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	<title>relaciones humanas | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>relaciones humanas | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Interdependencia sin dependencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 04:59:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Interdependencia sin dependencia]]></category>
		<category><![CDATA[madurez emocional]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Mercé Conangla]]></category>
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		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Mercé CONANGLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/interdependencia-sin-dependencia/">Interdependencia sin dependencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>El individualismo, una estrategia agotada</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">Demasiada soledad, demasiado egoísmo, demasiada dispersión. Poco a poco, y, sin darnos cuenta, <strong>nos vamos desconectando</strong> de nosotros mismos y de los otros hasta que acabamos <strong>siendo ajenos</strong> unos de otros.</p>
<p style="text-align: justify;">El individualismo como estrategia de supervivencia está condenada al fracaso. Y si bien mantener la identidad es necesario para no diluirnos en el grupo, la persona individualista apela al propio bien en detrimento del bien de los demás. El egoísmo, aparentemente ganador, acaba siendo el gran perdedor.</p>
<p style="text-align: justify;">En momentos de crisis y dificultades será la interdependencia colaborativa, lo que nos debe permitir<strong> aunar la fuerza del grupo</strong> para el bien de cada uno de sus miembros.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Nadie es una isla</strong></h4>
<p style="text-align: justify;"><em> Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es una parte del continente, una parte de la masa. Si el mar se lleva un pedazo, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa señorial de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por tanto, nunca preguntes por quién tocan las campanas: tocan por ti</em>. (John Donne, Devociones en ocasiones emergentes, Meditación XVI).</p>
<p style="text-align: justify;">No somos islas. Podemos ser personas autónomas, pero no somos autosuficientes, y nos necesitamos para satisfacer nuestras necesidades. La cuestión es que, a veces, no tomamos conciencia de ello hasta que probamos el sabor amargo de la soledad.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos agrupamos en comunidades por supervivencia, por interés o por afinidad. En todos los casos nos mueve una <strong>mezcla de egoísmo y generosidad</strong> porque, cuando nos sentimos unidos a los demás, el miedo se reduce. Confiamos en que, lo que no pueda uno, podrán los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cuando aparece la<strong> soledad</strong>, se reproducen todos los <strong>miedos atávicos</strong> y se amplifican los miedos aprendidos. Afloran sentimientos de pérdida y de inseguridad sobre qué será de nosotros, cómo saldremos adelante, cómo podremos lidiar con los avatares de la vida; sentimientos de exclusión y abandono; tristeza y pena; desesperanza e incluso desesperación.</p>
<p style="text-align: justify;">No somos islas. <strong>Necesitamos puentes</strong> que nos unen a los demás y que nos permitan generar el sentimiento que interesamos y que somos importantes en la comunidad humana.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Intersomos</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">Es un concepto que utilizamos en el modelo Ecología Emocional para expresar el hecho de que todos los seres vivos del planeta estamos vinculados de tal manera que lo que nos ocurre a unos tiene impacto en toda la cadena de la vida. Somos interdependientes.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestro último libro <a href="https://ecologiaemocional.org/5/Libros?only=76"><em>Cambio climático emocional</em> </a>hacemos inciso en que uno de los cambios urgentes de modelo, que como sociedad humana hemos de realizar, es lo que nos debe llevar a este<em> «interser»</em> y realizar el tránsito que va de una sociedad ausente, indiferente y en soledad, al «<em>intersomos»</em> y a las redes bondadosas de<strong> apoyo mutuo</strong>.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>La soledad emocional</strong></h4>
<p style="text-align: justify;"><em>Nuestra gran tormenta en la vida proviene del hecho que estamos solos, y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad. (</em>Guy de Maupassant).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La soledad</strong>, justamente es una de las <strong>epidemias</strong> más graves del siglo XXI. Estamos hablando de la soledad destructiva, de esa que nos deshumaniza, que nos hace sentir excluidos y que nos lleva a la ansiedad, a la angustia, a la depresión y a la desesperación. De esa soledad que hace que no queramos seguir viviendo. Y este tipo cada vez hay más.</p>
<p style="text-align: justify;">La soledad emocional tiene mucho que ver con la distancia afectiva. Tiene que ver con la falta de tacto y de contacto, con el hambre de &#8216;piel&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuánto tiempo llevas sin que alguien te acaricie, te toque o te abrace? ¿Cuánto tiempo sin que alguien te llame, sencillamente, por el sencillo motivo de escuchar tu voz, saber que estás bien, para hacerte saber que eres importante en su vida? ¿Cuánto tiempo sin que alguien escuche a las<strong> pequeñas cosas</strong> que le quieras contar<strong> sin mirar al reloj</strong>, sin gestos de impaciencia? ¿Cuánto tiempo sin compartir risas o llantos con alguien? ¿Cuánto tiempo? Mucha pantalla, y demasiado WhatsApp desincronizado.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día parece ser que una<strong> llamada directa</strong> es considerada una <strong>invasión de la intimidad</strong> y poco menos que una agresión. Y no estamos hablando de las llamadas de operadoras telefónicas o agentes de venta varios que irrumpen indeseadamente en nuestra intimidad a diario. Un &#8216;te abrazo&#8217; escrito o escuchado no es lo mismo que un abrazo sincero, real: <strong>dos cuerpos</strong> que voluntariamente <strong>se unen, se sienten</strong>, corazón con corazón, manteniendo brevemente el contacto y una caricia.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto es lo que puede aliviar el sentimiento de <strong>soledad emocional</strong>. No se trata de hacer sólo que a alguien no le falte &#8216;de nada&#8217;. Este &#8216;de nada&#8217; sólo para el cuerpo físico o mental no es suficiente. Nuestro cuerpo emocional debe ser bien atendido. Esta soledad emocional afecta a niños, adolescentes y adultos, pero de forma muy especial dos colectivos: las personas mayores que viven solas o en residencias y los colectivos con diversidad funcional o intelectual. Ambos sufren esa ausencia de &#8216;piel&#8217;. Esta soledad emocional nos afecta a todos y todos necesitamos encontrar formas de <strong>cubrir las necesidades afectivas</strong>, de tacto, de contacto, de presencia, de pertenencia y de amor.</p>
<figure id="attachment_25336" aria-describedby="caption-attachment-25336" style="width: 475px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-25336" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-300x200.jpg" alt="Intersomos con todo lo que existe" width="475" height="316" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 475px) 100vw, 475px" /></a><figcaption id="caption-attachment-25336" class="wp-caption-text"><em>Ninguna gota sabe de qué flor viene             Foto: Annette Meyer en Pixabay</em></figcaption></figure>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Los precios que estamos dispuestos a pagar</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">Éste es el tema. Y la respuesta no puede ni debe ser<strong> nunca vender nuestra libertad</strong> a cambio de cariño y de calor. Porque caeríamos en las redes de la <strong>dependencia emocional</strong>, aquella que nos convertiría en esclavos de los demás y de sus manías.</p>
<p style="text-align: justify;">Asumir la soledad, no la soledad-desconexión, sino la soledad-conexión con uno mismo, aquel espacio de silencio y encuentro necesario para reflexionar, para crear, para recuperar nuestro equilibrio, es algo que debemos entrenar desde pequeños.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso es necesario aprender a trabajar nuestra autonomía personal: la intelectual, la emocional y la relacional; aprender a desobedecer todo aquello que juega en contra del respeto y que invade el espacio que necesitamos para crecer y para florecer como personas; ser valientes para decir, para discrepar, para abandonar lo que pueda terminar siendo una losa o una cárcel.</p>
<p style="text-align: justify;">Somos seres<strong> interdependientes</strong>, no sólo respecto a los demás humanos sino <strong>con todos los seres</strong> con quien compartimos el planeta. Debemos serlo conscientes. Debemos saberlo valorar. Sólo así podremos cuidarnos, no desde el poder, ni la lástima&#8230; sino desde la compasión más tierna al saber que intersomos y que juntos tejemos la trama de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque lo que yo hago en la trama, me lo hago a mí mismo y viceversa.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Un texto final para reflexionar</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">En los Upanishads, hay un bello texto que refleja el interés:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>«Las abejas toman el néctar de distintas flores y después fabrican la miel. </em><em>Una gota de miel no puede pretender que viene de una flor y otra gota de miel que viene de otra flor; la miel es un todo homogéneo. Del mismo modo, todos los seres son uno, aunque no sean conscientes de ello. </em><em>El tigre y el león, el lobo y el jabalí, el gusano y la mariposa, la mosca y el mosquito, todos vienen del alma y pertenecen al alma».</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>María Mercé CONANGLA<br />
</em><em>Psicóloga clínica, enfermera y escritora.<br />
</em><em>Presidenta de la Fundación Ecología Emocional<br />
</em><em>Barcelona, abril 2025<br />
</em><em>www.fundacioecologiaemocional.org</em></p>
<p style="text-align: justify;">(Artículo tomado de la Revista Re Catalá, abril 2025).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nota informativa:<br />
</strong><em>Cada vez hay más personas que viven y vivirán solas en España. Según el INE, en 2019 había 4.793.700 personas viviendo solas, </em><em>de las que más de dos millones (2.009.100) tenían más de 65 años. Esto suponía un 41,9%, del que un 72,3% (1.452.300) eran mujeres.</em><br />
<em>Para 2035, la previsión es que continúe la tendencia al alza. El INE proyecta que dentro de 15 años uno de cada tres hogares será unipersonal, </em><em>al pasar de los 4,8 millones en la actualidad a los 5,7 millones.</em><br />
<em>https://cenie.eu/es/blogs/silver-economy-una-realidad-abierta/la-soledad-epidemia-del-siglo-xxi. Juan Carlos Alcaide</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Bibliografía:<br />
</em></strong>Cambio climático emocional Mercè Conangla y Jaume Soler. Editorial Amat, 2023</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/interdependencia-sin-dependencia/">Interdependencia sin dependencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Crecer en sabiduría</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/06/crecer-en-sabiduria/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:59:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adaptación]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[Assumpció Salat]]></category>
		<category><![CDATA[Assumpta Sendra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Assumpta SENDRA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/crecer-en-sabiduria/">Crecer en sabiduría</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ASSUMPCIO-SALAT-2.jpg"><img decoding="async" class="alignright wp-image-15494" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ASSUMPCIO-SALAT-2-218x300.jpg" alt="" width="200" height="276" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ASSUMPCIO-SALAT-2-218x300.jpg 218w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ASSUMPCIO-SALAT-2.jpg 560w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a><span style="font-size: 14pt;"><strong>Entrevista</strong> a <strong>Assumpció Salat,</strong> psicóloga y diplomada en Enseñanza Primaria. Directora del centro de psicología y formación Ágape.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Assumpció Salat siempre ha tenido la inquietud de entender el porqué de la existencia humana, de las relaciones humanas, de los conflictos y del sufrimiento. Por eso, en su libro <em>Llenarse de sabiduría </em>hace esta propuesta humana, pero en la práctica ¿cómo nos <em>llenamos de sabiduría</em>?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una vez en una conversación de amigos en un gimnasio oí cómo uno le decía al otro: «Mengano es un hombre muy sabio». Yo con curiosidad me acerqué para escuchar y sí se referían a la sabiduría intelectual, tener muchos conocimientos de todo tipo, geografía, historia, tecnología, etc., y yo pensé eso no es la sabiduría que yo busco.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué tipo de sabiduría buscabas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La sabiduría de la que yo hablo en este libro es la &#8216;sabiduría&#8217; de saber vivir la vida y la muerte, de saber afrontar los retos tanto de salud, como de relaciones, como económicos o los que tienen que ver con los cambios que se dan en nuestras vidas en todos los sentidos. Tener habilidades y conocimientos para saber afrontar estos aspectos de la vida es una parte muy importante de la sabiduría, y de eso hablo en mi libro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué disposición debe haber, en este caso, por parte del lector para captar este tipo de sabiduría?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La disposición del lector debe <strong>ser la de querer aprender </strong>y la de creer que es posible afrontar la vida con mucha más armonía y con mejores resultados todos estos aspectos llamados: Relaciones humanas; Salud, energía y vitalidad; Cambios, incluida la muerte; Economía y recursos.</p>
<p style="text-align: justify;">A mi entender, los problemas del ser humano en su vida siempre se encuentran en alguna de estas cuatro categorías. Por lo tanto, es necesaria la disposición interna de creer y pensar que no sabemos, que si tenemos dificultades y conflictos en estos aspectos de la vida quiere decir que nos faltan herramientas, habilidades y conocimientos, en definitiva, sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En el libro dice que la sabiduría «es un estado que nos permite celebrar cada instante de nuestra vida en plenitud». ¿Cómo se consigue ante las dificultades, sufrimientos&#8230;? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es verdad, el estado de plenitud es siempre un resultado, una consecuencia de una manera de afrontar y gestionar los hechos de la vida. La vida siempre nos plantea retos y si SABEMOS CÓMO HACERLO, si tenemos en nuestro interior los conocimientos adecuados o sabios, esto traerá como consecuencia el hecho de actuar y responder de manera sabia, y al hacerlo vivimos como resultado la paz, la plenitud, la armonía, el gozo de vivir. Entonces tenemos más ganas de tener una vida larga, muy larga, ya que la estamos disfrutando y no sufriendo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En concreto, describe cuatro indicadores necesarios para mejorar nuestra vida. En primer lugar, habla de las relaciones humanas. ¿Cómo ejercitar este pilar tan básico para la convivencia humana? </strong></p>
<figure id="attachment_15498" aria-describedby="caption-attachment-15498" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-15498" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria.jpg 1280w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15498" class="wp-caption-text">«Cuanta más sabiduría acumulo en mi interior más fácil se hará para<br />mí afrontar los cambios y situaciones que me plantea la vida ya que<br />tengo muchas más herramientas.» Imagen de Tung Lam en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Exactamente, los problemas mencionados, entre ellos las relaciones humanas se convierten a la vez en un indicador. Quiero decir que si yo puedo observar que a lo largo de los años, a medida que voy viviendo las relaciones humanas se hacen para mí más fáciles, más armoniosas, menos conflictivas, y cada vez siento que hay menos y menos personas que me sacan de quicio o alteran mi paz, eso quiere decir que voy bien, que estoy adquiriendo conocimientos de sabiduría, ya que la mejora de las relaciones humanas en mi vida es un indicador claro de mi crecimiento en sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;">Para mejorar en este aspecto me hace falta hacer un cambio interno de percepción, un cambio de cómo veo a un ser humano. Normalmente hemos sido educados en ver y pensar que hay buenas y malas personas, aquí el cambio hacia la sabiduría es pensar que hay personas que saben más, que han aprendido más, que están más llenas de sabiduría y otras que están más atrasadas, que tienen menos conocimientos, que todavía no saben y hacen lo mejor que pueden y saben con los conocimientos y creencias que tienen en su interior. Cambiar esta manera de pensar, ya es un gran paso de sabiduría. La vida es una escuela, en la escuela hay alumnos y los alumnos tienen diferentes niveles de sabiduría, algunos están en cursos más avanzados y otros en cursos más atrasados.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En segundo lugar, habla de la salud, la energía y la vitalidad, ¿cómo mantenerlo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, la salud, ya hace mucho tiempo que la medicina ha asumido y demostrado que tiene mucho que ver con aspectos actitudinales y mentales. Es decir, hablamos de la psicosomática. De la gran relación que existe entre la manera de pensar y ver la vida y los resultados que obtenemos a nivel de salud.</p>
<p style="text-align: justify;">Mira, hace poco tiempo un médico del Hospital Clínic de Barcelona me decía: «Los médicos sabemos poco y nos falta aprender mucho sobre la enfermedad del cáncer, ahora bien, algo que sí sabemos es que la actitud es un elemento clave en la recuperación del enfermo». Una sabia reflexión.</p>
<p style="text-align: justify;">Pongamos un ejemplo, si yo pienso que hay personas malas que me quieren hacer daño y me quieren hacer sufrir y tienen la &#8216;culpa&#8217; de todo mi malestar o sufrimiento, está claro que este pensamiento no ayuda a mi salud, no me ayuda a mantener el buen funcionamiento de mi cuerpo. Este pensamiento no es un pensamiento de sabiduría. Es un pensamiento que vamos e iremos cambiando a medida que nos vamos llenando de sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En tercer lugar, trata sobre la parte económica, los recursos necesarios para vivir. ¿Es ésta una gran preocupación porque todavía vivimos desigualdades económicas y personas que no tienen los mínimos?</strong></p>
<figure id="attachment_15510" aria-describedby="caption-attachment-15510" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/frustrada.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-15510" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/frustrada-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/frustrada-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/frustrada-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/frustrada.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15510" class="wp-caption-text">«Pensar que si sufrimos o nos sentimos aburridos de la vida<br />quiere decir que no la estamos mirando con los ojos<br />de la sabiduría.» Imagen de Engin Akyurt en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Sí, es verdad, hay personas que no tienen los mínimos para poder vivir. Ahora bien, el enfoque, en lugar de buscar culpables, más bien debería ser quizás otro. Pensar que, si una persona no tiene recursos económicos, no es fruto de su mala suerte, sino más bien una consecuencia de su falta de habilidades, conocimientos y herramientas para poder generar recursos. Por lo tanto, en el enfoque de la sabiduría, la EDUCACIÓN es un elemento clave. Se trata de destinar recursos a enseñar a educar a las personas para que tengan buenos resultados no solo en su economía sino también en las otras problemáticas que normalmente van asociadas a la pobreza económica, salud, adaptación a los cambios y relaciones humanas. Si observamos, veremos que en general cuando hay un problema económico también hay una dificultad para adaptarse a los cambios de la vida, a determinadas relaciones humanas, y a veces también problemas de salud.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y, en cuarto lugar, sobre la adaptación a los cambios que se producen en la vida. ¿Cómo ejercer la flexibilidad tan necesaria para asumir los cambios?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los cambios en nuestras vidas son para muchos de nosotros un reto difícil de asumir, quiero decir con esto que ver los cambios como una oportunidad de mejora y de aprendizaje no es a veces fácil. A menudo vemos los cambios de nuestras vidas como una desgracia, como una mala suerte, como un hecho que no debería pasar o de darse en nuestras vidas. Así son muchas las personas que ven como una injusticia o como una mala suerte el hecho de tener una enfermedad o el hecho de perder un trabajo, una separación matrimonial y toda una serie de cambios que tendemos a etiquetar como &#8216;malos&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">La visión de sabiduría es siempre la de ver los cambios como una oportunidad de aprendizaje, como un punto de salida para desarrollarnos interiormente con sabiduría, como una oportunidad de hacer un cambio interno de creencias, de ideas, de pensamientos. La sabiduría tiene mucho que ver con una mente flexible, una mente abierta, una mente científica, una mente que quiere comprobar, observar, verificar si cambiando los &#8216;mapas&#8217; o paradigmas mentales cambia la realidad externa y se vuelve más armoniosa.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En el aprendizaje constante durante la vida hay muchos momentos y etapas diferentes, pero ¿cómo se acepta todo lo que toca vivir?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Lo que toca vivir es algo muy cambiante y depende en gran medida de nuestra manera de pensar, de nuestro &#8216;mapa&#8217; mental. Pongo un ejemplo personal: Cuando yo tenía 32 años hice un viaje con el que era y había sido mi prometido, aunque habíamos tenido desde los 24 años, con idas y venidas, quiero decir con épocas en las que nos veíamos y tratábamos y otras en las que nos distanciábamos. A los 32 años en uno de estos reencuentros hicimos un viaje a Ámsterdam. Fue bonito, y cuando volvimos lo dejamos, tuvimos otra época de distanciamiento. Al cabo de muchos años cuando yo tenía 45 nos volvimos a reencontrar, él se había casado, tenía un hijo y hacía poco se había separado. En aquel encuentro él me confesó que cuando hicimos aquel viaje a Ámsterdam, él me quería pedir en matrimonio, pero no se atrevió, ya que me vio muy cambiada en actitudes y manera de ser, no era la chica que él había conocido y de la que se había enamorado.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese momento entendí que lo que nos toca vivir depende mucho de nosotros. Yo había hecho un cambio interno, un cambio de carácter, de manera de pensar y aquello cambió mi destino, lo que me tocaba vivir.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sabemos que la vida es un continuo aprendizaje. ¿Cómo despertar el deseo de aprender, la curiosidad, la capacidad de sorprendernos&#8230;?</strong></p>
<figure id="attachment_15518" aria-describedby="caption-attachment-15518" style="width: 407px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/pareja-feliz.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-15518" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/pareja-feliz-300x179.jpg" alt="" width="407" height="243" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/pareja-feliz-300x179.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/pareja-feliz-1024x610.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/pareja-feliz.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 407px) 100vw, 407px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15518" class="wp-caption-text">«El sabio valora y agradece cada día en esta escuela que es la vida.» <br />Imagen de Tung Lam en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La vida es un continuo aprendizaje, es cierto, y una de las maneras que tiene la vida para empujar este aprendizaje y esas ganas de cambiar, de crecer, de adquirir nuevas herramientas y nuevos conocimientos es el SUFRIMIENTO. Es decir, el sufrimiento humano es el motor, lo que hace que muchas personas empiecen a buscar respuestas, empiecen a buscar ayudas, empiecen a leer libros, acudan a un psicólogo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Vienen a usted, como psicóloga?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En mi trabajo las personas vienen a nosotros porque sufren, es entonces cuando tenemos la oportunidad de poder hacer y dar esa educación, estas herramientas, esos conocimientos de sabiduría. Si una persona está bien con sus resultados de vida, con los cuatro aspectos que hemos nombrado no busca el cambiar para aprender, cuando hay conflictos es cuando el ser humano se moviliza para poder disminuir o dejar de sufrir. Ojalá, que cuando estamos bien siguiéramos teniendo esas ganas de aprender, de mejorar. En el marco de la sabiduría el pensamiento es: «Cualquier situación o hecho en la vida de un ser humano por bien que sea, siempre es susceptible de ser mejorada».</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo se puede elaborar el propio <em>plan pedagógico</em>? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay que entender el <em>plan pedagógico </em>como estos hechos o cambios que se provocan en nuestras vidas y ante los que a menudo no vemos la relación causa-consecuencia, es decir, aquellos hechos en los que no nos vemos a nosotros como causantes de lo que nos pasa.</p>
<p style="text-align: justify;">En algunas cosas entendemos y vemos la causa de lo que estamos viviendo, pero en otras ocasiones no la vemos, ni la entendemos. Cuando nos pasa esto, ver los cambios o situaciones que nos presenta la vida como un plan docente o pedagógico, es un elemento clave. En el fondo es decir: veo todo lo que pasa en mi vida como una oportunidad para aprender.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, está claro que cuanto mejor alumno uno sea y más aprenda, el plan pedagógico tenderá a hacerse más fácil, menos complicado. Cuanta más sabiduría acumulo en mi interior más fácil se hará para mí afrontar los cambios y situaciones que me plantea la vida ya que tengo muchas más herramientas. Por lo tanto, si queremos simplificar nuestro plan docente la clave está en crecer en sabiduría. Eso que digo lo he comprobado y verificado en mi vida, lo puedo decir con voz bien alta y segura.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>También en su libro invita a ser personas competentes, en lugar de ser competitivos. ¿Qué quiere decir ser competente? </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/portada-libro.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright wp-image-15521 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/portada-libro-200x300.jpg" alt="" width="205" height="308" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/portada-libro-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/portada-libro.jpg 400w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /></a>Un alumno o una persona competitiva es aquella que se compara con los demás, aquella que quiere ser mejor que el otro, tener más que el otro, más reconocimiento, más dinero, más sabiduría, más de todo, en definitiva.</p>
<p style="text-align: justify;">En cambio, el competente no se compara con el otro con el fin de superarlo en tener o hacer más que el otro, sino que aprovecha y aprende del otro la manera o las maneras de mejorar en sus habilidades y conocimientos. El competente valora y busca el propio crecimiento y mejora, para estar cada día mejor y mejor en todos los aspectos y a la vez se alegra cuando ve que el otro quizás sabe más o tiene más de lo que sea. El competente pide ayuda al que sabe más o tiene más para poder mejorar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Y un último consejo que favorezca el cultivar la sabiduría de la vida?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Aprender a valorar la vida que tenemos, el tiempo que tenemos aquí en este planeta Tierra para poder seguir aprendiendo y creciendo. Pensar que si sufrimos o nos sentimos aburridos de la vida quiere decir que no la estamos mirando con los ojos de la sabiduría. Una persona con sabiduría agradece y valora lo que pasa en su vida, ya que es siempre una oportunidad para poder seguir avanzando y creciendo. El sabio valora y agradece cada día en esta escuela que es la vida.</p>
<p><em>Assumpta SENDRA MESTRE<br />
Periodista<br />
Barcelona, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 116, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/crecer-en-sabiduria/">Crecer en sabiduría</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El esfuerzo de conocerse</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/06/el-esfuerzo-de-conocerse/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:59:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Secciones]]></category>
		<category><![CDATA[autoconocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[El esfuerzo de conocerse]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[relfexión]]></category>
		<category><![CDATA[soledad y silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/el-esfuerzo-de-conocerse/">El esfuerzo de conocerse</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">A lo largo de los años me he encontrado a muchas personas que expresaban <strong>incomodidad</strong> en los <strong>espacios y tiempos vacíos</strong>, porque el <strong>silencio y la soledad</strong> les exponía a los <strong>ecos incómodos</strong> provenientes <strong>de su interior</strong> que preferían no escuchar. Unos y otros encontraban escapatorias fáciles en nuestros días: ruido / música constantes, conversación a toda costa y con cualquier persona, trabajo sin fin, entretenimiento, series, redes sociales&#8230; dispersión para no ver ni escuchar eso que les venía de dentro.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las muchas <strong>consecuencias</strong> de esta <strong>fuga constante</strong> es que la persona <strong>no se conoce a sí misma</strong>. No sabe por qué actúa como lo hace, no toma conciencia sobre sus propios <strong>patrones repetitivos</strong> de pensamiento y conducta, <strong>no aprende de sus errores</strong>, no se toma tiempo para <strong>valorar sus propias reacciones</strong> o conocer sus <strong>emociones dominantes</strong>, y si considera <strong>cambiar o mejorar</strong> en algún sentido, es probable que elija un <strong>objetivo poco realista</strong> y <strong>no concorde</strong> con sus capacidades reales&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando uno no se conoce a sí mismo, <strong>va ciego por la vida</strong>, no tiene una noción clara de <strong>lo que le motiva</strong>, y es normal que <strong>se tope con paredes u obstáculos</strong> que no vio mientras caminaba.</p>
<figure id="attachment_16726" aria-describedby="caption-attachment-16726" style="width: 419px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-16726" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280-300x200.jpg" alt="" width="419" height="279" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 419px) 100vw, 419px" /></a><figcaption id="caption-attachment-16726" class="wp-caption-text">Foto Stocksnap en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Otra consecuencia es que las <strong>reacciones de los demás</strong> también le<strong> toman por sorpresa</strong>: no dedica tiempo a reflexionar sobre cómo son las personas de su entorno, qué les gusta o motiva, cómo son sus reacciones. Y es entonces cuando surge, con gran carga emocional, el interrogante: <strong>«¿Por qué me pasa esto a mí?»</strong> No debería de sorprendernos que las cosas nos sucedan impreparados, si no dedicamos atención y tiempo a ver nuestra propia trayectoria.</p>
<p style="text-align: justify;">Conocerse a uno mismo no es tarea fácil, ni siempre grata. Solemos tener una<strong> idea vaga</strong> —y con frecuencia negativa— sobre nosotros mismos, tomada en gran parte de lo que nos <strong>dijeron en la infancia</strong>, de <strong>cómo nos trataron</strong> y qué experiencia tuvimos durante <strong>la fase escolar</strong>. En la <strong>adolescencia</strong> esa imagen seguramente <strong>cambió mucho</strong>, y empezó a depender del tipo de cuerpo que desarrollamos en esa etapa, lo que nos expresaban los amigos y amigas, la comparación con los modelos de referencia (actrices y actores, cantantes, futbolistas, influencers, etc.)&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Pero de nuevo: no podemos tener un conocimiento de nosotros mismos a base de mensajes más o menos inconexos, divergentes a veces, emitidos con mayor o menor afecto y lucidez. Es necesario tomarse tiempo para analizarlos y asimilarlos de manera personal, filtrar lo más veraz y dejar fuera lo falso. Y sobre todo: para <strong>construir nuestra propia</strong> y <strong>madura</strong> <strong>imagen de nosotros mismos</strong> necesitamos ver cómo es nuestra actuación real en la vida. Qué es lo que realmente hacemos. Allí nos conocemos con nitidez.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Una dinámica de vivencia/aceptación/conocimiento</h4>
<p style="text-align: justify;">¿Por dónde se empieza?</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Curiosamente, por la <strong>experiencia de vivir</strong>. La <strong>vivencia de ser</strong> es el «clavo» del que pueden colgarse la aceptación y el conocimiento de sí mismos. El<strong> conocimiento de sí no es</strong> antes que nada un <strong>ejercicio intelectual</strong>, sino <strong>previamente es vital</strong>. Experimentarnos vivos es pararse, tomar conciencia de existir, paladeando el momento presente. Y para ello requerimos silencio.</li>
<li>Al paladear el simple hecho de existir, si lo valoramos, surge la experiencia de que es algo bueno, algo en realidad sorprendente y valioso: viene entonces<strong> la aceptación</strong> <strong>de ese estar existiendo</strong>. Si no nos damos un «sí» de entrada, difícilmente nos atreveremos a entrar en el conocimiento de los detalles. Esa aceptación que nos damos por el simple hecho de ser, es condición necesaria para dar el siguiente paso.</li>
<li>Entonces podemos adentrarnos en <strong>conocer y comprender</strong> la maraña del cómo somos, qué nos pasa, por qué nos pasa&#8230; y empezar a procesar lo que los demás nos indican sobre nosotros mismos. Soy quien soy y como soy&#8230; o nada. ¡Y ver que, al existir, estamos en constante transformación (hacia adelante o no, depende de nosotros&#8230;). Soy lo que soy, más lo que puedo llegar a ser. Tengo en mi interior la semilla de mi propio futuro.</li>
<li>Para ello es también necesaria la<strong> amistad auténtica</strong> con personas que te ayuden en este no fácil proceso. Alguien <strong>que te quiere y acepta</strong>, ojalá, <strong>tal como eres</strong>, para poder sostenerte cuando es difícil asumir eventos o decisiones de tu propia vida que desearías no haber tomado.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Parte clave de la <strong>madurez en las personas</strong> consiste precisamente en <strong>aceptarnos</strong> <strong>sabiendo quiénes somos</strong>, en un proceso progresivo y dinámico entre aceptarse / conocerse / transformarse / aceptarse / conocerse&#8230;.</p>
<p style="text-align: justify;">Este es un <strong>camino esforzado</strong>, pero nos ayuda a vivir cada día con<strong> mayor paz y sosiego</strong>, dejando que el silencio no sea un enemigo a evitar, sino el gran compañero que nos ayuda a entendernos mejor y desarrollarnos como personas.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, junio 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/el-esfuerzo-de-conocerse/">El esfuerzo de conocerse</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Cuatro errores al escuchar</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/02/cuatro-errores-al-escuchar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Feb 2024 05:59:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Cuatro errores al escuchar]]></category>
		<category><![CDATA[diálogo]]></category>
		<category><![CDATA[escucha]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/02/cuatro-errores-al-escuchar/">Cuatro errores al escuchar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Tocamos de nuevo el<strong> tema de la escucha</strong> porque es <strong>realmente clave</strong> en las relaciones humanas. Parece una cosa sencilla, pero&#8230; ¡qué difícil es encontrar personas realmente «<strong>escuchatanas</strong>» (versus «charlatanas»).</p>
<p style="text-align: justify;">En el diálogo, cuando alguien desea compartir algo importante, solemos <strong>caer una y otra</strong> vez en <strong>frases rutinarias</strong> y <strong>respuestas estandarizadas</strong> que rompen el puente, <strong>aplanan el deseo</strong> de <strong>compartir</strong> algo que con frecuencia <strong>tiene mucho de impreciso</strong> en el interior de la persona.</p>
<p style="text-align: justify;">La escucha es muchas veces una especie de «<strong>ayuda al parto</strong>» de algo que está dentro de la persona que intenta expresarlo, pero <strong>no siempre lo tiene bien definido</strong>, no encuentra las palabras que le hagan justicia a un sufrimiento, a una vivencia, a un deseo, a una desilusión. Quien escucha bien, ha de tener <strong>mucha </strong><b>sensibilidad</b> para <strong>acoger con la mirada y el silencio</strong>, los intentos de la persona que se esfuerza en expresar algo difícil de formular.</p>
<p style="text-align: justify;">Traigo aquí algunas de esas <strong>rutinas erróneas</strong> que solemos introducir en la conversación que pretende ser «de escucha» y que suelen producir el efecto contrario al deseado: la persona que quería ser escuchada se calla, o cae a su vez en frases rutinarias que parecen satisfacer al supuesto escuchador.</p>
<ol>
<li style="text-align: justify;"><strong>Responder contando mi propio caso</strong> o un caso similar. Ante las primeras frases de quien expresa algo, rápidamente saltamos expresando nuestra propia experiencia, ilustrando cómo resolvimos una situación que nos parece similar, o evocando algún caso próximo que nos parece encajar bien en la narración de la persona. ¡<strong>Qué gran error</strong>! Quien está intentando decir algo que para ella o para él es una<strong> situación única</strong>, personal, irrepetible, <strong>no gana nada</strong> porque le digan que es un<strong> caso frecuente</strong> y no tiene nada de original. El abc de la escucha es dejar que la persona se explique, se explaye <strong>poniendo palabras a una vivencia interior</strong>. Es justamente <strong>eso lo que le ayuda</strong>. Cualquier respuesta que <strong>desvíe el foco</strong> hacia el escuchador o hacia un tercero, impide este vital proceso interior que realmente puede marcar la diferencia.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Evaluar la situación desde nuestra jerarquía de valores</strong>. Precipitarse a dar una <strong>calificación ética</strong> o práctica a lo que nos están contando, es un <strong>error muy frecuente</strong> en las conversaciones de confianza. Pero esa valoración -sea positiva o negativa- provocará casi de inmediato<strong> la justificación y la defensa de sus acciones</strong>, o directamente el silencio, cuando no el maquillaje de la narración para lograr un «aprobado». Es clave <strong>acallar nuestro hábito de enjuiciar</strong> las cosas. Claro que uno tiene una opinión, pero no ayuda nada el expresarla si no se nos pide explícitamente. Hay que <strong>dejar que sea la propia persona quien valore</strong> por ella misma lo que está en juego.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Intercalar frases hechas y rutinarias</strong>. Los<strong> refranes y las frases prefabricadas</strong> son frecuentes en nuestras conversaciones: «tenía que pasar, estaba escrito», o «todo será para bien», o «ánimo, échale ganas». Nada de esto ayudará a una persona que debe lidiar con sus propios claroscuros, <strong>con sus límites, con su incoherencia</strong>. Es mucho mejor <strong>plantear preguntas</strong> adecuadas para que la persona pueda formular de varias maneras diferentes lo que está viviendo, pues eso le ayudará mucho más que nuestras frases genéricas. Por ejemplo: «¿Y cómo te sientes con esa decisión?», o bien «¿Te había pasado algo similar en otras ocasiones?» o «¿Qué cosas te han dado resultado en momentos similares?».</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Interrumpir para hablar de otra cosa</strong>. Incluso aunque uno diga que es «entre paréntesis», <strong>una cuña sobre otro tema</strong> en el contexto de una conversación importante, <strong>esterilizará la vivencia de acogida</strong> que se pudiera haber establecido. Es muy difícil luego retomar el hilo, <strong>recrear el clima</strong> -tantas veces frágil y volátil- <strong>de confianza,</strong> que permita a la persona expresarse. En este sentido también interrumpen y dañan la conversación los quehaceres simultáneos (ver el móvil, mover platos o tazas, ofrecer café&#8230;). Todo lo que haga poner en duda la «atención plena» por parte de quien escucha, deteriora ese vehículo invisible de la conversación significativa, que es la <strong>acogida incondicional</strong>.</li>
</ol>
<figure id="attachment_13931" aria-describedby="caption-attachment-13931" style="width: 399px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/man-1169309_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-13931" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/man-1169309_1280-300x201.jpg" alt="Mirar a los ojos ayuda mucho" width="399" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/man-1169309_1280-300x201.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/man-1169309_1280-1024x686.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/man-1169309_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 399px) 100vw, 399px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13931" class="wp-caption-text"><em>             Los gestos muestran el interés real en el otro</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Los<strong> gestos, la mirada, la quietud</strong> de quien escucha, pueden ser enormemente elocuentes y expresar el auténtico interés que se tiene en comprender al otro, en dejar que se explique, en ayudarle a reacomodar las piezas mal situadas en su propio interior.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>silencio es el recurso por excelencia</strong>, de la escucha auténtica. Un<strong> silencio acogedor</strong>, un silencio que recibe, que no juzga, que anima a continuar, que expresa sin decirlo ese «cuéntame» que permite a la otra persona ser protagonista de su propia narración y encontrarle su sentido, a veces muy evidente para quien escucha, pero que debe emerger en el corazón del narrador.</p>
<p style="text-align: justify;">Entrenémonos en el <strong>arte de escuchar</strong>, pues ya con ese solo gesto, podemos ayudar mucho a personas que, de otro modo, se sentirían profundamente solas.</p>
<p style="text-align: justify;">Y todos tenemos necesidad, en algún momento de nuestra vida, de un <strong>corazón sabio</strong> que, <strong>sin juzgarnos</strong> ni darnos recetas, simplemente nos <strong>regale tiempo de escucha</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, febrero 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/02/cuatro-errores-al-escuchar/">Cuatro errores al escuchar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La Vuelta (al mundo)</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/11/la-vuelta-al-mundo/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2023/11/la-vuelta-al-mundo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Nov 2023 05:58:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[La Vuelta (al mundo)]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Torres Torres]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maria TORRES</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/11/la-vuelta-al-mundo/">La Vuelta (al mundo)</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Finalmente, los dos dejamos el trabajo y nos marchamos. Nos fuimos con una mochila igual de cargada como cada verano, pero esta vez sin billete de vuelta. Nos proponíamos dar la vuelta al mundo por vía terrestre en, aproximadamente, trece meses.</p>
<p style="text-align: justify;">La experiencia empezó en el Cáucaso, una región todavía desconocida por muchos. La diversidad étnica y cultural de esta área es sorprendente. Nuestra forma de viajar nos dio la oportunidad de conectar con diferentes familias armenias, georgianas y azeríes. Fuimos invitados a compartir comidas y canciones que reflejaban siglos de historia y tradición. Vimos cómo estas culturas, a menudo en tensión, pueden coexistir en una convivencia relativa de paz.</p>
<p style="text-align: justify;">Irán fue nuestro siguiente destino. Fuimos recibidos con una hospitalidad que nos conmovió en lo más profundo. Pocos días después de cruzar la frontera, fuimos acogidos por una familia que, a pesar de la gran distancia cultural, llegamos a querernos. Aprendimos de su cultura, creencias, tradiciones e ideas y, sin ser su intención, nos dimos cuenta rápidamente de que las percepciones de occidente no coinciden, en nada, con la realidad de este pueblo, bueno y amable.</p>
<p style="text-align: justify;">En Asia Central exploramos las ciudades de la Ruta de la Seda, donde las vías de este antiguo corredor comercial siguen siendo cruces de conexión entre personas de diferentes culturas. Las lecturas y los podcast que aprovechábamos para escuchar mientras viajábamos de un lugar a otro, mayoritariamente en bus, nos ayudaban a profundizar en la cultura y civilización de cada zona en la que nos predisponíamos a sumergirnos. De esta zona de los <em>stans</em> aprendimos mucho de un pasado lleno de disputas entre diferentes civilizaciones nómadas y pudimos comprender y sentir un pasado comunista fuertemente marcado en este lugar de mundo.</p>
<figure id="attachment_12593" aria-describedby="caption-attachment-12593" style="width: 425px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/vuelta-al-mundo01.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-12593" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/vuelta-al-mundo01-300x179.png" alt="" width="425" height="253" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/vuelta-al-mundo01-300x179.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/vuelta-al-mundo01.png 666w" sizes="auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12593" class="wp-caption-text">Fotografía: Maria Torres Torres</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El subcontinente indio nos ofreció una experiencia única. Exploramos las maravillas de esta inmensa región, desde las vibrantes ciudades hasta las comunidades rurales más remotas. Fuimos testigos de la complejidad de la religión y de la casta y, desde entonces, podemos constatar que sus formas de creer, funcionar y vivir nos cuestionaron en lo más profundo. Podemos decir que en este contexto cultural integramos cómo nuestro pequeño mundo de creencias y valores, así como de sentir y vivir la vida, son una parte muy pequeña y, podríamos incluso decir, insignificante de la inmensidad de creencias y valores que existen y, seguramente, las y los nuestros, lejos de ser las y los mejores. Este hecho nos posiciona, en esencia, en una actitud auténticamente humilde hacia la diversidad mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">El sudeste asiático fue un bálsamo de oxígeno y paz junto al caos del subcontinente indio. La explosión de colores, sabores y texturas nos fascinó. Visitamos templos budistas en Tailandia, exploramos culturas tradicionales en las tribus de las montañas de Laos y disfrutamos de los mercados flotantes, llenos de vida de Vietnam.</p>
<p style="text-align: justify;">Desgraciadamente, la pandemia hizo que Nueva Zelanda fuese el último destino a visitar. Las características de esta zona tan fascinante en términos de naturaleza, nos animó a cambiar nuestra forma de viajar. Nada más llegar alquilamos una autocaravana y llegamos hasta las antípodas de nuestro pueblo. Los paisajes, así como el cielo nocturno del país, nunca se nos irán de la cabeza.</p>
<figure id="attachment_12598" aria-describedby="caption-attachment-12598" style="width: 470px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/vuelta-al-mundo02.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-12598" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/vuelta-al-mundo02-300x176.png" alt="" width="470" height="276" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/vuelta-al-mundo02-300x176.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/vuelta-al-mundo02.png 714w" sizes="auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12598" class="wp-caption-text">Fotografía: Maria Torres Torres</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Esta vuelta al mundo de nueve meses de duración, no solo fue un viaje geográfico sino una inmersión profunda en la complejidad de la humanidad. Cada etapa fue una oportunidad para aprender sobre las culturas, tradiciones y las personas que hacen que nuestro mundo sea tan rico y diverso. Nos impresionó la buena gente que encontramos por el camino, su hospitalidad y el deseo de compartir sus vidas e historias con nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, cuando miramos hacia atrás y miramos al mundo, lo hacemos con una comprensión más rica y profunda del mundo en el que vivimos. Hemos aprendido que, a pesar de las diferencias, todos compartimos una humanidad común. Y mientras continuamos nuestro viaje a través de la vida, traemos con nosotros las historias y amistades que hemos hecho en esta odisea inolvidable que, definitivamente, nos ha cambiado.</p>
<p><em>Maria TORRES TORRES<br />
</em><em>Psicóloga<br />
</em><em>Caldes de Montbui (España)<br />
</em><em>Noviembre del 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/11/la-vuelta-al-mundo/">La Vuelta (al mundo)</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>De nuestra manera de relacionarnos</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/10/nuestra-manera-de-relacionarnos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Oct 2021 04:58:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[De nuestra manera de relacionarnos]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo Torres]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Domingo TORRES</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/10/nuestra-manera-de-relacionarnos/">De nuestra manera de relacionarnos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_7241" aria-describedby="caption-attachment-7241" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/politica-octubre-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-7241" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/politica-octubre-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/politica-octubre-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/politica-octubre-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/politica-octubre-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/politica-octubre-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/politica-octubre-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/politica-octubre-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7241" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>De nuestra manera de relacionarnos…. La democracia es el precio</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Me pregunto si cuando decimos que vivimos en libertad y democracia, estamos reflejando una realidad o una ilusión, ya que en muchas ocasiones tengo la sensación de estar sometido a la dictadura de poderes ocultos, movidos por intereses sobre todo económicos y desde luego no elegidos por nadie, pero que condicionan sobre todo las decisiones, las resoluciones y las disposiciones de nuestros políticos de manera que al final sus acciones son dirigidas más hacia provechos particulares que a las necesidades reales de las personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Somos seres de relación y estamos en un mundo donde esas relaciones son intencionadamente conducidas con una fe casi religiosa hacia un dios transformado en regulador y catalizador de todas ellas; un dios que en algunos momentos se le ha llamado mercado, en otros bienestar y en algunos otros también seguridad o libertad, es este un dios mezquino generador de vidas vacías que se mueve por sus propios intereses y muy exigente en servidumbres algunas, como el consumismo, la indiferencia, el individualismo, la banalidad o la superficialidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Ha sido una idolatría que se ha ido incrustando en nuestra cotidianidad de tal manera que sutilmente ha sido capaz de conducir y contaminar nuestras relaciones personales y sociales.</p>
<p style="text-align: justify;">La relación entre civilización y ecología ha derivado en convertirnos en una civilización depredadora con nuestro planeta con el alto riesgo de estar poniendo fecha de caducidad a nuestra existencia como especie.</p>
<p style="text-align: justify;">La relación entre la aplicación tecnológica y el factor humano ha derivado ya en gran medida, que los procesos tecnológicos han prescindido del factor humano, pasando a ser procesos totalmente automatizados. De igual manera se ha propiciado que el mundo de las finanzas tome la primacía en detrimento de la economía de producción y como, en nuestras sociedades occidentales entre las élites económica y las clases medias se ha producido un distanciamiento mayor, siendo aquellas cada vez más élites y estas cada vez más pobres.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre política y poder real, se ha generado un divorcio de manera que ahora para la toma de las decisiones importantes, que deberían corresponder a los parlamentos, se ha de consultar y seguir las directrices de los que ostentan el verdadero poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente vivamos en un mundo menos pobre, comparado con otras épocas históricas anteriores, y eso tiene el peligro de conformarnos, pero desde luego es mucho más desigual y en un clima de crispación y desavenencia, un ejemplo de ello es ver como nuestros representantes, elegidos para gestionar lo que es de todos convierten los foros en espacios donde no hay escrúpulos en insultar, vilipendiar y hasta degradar la dignidad del otro, que ha pasado de ser un adversario con quien confrontar ideas, a ser un enemigo al que hay que destruir y aniquilar, la falsedad, la inestabilidad o la demagogia son las estrategias elegidas para conseguir el fin propuesto.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo este panorama ha generado una importante desafección política, las personas se han alejado de la gestión pública, se ha perdido interés por lo que sucede, como si ya no fuera con nosotros, cuando hay dos cosas que, aunque nos escondamos bajo el ala van a afectarnos lo queramos o no, la política y la economía pues tanto una como la otra con sus decisiones, afectará a nuestra forma de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">No debemos inhibirnos de esa realidad y aunque seguramente a cada uno le surgirán cosas, actitudes y acciones que se pueden hacer, permitidme que avance algunas de las que a mí me parecen:</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Ser sembrador de esperanzas, vivir para y desde la esperanza y no como una espera silenciosa y estática sino como una virtud que incorporada a mi vida me permite avanzar hacia el horizonte de un futuro mejor. Una esperanza que se fundamenta en la realidad, sin la convicción irrisoria de que todo va a salir bien, sino basada en la certeza de que como la transformación es posible, vale la pena intentarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; El cuidado debido, honesto, real, continuo y respetuoso a las personas y a la naturaleza; ahora en este tiempo de pandemia donde ha habido verdaderos brotes de solidaridad y de compasión resulta que la preocupación mayoritaria no es avanzar por esos itinerarios tan humanos sino regresar a la normalidad anterior, quizás tendríamos que repensar si hay recorrido después de regresar a esa anterior normalidad o bien plantearnos cual es el coste humano, ecológico y social de ese regreso a lo que antes teníamos.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Sentirnos humildes, frágiles y vulnerables nos ayuda a pensar sobre el sistema de organización social y política que queremos darnos, frente a algunas propuestas que lo que desean es que dejemos muchas cosas en manos de un “padre protector” que nos dirá lo que tenemos que hacer “metiendo en cintura” los que se salgan del guion.</p>
<p style="text-align: justify;">Como escribe el Papa Bergoglio en la exhortación apostólica EG,91 “Hace falta ayudar a reconocer el camino que consiste en aprender a encontrarse con los demás con la actitud adecuada, que es valorarlos y aceptarlos como compañeros de camino, sin resistencias internas”.</p>
<p style="text-align: justify;">Ojalá seamos capaces de comprender que toda la estructura social, política, económica y en definitiva humana que pretendamos construir empieza en la simpleza de nuestra relación con el que hoy tenemos enfrente.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Domingo TORRES<br />
</em><em>Ecónomo<br />
Barcelona, España</em><br />
<em>Octubre de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/10/nuestra-manera-de-relacionarnos/">De nuestra manera de relacionarnos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El perfume de la fiesta</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/04/el-perfume-de-la-fiesta/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Apr 2021 05:00:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[actividad]]></category>
		<category><![CDATA[celebración]]></category>
		<category><![CDATA[El perfume de la fiesta]]></category>
		<category><![CDATA[fiesta]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La fiesta forma parte de vida de toda persona.</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/04/el-perfume-de-la-fiesta/">El perfume de la fiesta</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La realidad de la vida nos posibilita que nos movamos en el espacio y en el tiempo. Las personas somos capaces de utilizar bien estas coordenadas ya sea en el lugar que habitamos, como en la cronología, según los meses o semanas, teniendo muy en cuenta las cuatro estaciones que se dan en muchos lugares del planeta.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos aprendido a distribuir las horas del día, también los días de la semana, para organizar los tiempos activos de trabajo, estudio, deporte, descanso&#8230; y, ¡cómo no!, de hacer fiesta.</p>
<figure id="attachment_6704" aria-describedby="caption-attachment-6704" style="width: 674px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/Imagen-EDITORIAL.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6704 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/Imagen-EDITORIAL-1024x683.jpg" alt="" width="674" height="449" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/Imagen-EDITORIAL-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/Imagen-EDITORIAL-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/Imagen-EDITORIAL-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/Imagen-EDITORIAL-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/Imagen-EDITORIAL-2048x1366.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 674px) 100vw, 674px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6704" class="wp-caption-text"><span style="font-family: Helvetica;">La fiesta se disfruta ya en su preparación o cuando se acepta la invitación. </span><br /><span style="font-family: Helvetica;">La fiesta puede iluminar la propia vida, y cada uno es responsable de mantener esa chispa encendida.</span> <br />Imagen de Free-photos en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La fiesta es una actividad propia de la humanidad. Se hacen veladas de descanso laboral, de tiempo libre, de festividades religiosas, o las de diversión, o incluso en las que se conmemora un suceso especial en un ámbito determinado. Sin embargo, la fiesta no debería de ser una evasión que pudiera propiciar un huir de responsabilidades ni ser la celebración que promueva un desenfreno.</p>
<p style="text-align: justify;">Espontáneamente, podríamos decir que las fiestas, para que tengan un buen desenlace, deberían tener unos requisitos, de tal manera que sea para satisfacción de los que en ella participan, así como para los que la organizan.</p>
<p style="text-align: justify;">Las fiestas tienen varias partes: primero proyectarlas anticipadamente e invitar con tiempo suficiente a la gente; después, prepararlas adecuadamente con belleza, y llegado el momento, acoger a los convocados con alegría, servirles y atenderles.</p>
<p style="text-align: justify;">En la celebración, lo propio es estar felices juntos, reunidos, viéndose, intercambiando vivencias, cantando, gozando de la música, e incluso bailando.</p>
<p style="text-align: justify;">Propio del convite es acudir con buen ánimo, especialmente sin amargar el encuentro gozoso del resto de los asistentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Y, al final de la fiesta, despedir a los participantes, con el deseo de volverse a reunir, de volver a hacer. Sin olvidar, finalmente, que el grupo que ha organizado la celebración deje todo en regla. Si es así, que todo queda bello y en orden, será como un perfume que anime a organizar otra fiesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente, la fiesta es el “súmmum” de toda la actividad de las personas. En ella nos sentimos todos iguales: sin clases sociales, ni títulos, ni etnias. La fiesta es solidaria. Genera amor sincero y generoso a toda la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin barreras artificiales que producen temor, complejos y represiones, cada persona siendo auténtica podemos ser un eslabón de la fiesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Ojalá también cada día, en nuestra agenda, dejemos un espacio para la fiesta, para compartir, para celebrar…; espacio para, por ejemplo, destinar tiempo a visitar, física o virtualmente, a los amigos.</p>
<p><em>Abril de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/04/el-perfume-de-la-fiesta/">El perfume de la fiesta</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Habitar el tiempo que vivimos</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/04/habitar-el-tiempo-que-vivimos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Apr 2021 04:59:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[calma]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/04/habitar-el-tiempo-que-vivimos/">Habitar el tiempo que vivimos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Esta pandemia nos ha confrontado con muchos aspectos de nuestra vida que dábamos por inamovibles, y no lo eran tanto. Se nos ha «movido el tapete», como se dice en México. Muchas cosas han cambiado de dimensión e importancia. Una de ellas es el tiempo. Las dimensiones del tiempo se han alterado; los instantes se han alargado, y los meses se han acortado. Vivimos en una transformación vertiginosa a la vez que una calma chicha dentro de nuestras casas. Pero posiblemente aún no sabemos <strong>habitar el tiempo</strong> que vivimos. Veamos cómo.</p>
<figure id="attachment_6569" aria-describedby="caption-attachment-6569" style="width: 786px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/IMG_0267-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-6569" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/IMG_0267-scaled.jpg" alt="Contemplar y saborear" width="786" height="590" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/IMG_0267-scaled.jpg 2560w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/IMG_0267-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/IMG_0267-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/IMG_0267-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/IMG_0267-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/IMG_0267-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/04/IMG_0267-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 786px) 100vw, 786px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6569" class="wp-caption-text"><em>                                                                                                    Percatarse. Saborear. Agradecer</em></figcaption></figure>
<p><strong>Percatarse, saborear, agradecer</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Habitar el tiempo nos sirve como «ancla» que nos ayuda a equilibrarnos en los vaivenes y llenar de significado nuestros días. Y hemos de comenzar por una decisión fundamental: gustar, saborear y agradecer lo que es el núcleo de la vida: existimos. ¡Pudiendo no haber existido! Estamos vivos. Cada uno de nosotros tal cual es. En el modelo anterior de vida, pasábamos demasiado rápido por las cosas gratas e importantes. Poco a poco es necesario iniciarnos en el camino de la alegría verdadera, paladeando y gustando la vida en sí misma, aunque nos falten aún cosas importantes que anhelamos. Estas cosas, ¡quién lo diría! no llegarán si no pasamos por esta pedagogía. Sin ella, aunque lleguen, probablemente no las veremos o no las sabremos gustar.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso es necesario “percatarnos”. <em>Percatarse</em> es una operación racional: tomar conciencia de uno mismo, “vernos” desde fuera y aceptar ese hecho. Imprescindible para bajar revoluciones. Pero luego ir más allá, paladeando ese momento: “detenerse”, sentir y <em>habitar</em> esa sensación. Permanecer en ella conscientemente. Y agradecerla. La gratitud es una forma muy honda de sabiduría. Uno &#8216;se percata&#8217; con la razón, &#8216;saborea&#8217; con el cuerpo, y &#8216;agradece&#8217; con las entrañas. Por pasos.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Primer escalón</strong>: te despiertas por la mañana. ¡Vives! No es lo normal: es un milagro. Instalarse un momento en esa conciencia de vivir, respirar. Vives, sin más aditivos ni adjetivos. Y, paladeándolo, lo agradeces y permanece un rato en la gratitud.</li>
<li><strong>Segundo escalón</strong>: te puedes mover, tienes un espacio grato a tu alrededor, tienes paz y agua caliente, tienes algo de comida en la nevera. Te percatas, saboreas ese café. Y de nuevo: agradeces. Y permaneces en esa gratitud.</li>
<li><strong>Tercer escalón</strong>: hay personas que te quieren y a las que quieres. Estarán cerca o lejos, pero están. Si las tienes cerca, hazles notar que te importan. Paladea ese hecho y permanece un rato en esa gratitud.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Si vas &#8216;habitando&#8217; esos momentos de tu existencia, poco a poco se irá transformando de una sucesión de instantes fugaces, en una vida digna de tal nombre. Poco a poco dejarás que surja la alegría de sentirte ser.</p>
<p><strong>Nuevas formas de relación</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Justamente respecto a las relaciones humanas, gran parte de la infelicidad que muchos sienten habitualmente, tiene su origen no sólo en la prisa con que pasábamos por los momentos de contacto entre nosotros, sino por algo más constante y que constituye un pasaporte a la infelicidad: el perpetuo deseo de los demás sean de otra manera. Que nos quieran como nosotros deseamos, y no como nos quieren de hecho; y que actúen como pensamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues un buen antídoto es aquella percatación, saboreo y gratitud que señalábamos arriba. Si nos ejercitamos en ellas, poco a poco nos será más fácil abrazar la vida tal como es <strong>ahora</strong>. Con lo que nos da <strong>ahora</strong>. Con lo que <strong>cada persona</strong> nos<strong> aporta ahora</strong>. Con lo que recibimos libremente de ellas ahora, ¡que es algo! ¿Es eso todo lo que esperamos? No; muchos quizá deseamos más cariño, mejor expresado y más espontáneo. Pero ese deseo constante de algo más, si nos dejamos invadir, ahoga en nosotros la capacidad de gozar y agradecer lo que sí nos dan, lo que sí recibimos, lo que sí tenemos, lo que sí somos. Hoy.</p>
<p style="text-align: justify;">Unas relaciones humanas sanas y gratificantes suponen que, al menos una de las partes, empiece por <strong>aceptar</strong> que los demás den por ahora <strong>sólo lo que dan</strong>. Es quizá todo lo que en este momento pueden dar. Y merecen que el otro lo disfrute sin reproches. ¿Se puede pedir más? Sí, claro. Podemos expresar nuestro deseo/necesidad de más cariño. Pero sabiendo que el amor, o se da libremente, o no es amor. Cuando esas personas se sientan hondamente aceptadas, y palpen que uno agradece y da valor a eso poco o mucho que nos dan, su amor probablemente irá creciendo. Esa aceptación “enamora”.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso decimos que de ese «habitar» el tiempo de manera consciente, resultará una transformación en nuestras relaciones humanas. Dedicaremos más atención de calidad, en la vida cotidiana, a las personas a las que amamos o que nos necesitan, y que quizá en el modelo anterior de existencia trepidante estaban esperando a que les diéramos una migaja de nuestro tiempo. Al estar más sosegados, nos surgirá espontáneamente sorprenderles con una llamada inesperada, una invitación a comer o a compartir una música agradable, una pregunta sobre un tema que mencionaron les preocupaba… Nos será más fácil vivir momentos densos en que, de nuevo, «habitaremos», de manera consciente, el momento compartido con paz y sosiego, alegría, belleza… y que harán felices a esas personas y a nosotros mismos.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, abril 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/04/habitar-el-tiempo-que-vivimos/">Habitar el tiempo que vivimos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Sanar las relaciones con nuestros mayores</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/01/6307/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jan 2021 05:57:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medicina global]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[adulto mayor]]></category>
		<category><![CDATA[ancianidad]]></category>
		<category><![CDATA[Personas mayores]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dra. María Bertha COVARRUBIAS</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/01/6307/">Sanar las relaciones con nuestros mayores</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Qué difícil es en ocasiones ser benévolo y amable con las personas mayores, más aún con las que se encuentran en nuestra vida: nuestro padre, nuestra madre, algún familiar y hasta la propia pareja. Arrastramos con ellos eventos del pasado que no hemos resuelto, y queremos justificar así un actuar a veces agresivo y distante. Quizá muchas de esas situaciones sólo estuvieron en nuestra mente en momentos sensibles, o la persona no actuó con ánimo de ofender. O tal vez esa persona desahogó<strong> sus</strong> frustraciones en mi persona. Pero dañaron en ese momento mi autoestima, no logro perdonar y los juzgo y la etiqueto de por vida.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué hacer para poder mejorar esta relación? ¿Y para qué mejorarla?</p>
<p style="text-align: justify;">Porque si <strong>yo</strong> mejoro esta relación, daré calidad de vida a mi propia vida y a de quien me rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">Iniciamos el análisis…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tengo</strong> que reconocer mi problemática, porque toda persona tiene problemas. Hay que buscar en el interior, en nuestra vida, qué es eso que no puedo perdonar, y que aún con años de experiencia no puedo manejar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Analizar</strong> las humillaciones vividas dentro y fuera del contexto donde fueron hechas: pudo haber sido el estado de ánimo del momento, y quizá nadie más que yo, se dio cuenta de ello.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Trabajar </strong>con responsabilidad y libertad, analizando bien, con madurez, todos esos acontecimientos, dejando ir lo que consideremos que no tiene valor actual, y solo entorpece las relaciones.<a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/hand-3666974_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-6308 aligncenter" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/hand-3666974_1280.jpg" alt="Abuelos" width="1280" height="853" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/hand-3666974_1280.jpg 1280w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/hand-3666974_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/hand-3666974_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/hand-3666974_1280-600x400.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Hay que aprender a liberar las emociones, perder el miedo a las palabras que, dichas asertivamente y en un ambiente de cordialidad, aclaran muchos malos entendidos que en su momento no fueron aclarados. La historia nos revela que muchos silencios dañan más que un diálogo abierto y sincero.</p>
<p style="text-align: justify;">Mantener ocultos los sentimientos por educación, soberbia u orgullo, hace más daño a la persona que expresarlos adecuadamente, y al iniciar el diálogo van liberando el peso que por años se ha guardado y llevado inútilmente a cuestas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que ir practicando, y hacerlo de manera consciente: “¿Para qué guardo este resentimiento? El momento es hoy…. y hoy tengo que resolverlo; lo suelto y ya nadie lo carga”. Pero si continuamos con silencios, las personas van dañando su vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Modificar creencias tradicionales de roles de género, todo hay que hacerlo de manera consciente. Pero recordemos <strong>nosotros </strong>cambiaremos y acomodaremos lo que produjo el daño, los demás pueden seguir en lo suyo, pero a mí ya no me dañará.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que aprender a detectar y manejar los pensamientos distorsionados que han dañado nuestra vida, hay que usar lenguaje <strong>asertivo, </strong>utilizando la cabeza para filtrar todo aquello que puede dañar, juzgar y limitar a las personas que me rodean. De nada me sirve lastimar, continuaríamos en el mismo rol.</p>
<p style="text-align: justify;">Buscar en mí los <strong>valores </strong>que me han sacado adelante, que le han dado sentido a mi vida, siempre con acciones positivas. Siempre analizar qué valor hay detrás de cada acción y eso… dará calidad a tu vida. Y a la de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El sentido del amor, es el antídoto para todo maltrato</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Analicemos cómo queremos ser tratados y acompañados en nuestra vida, iniciando con la nuestra y con la de quien nos rodea. No estamos en este mundo solos. Olvidemos la obsesión por el propio bienestar por un momento, y pensemos en la maravilla de estar acompañados por seres que nos aman, y que <strong>no conocen</strong> todo el mundo de confusiones que tenemos dentro.</p>
<p style="text-align: justify;">Así mejoraremos nuestras relaciones, e iniciaremos un mundo nuevo en pequeño. <strong>El nuestro</strong>.</p>
<p><em>Dra. María Bertha COVARRUBIAS</em><br />
<em>Médico y Gerontóloga</em><br />
<em>Hermosillo, Son. México<br />
</em><em>Enero 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/01/6307/">Sanar las relaciones con nuestros mayores</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Entender progresivamente</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/08/entender-es-progresivo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Aug 2020 04:59:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[diálogo]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[reflexión]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN MAINERO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/08/entender-es-progresivo/">Entender progresivamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">¿Nos ha sucedido en ocasiones el haber repetido algo mil veces, y tener la impresión de que el otro no se entera? Sean hijos, pareja, compañeros de trabajo, jefes, padres&#8230; Una y otra vez repitiendo frases, exhortaciones, indicaciones… Nada. No hay efecto ninguno. Y viene rápido el reproche: “¡Es que no me escuchas!”</p>
<p style="text-align: justify;">Pues no siempre es así. No es que no nos escuchen, es que <strong>entender ciertas cosas es progresivo</strong>. Hay muchos temas que todo ser humano tarda en asimilar. Sobre todo los que atañen a nosotros mismos, a nuestro comportamiento y modos de hacer las cosas. Cuando alguien nos hace de espejo, puede suceder que oímos y oímos unas frases que, por algún motivo, nos dicen poco. Sin embargo, un día cobran sentido más pleno en nuestra cabeza. De repente esas palabras archiconocidas toman relevancia, significado, un sentido renovado. «Ahora entiendo lo que me decía (mi madre, mi hijo&#8230;)». Es como un ¡Eureka! agridulce porque tal vez nos refleja algo de nosotros mismos que no queríamos o no podíamos ver.</p>
<figure id="attachment_5777" aria-describedby="caption-attachment-5777" style="width: 782px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Isla-atardecer.png"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-5777" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Isla-atardecer.png" alt="Los otros nos reflejan" width="782" height="490" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Isla-atardecer.png 1352w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Isla-atardecer-300x188.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Isla-atardecer-1024x642.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Isla-atardecer-600x376.png 600w" sizes="auto, (max-width: 782px) 100vw, 782px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5777" class="wp-caption-text"><i>Los otros nos reflejan verdades a veces muy grandes                                                                                         Foto jplenio en Pixabay</i></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La comprensión de asuntos que nos atañen personalmente suele ser lenta; algo tiene que cambiar dentro de nosotros para que seamos capaces de asimilarlos. <strong>Desbloquear resistencias</strong>, flexibilizar rigideces, <strong>cambiar de perspectiva</strong>, bajar la guardia… Las palabras pueden resbalar por la superficie de nuestra conciencia o tener un eco diferente en nuestro interior según las experiencias recientes, los dolores o alegrías que hemos vivido, el crecimiento de nuestra capacidad de ponernos en la perspectiva del otro, de distanciarnos de nosotros mismos, de asumir nuestros límites, y también seguramente de nuestra capacidad de amar.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante la poesía o las frases de contenido filosófico nos sucede lo mismo; y obviamente, con los textos religiosos. Temas que nos hacen crecer, que nos cuestionan o impulsan a un cambio&#8230; Van adquiriendo colores nuevos con el paso del tiempo y de nuestras vivencias. Por ejemplo las parábolas y frases de Jesús de Nazaret, que forman parte de nuestra cultura. Se entienden de modo básico en un primer momento, pero las vamos asimilando “por capas” de distinta profundidad; van adquiriendo densidad y significado nuevos en cada fase de nuestra vida, conforme madura nuestra fe, conforme vamos ampliando nuestro horizonte de vivencias. En un momento se hace el “clic” interior y <strong>se ilumina una parte de nuestro camino</strong> como nunca antes lo había hecho.</p>
<p style="text-align: justify;">Comprender las cosas es progresivo. Es un diálogo de acercamiento a los demás, que nos reflejan verdades a veces muy grandes, o sus flecos pequeños –las verdades cotidianas– que configuran el vivir. Por eso <strong>hay que tener paciencia</strong>, con uno mismo y con los demás. No seamos racionalistas. No por el simple hecho de<strong> entender las palabras</strong> de un enunciado, la persona ha <strong>captado la hondura</strong> de una llamada al crecimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Sucede lo mismo con los grupos y también con la humanidad en su conjunto: somos lentos para entender los mensajes que nos vuelven de la realidad, impactada por nuestras decisiones. Tardamos en entender.</p>
<p style="text-align: justify;">La verdad y sus flecos <strong>se asimilan de manera existencial</strong>. El camino de la vida –personal y colectiva– se transforma así también en un itinerario de comprensión progresiva para la que es necesario tener paciencia. Insistir, sí. Reformular, ofrecer sobre todo coherencia por nuestra parte, toda la posible. Pero sin ira. La persona, nosotros mismos, entenderemos cuando estemos preparados para ello.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>La Herradura (Granada, España)<br />
</em><em>Agosto 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/08/entender-es-progresivo/">Entender progresivamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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