Fisiología sí, pero humana

Fisiología sí, pero humana

En la actual sociedad occidental ha cambiado mucho el modo como las personas entienden y viven su propio cuerpo. Atrás quedaron los tabúes que culpabilizaban el goce y despreciaban la sensibilidad corporal. Hoy las personas disfrutan con tranquilidad de toda la gama de sus sentidos, prácticamente sin trabas, pero… ¿llegan a experimentar la honda dimensión humana de esas gratificaciones fisiológicas?

La fisiología es la ciencia que estudia las funciones de los distintos órganos y sistemas del cuerpo. Junto con la anatomía son de vital importancia para el conocimiento médico general.

La fisiología comparada nos hace ver que los humanos compartimos muchísimas funciones con gran parte de los seres vivos, sobre todo los mamíferos, que nos hermanan con ellos. Pero desde el principio de cada vida humana las funciones fisiológicas van adquiriendo un significado, una dimensión de relación con los demás, y unos usos fruto de la creatividad misma del hombre.

En un ejemplo simple, pensemos en nuestras orejas, antenas para recoger las ondas acústicas transmitidas al oído medio e interno, que alcanzan al cerebro para ser interpretados como sonidos, música, palabras, ruido… Y en la nariz, con la que respiramos recogiendo oxígeno, que además tiene receptores olfativos para que discriminemos entre aromas agradables y los que alertan de riesgos para nuestra salud. La forma de estos órganos es similar a la de otros mamíferos, y comparten con ellos la función para la que están destinados. Pero en nuestro caso, nariz y oreja se usan como soporte para las gafas -al servicio de los ojos- que muchos usamos habitualmente. Tres órganos con funciones distintas convergen y se sirven mutuamente por la inventiva humana.

Sirven para otros usos
Nariz, orejas y ojos se sirven mutuamente por la inventiva humana

Pero hay todavía otras dimensiones en la vivencia de sus sentidos, más allá de las más básicas funciones biológicas.

Pensemos en el acto de alimentarse para sobrevivir, con la fisiología del masticar, ensalivar, asimilar, etc. Esta función fisiológica puede convertirse en mucho más: cocina cuidada en sus sabores y presentación, y más aún en encuentro de amigos, banquete compartido, ágape, fiesta. Tanto las funciones fisiológicas de la alimentación, como el banquete del encuentro tienen sus reglas, su consistencia en sí; y el segundo no puede prescindir ni deformar el primero.

El sentido del oído permite no sólo percibir y comunicarse para la supervivencia, sino también apreciar sonidos con arte, como la palabra, el ritmo, la música, que se disfrutan y emocionan. Cuando se comparten, crean lazos a veces inolvidables entre las personas.

En el ámbito de lo sexual sucede algo similar. Lo más básico es la fisiología y su primera meta en los animales es la procreación; en el ser humano se añade la capacidad de ternura, de caricias, y de experimentar de manera consciente el goce sexual en sí mismo. Pero además puede conllevar una dimensión muy importante de relación, de vínculo entre personas, de construcción de vida en común. Quedarse en la mera experiencia fisiológica empobrecería la experiencia que se puede alcanzar cuando se integra en ella toda la riqueza de la relación humana de afecto.

Somos antes que nada organismos, sí. Es posible estudiarnos sólo desde la fisiología. Pero la maravillosa unidad psicosomática de la persona nos debe llevar a un estudio interdisciplinar de todas estas funciones y capacidades de los sentidos, junto con sus modos de expresión, para impulsar una mayor profundidad de experiencia, para la plenificación de las personas y la relación entre ellas.

Remedios ORTIZ JURADO
Médico de familia
Madrid
Julio 2019

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