Un pesebre napolitano 

Un pesebre napolitano 

Acaba de ser restaurado un «pesebre napolitano» del siglo XVIII que ha sido donado a la Fundació Catalunya-Amèrica San Jeroni de la Murtra que tiene su sede en el antiguo monasterio jerónimo de este nombre.

Hay que tener en cuenta que las figuras del belén suelen ser esculturas de pequeño tamaño y por ello es preciso acercarse a ellas para percibir toda la riqueza de su expresividad. En este caso se trata de una cuarentena de pequeñas esculturas de 15 a 20 cm de personajes (hombres y mujeres) vestidos a la usanza del siglo XVIII. Todas ellas huyen del estatismo y presentan un movimiento de rostros y brazos. Según el insigne pesebrista Josep Maria Garrut, el movimiento pesebrista es tanto en el fondo como en la forma un movimiento barroco. Hay que tener en cuenta que el Pesebre, entendido como escenificación del nacimiento de Jesús, con figuras móviles y una tendencia a su popularización nació con la llamada Contrareforma o Reforma católica. El monarca Carlos III, virrey de Nápoles, llevó su afición a grados extremos y muchos le imitaron. Seguramente el marco arquitectónico de este belén serían edificios neoclásicos que no se han conservado. Cuando se descubrieron las ciudades de Pompeya y Herculano, sepultadas por la lava del Vesubio, hubo un reencuentro con el clasicismo a través del mirar y el sentir barroco de la época. Entonces se imitó en el Pesebre todo lo que se consideró más noble, purificado por los siglos y repleto de historia.

Es interesante el hecho de que los rasgos de las figuras de este belén singular, muestran una procedencia diversa. En algún caso son rasgos orientales y, en otros, africanos. También sus atuendos parecen proceder de diversos lugares, indicando la universalidad del nacimiento del Mesías. También hay representaciones de animales, bueyes, ovejas y gallinas, así como coles y otros productos agrícolas, ofrendas al Rey de Reyes.

Este pesebre perteneció a Giuliano Moneta, un ciudadano romano, alto funcionario de la RAI (radiotelevisión italiana), con vocación sacerdotal. El sacerdote y médico catalán Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996) le ayudó a llegar a la ordenación después del Concilio Vaticano II. El Dr. Rubio había sido administrador de la Iglesia de Santa Maria in Montserrato, en la Ciudad Eterna, pero cuando conoció a Moneta, estaba ya plenamente dedicado a la formación de vocaciones adultas y junto con otro sacerdote catalán, también activo en Roma, Enrique Planas Coma, que fue director de la filmoteca vaticana, continuaba teniendo relaciones con personas de la RAI. Planas, gracias a sus relaciones con la Iglesia en Italia, ayudó a Moneta a encontrar una diócesis que le acogiese: Siena.

Moneta era un gran coleccionista de antigüedades y, al ser ordenado, Enrique Planas y los amigos de la RAI le sugirieron que regalase este pesebre a Rubio, cosa que el nuevo sacerdote, hizo gustosamente como agradecimiento. El Dr. Rubio lo conservó en su despacho de médico de Barcelona hasta su fallecimiento. Recientemente Enrique Planas lo donó a la Fundació Catalunya-Amèrica Sant Jeroni de la Murtra (Badalona).

Jaume AYMAR RAGOLTA
Historiador del arte y Presidente de la Fundació Catalunya-Amèrica Sant Jeroni de la Murtra
Badalona, España
Diciembre de 2020

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