Artesanía Social

Artesanía Social

Fotografía: Carles Omegna Planas

Ante todo, quizás hay que explicar qué es un Centro Especial de Empleo (CET). De forma sencilla, podría definirse como una empresa que cumple con el requisito de que al menos el 70% de su plantilla tiene un certificado de discapacidad reconocido del 33% o superior. Tiene, por tanto, el objetivo de asegurar un puesto de trabajo para estas personas, ofreciéndoles también un acompañamiento social y, finalmente, hacer posible el paso a la empresa ordinaria.

Mansol Projectes, SL (MANSOL) es un CET que emplea a personas con discapacidad y en situación de exclusión social. Actualmente se dedica a la fabricación de productos industriales, a la destrucción certificada de documentos, al mantenimiento de pisos y participa también en los programas de inserción laboral INCORPORA y LABORA. Está promovido por la Fundació Acollida i Esperança, una entidad sin ánimo de lucro que busca crear espacios de acogida y atender a personas que sufren también esta exclusión social.

Si queremos profundizar en las cuestiones concretas del funcionamiento, el equilibrio entre resultado económico y social, o las necesarias rentabilidad empresarial y sostenibilidad económica, la cuestión se complica mucho.

Por tanto, es básico no perder el foco, el centro de la esencia, el objetivo final si no queremos entrar en una parálisis. En MANSOL, hemos puesto el foco en generar estas oportunidades laborales y ofrecer un acompañamiento social de calidad para personas con discapacidad y exclusión social. Y decimos de calidad porque tan importante será el salario como las condiciones de trabajo. Es decir, un contrato estable, una jornada laboral definida, sin turnos rotativos, en un espacio adecuado y digno… Y el acompañamiento deberá igualmente ser de valor, personalizado, constante y flexible.

A las personas trabajadoras de los centros especiales de trabajo, no hace falta explicarles lo que supone tener o no tener un trabajo y las dificultades sumadas que se tienen cuando no tienes la formación, los hábitos y habilidades sociales o la trayectoria laboral para conseguirlo. Si a esto le sumas una diversidad funcional, la dificultad crece y mucho. El refugio que supone la existencia de los Centros Especiales de Trabajo en estos casos, es donde reside su gran valor y lo que debe preservarse.

Si tuviera que resaltar algo de MANSOL y por extensión, creo que, de otros muchos centros, sería la capacidad de adaptación y flexibilidad a la hora de trabajar. Desde hace tiempo, se habla del entorno VUCA para hacer referencia a nivel empresarial del momento cada vez más incierto en el que vivimos. Esto lleva a la consecuencia de que es necesario estar preparados para adaptarse al cambio constante si como empresa se quiere sobrevivir.

Fotografía: Carles Omegna Planas

El CET vive en ese estado de incertidumbre desde su origen. Son proyectos empresariales que van a contracorriente desde el momento de su fundación. Buscan actividades que puedan generar empleo. Además, empleo para personas que a priori son menos productivas o al menos, no tienen un currículo laboral lleno de experiencias y retos conseguidos, más bien todo lo contrario.

Además de esto, deben demostrar de forma constante a sus potenciales clientes que son capaces de producir, trabajar y entregar un producto o servicio en las mismas condiciones que una empresa sin esa particularidad.

A pesar de estos obstáculos, luchan, se adaptan y van adelante. En MANSOL hemos hecho nuestra la pregunta «¿Y si?» y creo que es una lección más a nivel personal. Ante una dificultad, ante una incertidumbre cuestionarnos con un “¿y si hacemos? ¿Y si probamos…?” En definitiva, debemos tener claro cuál es nuestro objetivo final, cuál es el hito hacia dónde queremos ir y entonces sin miedo hacernos la pregunta.

Y si es posible, tener presente dos herramientas muy potentes que demasiadas veces tenemos olvidadas, procurar utilizar el “sentido común” y la sencillez. Esto no implica no poder plantear retos grandes y atrevidos, pero sí es mejor si los pasos que planteamos para ir avanzando siguen estas dos premisas. Con esto nos aseguramos que las podremos poner en práctica de manera más ágil y que si nos equivocamos, podría pasar, siempre volver atrás será menos complejo y nos dará menos miedo arriesgar en el reto.

Y como comentaba al empezar, todas estas luchas, sumadas a tratar de hacer un acompañamiento social de calidad a los trabajadores. Y aquí, ya no hay reglas que valgan. Hay que realizar un trabajo constante, personalizado, flexible también y adaptable a cada circunstancia…

En definitiva, creo que no sería atrevido hablar de que, en un Centro Especial de Trabajo, se hace artesanía, artesanía social.

Carles OMEGNA PLANAS
Ingeniero Industrial
Barcelona (España)
Noviembre del 2022

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