cultural, comunicativo- que sostiene la convivencia pacífica, el esfuerzo por gestionar las naturales diferencias y conflictos en toda convivencia, impulsar una cultura de respeto a las personas y de responsabilidad en la viralización de mensajes en redes sociales.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Un elemento clave en la preservación de la paz es <strong>desarmar la historia</strong>. Quitar de las narraciones históricas los elementos simplificadores que reavivan y “presentizan” los resentimientos sobre hechos que sucedieron a veces hace siglos, y de los que ninguno de los contemporáneos es responsable.</li>
<li>Otro elemento es la consideración de <strong>todo ser humano como digno de respeto</strong>. Nadie se hizo a sí mismo. Nadie tiene mérito ni culpa por hechos anteriores. Todos nos encontramos como fruto de una historia que, de haber sido distinta, no existiríamos. Todos tenemos en común el hecho de convivir en la existencia, y ese sustrato nos hermana de un modo fundamental.</li>
<li>Y recordar que <strong>todos somos limitados</strong>. Como individuos y como grupos o comunidades, ninguno de nosotros es inmaculado; no hay nadie que pueda decir “no me he equivocado nunca”; por eso no podemos creernos las historias de buenos y malos en las que todas las tintas se cargan sobre un grupo social considerado como malvado.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">En síntesis, unas líneas en el trabajo por la paz consisten en <em>des</em>-presencializar la Historia -y quedar libres de su terrible peso indebido-, reconocernos como afortunados existentes, hermanos de todos los demás contemporáneos, y <em>des</em>-idealizar a nuestro propio grupo social, porque todos cometemos errores, al tiempo que <em>des</em>-satanizamos la imagen negativa de otros grupos sociales con intereses divergentes, tantas veces creada por intereses de parte.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese trabajo por la paz se notará en un cambio del lenguaje usado en las redes sociales, promoviendo una cultura del respeto y de la escucha de lo diferente.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Marzo de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/la-paz-como-tarea/">La paz como tarea</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Convivir respetando la dignidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2024 05:59:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[convivencia social]]></category>
		<category><![CDATA[Convivir respetando la dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[J. Corbella Duch]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[normas]]></category>
		<category><![CDATA[respeto]]></category>
		<category><![CDATA[voluntad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>J. CORBELLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/convivir-respetando-la-dignidad/">Convivir respetando la dignidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Decimos y repetimos que el hombre es social por naturaleza, que su estado natural es convivir con otros individuos, colaborar, actuar conjuntamente, hacer intercambios, y es así como, seguidamente afirmamos que el hombre convive en sociedad, y aquí podemos ver cómo, a lo largo del tiempo, se han construido diferentes teorías contractualistas para explicar la convivencia social.</p>
<figure id="attachment_13381" aria-describedby="caption-attachment-13381" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13381" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera-300x128.jpg" alt="" width="350" height="149" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera-300x128.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera-1024x437.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera-1536x655.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera-1320x563.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/vida-entera.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13381" class="wp-caption-text">«La dignidad inherente a la propia persona le otorga un valor<br />superior, inherente a su existencia que se mantiene<br />inalterado desde el nacimiento y hasta a la muerte.»<br />Fotografía: Gerd Altmann en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo, la convivencia en sociedad conlleva el establecimiento de un sistema de normas que en conjunto, contempladas globalmente, definimos como Derecho. Cada grupo social organizado, forma un sistema de Derecho, o un sistema jurídico. Lo que caracteriza un sistema jurídico es que las normas son obligatorias, y que la sociedad organizada (como sociedad secundaria a la que llamamos Estado) tiene mecanismos para imponer su cumplimiento de manera coactiva. El jurista Hans Kelsen (1881-1973), lo explica de forma muy gráfica diciendo que los sistemas de Derecho constituyen un orden coactivo del comportamiento humano.</p>
<p style="text-align: justify;">Por su parte, John Rawls (1921-2002), en la <em>Teoría de la Justicia</em>, dice que los hombres se avienen a colaborar en sociedad bajo unos principios de libertad y de igualdad que no violen la dignidad humana.</p>
<p style="text-align: justify;">Tenemos, por tanto, el hombre que se asocia con otros hombres, y que se organiza en sociedad mediante un sistema de normas que pueden imponerse coactivamente (por fuerza), para garantizar una convivencia ordenada respetando la dignidad de cada uno. Ahora debemos ir un poco más allá tanto en la definición del concepto hombre que, como sinónimo de ser humano, tiene un ámbito cultural, familiar y social, que identifica a los seres vivos que tienen forma humana, así como también en la definición de la dignidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando el hombre entra en el ámbito jurídico lo llamamos persona (concepto determinado por la evolución histórica de diversas teorías filosóficas), y distinguimos entre personas físicas (el ser humano) y personas jurídicas. La persona, como concepto jurídico, es el hombre que tiene capacidad para participar en la sociedad organizada. Es el titular de situaciones jurídicas, de derechos y obligaciones y, como tal, sujeto de derechos que, situado en el centro del sistema, actúa como persona ejerciendo la autonomía de la voluntad.</p>
<p style="text-align: justify;">Así decimos que la persona tiene capacidad (jurídica) para actuar mediante la personalidad que, como expresión de la dignidad, es el conjunto de derechos fundamentales que el sistema reconoce a la persona delimitando ámbitos de protección.</p>
<p style="text-align: justify;">Las normas civiles cuando se refieren a la persona hacen referencia a la personalidad (y dejan al lector un poco perdido porque no encuentra una respuesta que defina el concepto persona). Lo podemos ver, por ejemplo, en el Libro segundo del Código Civil de Cataluña, dedicado a la Persona y la Familia. Comienza el Título Primero bajo el rótulo de &#8216;la persona física&#8217;, y en la primera disposición, en el artículo 211.1 dice: «La personalidad es inherente a la persona física desde el nacimiento».</p>
<p style="text-align: justify;">El legislador ha hecho una mirada sobre la persona, pero no habla más, y se refiere a la personalidad con una norma que parece tener carácter axiomático que pide una respuesta que nos haga comprensivo el concepto.</p>
<p style="text-align: justify;">La doctrina jurídica nos dice que la personalidad es el contenido esencial de la persona, conformada por el conjunto de derechos fundamentales que surgen de la dignidad inherente a la persona humana. La encontramos integrada en su esencia como valor espiritual y moral, que debe mantenerse inalterada, sea cual sea la situación de la persona, en palabras de la sentencia del Tribunal Constitucional Español 120/90.</p>
<p style="text-align: justify;">La doctrina jurídica y la jurisprudencia nos hablan de la dignidad de la persona, y también la encontramos referenciada en comentarios diversos, en discursos políticos y académicos, y también en el lenguaje coloquial. Pero ¿qué entendemos por dignidad?, ¿qué concepto tenemos?</p>
<figure id="attachment_13380" aria-describedby="caption-attachment-13380" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13380" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir-300x227.jpg" alt="" width="350" height="264" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir-300x227.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir-1024x773.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivir.jpg 1234w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13380" class="wp-caption-text">«La persona, como concepto jurídico, es el hombre que tiene<br />capacidad para participar en la sociedad organizada.»<br />Fotografía: helpsg en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La dignidad es un concepto impreciso, del que todo el mundo tiene una idea intuitiva, pero sin una clara definición. El diccionario dice que hace referencia a la calidad de digno, a la calidad moral de la persona, pero estas definiciones no son satisfactorias (o no me lo parecen a mí).</p>
<p style="text-align: justify;">Si tiramos un poco atrás, veremos que la <em>dignitas</em> romana iba ligada al concepto de &#8216;valioso&#8217;, y, como tal, a algo que merece aprecio, respeto y honor y que, en la Roma antigua, se relacionaba con los méritos y la nobleza.</p>
<p style="text-align: justify;">Del contenido de la Biblia se desarrolla otro concepto de la dignidad, que deriva de la misma creación divina, y que perdura en el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">El hombre creado por Dios, a su imagen y semejanza, tiene la consideración de digno, en tanto participa de la misma divinidad, lo que le confiere un valor superior. En este sentido, la dignidad deriva de la misma obra divina, y, posteriormente, de la Redención.</p>
<div class="mceTemp"><span style="text-align: justify;">El vínculo de la dignidad con la obra divina de la creación tuvo el máximo predicamento en la Edad Media. Después el Renacimiento lleva la mirada sobre el mismo hombre y descubre las cualidades que le son propias. Así pues, ve la dignidad como una cualidad del hombre, lo que lleva al pensador Pico Della Mirandola, en su </span><em style="text-align: justify;">Discurso sobre la Dignidad del Hombre</em><span style="text-align: justify;"> (1486) a decir que el hombre tiene libertad para decidir lo que quiere hacer, si quiere ir hasta los estratos más bajos, o elevarse hasta la divinidad. Sólo el hombre, ejerciendo su libre albedrío, decide su futuro. Por lo tanto, sitúa la dignidad humana en la libertad del hombre para decidir, por sí mismo, lo que quiere hacer, esto es, en la autonomía de la voluntad.</span></div>
<p style="text-align: justify;">Posteriormente, el filósofo Immanuel Kant da un paso más, y ve la dignidad en el valor del hombre como un fin en sí mismo, sin precio, ni vínculo (aunque parezca que actualmente algunos deportistas lo hayan olvidado), y que impide que la persona sirva como un medio en manos ajenas.</p>
<p style="text-align: justify;">La dignidad inherente a la propia persona le otorga un valor superior, inherente a su existencia que se mantiene inalterado desde el nacimiento y hasta a la muerte, y que hace que la persona sea valiosa en sí misma, sin necesidad de nada más, sólo por el mero hecho de existir.</p>
<p style="text-align: justify;">La convivencia social, a pesar del sistema de normas, también conlleva confrontación de diferentes intereses, de una cierta forma de combate y de lucha por triunfar y alcanzar posiciones punteras y de dominio. No vivimos en un mundo ideal de orden y paz social. Este se nos presenta como un desiderátum, un deseo y/o una meta que hay que conseguir, y el primer paso para conseguirlo es actuar respetando siempre la dignidad de los demás, porque es intangible.</p>
<p><em>J. CORBELLA DUCH</em><br />
<em>Abogado<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 114, edición catalana</em></p>
<p><em> </em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/convivir-respetando-la-dignidad/">Convivir respetando la dignidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Fundamentos para la convivencia</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/03/fundamentos-para-la-convivencia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2024 05:58:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[antivalores]]></category>
		<category><![CDATA[civismo]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[culpa]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[Francesc Xavier Altarriba]]></category>
		<category><![CDATA[Fundamentos para la convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
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		<category><![CDATA[valores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francesc Xavier ALTARRIBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/fundamentos-para-la-convivencia/">Fundamentos para la convivencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Entendemos por valores aquellos principios que, si son individuales y personales, rigen la vida de una persona y, si son colectivos, definen, identifican y cohesionan una sociedad. No obstante, cuando hablamos de valores, hacemos referencia a un concepto polisémico; es decir, pueden referirse a conceptos sinónimos e, incluso, antitéticos, variando, al mismo tiempo, en intensidad, amplitud y preferencia. La escala de valores de una persona o comunidad implica priorización teórica, que se hace práctica con la implicación.</p>
<p style="text-align: justify;">Fundamentalmente, los &#8216;guardianes&#8217; de los valores han sido: religiones, políticos, filósofos, pedagogos y militares. Actualmente, religiones y militares ceden protagonismo a <span style="font-style: normal !msorm;"><em>influencers</em></span>, &#8216;famosos&#8217; y medios de comunicación.</p>
<figure id="attachment_13390" aria-describedby="caption-attachment-13390" style="width: 354px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/redes-sociales.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13390" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/redes-sociales-300x200.jpg" alt="" width="354" height="236" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/redes-sociales-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/redes-sociales-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/redes-sociales.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 354px) 100vw, 354px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13390" class="wp-caption-text">«A modo de resumen: vivimos con iguales<br />(las redes sociales lo confirmen), muchos de ellos, <br />desconocidos, que desearíamos conocer pero<br />no sabemos cómo (aislamiento estructural).» <br />Fotografía: Gerd Altmann en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La socialización adolescente, que se vertebraba en la familia, ahora lo hace entre y mediante, las &#8216;redes sociales&#8217;. El mundo físico convive con el virtual. La tentación de compensar las frustraciones reales en el mundo virtual es muy fuerte. La convivencia entre los jóvenes es fundamentalmente entre ellos y los avatares tecnológicos. El código comunicacional y la identificación como referentes es entre ellos. Con la familia existe a menudo la distancia tecnológica y la percepción de un futuro muy diferente al de sus progenitores. La tecnología expulsa constantemente profesiones y puestos de trabajo que no serán necesarios y serán sustituidos por I.A. y robótica.</p>
<p style="text-align: justify;">Se incide con la tendencia social actual hacia el individualismo, por desencanto político y el escepticismo, frente a una solidaridad a menudo expresada como vector publicitario, como producto de marketing con valores, o sencillamente, como pornografía sentimental. La proliferación de algunas ONG poco transparentes, que se hacen la competencia entre ellas y que –al contrario de las grandes corporaciones, producto de fusiones para ser más eficientes y competitivas– difícilmente se fusionan, con el fin de conservar una estructura más económica que identitaria, como <span style="font-style: normal !msorm;"><em>modus vivendi</em></span> de sus miembros.</p>
<p style="text-align: justify;">El cambio brusco entre una educación primaria y secundaria, basada en conceptos que teóricamente cotizan al alza, tales como: cooperación, centros de interés, trabajo por competencias, reconocer el tiempo diferencial de aprendizaje por parte del alumnado, el &#8216;talismán político&#8217; de la escuela inclusiva&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de todo, la <strong>disciplina</strong> no se contempla con buenos ojos. La cultura del esfuerzo pertenece al pasado; la motivación externa permanente, es el sustituto de la vocación, que tan poco se cultiva&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Por el contrario, cuando se produce el primer contacto con la Universidad, el escenario es el contrario. Se recibe al alumno con un &#8216;examen de selectividad&#8217;, tan poco útil (lo pasan el 97%, pero la nota de corte por facultades &#8216;faculta&#8217; sustituir la vocación por unos &#8216;dígitos&#8217;, obtenidos por un método artificioso&#8230;) como peligroso e instrumental. Todavía, en lo referente a la enseñanza primaria y secundaria, es muy preocupante el bullying y el elevado fracaso escolar, lo que cuestiona de arriba abajo el sistema educativo. Prevemos situaciones muy conflictivas y peligrosas fruto de la Ley &#8216;trans&#8217;, la identificación psicológica de género, la definición fisio-anatómica sexual y el rol social consecuente, no son temas políticos, sino científicos. Malo cuando los políticos hacen intrusismo científico, sorprendentemente legal, pero éticamente ilegítimo. Azar y necesidad son los dos motivos de la evolución humana, variables a las que se debe incluir el determinismo y los condicionantes.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>azar</strong> se manifiesta en que nacemos en una determinada familia, en un determinado país y en una determinada época. No escogemos nacer, ni la familia &#8216;escogida&#8217;, ni el &#8216;país de acogida&#8217;, ni la época en que vivimos. Tampoco se nos consulta cuándo morir y cómo, aunque en estas dos últimas cuestiones, suicidio, eutanasia y ortotanasia pueden empoderar al sujeto.</p>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>circunstancias</strong> de la vida, indiferentemente de las que hayamos provocado nosotros, o bien los demás, pero que nos afectan, ponen en tensión nuestras capacidades. Esta relación, a la vez dialéctica e interactiva, es el motor de la evolución: la función hace el órgano. Las necesidades exigen respuestas de nuestra unidad bio-psico-social, interactiva y sinérgica.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>determinismo</strong> es severo o caprichoso. La genética y la epigenética se expresan en la capacidad intelectual, la belleza y funcionalidad física y los atributos innatos que formarán parte de un determinado estándar individual. Los condicionantes pueden actuar con mayor o menor intensidad y mayor o menor amplitud. Nacer noble te abre, en principio, muchas más posibilidades que si no lo eres, así como si la saga familiar es financieramente importante. Los condicionantes limitan la acción; ahora bien, debe tenerse en cuenta la importancia extraordinaria de la fuerza de voluntad. Es un &#8216;turbo&#8217; potentísimo si se está motivado y decidido suficientemente.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Bases para una sana relación</strong></span></p>
<figure id="attachment_13391" aria-describedby="caption-attachment-13391" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13391" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13391" class="wp-caption-text">«La buena convivencia, fraternal, colaboradora<br />y enriquecedora, sólo es posible si sus actores<br />son personas libres, realizadas y educadas,<br />en el pleno sentido del concepto.»<br />Fotografía: Omar Medina en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Entendemos por <strong>valores</strong> las &#8216;unidades celulares&#8217; de los <strong>principios</strong> como ejes vectores del comportamiento humano. A nivel práctico, son criterios para la selección de la acción. Son explícitos, argumentados y argumentables. Deberíamos diferenciar los <strong>valores de especie</strong>, sintetizados en la no agresión necesaria, socializar el conocimiento, buscar el equilibrio individuo-grupo y no dañar la naturaleza; de los <strong>valores sociales</strong> propios y específicos de cada cultura, territorio y civilización. Los valores pueden estar vinculados a creencias y, entonces, hay que diferenciarlos de los fanatismos; o bien referenciados por la razón y el sentido común. La conciencia dilucidará priorizaciones y actuaciones preferentes frente a disyuntivas (hay que diferenciar la <strong>conciencia</strong> como endoconocimiento ético básico, de la <strong>consciencia</strong> como capacidad neurológica de orientación tiempo-espacio). También podríamos hablar de los llamados <strong>antivalores</strong>; es decir, aquellos que rompen la armonía, la ética e, incluso, la estética de una acción individual o colectiva.</p>
<div class="mceTemp"><span style="text-align: justify;">Con valores, antivalores, conciencia y consciencia, podemos conjugar el comportamiento de las colectividades. El primer orbital práctico es el </span><strong style="text-align: justify;">civismo</strong><span style="text-align: justify;">. Entendemos por civismo, la «conducta propia de la ciudadanía responsable; es decir, el respeto a los demás, a los bienes públicos y al entorno natural, así como una actitud favorable a la participación en la comunidad». A manera operativa, es una forma de convivencia ciudadana en el estricto sentido de ciudadano, comprometida en el desarrollo personal y colectivo, en armonía con el entorno.</span></div>
<p style="text-align: justify;">La axiología del <strong>civismo</strong> nos ofrece unos ejes centrales que deberían vertebrar cualquier intento de definir un civismo plural, formarían parte la tolerancia, el respeto, la exigencia, los límites guiados por el autocontrol, los elementos coercitivos de control externo, cuando &#8216;falle&#8217; el interno, el sentido común, la solidaridad, la ética, la moral colectiva y las costumbres cohesionadores (hay que remarcar que la tolerancia con los intolerantes hace cobarde la prudencia).</p>
<p style="text-align: justify;">Es pertinente introducir ahora el concepto de <strong>educación</strong> (tan polisémico), es decir, aquellas normas sociales que nos hacen más fácil la existencia, codificando comportamientos que encajen con expectativas compartidas. Educar remite a aprender y enseñar; quizás su límite más sutil es enseñar a aprender.</p>
<p style="text-align: justify;">Malo si hacemos depender el concepto de educar, de la enseñanza reglada, muy vinculada a la <strong>competitividad</strong> y al <strong>Cronos</strong>. Nada que ver con la <strong>competencia</strong> (como dominio de un conocimiento), más vinculada al Kairós.</p>
<p style="text-align: justify;">Los dos grandes valores de la convivencia son la tolerancia y el respeto.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La tolerancia</strong> permite la convivencia en plenitud, igualdad y seguridad en el ejercicio de derechos y deberes a personas y colectivos diferentes, siendo por igual actitud y comportamiento de reconocimiento y consideración, del otro y de uno mismo. Hay que recordar, sin embargo, que la tolerancia, como todos los valores, es bidireccional, es decir, es exigible por igual al emisor y al receptor.</p>
<p style="text-align: justify;">Un apunte sobre el concepto de transgresión, icono y símbolo de nuestro tiempo y, a menudo, &#8216;blanqueo&#8217; de incompetencia, prepotencia e ignorancia. Hoy en día, no obstante, la transgresión implica cierta valoración social para determinados colectivos, que la vinculan más a escándalos de las identidades sociales, que consideran contrarias y/o opuestas.</p>
<p style="text-align: justify;">De actuar como un cierto revulsivo que incite a la reflexión, se ha pasado por exceso, a una moda integrada dentro de manifestaciones marginales, siendo a menudo un tipo de performance individual y vehículo de consumo.</p>
<p style="text-align: justify;">Habría que valorar el valor del contraste como un estímulo de la crítica positiva y argumentación alternativa, más que una oposición reactiva, sin efecto en el cambio.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>El clima social de convivencia en la construcción social de la realidad cívica</strong></span></p>
<figure id="attachment_13389" aria-describedby="caption-attachment-13389" style="width: 360px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13389" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-300x199.jpg" alt="" width="360" height="239" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-1024x678.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-1536x1018.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-1320x875.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13389" class="wp-caption-text">«Cuando realmente se vive, no sólo se existe,<br />se puede hacer extensible y solidaria esta oportunidad única,<br />personal, intransferible y limitada en el tiempo que es la vida.»<br />Fotografía: Claudia Peters en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En nuestra sociedad plural, globalizada y con un continuo paso y estancia de personas muy diversas y diferentes, por razones culturales, sociales, históricas, económicas y religiosas, es necesario un esfuerzo compartido para generar, mantener, estabilizar y, si cabe, optimizar el clima convivencial. La realidad social se construye a partir de acciones, dicciones e imaginarios. En un Estado Social de Derecho, expresado comunitariamente como Estado del Bienestar, los poderes públicos deben marcar las directrices y aportar los recursos suficientes con el fin de garantizar su desarrollo. Pero las diversas Administraciones deben contar necesariamente con la complicidad de los administrados, si se quieren alcanzar en la cotidianidad real los objetivos teóricos definidos en planes y programas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día, el <strong>entretenimiento</strong> de poco vuelo, a menudo <strong>banal y vulgar</strong>, es un <em>&#8216;bien&#8217;</em> apreciado tanto por operadores, principalmente audiovisuales y tecnológicos, como por parte de un público acrítico e indolente que, a falta de nada mejor, se dedica a &#8216;matar el tiempo&#8217;&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Este tipo de entretenimiento enajenante sería, en realidad, un <strong>contravalor</strong>. Por<strong> antivalores</strong> entenderíamos los propios de la transgresión de un sistema armónico, ético y estético. Provocación, arrogancia, vandalismo&#8230; son tan frecuentes como vergonzantes para sus autores y la Administración que los tolera.</p>
<p style="text-align: justify;">Recordemos que los valores esenciales, que vertebran su interpretación del mundo y evalúan hechos y conductas, son los <strong>principios</strong>, matrices directivas del propio ámbito normativo. En este punto, debemos diferenciar de nuevo la <strong>legalidad</strong>, vinculada a la <strong>ley</strong>, de la <strong>legitimidad</strong> vinculada a la <strong>ética</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Requerimos ahora, introducir el concepto de <strong>límite</strong>, básicamente a nivel de comportamiento personal y colectivo. Diferenciaríamos dos muy diferentes:</p>
<ol>
<li>El que rodea la <strong>culpa</strong>; es decir, si lo traspasamos, nos sentimos culpables. Refieren a la conciencia, a la moral y a la ética.</li>
<li>Los que derivan del <strong>miedo</strong>; es decir, la conciencia que nos advierte que si los traspasamos, seremos castigados o penalizados por la ley y, por tanto, sujetos de correctivo.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Podríamos diferenciar los <strong>valores</strong>, entre <strong>instrumentales</strong>, siendo los que hacen de puente entre la intención y la consecuencia. Son mediáticos y deben ser congruentes y no antitéticos con los <strong>finalistas</strong> con los que conectan. Actúan como métodos de pensamiento y conducta, derivando de los valores finalistas, en versión práctica y aplicada, dotando al discurso que le es propio, de sentido (cultura del esfuerzo, dilatar el relajamiento hasta que se haya alcanzado el objetivo, la disciplina, el civismo, la educación&#8230;).</p>
<p style="text-align: justify;">Por valores finalistas entenderíamos aquellos ideales colectivos, consecuentes con los principios éticos, legitimados por la conciencia y asumidos o respetados por la razón. Son básicos para la construcción de los <strong>criterios</strong>, es decir, opiniones contrastadas por la razón, y argumentadas como objetivos para el bien común.</p>
<p style="text-align: justify;">Las relaciones <strong>intergeneracionales</strong> están mediadas por valores, necesidades y oportunidades. El lenguaje conectivo, aunque intencionalmente compartido, es formalmente diferenciado. Tradición y tecnología, deben trenzarse con códigos decodificables por los sujetos generacionales diferenciados. Es difícil&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día, en relación con los valores, predomina en nuestra sociedad un pluralismo atomizado de cosmovisiones. Se constatan líneas culturales paralelas, a la vez que sincretismos y mestizajes, lo que conlleva retener, compartir y asumir. Es tendencia actual el hecho de que cada uno autoconstruya su &#8216;edificio&#8217; de valor dentro de su propio espacio biográfico. No es extraña la paradoja de identidades de valores, variantes en el tiempo o, contradictoriamente, simultaneados.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra sociedad actual es condescendiente con la transgresión de las normas, con las que ella misma se ha dotado. Relato sin datos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Se sufre una crisis de valores instrumentales, una infantilización de valores finalistas y una reducción en la búsqueda de sentido de las biografías personales. Espiritualidad y trascendencia han cedido su lugar al protagonismo material, instrumental y lúdico. El pasado está vacío, el futuro no existe, el presente lo es todo. Este es el lema.</p>
<p style="text-align: justify;">Debemos saber combinar los valores colectivos con los individuales, haciendo que los últimos se puedan expresar en los primeros y, los primeros prevalezcan sobre los segundos. Hay que repensar el individualismo en la relación bidireccional de derechos y deberes, considerando que cada derecho legítimo tiene el contrapeso de un deber obligado.</p>
<figure id="attachment_13392" aria-describedby="caption-attachment-13392" style="width: 392px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13392" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia-300x200.jpg" alt="" width="392" height="261" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 392px) 100vw, 392px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13392" class="wp-caption-text">«La tolerancia, como todos los valores, es bidireccional,<br />es decir, es exigible por igual al emisor y al receptor.»<br />Fotografía: fernando zhiminaicela en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Nos es urgente, como comunidad dinámica, repensar de nuevo los valores que nos son identitarios, ordenándolos, ejerciéndolos y priorizándolos en una carta de valores, como documento cívico, enseñado en las escuelas y aprendido en las familias.</p>
<p style="text-align: justify;">En relación con la <strong>convivencia</strong>, la podríamos definir como <strong>vivir en respetuosa igualdad de derechos y deberes entre iguales y diferentes</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>&#8216;buenismo&#8217;</strong> ingenuo describe una posición teórica, que lejos está de encontrarse genéricamente en la práctica. En nuestras sociedades con tendencia a la amoralidad y a la laxitud de principios, acostumbra a constatarse un porcentaje de sujetos, en torno a un 25%, que son siempre incívicos. La transgresión forma parte de su identidad. Un 25% que acostumbran a serlo si creen que no tendrá consecuencias para ellos. Un 25% que acostumbra a no hacerlo, pero no de manera radical y, en torno a un 25% que no lo será nunca.</p>
<p style="text-align: justify;">Convivir con los radicalmente incívicos y los que lo son ocasionalmente, si no les ocasiona problemas, hace muy difícil su integración convivencial. Degradan el medio ambiente, hacen ruido, conducen peligrosamente, son prepotentes, maleducados y fachendas.</p>
<p style="text-align: justify;">A este colectivo se les debe reprender con severidad, para revertir la &#8216;ganancia&#8217; vicaria de ser tratados con una benevolencia que generará reincidencia. El resto, la educación y progresiva sensibilización, más el rechazo social, tenderá a mejorar su civismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ejemplo: en las verbenas en la playa; por la mañana, los residuos y la suciedad es la firma de una noche de disfrute grosero, primario y degradante&#8230; Los que la provocan acostumbran a pertenecer a la misma clase social que los que deben recogerla. La solidaridad, la empatía y la conciencia colectiva de compartir identidad de clase, no parece actuar&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Con estos sujetos no se convive, se coexiste. Pero a menudo, su comportamiento intrusivo requiere ensanchar artificiosa y egoístamente sus impuestos derechos, empequeñeciendo los derechos de los demás. Si se les corrige, el conflicto está servido; si uno se defiende, puede pasar que la Justicia, rápida y artificiosamente, intercambie los roles de víctima a delincuente&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Los valores convivenciales actuales son poco simétricos entre teoría y práctica.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Políticos y medios</strong>, tienen un relato que obedece más a un deseo o a un avatar, que a una realidad de calle. Cuando se hace prevalecer la realidad, la respuesta es que se exagera o que se eleva el accidente a categoría. Se vive y se impone un relato construido, frente a una realidad de datos y de evidencia.</p>
<p style="text-align: justify;">A modo de resumen: <strong>vivimos con</strong> iguales (las redes sociales lo confirmen), muchos de ellos, desconocidos, que desearíamos conocer pero no sabemos cómo (aislamiento estructural). El día a día &#8216;limita&#8217; por priorizaciones, tiempo y recursos. La gran mayoría con quienes convivimos son auténticos <strong>desconocidos</strong>, desde los anónimos con los que compartimos tiempo/espacio, hasta familiares y amigos. Mostramos &#8216;afinidades&#8217; y buscamos &#8216;reafirmaciones&#8217;. Evitamos diferencias y conflictos. La <strong>educación</strong> como código formal de relación, permite el <strong>respeto</strong>, pero si <strong>es excesiva, distancia</strong> y sustituye la cruda realidad, por una formalidad dulcificada.</p>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>nuevas tecnologías</strong> generan &#8216;falsas&#8217; convivencias. Las amistades virtuales sólo existen en su balance numérico. El aquí y el ahora, cuando se hace difícil, exige presencia y contacto.</p>
<p style="text-align: justify;">La buena convivencia, fraternal, colaboradora y enriquecedora, sólo es posible si sus actores son personas libres, realizadas y educadas, en el pleno sentido del concepto; es decir, más que eruditas, que también, cultivadas, sensibles, éticas y bien dispuestas, al final se genera una dialéctica entre causas y efectos. Sociedades constituidas por personas como es debido, son firmes, estables y cultas; lo que permite, al mismo tiempo, que se generen personas cultas, sensibles y solidarias, estabilizándose un bucle que simultánea y permanentemente se regenera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Vivir y convivir</strong> son dos hechos inseparables. Si sólo se existe, porque no se cultivan los atributos de la vida, tales como autorrealización, empatía, solidaridad y proyecto de vida, lo que entendemos de por vida, en los humanos, es tan solo existir, que no es poco, pero se queda corto ante las posibilidades reales y potenciales de una vida plena.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando realmente se vive, no solo se existe, se puede hacer extensible y solidaria esta oportunidad única, personal, intransferible y limitada en el tiempo que es la vida. De esta extensión compartida con otros que también viven, sale el convivir gozoso, que justifica lo que somos y lo que podemos ser.</p>
<p><em>Francesc Xavier ALTARRIBA<br />
</em><em>Dr. en Neurociencias. Dr. en Sociología<br />
Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 114, edición catalana<br />
</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/fundamentos-para-la-convivencia/">Fundamentos para la convivencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Escuchar, un arte imprescindible</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/11/escuchar-un-arte-imprescindible/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Nov 2022 05:59:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación humana]]></category>
		<category><![CDATA[Empatía]]></category>
		<category><![CDATA[escucha]]></category>
		<category><![CDATA[Escuchar un arte imprescindible]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[respeto]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/11/escuchar-un-arte-imprescindible/">Escuchar, un arte imprescindible</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Si hay algo que suelen necesitar las personas, es ser escuchadas. Primer paso de una relación humana auténtica y significativa. Un arte que nos construye como personas y como sociedad. Una capacidad que debe cultivarse desde que se aprende a hablar, para ser capaces de comunicarse de manera auténtica y recíproca, y así tejer amistades duraderas, grupos sanos, sociedades verdaderamente humanas.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no existe un solo modo de escucha, ni siempre las personas esperan lo mismo del otro cuando le expresan algo. En estas líneas desearía entrar más a fondo sobre qué es escuchar, y cuáles son los tipos de escucha que existen, sobre todo en función de lo que las personas esperan de ese momento interpersonal.</p>
<p style="text-align: justify;">Encontré esta definición de escuchar y me pareció muy sugerente: “<i>Escuchar es un proceso humano en el que una persona o grupo desea exponerse a algo nuevo por parte de otro(s)</i>”.<span class="Apple-converted-space">  </span>Esto significa que quien escucha, está interesado en lo que el otro o los otros quieren expresar y les reconoce la calidad de iguales en la conversación, con la misma dignidad en ella. Cuando se trata de asuntos compartidos, cada participante en el diálogo debe estar dispuesto a asumir que el otro tiene algo que decir, un punto de vista particular, una clave de lectura que puede enriquecer su propio modo de entender la situación y sus conocimientos.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Eso supone estar dispuestos a dejarse transformar, a sorprenderse, a repensar y reformular sus opiniones sobre el tema, creando nuevo conocimiento compartido. Nadie sabe todo, todos saben algo, todos tenemos puntos ciegos, nos complementamos mutuamente; nadie puede entender la situación sin escuchar a otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se trata de que muchas personas se escuchen, son imprescindibles las buenas metodologías para optimizar el tiempo y la capacidad de todos, pues de otro modo se imponen las personas más extrovertidas, las más rápidas, las que tienen agendas mejor definidas para llevar el diálogo hacia alguna conclusión.</p>
<figure id="attachment_8746" aria-describedby="caption-attachment-8746" style="width: 431px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/listen-1702648_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-8746" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/listen-1702648_1280-300x200.jpg" alt="Escucha y diálogo" width="431" height="287" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/listen-1702648_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/listen-1702648_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/listen-1702648_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/listen-1702648_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 431px) 100vw, 431px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8746" class="wp-caption-text"><em>Escuchar es estar dispuesto a que otro cambie tu manera de ver algo</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><b>Qué esperan quienes son escuchados</b></p>
<p style="text-align: justify;">Es importante saber qué espera de nosotros la persona a quien estamos escuchando, pues con frecuencia asumimos que desea por nuestra parte soluciones o aclaraciones, y podemos arruinar un momento de escucha aportando nuestras propias ideas. Pero las expectativas varían según la situación de la persona, de los grupos escuchados. Veamos algunas.</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><b>Sólo ser escuchados</b>. Muchas personas, sobre todo cuando están expresando de modo individual situaciones de dolor, de desilusión, de tristeza, no desean otra cosa que eso: expresarse. Poder formular en palabras lo que llevan dentro les puede significar un enorme alivio. Y no esperan de su interlocutor nada más que un oído atento, un corazón cercano, empatía, respeto, quizá a veces compasión (padecer con él o ella). Es inútil y contraproducente que quien escuche cuente el propio caso o el de alguien conocido, o ponga la comparación con otras personas, e incluso ofrecer soluciones o recomendaciones. En este caso, la mejor respuesta suelen ser las preguntas respetuosas para ahondar de modo que la persona aclare su pensamiento, junto a momentos de silencio acogedor.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Aclaro aquí que existen casos de personas que, ancladas en una problemática que las hace sufrir, la exponen de manera recurrente y circular, pero no tienen ninguna intención de salir de ella. Manifiestan sus penas como quien pone una mercancía en el mercado, pero no la venden porque están apegadas a ella. No piensan (o no son capaces) de cambiar. En este caso es necesario poner límite a las sesiones de escucha, porque se convierten para la persona en rutinas de autoafirmación sobre situaciones tóxicas de las que no tienen intención de liberarse, y es inútil dedicar tiempo a escucharles sobre ellas.</p>
<ol style="text-align: justify;" start="2">
<li><b>Aclararse o buscar ayuda</b>. Es diferente cuando la persona expone un problema o dificultad a alguien a quien considera capaz de ayudarle al menos a entender mejor su propia situación, o a salir de ella. En ese caso esperará luces distintas para visualizar una solución, o sugerencias concretas. Aquí el interlocutor no puede quedare en la escucha; puede pedir más información, facilitando que el otro complete la imagen que tiene de su propio problema. También puede, en su caso, preguntar qué soluciones ha imaginado o incluso aplicado la persona que habla, y acompañarla en la valoración de sus intentos para mejorar próximas acciones.<span class="Apple-converted-space"> </span></li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="3">
<li><b>Afrontar problemas o desafíos compartidos</b>. Cuando se trata de situaciones que atañen a varias o muchas personas, escucharse mutuamente se vuelve imprescindible si se quiere avanzar juntas. Entonces la participación es clave; cada miembro del grupo debe ser escuchado. Es necesario aplicar metodologías adecuadas, que permitan a todos expresarse y deliberar con los otros, compartir puntos de vista y crear nuevo conocimiento. En este caso las personas que coordinan o lideran, deben ser conscientes de que no tienen las respuestas, sino su tarea consiste en plantear preguntas acertadas para que emerja el conocimiento y las intuiciones valiosas de cada persona participante. Entonces pueden caminar juntos de manera más armónica, incluso aunque no lleguen a consensos. El escucharse mutuamente ayuda a sentirse copartícipe de las decisiones tomadas.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">La mutua escucha es, pues, un tesoro interpersonal que nos construye, nos hace humanos. Tanto a quien se expresa como quien escucha, caminan juntos en una senda que les une y les potencia.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, octubre 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/11/escuchar-un-arte-imprescindible/">Escuchar, un arte imprescindible</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Orfebres de la esperanza</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/11/orfebres-de-la-esperanza/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Alegre]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Nov 2022 05:57:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pedagogía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizajes]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Josep ALEGRE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/11/orfebres-de-la-esperanza/">Orfebres de la esperanza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_8809" aria-describedby="caption-attachment-8809" style="width: 315px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/1.-Orfebres-de-la-esperanza-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-8809" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/1.-Orfebres-de-la-esperanza-300x225.jpg" alt="" width="315" height="236" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/1.-Orfebres-de-la-esperanza-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/1.-Orfebres-de-la-esperanza-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/1.-Orfebres-de-la-esperanza-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/1.-Orfebres-de-la-esperanza-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/1.-Orfebres-de-la-esperanza-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/1.-Orfebres-de-la-esperanza-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 315px) 100vw, 315px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8809" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La educación es un quehacer que combina el movimiento y la parada. El trayecto se desarrolla explorando en diversas direcciones y dando tiempo para asimilar la vida que vamos construyendo. Es un camino de relación con un mundo diverso y plural en el que también nosotros somos diversos para los otros. Esta conciliación no es una dicotomía, sino una relación entre iguales que podemos vivir juntos y en cooperación. En el mundo diverso que nos rodea, convergen identidades dignas y diferencias enriquecedoras, que nos retan a igualar lo diverso y constatar lo incluido. Abordar o no estos encuentros, nos emparienta en dignidad, respeto, igualdad, equidad…, por la acogida, la hospitalidad, la fraternidad, que libremente trabajamos…, o nos inclina nuestro ser hacia la hostilidad, que genera exclusión, sufrimiento, odio, miedo… Habitar las diversidades, orientándolas en su lado positivo, nos potencia en todas las dimensiones, mientras que la inclinación por lo negativo del ser nos deshumaniza.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Una travesía hacia el mundo</strong>.</p>
<figure id="attachment_8810" aria-describedby="caption-attachment-8810" style="width: 316px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/2.-Una-travesia-hacia-el-mundo-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-8810" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/2.-Una-travesia-hacia-el-mundo-300x201.jpg" alt="" width="316" height="212" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/2.-Una-travesia-hacia-el-mundo-300x201.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/2.-Una-travesia-hacia-el-mundo-1024x685.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/2.-Una-travesia-hacia-el-mundo-1536x1028.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/2.-Una-travesia-hacia-el-mundo-2048x1371.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/2.-Una-travesia-hacia-el-mundo-1320x884.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 316px) 100vw, 316px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8810" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La diversidad de igualdades nos es constitutiva, y pensar sobre ella, conlleva una manera de ver el mundo que reclama nuestra implicación especialmente en el campo de las relaciones. En nuestra vida personal siempre estamos incluidos, pero nuestra existencia no puede mutilarse y condenarse a la soledad de nuestra pequeña persona, evitando el cara a cara, que nos abre al ser inagotable que nos identifica y a los múltiples misterios que nos articulan. ¡Solo llegaremos a ser plenamente con los otros! Nuestra limitación y parcialidad existenciales, pueden convertirse en potencia y complicidad que nos mejoran a todos a lo largo de nuestra vida. Pero esta semilla debe cultivarse mirando alrededor,  compartiendo los conocimientos y educando nuestro ser social. El respeto a uno mismo, a las diferencias, al medio ambiente…; el compromiso social, el diálogo y las relaciones adecuadas se erigen como básicos para todo lo demás. Desde la familia, como primer marco educativo, continuando por la escuela y la sociedad, hemos de participar y crear nuevos proyectos para hacerlo mejor.</p>
<p style="text-align: justify;">Aprender a ser, generando un crecimiento total, es una competencia para la vida que pasa por conocer, hacer y vivir juntos. Todo un reto y una aventura que entrelaza con las sendas del reconocer, pertenecer y situarse de manera armónica y vigilante, en el sentido en el que queremos orientar nuestra vida. Este trabajo de los talentos personales nos ha de llevar, del conocer al reconocer lo que también los otros han hecho para preparar nuestro camino. También nuestro hacer se alimenta del sentirse parte, aunque nos cueste por los conflictos que se generan en las interrelaciones personales. Una mirada amplia y consciente de nuestra ubicación, puede generar una sana y armoniosa convivencia. Porque el pertenecer a un grupo conlleva seguir los objetivos que movilizan a la mayoría. Solo con el equilibrio de nuestras vidas y el respeto a las formas de vida de los demás, nuestra vida será más humana. Para vivir juntos e incluir, el dialogo, el converger y el consensuar son sendas imprescindibles, que conducen a lo común, que nos acercan a un lenguaje de amistad, igualdad, hermandad, y diversidad, de un estar juntos, en que nuestras voces se escuchan mutuamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta competencia amplia para la vida no se limita a vivir, hacer, conocer y ser juntos. Para llegar a ello hay pasos que también deben darse para que la vida tenga significado y dirección: reconocer, pertenecer, ubicarse… Este trabajo de desarrollo personal necesita primero, que aceptemos la contribución de los otros en nuestro desarrollo, y después, un aprendizaje en el ser y sentirse parte en los lugares que interactuamos. El inicio de una sana y armoniosa convivencia exige mirar más allá, tomando como propios los objetivos comunitarios. Este equilibrio en nuestras vidas, junto a la capacidad de mirar, respetar y aceptar las demás formas de vida, nos hace más humanos. El estarjuntos pasa porque nuestras voces se escuchen mutuamente, con el lenguaje de lo diverso-diferente, que se conecta en igualdad, amistad y fraternidad. Las familias, los educadores y toda la sociedad hemos de trabajar en pro de esa educación que además de fortalecer lo personal respeta y reconoce, en un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe.</p>
<figure id="attachment_8811" aria-describedby="caption-attachment-8811" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/3.-El-itinerario-de-sumar-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-8811" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/3.-El-itinerario-de-sumar-300x226.jpg" alt="" width="300" height="226" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/3.-El-itinerario-de-sumar-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/3.-El-itinerario-de-sumar-1024x771.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/3.-El-itinerario-de-sumar-1536x1157.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/3.-El-itinerario-de-sumar-2048x1542.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/3.-El-itinerario-de-sumar-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/3.-El-itinerario-de-sumar-1320x994.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8811" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>El itinerario de sumar</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las experiencias propias y colectivas pueden ser situaciones de aprendizaje del camino que nos hace iguales. Pero nuestra vida anónima necesita ser retomada para entrar en ese intermundo que hay que construir desde la libertad de los vínculos que nos llevan al nosotros. No es un camino fácil porque hay que ajustarse a los escenarios en que nos toca vivir y no todos vemos las cosas de la misma manera. Hay malos hábitos que nos arrastran pero hay que orientarse a lo nuevo e inevitable, conjugando el pensar, sentir y vivir en plural. De este proceso, que la propia vida manifiesta, han de surgir corazones abiertos y preocupados por todos los que habitamos la casa común. Hemos de construir marcos, espacios y tiempos colectivos de garantía, que nos acerquen a experiencias completas porque son compartidas. Somos seres interdependientes y nuestro existir impacta en los demás ya que, aunque nuestra deliberación sea privada, nuestra vida se despliega en un espacio compartido. Pensar en plural para vivir juntos mejor, nos aproxima al concepto de humanidad que exige unos mínimos en el desarrollo de una vida digna en común.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivir y convivir son valores que solo bien orquestados conducen a una existencia semejante e irrepetible para todos. En nuestra vida, como en la naturaleza, lo individual y lo universal están en correlación y son aspectos de un todo único. Este es el camino del sumar, de la vinculación, de la interdependencia…, que nos conduce a nuestra esencia. La educación que hemos de promover en nuestros días exige algo más que conocimientos ligados a la disciplinas. Comprender el mundo significa, conocer y descubrir sus misterios con la finalidad de influir en el propio entorno, de manera conjunta, cooperativa y constructiva para todos. Estas interdependencias, este vivir el pluralismo y la comprensión mutua, tiene el punto de partida en cada uno que de forma autónoma, sensata y responsable desarrolla su personalidad participando y cooperando con los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">A todos nos gusta correr hacia lo bello del existir. Pero, también la propia educación ha de ser educada haciendo posible, que las trayectorias escolares sean continuas, completas, desafiantes…, ante las inclusiones que nos han de conducir a vivir todos juntos. En nuestro siglo caracterizado por subsistir tensionados en lugar de relajados, intoxicados por los lenguajes venidos de los poderes…, ser auténticos supone dudar de muchos lenguajes ilusionarios, intoxicados…, que marcan nuestra época. Pero educar es incluir, y la escuela es un lugar especial con capacidad de adaptación a nuestras circunstancias y capacidades. Allí todos tienen su sitio, son valorados sin distinción y se les incluye e integra, favoreciendo su formación en igualdad de oportunidades.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Aprendizajes sostenibles</strong></p>
<figure id="attachment_8806" aria-describedby="caption-attachment-8806" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/4.-Aprendizaje-sostenible-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-8806" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/4.-Aprendizaje-sostenible-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/4.-Aprendizaje-sostenible-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/4.-Aprendizaje-sostenible-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/4.-Aprendizaje-sostenible-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/4.-Aprendizaje-sostenible-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/4.-Aprendizaje-sostenible-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/4.-Aprendizaje-sostenible-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8806" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Pensar la diversidad y las diversidades nos sitúa en el marco de lo dado y de lo que puede darse. Esos universales incluyentes pueden darnos un nuevo estilo de vida que deja un camino amplio frente al perfil mercantil u homogeneizador de los poderes. Hacen falta instituciones formativas inclusivas, que asuman esa diversidad de ideas, actitudes, aptitudes, experiencias, ritmos de aprendizaje, formas de organización de las realidades… Asumir y sostener la educación, pasa por reflexionar e ir adecuando los modos y la accesibilidad para todos en la educación integral. Se inicia en la familia, que es el primer grupo social donde se empieza a convivir, estableciendo criterios de gestión de la vida en común, de la responsabilidad y la toma de decisiones adecuadas, con unas normas que han de ser respetadas. Los padres son modelos que, con el clima que promueven, los mecanismos de resolución de conflictos que impulsan, el fomento de la independencia y la autonomía que favorecen, las actitudes prosociales y cooperativas dentro y fuera del hogar que desarrollan… ponen unos sólidos cimientos del aprendizaje de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos los agentes implicados han de repensar su papel y las funciones vitales de su intervención educativa, ofreciendo oportunidades, contextos y proyectos comunes, de igualdad, de conocimiento y respeto…, sembrando un espíritu de entendimiento como iguales, que se ha de mantener toda la vida. Esa toma de conciencia de las semejanzas e interdependencias entre seres diversos y el fomento de la empatía, son pasos imprescindibles para desterrar los prejuicios y odios. La escuela después, actúa como un colectivo crítico con la sociedad, aplicando el principio de inclusión que surge de unos valores basados en el respeto a la diversidad de personas y culturas; entrena la toma de decisiones autónomas, cooperativas, tolerantes, flexibles y pluralistas, básicas en toda institución democrática y participativa. Pensar un desarrollo sostenible desde lo diverso, requiere una fusión entre corazón y razón, que lleve al humus original de lo común. Esto significa con frecuencia enfrentarse a la insensibilidad intelectual que nos bloquea, mover realidades acomodadas que nos sitúan en lo superficial, posicionarse asumiendo el ir contra corriente…, huyendo de los prejuicios, que alimentan el ego y nos liberan de una responsabilidad que nos compete.</p>
<p style="text-align: justify;">Esas rocas, tomadas como universales, nos impiden valorar lo rescatable de los demás e intoxican una realidad que se olvida de los sujetos. Direccionarse en la igualdad de oportunidades, significa superar muchas microsituaciones de actitudes y comportamientos, que realizamos de manera cotidiana tendiendo siempre al mismo lado de la balanza. Solo desde un trabajo de introspección, seremos capaces de cambiar, los clichés ligados a roles de género, cultura, raza, nivel social…, que mantienen situaciones de desigualdad. Estos comportamientos se pueden moldear desde el hogar, fomentando la autonomía y el sentido de la responsabilidad, involucrando por igual y sin distinción de género, educando con el ejemplo y dando oportunidad en el desarrollo de las habilidades sociales de sensibilidad y empatía. Todo esto necesita primero, el autoconcimiento y detección en nosotros mismos de los microcriterios, que condicionan nuestra manera de comportarnos y que impiden promover los cambios que han de favorecer el desarrollo respetuoso de cada uno en igualdad de derechos y oportunidades.</p>
<figure id="attachment_8807" aria-describedby="caption-attachment-8807" style="width: 313px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/5.-⁯Identidad-y-alteridad-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8807" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/5.-⁯Identidad-y-alteridad-300x201.jpg" alt="" width="313" height="210" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/5.-⁯Identidad-y-alteridad-300x201.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/5.-⁯Identidad-y-alteridad-1024x685.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/5.-⁯Identidad-y-alteridad-1536x1028.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/5.-⁯Identidad-y-alteridad-2048x1371.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/5.-⁯Identidad-y-alteridad-1320x884.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 313px) 100vw, 313px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8807" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>Identidad y alteridad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Adoptar valores que generan comportamientos armoniosos está en la base de toda naturaleza sostenible anudada en articulaciones secretas de su ser plural. Ser <em>con-</em> es una dimensión fundamental de nuestro existir que nos conecta en un mundo común. Parece contradictorio que en un planeta globalizado no haya dimensión común, y seguimos teniendo mundos autorreferentes, coexistiendo en la separación, alejados de la pluralidad original del ser. Urge pensar lo común y comunitario, experimentar la alteridad, explorar y abrir el lugar del nosotros. La palabra, el dialogo, la comunicación…, son claves inteligentes en estas relaciones, en las que la identidad y la alteridad son dos caras distintas de la misma moneda. En la construcción de la identidad, se necesita autonomía para desplegarse de manera comunicativa en relaciones positivas, posiciones ante los conflictos y en una participación activa, crítica y argumentada. Después, la autoestima y el autoconcepto, provocan el desarrollo de personas autónomas y libres, confiadas y seguras en sí mismas y en sus proyectos.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa identidad construida de forma contextualizada y en relación con otras personas, necesita del dialogo, la comunicación y la participación en una convivencia en términos de diversidad, igualdad y justicia, que son valores básicos en las sociedades plurales. El desarrollo socio-personal recoge por lo tanto un abanico de aspectos de conocimiento de uno mismo y de los demás, de utilización e interpretación de ambos lenguajes, de discernimiento de los mensajes de la sociedad que nos llegan… Contribuir al bien personal y común pasa por superar el virus de la inconsciencia. Esta es una de las tareas que ofrece la educación, con la idea de contribuir en la construcción de un mundo más consciente e igualitario. Sin planes académicos para la búsqueda del sentido de la existencia, con el virus de la productividad y la actividad frenéticas, desconectados de las auténticas necesidades…, el virus de la inconsciencia se extiende por el mundo y todos los seres que lo habitamos…, sino desarrollamos su antídoto.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos y cada uno como piezas del sistema, hemos de asumir responsablemente los cambios de este mundo insostenible. La educación, que es compleja y cambiante, ha de generar la consciencia necesaria para que nos relacionemos de manera sana con nosotros mismos, con los proyectos sociales, con el planeta que nos envuelve. Necesitamos una escuela total que busque caminos ante este desafío. No sirven ni las respuestas simples del pasado ni la disolución de responsabilidades. Hace falta una institución fuerte que asuma roles que la familia ya no es capaz de satisfacer y que sea capaz de responder a las exigencias de la sociedad y la economía. El desarrollo de capacidades solidarias, de resolución de problemas y trabajo en equipo, de acompañamiento en la formación de la personalidad…, se trabajan en la escuela a lo largo de todas las etapas educativas. Por eso la escuela, sin abandonar su función cognitiva, se moja en ciertos temas y los asume de manera activa y comprometida. Apuesta por el saber procesado que establece marcos de referencia, huye de los facilismos y revaloriza el esfuerzo como mecanismo habitual de progreso, promueve estrategias para superar la pasividad y el individualismo que nos invaden…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nos-otros en camino</strong></p>
<figure id="attachment_8808" aria-describedby="caption-attachment-8808" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/6.-Nosotros-en-camino-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-8808" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/6.-Nosotros-en-camino-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/6.-Nosotros-en-camino-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/6.-Nosotros-en-camino-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/6.-Nosotros-en-camino-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/6.-Nosotros-en-camino-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/6.-Nosotros-en-camino-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/11/6.-Nosotros-en-camino-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8808" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El trabajo de orfebre del educador abre caminos a la esperanza de un desarrollo sostenible para todos. La vida, como la educación, es incluyente. Ambas se nutren de energías distintas, de combinación de materiales, de infinidad de situaciones que forman las realidades múltiples… Estos aprendizajes, a través de le educación, se convierten en significativos por ser vehículos de crecimiento pleno e interdependiente, que ayudan a mejorar el mundo. Todas las personas en sus sensibilidades y capacidades particulares, poseen un potencial enorme que nos puede enriquecer. Si construimos sociedades más inclusivas y equitativas, impulsamos los derechos de todos. Tomar la diversidad como un punto de partida en la estructura y organización de la escuela, es un horizonte rentable y eficiente en sentido y propósito, porque hace que las diferencias individuales sean beneficiosas para todos. Este proceso ha de abarcar toda la educación y asumirse como responsabilidad compartida, que involucra a los todos agentes educativos, las familias, las organizaciones sociales, los medios de comunicación…</p>
<p style="text-align: justify;">Para participar de esta ecología cognitiva de inclusión hay muchos caminos pero todos pasan por convertir la escuela en un lugar donde las personas con capacidades diferentes puedan aprender juntas. La información y la formación en este sentido, debe llegar también a las familias y a la sociedad en su conjunto. Lo diferente y lo desconocido puede asustarnos, pero como sociedad hemos de aprender y trabajar por hacer de nuestro mundo, un mundo mejor. Este es un camino de aprendizajes, en igualdad y equidad, que nos beneficia a todos. Requiere ajustes razonables, apoyos especiales…, que ayuden a adaptar los procesos educativos adecuados a las características y necesidades de cada persona. La sociedad construye ciudadanía, pero buena parte de los problemas que ha de afrontar son consecuencia de los vaivenes de la política y la economía, que la escuela no pude resolver. El cambio global solo llegará, si la propia sociedad promueve una ciudadanía que sepa relacionarse como interdependiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Este es un paso con medidas estratégicas profundas, voluntariosas, niveladoras en positivo, compensadoras de deficiencias, con nuevas modalidades de relación entre los miembros de la comunidad educativa…, para llegar a todos y todo en condiciones equitativas e iguales de vida. Será necesaria revisar el rol que cumplen la instituciones educativas: que cuiden y protejan con  medidas de ayuda prioritarias; que construyan redes de apoyo que garanticen que los entornos educativos son seguros y accesibles; que posibiliten el máximo desarrollo de la personalidad, capacidades y competencias del alumnado; que respondan a las necesidades individuales y a las expectativas de futuro; que promuevan la formación, la corresponsabilidad y la transparencia…, para conseguir una inclusión educativa, que no deja a nadie atrás al ser herramienta del bien común global, que se va construyendo con el esfuerzo y la implicación responsable de todos. En el camino del nos-otros estamos todos como orfebres de la esperanza.</p>
<p><em>Josep ALEGRE<br />
</em><em>Profesor, filólogo y educador socio-cultural<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Noviembre de 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/11/orfebres-de-la-esperanza/">Orfebres de la esperanza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Traigo abono para pensar las libertades II</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/12/traigo-abono-para-pensar-las-libertades-ii/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Dec 2021 05:56:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad existencial]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismos]]></category>
		<category><![CDATA[respeto]]></category>
		<category><![CDATA[Thelma Vanahí Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[Traigo abono para pensar las libertades II]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Thelma Vanahí ÁLVAREZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/12/traigo-abono-para-pensar-las-libertades-ii/">Traigo abono para pensar las libertades II</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En Cuatro ensayos sobre la libertad, Isaiah Berlín escribió: «Sin las condiciones adecuadas para el uso de la libertad, ¿cuál es su valor?» y esta cita me lleva a pensar en Haití. Es el país con el que comparte isla el lugar donde nací, el país más empobrecido de Latinoamérica, donde la falta de libertades se vuelven infinitas. La actualidad es una constante crisis y un movilizarse en busca de dignidad, una batalla donde se les recuerda que no tienen derecho a buscar una mejor vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Quien observe las noticias globales sabrá que este 2021 se colocó el foco en las movilizaciones haitianas. Se observa como se les persigue en las fronteras de Estados Unidos y México, como son discriminados en Chile y Brasil. En República Dominicana el presidente actual aprueba leyes que permiten que la policía entre a los hospitales a sacar mujeres haitianas embarazadas, sin importar que las mismas leyes digan que se debe respetar la dignidad de mujeres en proceso de gestación. Los más nacionalistas defienden que las problemáticas de República Dominicana son los haitianos, con documentos o sin ellos, es un sentimiento de odio alimentado por una cadena de prejuicios y se cuece desde antes de la matanza de 1937. Una limpieza étnica orquestada por el dictador Trujillo, donde más de 5,000 haitianos y dominicanos negros perdieron la vida en la zona del río Dajabón.</p>
<figure id="attachment_7462" aria-describedby="caption-attachment-7462" style="width: 945px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/12/re-libertad-dic-21-foto.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7462 size-full" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/12/re-libertad-dic-21-foto.png" alt="" width="945" height="628" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/12/re-libertad-dic-21-foto.png 945w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/12/re-libertad-dic-21-foto-300x199.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/12/re-libertad-dic-21-foto-600x399.png 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/12/re-libertad-dic-21-foto-331x219.png 331w" sizes="auto, (max-width: 945px) 100vw, 945px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7462" class="wp-caption-text">Fotografía: Thelma Vanahí Álvarez</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Mientras los gobiernos culpan a los haitianos por la precariedad en la salud pública, intentan pasar por alto la corrupción del país y los constantes políticos que roban en masa los fondos del Estado. Nos topamos nuevamente con un presidente que defiende el paternalismo y da un discurso desfasado de ser un cuidador de los dominicanos, y dice esto aun cuando su nombre sale entre los Papeles de Pandora, donde las figuras de la lista son acusadas de corrupción, lavado de dinero o evasión fiscal.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el asesinato del presidente haitiano, Jovenel Moïse, el siete de julio del 2021, las movilizaciones de cientos de haitianos van en crecimiento. Haití se encuentra en las manos de bandas criminales que se hacen con el poder de las calles y hacen menos habitable el territorio, situación que no es tratada de buena forma por muchos gobernantes de la región. Queda a la vista la falta de resolución de conflictos de quienes tienen el poder en Latinoamérica. Sin un dialogo ni respetando derechos humanos. La falta de dignidad por parte de las leyes ejercidas por los policías, han provocado que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pida protección para los haitianas que se están movilizando por asistencia humanitaria. Una protección que República Dominicana le dio en su momentos a nacionales Venezolanos en medio de su crisis.</p>
<p style="text-align: justify;">Haití vive hoy día un desplazamiento por temas que van desde la trata de personas, hasta la violación de derechos y libertades. Sin estos dos elementos me pregunto ¿cuál es la finalidad de una vida sin libertades? pienso en John Stuart Mill sobre la finalidad de la vida y rescato dos ideas en torno a la libertad. La primera es sobre la libertad y principio de daño, donde reflexiona que los individuos deberían ser libres de tomar acciones que consideren pertinentes siempre que no hagan daño a otras personas. La segunda idea es sobre la libertad de expresión, donde Mill considera que es necesario discutir ideas para el progreso social, aun cuando no nos gusten las ideas de otros, debe darse el debate para reconocer fallos tanto en nuestras ideas como en la de los demás y así abrir puntos de vista que refuercen un razonamiento adecuado para el colectivo. Cuando se toca el tema haitiano en las plataformas digitales de comunicación dominicana, la cantidad de insultos y deprecio por parte de dominicanos a la comunidad haitiana, arroja dolorosos retrocesos en materia de fraternidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Me despido con una reflexión del Papa Francisco en la carta encíclica Fratelli Tutti donde en el quinto capítulo habla de la mejor política y dice: «Para hacer posible el desarrollo de una comunidad mundial, capaz de realizar la fraternidad a partir de pueblos y naciones que vivan la amistad social, hace falta la mejor política puesta al servicio del verdadero bien común. En cambio, desgraciadamente, la política hoy con frecuencia suele asumir formas que dificultan la marcha hacia un mundo distinto.» y agrega una idea con la que invito a seguir hurgando en esos abonos para las libertades. «El desprecio de los débiles puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines, o en formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos. En ambos casos se advierte la dificultad para pensar un mundo abierto que tenga lugar para todos, que incorpore a los más débiles y que respete las diversas culturas.»</p>
<p><em>Thelma Vanahí ÁLVAREZ<br />
</em><em>Artista, historiadora y periodista<br />
</em><em>Barcelona<br />
</em><em>Diciembre de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/12/traigo-abono-para-pensar-las-libertades-ii/">Traigo abono para pensar las libertades II</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Sanar nuestras relaciones humanas</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/03/sanar-nuestras-relaciones-humanas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:57:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
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		<category><![CDATA[sumisión]]></category>
		<category><![CDATA[terapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/sanar-nuestras-relaciones-humanas/">Sanar nuestras relaciones humanas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_6311" aria-describedby="caption-attachment-6311" style="width: 411px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/sanar-relaciones.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6311 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/sanar-relaciones-331x219.jpg" alt="" width="411" height="272" /></a><figcaption id="caption-attachment-6311" class="wp-caption-text">«Todo ser humano tiene en su interior el profundo deseo <br />de dar y recibir afecto auténtico; ser valorado y acogido <br />con sinceridad por parte de otro ser humano.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Las relaciones entre las personas suelen ser la fuente más profunda de su vivencia de plenitud o desgracia. Son el baremo con el que en el fondo del corazón se mide la satisfacción interior sobre la propia vida. Nos lo confesamos o no a nosotros mismos, casi todos los demás bienes que se buscan ardientemente: dinero, belleza, ropa y objetos, incluso el poder, tienen por meta convencerse de que uno vale algo y puede conquistar la estima y la consideración de alguien. Todos deseamos sentirnos «alguien» ante alguien. Aunque en el terreno de la realidad, estos bienes a veces nos alejan precisamente de estos vínculos que anhelamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que no se nos enseña cómo establecer relaciones satisfactorias, sanas, constructivas, que llenen. Es un aspecto educativo que suele dejarse abandonado a la improvisación. Los niños no aprenden a ser amigos/as, no se les enseña a gestionar sus sentimientos básicos de afecto, rechazo, miedo, celos, envidia &#8230; Y simplemente imitan lo que ven hacer a las personas mayores cercanas o lo que les presentan las historias de ficción.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo ser humano tiene en su interior el profundo deseo de dar y recibir afecto auténtico; ser valorado y acogido con sinceridad por parte de otro ser humano. No todos aprenden que esto supone y requiere reciprocidad, es decir, acoger, valorar y apreciar también al otro. Este aprendizaje se basa en la llamada «construcción de la alteridad», que normalmente se da entre los cuatro y ocho años, y consiste en pasar del egocentrismo de la primera infancia a la conciencia de que los que tenemos alrededor, son «otros yos», son personas que sienten, necesitan y reaccionan de manera similar a uno mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la educación ha facilitado este proceso, si niños y niñas han sido respetados y han visto en su entorno unas relaciones de respeto entre los adultos, es más probable que desarrollen este sentido de comprensión y empatía hacia quienes los rodean. Pero, se debería ir más allá: enseñarles activamente cómo relacionarse, cómo gestionar los conflictos, cómo mantener el respeto de sí mismos, cómo gestionar el deseo de ser aceptados al momento crudo de la adolescencia&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo evaluar nuestras relaciones con otros</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay que decir que el aprendizaje infantil es lo que nos da la medida de lo que consideramos «normal». Por lo tanto, a veces se establecen relaciones destructivas en las que se encuentra una relativa satisfacción porque no se conoce otra modalidad. Incluso pueden llegar a ser muy estables.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero si consideramos que las personas son libres, inteligentes y capaces de amar, vemos que están llamadas a establecer relaciones que mantengan estas notas, y que las mantengan de manera recíproca.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, hay que preguntarnos: ¿Nuestras relaciones con los demás, están establecidas y mantenidas libremente? ¿Son relaciones en las que hay respeto por las ideas y modos de vida de cada uno? ¿El amor se da y se recibe de manera recíproca o es sólo unilateral?</p>
<p style="text-align: justify;">Propongo unos síntomas que deberíamos detectar desde los inicios para evitar males mayores.</p>
<p style="text-align: justify;">El primero es el <strong>dominio/sumisión</strong>: uno manda y el otro obedece. Son relaciones de mutua dependencia que pueden llegar a ser muy estables, pero que infantilizan a ambos: el dominador porque no puede prescindir de su dominado, y éste porque sin el dominador está perdido. La humillación del otro se vuelve un hábito terrible que marca estas relaciones. La terapia —o tratamiento preventivo— es la de la autonomía: ser personas capaces de mantenernos en pie y caminar por nosotros mismos, sin depender de otra persona que nos haga sentir dignos de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro es la <strong>imitación del otro</strong>: cuando uno se siente tan poca cosa, que imita al otro para darse algún valor, olvidando la propia dignidad y la importancia de ser uno mismo. La terapia o prevención consiste en «caminar en la verdad», siendo lo que se es, ni más ni menos. Ir encontrando en nuestro ser su valor propio tal como somos.</p>
<p style="text-align: justify;">La tercera sería establecer las relaciones en términos de competitividad, <strong>luchas de poder</strong> para ver quién manda. No son tan asimétricas como las primeras, pero aspiran a serlo. No conocen otro modo de relación que el vertical. ¡Cuántas parejas o amistades viven así!, en un círculo vicioso que no permite la confianza y el reposo en el otro.</p>
<p style="text-align: justify;">La <strong>mutua utilización</strong> es una relación de iguales, pero instrumental. De hecho, no existe un vínculo. Es una relación funcional donde ambos se utilizan para el propio beneficio. Tienen aún que descubrir lo que significa el encuentro auténtico, reconocer en la otra persona a un interlocutor de igual dignidad y que sea un fin en sí mismo, no un instrumento al propio servicio.</p>
<p style="text-align: justify;">Y finalmente <strong>el miedo y la desconfianza</strong>: el temor de ser agredidos o de no ser aceptados, la duda sobre la lealtad del otro, que podría considerarse un común denominador de todas las anteriores. El síntoma más evidente que la relación no va por buen camino.</p>
<p style="text-align: justify;">Autonomía, autenticidad, humildad, generosidad y amor, serían los ingredientes de unas relaciones humanas que realmente nos hagan sentir dignos, llenos y felices. Con respeto de uno mismo y del otro; con el valor de ser uno mismo, en un mutuo servicio y estima, en un encuentro sincero, y confiando en la libertad del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo un maravilloso desafío.</p>
<table width="0">
<tbody>
<tr>
<td width="189">RELACIONES ENFERMAS</td>
<td width="95">TIPOS</td>
<td width="123">TERAPIA</td>
<td width="198">RELACIONES SANAS</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Dominio/sumisión</td>
<td width="95">Estable</td>
<td width="123">Autonomía</td>
<td width="198">Respeto de sí mismo y del otro</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Imitación del otro</td>
<td width="95">Inestable</td>
<td width="123">Autenticidad</td>
<td width="198">Valor de ser uno mismo</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Luchas de poder</td>
<td width="95">Inestable</td>
<td width="123">Humildad</td>
<td width="198">Mutuo servicio</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Mutua utilización</td>
<td width="95">Estable</td>
<td width="123">Generosidad</td>
<td width="198">Encuentro</td>
</tr>
<tr>
<td width="189">Miedo y desconfianza</td>
<td width="95">Inestable</td>
<td width="123">Amor</td>
<td width="198">Confianza en</p>
<p>la libertad del otro</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><em>Leticia SOBERÓN<br />
Cofundadora Innovation Center for Collaborative Intelligence<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 95</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/sanar-nuestras-relaciones-humanas/">Sanar nuestras relaciones humanas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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