Afinar la escuela

Afinar la escuela

Fotografía: Josep Alegre

Los procesos de cambio que se están generando en educación son manifiestos. El Tsunami tecnológico que nos envuelve los va activando in crescendo. Sin embargo, los ritmos personales difieren en intensidad y velocidad y no siempre se adecuan a la exigencia social. Por ello se necesita crear y coordinar nuevos proyectos integradores para ajustar y conectar ambos factores de crecimiento. Frente a la rápida evolución de la realidad envolvente, los destinatarios necesitan sus tiempos de interiorización y asimilación, si queremos contrarestar las disonancias visibles actuales para crear un ambiente armónico y humanizante. En la actualidad, la Evolución no es suficiente, necesitamos una cierta Revolución ideológica para crear una nueva sinfonía.

Sin un aggiornamento será difícil construir la melodía idónea. Grandes especialistas van trazando nuevos efectos sonoros, añadiendo matices relevantes para mejorar la composición. Algunos intérpretes adoptan titubeantes las propuestas, quizá por miedo a una nueva decepción, mientras, afinan sus instrumentos. ¿Seremos capaces de encontrar el tono preciso aprovechando las habilidades personales? Porque afinar es imprescindible para salir a tocar. Y todavía más si se trata de una audición colectiva. Acoplar unos instrumentos con otros, atender al director, relajarse y respirar profundamente…, nos proyecta.  No vale improvisar. Con coraje, invirtiendo tiempo y dedicación; desarrollando vínculos y conexiones entre los instrumentos; potenciando la interacción; aprovechando las aptitudes de cada intérprete,  el concierto podrá surgir.

La escuela actual está soltando amarras y camina mar adentro hacia nuevos horizontes. ¿Qué rutas va tomando la metamorfosis educativa? ¿Qué diapasón marca la remozada escuela? ¿Qué transformaciones van rasgando en la actual partitura? ¿Cuáles son las notas de la fresca melodía? ¿Qué recientes sonidos se identifican en el concierto? ¿Hacia qué mares nos lleva el GPS? ¿Qué aires desconocidos vamos respirando? ¿Cómo se va abriendo, afinando y ajustando a la moderna cadencia del entorno educativo? ¿Qué actuales paradigmas académicos, escolares y educativos se van instaurando en las escuelas? ¿Qué renovadas habilidades e innovaciones se están impulsando?

No hay una solución única para estas cuestiones ya que los ámbitos implicados, las realidades particulares y las profundas transformaciones que arrastran exigen una adaptación específica. Por eso, el proceso de innovación actual, del que hablaremos, puede considerarse revolucionario por su amplitud ya que afecta a distintos referentes que parecían inamovibles. Los tres solistas prominentes del concierto educativo, alumnos, docentes y aulas, reclaman acomodo y el alimento que se les proporcione ha de ser digestivo, reparador y apropiado a su esencia. Ante esta triple perspectiva y la imprescindible conexión en bien del destinatario es necesario medir y precisar adecuadamente las innovaciones para que sean productivas, duraderas y provechosas.

1.- De los espacios cerrados a las áreas de experimentación

La escuela, para cumplir su cometido —afirma Francesco Tonucci—,  debería asumir las bases culturales vigentes como punto de partida de la educación. El entorno vital y cultural de los alumnos y la actividad de la escuela han de estar profundamente conectados. El papel de la educación consiste en buscar, identificar y desarrollar hasta la excelencia en cada persona esos inputs. Las repercusiones que tiene esta planteamiento son evidentes: la escuela ha de abrirse a la experimentación, las aulas como tales desaparecen para convertirse en talleres y laboratorios en movimiento, los espacios se organizan adaptándose a los intereses y edades, el profesor ha de ser ampliamente receptivo, los materiales de trabajo han de conectar con el bagaje de los alumnos, el comienzo del proceso educativo nace en los alumnos…

2.- De la inteligencia estándar a potenciar lo innato

La singularidad de cada alumno y sus aptitudes innatas lo concretan como único e irrepetible ante el aprendizaje. Howard Gardner pormenoriza esta condición y observa que las inteligencias, como las personas, son múltiples. No todos aprenden igual ni destacan en lo mismo y la escuela ha de atender esta diversidad para desarrollar mejor estas potencialidades. Por eso la función de la escuela es enseñar a aprender a cada alumno y darle los instrumentos necesarios para que despliegue al máximo las aptitudes innatas que tiene. Las ocho capacidades: lingüística, lógico-matemática, física, musical, científica, interpersonal, intrapersonal y espacial que cada uno tiene en mayor o menor grado, han de proyectarse sin descuidarse de ninguna de ellas porque ninguna es superior a las demás áreas.

3.- De la repetición a la innovación

Las nuevas realidades a las que tendrá que enfrentarse el alumnado en el futuro son un enigma pero podemos observar que las del pasado están caducando. Según Tony Wagner, la habilidad más importante para el porvenir será el valor añadido e innovador que se presente. Junto a los conocimientos básicos, que son necesarios, han de potenciarse cada vez más la curiosidad, la motivación, la iniciativa, la experimentación, la creatividad, la perseverancia… En este nuevo marco, también es preciso asumir los riesgos, fracasos e inseguridades propios de quien abre camino. Porque en la actualidad ya no es tan importante el saber, que está disponible en la red, sino avanzar con lo que sabes, resolviendo nuevos problemas y situaciones, ofreciendo soluciones innovadoras y creativas e inventando el mañana.

4.- De la habilidad académica  a la creatividad y colaboración

Las estructuras vetustas de la enseñanza actual no sirven al patrón vigente en la sociedad. La preparación para la humanidad que se vislumbra no puede estancarse en el razonamiento, la deducción, respuesta única y la inteligencia académica de no encajan en un mundo globalizado. Keneth Robinson considera que la respuesta diversificada a la misma pregunta, el pensamiento divergente, es indispensable en estos tiempos. Ser creativos en el mundo que se acerca será clave para sobrevivir. De la imaginación, la colaboración y el trabajo cooperativo en equipo salen las mejores ideas. Permitir que el talento de cada alumno encuentre los cauces creativos adecuados para manifestarse afecta directamente a la nueva alfabetización de la escuela contemporánea.

 5.- Del aprendizaje único a la autosuficiencia, emprendeduría e innovación

La escuela tradicional ha enseñado que lo único importante era lo que allí se aprendía. Todos hacían lo mismo, al mismo tiempo, en todas las etapas y de manera sumisa. Esta metodología ya no sirve. Las ganas de aprender, de pensar en libertad, de actuar y tomar decisiones se abren camino en las nuevas generaciones que quieren ser autosuficientes y emprendedoras. Rompen las normas constantemente y desafían las convenciones rancias. Esta es la visión de Richard Gerver que considera a los niños librepensadores, emprendedores y creativos en potencia. El educador de los nuevos entornos necesita grandes dosis de comprensión emocional y empatía para saber comunicar y motivar en los nuevos caminos de la innovación y colaboración en los que también él ha de ser educado.

Desde la experiencia se dibujan nuevos caminos que han de ser cimiento de la floreciente educación. Son referentes plurales en proceso, lento y gradual, que conviven con algunos clásicos que toman una forma más acorde a nuestros días. Sin prisa pero sin pausa, vamos componiendo una partitura que, ajustada, suena muy bien y cumple con el cometido fundamental para que el que fue creada: preparar a las nuevas generaciones para construir un mundo mejor en el que serán protagonistas del desarrollo personal y comunitario. Los nuevos brotes de la educación y los ajustes de la sintonía no están agotados. La creación colectiva solo ha hecho que empezar. La obra continúa… y tu eres cómplice.

Josep ALEGRE
Profesor, filólogo y educador socio-cultural
Barcelona (España)
Agosto de 2017

 

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