Nuevos brotes en educación

Nuevos brotes en educación

Fotografía: Josep Alegre

El vértigo con que se producen cambios importantes y de todo tipo en nuestros días, activa la necesaria y constante adaptación y actualización para no quedarse al margen. La inercia que tiende a repetir lo de siempre topa con la rápida y variada metamorfosis que nos envuelve en estos tiempos. Los estudios coinciden en señalar que esta celeridad de cambios ha llegado para quedarse e incluso implementarse. Estos cambios de estructuras, medios y modos nunca significan la muerte sino que llevan consigo la fuerza de un nuevo nacimiento.

Los cambios en el mundo comportan también variaciones en la educación. La nueva coyuntura abre múltiples perspectivas y caminos pedagógicos a recorrer con interlocutores diversos y a ritmos diferentes. ¿Cómo conjugar la riqueza de matices y perspectivas que se nos dan en este mundo cada vez más cambiante y globalizado? ¿Cómo seguir haciendo de la educación un arte que en su práctica se perfecciona a lo largo de las generaciones? ¿Cómo formular y concretar de manera coherente, ecuánime y adaptada, los valores en juego tan diversos?

Postergado en demasiadas ocasiones, el reto educativo al que nos enfrentamos en la actualidad es de enormes dimensiones. Muchos sostienen que la escuela necesita una puesta a punto que permita superar el agotamiento de su sistema e incorporar en el día a día tecnologías, metodologías y maneras de hacer ajustadas a la realidad del siglo XXI. Urge repensarse, actualizarse y transformarse hasta encontrar modos de trabajar en educación más acordes a nuestros tiempos y a las nuevas generaciones. Como veremos, en este horizonte se sitúa la pedagogía innovadora actual.

Para Kirsti Lonka, Profesora de Psicología de la educación de la Universidad de Helsinki, hay cada vez más diferencia entre la escuela y el mundo exterior. Las nuevas generaciones de nativos digitales, que están constantemente en línea y mejor preparadas para la multitarea, empujan a otra manera de gestión del aula con entornos más flexibles y atractivos, con trabajo cooperativo que integre en la escuela esta revolución «sociodigital». Debe fomentarse un aprendizaje transgeneracional, que conlleva integrar nuevas alfabetizaciones y competencias para ayudar en la formación de ciudadanos activos y creativos, bien preparados para el trabajo en grupo.

En la misma línea se sitúa el experto en innovación, Alfons Cornella, quien insiste en el papel fundamental de las tecnologías en la transformación de la escuela; y el cambio radical que significará para la educación la incorporación de la inteligencia artificial en el aula. La tecnología, que ayudará a llegar al alumno, será un instrumento clave para generar personas que experimenten, que aprendan haciendo, que piensen con las manos. La nueva situación también requerirá un nuevo perfil de educador que, con mejores medios, facilite una formación más personalizada e interdisciplinar.

Para Charles Leadbeater, los cambios no han de hacer perder de vista el propósito de educar. Insiste, en este sentido, en un marco común en regulación, formación y estructuras, que permita a las escuelas generar innovaciones de acuerdo con sus propias características. En el punto de creación han de situarse las aspiraciones de los jóvenes, que han de participar y ser agentes activos en los cambios educativos, y lo que van a necesitar para tener éxito y mejorar el entorno. Han de crearse caminos creativos, en una constante revisión para verificar el progreso, porque no todo lo nuevo es necesariamente bueno. Innovar es un proceso social en el que han de convivir y combinarse nuevas y viejas ideas.

El mundo educativo está en permanente proceso de adaptación, transformación y perfeccionamiento. El reto de aprender más y mejor forma parte de su idiosincrasia. Y mejorar implica progresar, renovar, innovar… manteniendo siempre al alumno y la construcción de su identidad y proyecto vital, como centro del aprendizaje. Los grandes cambios en educación entrañan cierta dificultad y suelen ser complejos porque tras ellos están las personas. Quizá por eso, la respuesta a las nuevas demandas dinámicas, abiertas y multidireccionales exige una reflexión continuada y participativa que integre los ritmos y velocidades de las personas implicadas que son las auténticas provocadoras del cambio. Innovación, eficacia y eficiencia ha de ir de la mano.

Ante los cambios que se avecinan no hemos de perder nunca de vista algunos referentes educativos básicos en los diversos ámbitos. A nivel social, las mejoras individuales no pueden ser sectarias sino enfocadas a la equidad; las innovaciones han de llegar a todos y en igualdad de condiciones para contribuir, de verdad, al bien común. A nivel de centro, habrán de superarse resistencias, caminado a entornos más flexibles: interdisciplinares, colaborativos, cooperativos, globalizados, etc.; y esto tendrá repercusiones directas en la organización del aula y del profesorado. Porque tras el atractivo de la innovación se esconde siempre la realidad más relevante de todas: crear ciudadanos que piensen, sean críticos, respetuosos, solidarios y con sentido ético en la vida.

Josep ALEGRE
Profesor, filólogo y educador socio-cultural
Barcelona
Mayo de 2017

Kirsti Lonka – Construir una escola per la generació de nadius digitals (resum)
Los problemas que afrontará la siguiente generación: Alfons Cornella at TEDxBarcelona
Charles Leadbeater: La innovación educativa en los barrios pobres

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