Elemental silencio

Elemental silencio

El silencio es uno de esos aspectos de la realidad al cual se accede “desde diferentes lugares”. Su naturaleza es tan amplia que podemos llegar a él desde lo concreto y desde lo abstracto, percibirlo en solitario o en colectivo, gozarlo o sufrirlo. La manera tan variable como lo codificamos los seres humanos tiene mucho que ver, o es reflejo, de la trascendencia que tiene. Casi podríamos decir que es un elemento más, como son el aire, la tierra, el agua o el fuego. Tiene aspectos tangibles como la tierra, pero también capacidades catalizadoras como el fuego. Puede ser contenido y amoldarse como el agua, pero también puede ser contenedor y desplazar como lo hace el aire.

En ocasiones nos referimos al silencio como una sola entidad: el silencio. Pero también los hacemos como si se pudiera clasificar: los silencios. Esto segundo tiene que ver más con nuestra experiencia de él o con la actitud que tomamos. Un silencio sepulcral, por ejemplo, hace referencia al silencio total que produce el estado de muerte. Hablamos, pues, de una experiencia. Caminar silenciosamente, nos ilustra más una actitud que evita ser escuchada o que imprime un aire de respeto y cuidado.

Fotografía: Javier Bustamante

Nuestra relación con el silencio es más constante y natural de lo que imaginamos. La cotidianidad está sostenida en el silencio. Por eso, cuando escuchamos la expresión de que alguien tiene miedo al silencio o huye de él, quizás tendríamos que contemplar mejor qué nos está queriendo decir, ya que probablemente el miedo sea a otras experiencias que toman mayor entidad cuando uno se encuentra en silencio.

Esta relación tan íntima con el silencio puede constatarse también en el lenguaje. La palabra silencio podemos encontrarla unida a muchas preposiciones. A veces decimos que vamos al silencio, como si se tratara de un lugar, o que le hablamos al silencio, como si fuera una persona. Podemos desempeñar nuestro trabajo con o sin silencio. Dirigirnos a alguien desde el silencio o lanzar nuestros pensamientos hacia el silencio. Ejecutar una acción durante el silencio o hasta el silencio…

Así pues, vemos que las cualidades que va adquiriendo el silencio se van conectando con nuestro actuar y con nuestra actitud. O mejor dicho, es nuestro actuar y nuestra actitud las que se van conectando con el silencio.

El silencio es elemental para la vida. Y seguramente no sólo para la vida humana, sino para la vida en general. Silencio no como ausencia de sonidos, sino como capacidad de escucha, de apertura, de acogida, de relación. Y trascendiendo un poco más, el silencio como fuente creativa: génesis.

Javier BUSTAMANTE
Poeta
Barcelona (España)
Enero de 2018

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