Hacia una economía solidaria

Hacia una economía solidaria

La vida en familia, las relaciones entre consanguíneos, entre miembros de una misma etnia, etc., supone compartir con las personas la vida, el tiempo, la cultura y, sobre todo, los bienes materiales. Entre buenos hermanos, siempre se tiene cuidado de que el más débil, aquel que está menos dotado, nunca se quede atrás, sino que vaya caminando con el conjunto, que pueda ir viviendo con un mínimo de dignidad. Y la mayoría de veces se le ayuda con creces, para que, con más garantías, pueda hacer frente a su deficiencia. La hermandad y la amistad siempre se dan entre personas que se conocen entre sí.

«¿Seremos capaces de crear una sociedad solidaria,
que utilice la economía como una herramienta
para construir un mundo más justo?»

La solidaridad -tan necesaria si se desea un mundo más justo- se da entre personas que en su mayoría no se conocen, pero que saben de su existencia mutua, de sus dificultades y necesidades. La solidaridad es ayudar al más débil, al que no es de mi grupo, de mi pueblo, nación o continente, a quien no conozco personalmente, pero de quien sí conozco sus carencias y sufrimientos. Desarrollar la solidaridad se ha convertido en una necesidad urgente si queremos alcanzar un mundo más justo, que respete la dignidad de las personas y los derechos humanos.

Parece que nuestra sociedad quiere eludir sus responsabilidades. Por una parte, quizá porque hay realidades de las que nos parece que no somos responsables. La amistad y la hermandad nos hacen sentir responsables, pero ¿en qué podemos fundamentar la solidaridad para que también se desencadene el compromiso y la responsabilidad con quienes no estamos unidos por unos lazos de amistad? Por otra parte, quizá porque tenemos una visión poco realista, vivimos sin poner los pies en la tierra y hay realidades que escondemos o de las que rehuimos porque son demasiado duras.

La economía, que es una ciencia social, pone en evidencia esta vivencia a menudo poco realista del entorno, alimentando unas distancias inmensas entre los que aumentan vertiginosamente los saldos de sus cuentas bancarias y los que no pueden atender las necesidades básicas para sobrevivir. Quienes sólo piensan en acumular, viven instalados en un mundo irreal y no se dan cuenta de que, tarde o temprano, estas injusticias crearán desequilibrios sociales que, a la postre, les afectarán.

Invertir en solidaridad, es decir, en el bien de las personas que, a pesar de que no conocemos directamente comparten la existencia con nosotros, es invertir para satisfacer las necesidades reales de nuestro mundo. Una economía que invierte en el bien, la justicia y la paz, resulta más rentable que una economía que invierte en guerra y mal. Por eso, la economía debe estar regida por la libertad, una libertad co-responsable y realista, lejos de intereses y engaños. La economía, al mismo tiempo, debe ser norteada, guiada, por el reconocimiento de la dignidad de todos los existentes, ya sean conocidos y amigos, o bien desconocidos, es decir, desde una actitud solidaria. Y también la inteligencia debe ser fundamento de la economía con el fin de invertir en conocimiento e investigaciones que ayuden a resolver de manera realista los problemas que hay en el mundo.

  • ¿Seremos capaces de crear una sociedad solidaria, que utilice la economía como una herramienta para construir un mundo más justo?
  • ¿La economía se ha convertido en una ciencia teórica orientada a la maximización de la utilidad y de la ganancia, en la que todo es válido para enriquecerse?
  • ¿No es más económico, a corto y largo plazo, invertir en el bien de todos, que dedicar tantos esfuerzos a buscar los intereses personales, y a competir desmesuradamente unos con otros?
  • ¿Cómo unir la globalización en todos sus ámbitos de acción con los mundos fragmentados que giran como trompos peonzas sobre ejes totalmente diferenciados?
  • Ante la situación presente, ¿qué pistas podemos descubrir que nos hagan entrever que la economía debe hacerse cada día más solidaria?

Jordi CUSSÓ PORREDÓN
Economista
Del Ámbito María Corral
Publicado originalmente en RE 54

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