¿TU MEJOR CARA?

¿TU MEJOR CARA?

Les contare un cuento…Espero nos lleva a un buen sitio. Los invito a recrear  esas tardes de invierno, donde en familia o con amigos nos reuníamos  en la sala más abrigada de la casa. Cojines y mantas volaban y tras un silencio cómodo y expectante,  alguno de los adultos empezaba a contarnos historias como esta:

“En un pequeño y lejano pueblo había una casa abandonada. Cierto día un perrito buscando refugio del sol, logro meterse por un agujero de una de las puertas. El perrito subió despacio las viejas escaleras de madera. Al terminar de subir las escaleras encontró una puerta semi-abierta; lentamente entro en ella. Para su sorpresa, vio que dentro del cuarto había 100 perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y al levantar sus  orejas poco  a poco, los 100 perritos también hicieron lo mismo. Posteriormente sonrío y ladró alegremente a uno de ellos. El perrito quedo sorprendido al ver que los 100 perritos también le sonreían y le ladraban alegremente. Cuando el perrito salió del cuarto pensó: ¡Qué lugar tan agradable¡ ¡Voy a venir más seguido a visitarlos!

Tiempo después, otro perrito callejero entro al mismo sitio, pero a diferencia del primero, al ver a los otros 100 perritos del cuarto, se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de una manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir; obviamente los 100 perritos le gruñían a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: ¡Qué lugar tan horrible¡ ¡Nunca más volveré a entrar!…Salió corriendo de la casa.

¡Aplauso general de grandes y chicos por tan magnifico cuento!, ¡Otro otro! repetíamos a coro. El narrador de turno nos preguntó: ¿Qué les llamo la atención de este cuento? …ya no recuerdo aquellas infantiles respuestas.

Hoy, al escribirles y tratando de recordar el final de ese cuento, me viene el recuerdo de golpe y como si fuera ahora, escucho la voz que decía: “Un viejo letrero que colgaba de la casa abandonada”…  aquella frase pronunciada lentamente y con mucho suspenso, era el final y debía ser importante terminaba así: “En frente de la casa abandonada había un viejo letrero  que decía: “La casa de los 100 espejos”…

 “LA CASA DE LOS 100 ESPEJOS”…Hoy lo asocio a ese viejo refrán que dice “no eres responsable de la cara que tienes, eres responsables de la cara que pones”. Sonrío y pienso en el tremendo desafío que me dejo este cuento para mi vida… ¿Qué caras pongo? ¿Cuántos se habrán ido corriendo? O de cuantos he dudado de su cara, que he visto su peor lado o mi peor lado?

A lo largo de nuestra vida, aprendemos a mirarnos en otros, o a ensimismarnos, y en es nuestro hogar donde para bien o para mal vamos construyendo nuestra imagen y la de los demás. Confianza, o desconfianza se van reafirmando en conversaciones, en nuestras habitaciones, en los otros espacios que habitamos, colegio, universidad, trabajos. Poco a poco nos vamos volviendo como aquellos perritos del cuento.

Por suerte, varios se han quedado y han vuelto a mi casa,  llenándome de alegría, Pero también asumo, que otros no regresaran, en parte por la cara que he puesto, como yo tampoco regresare. En parte por la cara he visto. Los costos de la vida y de los límites humanos.

También, siento que debemos todos tener el  coraje de no  abandonarnos, por la urgencia de ser un espacio habitable para otros.  Sobre todo en este mes de la mujer que celebramos a nivel mundial,

La mujer como prototipo de refugio para otros; cuantas mujeres que ponen buena cara, “al mal tiempo buena cara”, descuidadas, siendo un espejo alegre y brillante para todo aquel que entre por refugio independiente si ruge o ladra amenazante.

El desafío mas imperioso es quedarnos con nosotros mismos, sostener nuestro sincero y realista reflejo. Volver a nuestra caseidad. Hacernos cargo de las caras que ponemos, y no pedir como en la tierna infancia “otro, otro cuento”. Quedarnos sosteniendo nuestra mirada sosteniendo la miradas de los otros, puedo llegar a verte/verme?. Amar/me tal como eres….Sin duda dependerá del cuidado, el trabajo diario de ser mejor persona, mejor ser humano, limpiar mi espejo, mi casa interior,  “mis proyecciones” mis dolores, rabias y alegrías para mí y mis otros.

 

Claudia TZANIS
Periodista
Santiago de Chile
Marzo de 2019

IMPRIMIR

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *