La soberanía de los estados

La soberanía de los estados

Cuando pienso en el jefe de gobierno de un país, no puedo evitar verlo como un muñeco que agita los brazos y piernas en el aire, atrapado entre los dientes de una gran tenaza, cuyas palancas son movidas por unas grandes manos: los sindicatos internacionales, los grupos de poder ideológico o económico y otros. Esta manera de verlo no les quita importancia ni resta la admiración que siento por la ciencia política y por su ejercicio, probablemente de los más esforzados de este mundo.

El término soberano, como es sabido, proviene de super, que alude a lo que está por encima o más encima y sobre el cual no hay nada más; lo podemos ver en el diccionario. Pero, “la gran crisis actual reside en la crisis de la soberanía del estado”, decía ya en el año 1976 el rector de universidad y catedrático de Derecho en Salamanca, Tomás García Barberena.

Fotografía: Javier Bustamante

Han pasado veinticinco años y hoy es muy evidente que los estados modernos (recordemos que en muchos lugares de las dos Américas y en Europa, se aplica el término Estado de manera diferente), los países, al pasar a la postmodernidad, han tenido que reducir su “soberanía” y ellos mismos se convierten en cuerpos sociales intermedios entre la globalización y las estructuras continentales, por un lado, y los cuerpos sociales de menores dimensiones –pero no de menos importancia– que han adquirido nuevo vigor, por otro.

Según los historiadores, los estados surgieron del deseo de tener relación directa -sin intermediarios- entre los gobernantes y la población. Así, procuraron apartar de la vida social los diversos cuerpos sociales intermedios, frenarlos y limitarlos. La aparición de la llamada sociedad civil –más bien es reaparición– da a los estados un jugo y una vitalidad que la sociedad necesitaba.

Para que haya paz y solidaridad, la sociedad necesita que los estados, no digo que se humillen –lo cual posee connotaciones que no vienen al caso– sino, que se vuelvan humildes, o sea, que se reconduzcan a lo que han de ser.

Juan Miguel GONZÁLEZ-FERIA, formador
Madrid (España)
Abril de 2017

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