Levantar la mirada

Levantar la mirada

Fotografía: Esther Borrego

La exigencia de la vida, su complejidad y su dificultad, requiere la fortaleza de levantar la mirada y buscar más allá lo que, con lucidez, hemos de reconocer que acá no encontramos.

Levantar la mirada para salir de lo cotidiano convertido en magma. Un magma que arrastra y quema el delicado tejido que constituye la vida, nuestras vidas. Cuánto cuesta construir y qué poco destruir, cuánto gestar y criar una vida y qué poco acabar con ella. Sí, levantar la mirada para recuperar esas verdades sencillas y básicas sobre las que no deberíamos dejar de apoyarnos.

Alzar los ojos buscando una luz más nítida, limpia del polvo que levantan las palabras sin fundamento; oteando futuro, tanteando posibilidades, abriéndose a la creatividad que hace renacer la libertad verdadera.

Salir de todo lo inmediato soportando la tensión de dejar las desgastadas vías conocidas, sin saber seguro que seamos capaces de hallar otras transitables. Recalar en el sosiego para ser capaces de vislumbrar allá donde se abre horizonte, generando proyecto, eludiendo las trampas de lo que se presenta como lo único posible. Salir en un acto de fe personal y colectiva, en un acto de confianza esforzada en la capacidad humana de convivir, de amar.

Levantar la mirada no como huida, sino como acto de humildad, valor y sabiduría. Mirada como fuente de esperanza. Mirada como ejercicio de resistencia y fortaleza. Mirada como opción por la vida.

Natàlia Plá
Noviembre de 2017

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