Una empresa pacífica es más competitiva

Una empresa pacífica es más competitiva

Carta de la PAZ

Entrevista a David Martínez

Todas las organizaciones, si no están gestionadas de forma pacífica, son fuente de conflictos. Un tipo de organización en la que se viven muchos conflictos son las empresas. En ellas hay problemas de resentimientos, liderazgos, prejuicios, agravios comparativos, estrés, agresividad, etc. Conflictos que en época de crisis, cuando todo el mundo vive con más tensión, se agravan. David Martínez es economista, experto en consultoría estratégica y financiera y socio-director de Addvante.

— ¿Cuáles son las principales barreras para la pacificación que podemos encontrar en una empresa?

Nos encontramos barreras de dos tipos: unas tienen que ver con la falta de valores, y estas son probablemente las más difíciles de salvar, porque afectan a la parte más profunda del individuo, y otras que tienen que ver con la falta de habilidades comunicativas que tienen algunas personas para afrontar el cambio. Estas últimas, sin embargo, son más salvables porque se pueden subsanar con formación y asesoramiento personal.

— Sabiendo esto, ¿podemos detectar un conflicto antes de que estalle?

Sí, ¡y tanto!, pero hay que tener una metodología. Nosotros utilizamos una metodología que se basa en la creación de mapas de conflicto mediante los cuales ponemos de manifiesto: problemas de comunicación, falta de diálogo, percepciones antagónicas entre diferentes colectivos, problemas de resentimientos, discrepancias históricas que no están bien resueltas, etc. Y esta definición de los conflictos nos permite poner en marcha un programa de trabajo para gestionarlos y, al final, resolverlos.

— Y una vez identificado el conflicto, ¿cuál es el papel del líder?

El líder tiene un papel fundamental, pero también lo tienen los nexos de la organización: personas  clave a la hora de poner en marcha cualquier proceso de transformación dentro de la organización. Hay que tener en cuenta que hay personas, por debajo de un organigrama, capaces de ser conectoras de toda una organización.

— ¿Y el líder formal acepta al líder informal?

Sí. Para iniciar un proceso de pacificación dentro de una organización, el líder formal debe estar totalmente de acuerdo con los líderes informales, debe aceptar los agentes promotores del cambio, y debe querer realmente una empresa que se mueva bajo estos parámetros.

— Usted apuesta por empresas basadas en la armonía. ¿Qué modelo de empresa tendría este calificativo?

Las empresas basadas en la armonía serían organizaciones mucho más abiertas, receptivas, creativas y flexibles que las empresas tradicionales. También empresas capaces de fomentar dentro de la organización, energía y entusiasmo, un buen clima relacional, visión positiva de las cosas, trabajo cooperativo, buena gestión del tiempo, sentido del humor como antídoto a la rigidez y espacios para generar reflexión y creatividad .

— ¿Y todo esto cómo se conjuga con un contexto que nos pide competitividad extrema y beneficios inmediatos?

Ser pacífico no significa ser menos competitivo. Tampoco podemos pensar que en una organización pacífica nunca se generarán conflictos. Tener una organización pacífica significa saber gestionar estos conflictos a tiempo y evitar que se enquisten y potenciar la comunicación. El objetivo final siempre es generar un entorno organizativo mucho más amigable, lo que permite gestionar mejor el tiempo para dedicarlo realmente a la innovación, la creatividad y la eficiencia. Esta es la clave.

— La pacificación, por tanto, nos permite ser más competitivos y competentes.

Sí, una empresa pacífica es más competitiva; porque en una empresa pacífica se gasta mucho menos tiempo en gestionar la negatividad y el conflicto.

Carta de la PAZ
Barcelona

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