Magos creativos

Magos creativos

Fotografía: Josep Alegre

Los mundos mágicos seducen por su fascinación y abrazan la ilusión de muchos con su cadencia de juegos sorprendentes. Poco a poco, la magia se apodera de nosotros hasta introducirnos en un mundo infinito. La sorpresa y el desconcierto que provocan son hechizantes. Hay tantas cosas por las que asombrarse, tanta sorpresa envolvente que desea manifestar su poder, tanta creatividad que busca lugar donde expresarse, tantas cualidades y talentos conocidos y desconocidos… En nuestro entorno escolar diario también existen expresiones maravillosas y mágicas que se descubren ante nosotros, deseos y proyectos que permiten soñar un mundo mejor, realidades aparentemente imposibles que se convierten en milagros cotidianos… Toda esta magia puede ser también brújula para nuestra existencia y energía capaz de renovarnos y perfeccionarnos.

En las tareas educativas el papel del docente es fundamental y no por sus demostraciones de sabiduría teórica y despampanante sino por su papel seductor y sorprendente a la vez. Acompañante, mediador, orientador, amigo… Son muchas sus tareas, pero nada valen si no llegan cargadas de emoción y magia. Es el alma mater de la educación. Ser mago innovador es una excelente propuesta para quien apuesta fuerte por un futuro cargado de esperanza y de ilusión.  En una actividad tan compleja y en constante evolución como es la enseñanza los desafíos a que se enfrenta el maestro son continuos. Las ventanas de nuestro entorno aparecen de forma acelerada y el educador debe aprovecharlas para ver el mundo a través de ellas, sin simplificar las miradas. Desde diferentes perspectivas y posibilidades aparece nuestra realidad en todas sus riquezas y matices. Porque educar es una gran obra en incesante construcción, que no para de transformarse, para educar en la diversidad y el respeto, por la concordia y la justicia…. Educar enriquece la  vida de muchas personas, todas ellas únicas e irrepetibles con las que entramos en contacto diario.

Educar es una obra de arte mágica, sorprendente, infinita, en continua creación. No hay reglas fijas cuando se sale al encuentro del “otro”.  Para este camino de conexión el artista necesita buena dosis de sensibilidad estética  y de sentido artístico. El docente es el creador que va perfilando cada obra de arte particular y especial, según cada necesidad humana. Es tarea abierta, valiosa y significativa para todos. El artista vive con pasión cada detalle, cada acción cotidiana, detecta cada gesto por insignificante que pueda parecer y lo acompaña de sentido. Trasportado por esta energía automotivante se encamina hacia la plenitud y arrastra a los que le acompañan. La energía le mueve y contagia a los demás, pequeños y mayores, de fuerza creativa, potenciando sus talentos y conduciéndolos hacia su progreso personal. Este arte dota de contenido y sentido a todo lo que promueve y realiza. La fuerte y cercana relación que se establece entre el docente y el alumno va moviéndose en doble dirección enriqueciendo ambas partes. Marca el sello de la profesión docente y su sinergia creativa.

Fomentar la curiosidad, el sentido crítico, la confianza en uno mismo, la autonomía, la iniciativa, la responsabilidad, la cooperación, la perseverancia… Para  abrir ventanas de crecimiento y desarrollo, para integrase en un proyecto atractivo, para generar fe en las posibilidades, para empeñarse en innovar sobre lo recibido, para abrirse a la creación práctica que es individual y única. En esta situación todos los problemas se valoran como oportunidades de cambio, propuestas de aprendizaje y retos de crecimiento. Desde las primeras palabras hasta los grandes discursos y experimentos se va desplegando el mundo mágico de cada uno potenciando las nuevas habilidades y estrategias, que ayudaran a “creer” lo nunca visto, y convertirán la vida en una oportunidad mágica, original e ilimitada, donde las aspiraciones y los sueños imposibles empiezan a ser realidad. Todo va propiciando y contagiando más vida.

La dinámica de la docencia nunca se detiene. Cada día plantea nuevos retos y tareas diferentes que van completando el desarrollo de cada niño o joven. De diferentes maneras se educa, en situaciones diversas y sorprendentes. La complejidad y pluralidad de nuestra sociedad actual, unida al ritmo estresante que vivimos, obliga a estar atento ante los continuos retos y dilemas que han de resolverse a diario. Por eso los buenos docentes se abren incesantemente a nuevos paisajes y agudizan los sentidos de manera ininterrumpida. Estos espacios de libertad creativa responden a un enfoque libre y talentoso de la enseñanza que se convierte en compañero imprescindible para llegar al corazón de los estudiantes y contribuir a su crecimiento íntegro y solidario. La capacidad de adaptación y concordancia, los lazos que van tejiéndose de manera progresiva, los proyectos que van tomando forma…, son directrices que va interiorizando y le ayudan a saborear la magia de su labor docente.

Cree en lo que está haciendo y aprende día a día. No tiene miedo a equivocarse pues la vida es a menudo ensayo-error. El profesor contribuye a que los estudiantes hagan lo propio. Es creer para crear. La pequeña semilla que surge desde su interior, se revela como naturaleza mágica visible. El educador ayuda a abrir cada puerta mágica para que el alumno descubra el inmenso mundo que le está esperando. Al dedicar toda su energía a cada proyecto humano todo su ser se confabula de manera armónica para hacerlo posible y el universo conspira a su favor para concretarlo. Este camino no es fácil y exige salir de la zona de confort y arriesgarse. Para continuar por esta ruta es necesario tener los sentidos muy despiertos y trabajar con tesón el lado mágico de cada mente. La magia existe entre ambos pues construye puentes entre las personas. Esos vínculos son entrañables, positivos, solidarios y esperanzadores. Una vez asimilados acompañan de por vida.

Cada aventura personal crea un mundo nuevo y mejor, multiplica el amor y el cariño a cada instante. Su fuerza se apoya en la confianza, el compromiso y la responsabilidad. La magia que se genera lo hace posible. Los pequeños milagros surgen inducidos por la propia generosidad. El mago tiene un poder especial para crear la vida deseada. Imaginar, soñar, proyectar, hacer realidad…, forman parte del ADN de las personas que atienden a los estímulos del contexto y propician la proyección trascendente del creer. Estar bien enraizado en el mundo para fraguar como un árbol nuestra existencia. Realismo y racionalismo juntos con el propósito y la aspiración que nos desarrolla y nos posibilita crecer.

Reconocer la fuerza mágica interior es vital para cada educador. Esta le dará el input para cada edad educativa. Pensamiento mágico, concreto, abstracto… da igual. Todo sustrato mágico de asombro, disfrute, juego y creación será pedestal sobre el cual construir cada vida y situarla en un lugar mágico que le corresponde, con infinitas posibilidades de desarrollo. Lo que piense y sienta el adulto, determinará y orientará la vida que quiere ayudar a construir. El educador atraerá con su magnetismo la realidad soñada que pretende construir o por el contrario vivirá en un limbo sin conexión alguna. Sentirse vivo y conectado a las múltiples representaciones de nuestro mundo tecnológico, constituye el mayor campo de acción y creatividad al que nos podemos enfrentar.

La magia de la vida es real. Tu existencia puede ser más fascinante de lo que esperabas. La magia trajina en universos misteriosos acompañados de emoción. Al descubrir y desplegar esa magia del día a día, la vida se convierte en maravillosa. La magia de las cosas  se va concretando todos los días cuando están llenas de emoción y aventura. Cuando el niño que llevas dentro recupera la capacidad de admiración y asombro, cuando le mueve el apasionamiento y la emoción, cuando hasta lo más sencillo es maravilloso y fascinante, cuando la imaginación no conoce límites…, entonces tú, maestro, te sentirás realmente un mago creativo. Harás de tu profesión vocación y servicio, posibilidad de ser más feliz. Pero nada cambiará por arte de magia si esperas pasivamente a que llegue la solución o trabajas con los mismos esquemas que aprendiste antaño. Es tu mente y tu corazón quienes deben trabajar por ti. Tú tienes la llave creativa y la capacidad de transcenderte a través de ella. Si aprovechas sus poderes, la magia sucederá en ti y contagiarás de ilusión a todos los que te rodean.

Josep ALEGRE
Profesor, filólogo y educador socio-cultural
Barcelona (España)
Noviembre de 2017

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