Sanar las relaciones con nuestros mayores

Sanar las relaciones con nuestros mayores

Qué difícil es en ocasiones ser benévolo y amable con las personas mayores, más aún con las que se encuentran en nuestra vida: nuestro padre, nuestra madre, algún familiar y hasta la propia pareja. Arrastramos con ellos eventos del pasado que no hemos resuelto, y queremos justificar así un actuar a veces agresivo y distante. Quizá muchas de esas situaciones sólo estuvieron en nuestra mente en momentos sensibles, o la persona no actuó con ánimo de ofender. O tal vez esa persona desahogó sus frustraciones en mi persona. Pero dañaron en ese momento mi autoestima, no logro perdonar y los juzgo y la etiqueto de por vida.

¿Qué hacer para poder mejorar esta relación? ¿Y para qué mejorarla?

Porque si yo mejoro esta relación, daré calidad de vida a mi propia vida y a de quien me rodea.

Iniciamos el análisis…

Tengo que reconocer mi problemática, porque toda persona tiene problemas. Hay que buscar en el interior, en nuestra vida, qué es eso que no puedo perdonar, y que aún con años de experiencia no puedo manejar.

Analizar las humillaciones vividas dentro y fuera del contexto donde fueron hechas: pudo haber sido el estado de ánimo del momento, y quizá nadie más que yo, se dio cuenta de ello.

Trabajar con responsabilidad y libertad, analizando bien, con madurez, todos esos acontecimientos, dejando ir lo que consideremos que no tiene valor actual, y solo entorpece las relaciones.Abuelos

Hay que aprender a liberar las emociones, perder el miedo a las palabras que, dichas asertivamente y en un ambiente de cordialidad, aclaran muchos malos entendidos que en su momento no fueron aclarados. La historia nos revela que muchos silencios dañan más que un diálogo abierto y sincero.

Mantener ocultos los sentimientos por educación, soberbia u orgullo, hace más daño a la persona que expresarlos adecuadamente, y al iniciar el diálogo van liberando el peso que por años se ha guardado y llevado inútilmente a cuestas.

Hay que ir practicando, y hacerlo de manera consciente: “¿Para qué guardo este resentimiento? El momento es hoy…. y hoy tengo que resolverlo; lo suelto y ya nadie lo carga”. Pero si continuamos con silencios, las personas van dañando su vida.

Modificar creencias tradicionales de roles de género, todo hay que hacerlo de manera consciente. Pero recordemos nosotros cambiaremos y acomodaremos lo que produjo el daño, los demás pueden seguir en lo suyo, pero a mí ya no me dañará.

Hay que aprender a detectar y manejar los pensamientos distorsionados que han dañado nuestra vida, hay que usar lenguaje asertivo, utilizando la cabeza para filtrar todo aquello que puede dañar, juzgar y limitar a las personas que me rodean. De nada me sirve lastimar, continuaríamos en el mismo rol.

Buscar en mí los valores que me han sacado adelante, que le han dado sentido a mi vida, siempre con acciones positivas. Siempre analizar qué valor hay detrás de cada acción y eso… dará calidad a tu vida. Y a la de los demás.

El sentido del amor, es el antídoto para todo maltrato

Analicemos cómo queremos ser tratados y acompañados en nuestra vida, iniciando con la nuestra y con la de quien nos rodea. No estamos en este mundo solos. Olvidemos la obsesión por el propio bienestar por un momento, y pensemos en la maravilla de estar acompañados por seres que nos aman, y que no conocen todo el mundo de confusiones que tenemos dentro.

Así mejoraremos nuestras relaciones, e iniciaremos un mundo nuevo en pequeño. El nuestro.

Dra. María Bertha COVARRUBIAS
Médico y Gerontóloga
Hermosillo, Son. México
Enero 2021

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