Confinada y libre

Confinada y libre

Estos últimos meses, el tema que ocupa medios de comunicación, redes sociales y nuestras conversaciones, es el COVID 19. ¿Cómo íbamos a pensar, cuando celebrábamos el comienzo del 2020 que nuestro año se desarrollaría de esta manera? Estamos confinados a corto o largo plazo, según la edad, riesgo o actividad que desempeñes y el país en el que vivas, según las decisiones de las diversas autoridades gubernamentales…. Nosotros en España viviendo la desescalada por fases.

«Estructurar mi jornada, tomar decisiones en mi día de hoy,
vivir aquí y ahora el momento presente.»

Tengo una hermana (vive en México), que me decía por teléfono: «Los de mi edad, seguramente saldremos del confinamiento los últimos». Sin embargo, con sus casi 77 años y recientemente viuda, lee, participa a conferencias por zoom u otros sistemas, está en contacto con sus amigas, con su familia, pendiente de saber si estamos bien, si estamos con salud…  Está serena en medio de esta situación; irradia paz y amor. Pero esto no es el efecto del COVID 19. Ella ya era empática, con una serena alegría, alimentando los vínculos de la amistad y los lazos familiares. Y lo sigue siendo ahora, en esta situación de la que me consta vive con-doliéndose de quienes enferman, de quienes han muerto, de quienes no han podido despedir a sus seres queridos…

Sí, vive confinada, pero ello no ha afectado su gran libertad interior que se trasluce en su manera de acoger la realidad y darle un sentido.

Esta pandemia se vive de diversas maneras, según las distintas circunstancias: solos, con la familia, en residencias de mayores, con teletrabajo o habiéndolo perdido. Viviendo duelos por nuestros seres queridos o teniéndolos lejos. Las personas intentamos vivir esta situación de la mejor manera posible, a pesar de la incertidumbre en la que vivimos. Con más o menos ánimo según los días, lo cual es normal. Creo que es importante aceptar que no tenemos mucho poder sobre esta situación; que somos vulnerables y que nuestros seres queridos también lo son. Sin embargo, para vivir mejor con esta incertidumbre es importante darnos cuenta de que, aunque tenemos poca incidencia sobre esta situación, sí tenemos poder sobre lo que podemos hacer aquí dentro, donde estamos confinados. Podemos por ejemplo estructurar nuestro día: alimentarnos adecuadamente, dormir lo necesario… Teniendo en cuenta también el realizar cosas que nos hacen bien, que nos dan paz. Y algo muy importante: estar vinculados, estar en contacto con nuestros seres queridos… En una palabra: estar aquí y ahora. Vivir el momento presente.

Vi un pequeño video con algunas preguntas que podemos hacernos cuando estemos con ansiedad o malestar:

  1. ¿Qué puedo empezar a hacer más? (¿Qué te hace bien y que puedes hacer más?)
  2. ¿Qué puedo empezar a hacer? (Cosas nuevas)
  3. ¿Qué necesito hacer menos?
  4. ¿Qué necesito dejar de hacer del todo?

Estructurar mi jornada, tomar decisiones en mi día de hoy, vivir aquí y ahora el momento presente. Pienso que ello acrecentará nuestra libertad interior, y nos aportará la paz y la energía para salir del confinamiento –cuando esto llegue– de manera renovada y aportar nuestro grano de arena al nuevo momento que nos toque vivir.

María de Jesús CHÁVEZ-CAMACHO PEDRAZA
Pineda de Mar (Barcelona)
Junio de 2020

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