Nuevo orden mundial

Nuevo orden mundial

A finales del pasado siglo, Estados Unidos, tras el desmoronamiento de su rival, se encuentra frente a una situación inédita: un mundo repentinamente unipolar en el que su hegemonía no admite discusión, posición de la que ningún país disfrutó en el transcurso del último milenio.

El proyecto de asumir y reivindicar todas las prerrogativas de esta hegemonía, especialmente en el plano militar, era el objetivo de aquellos a quienes se llamó neoconservadores.

El 11 de septiembre de 2001 les proporcionó la oportunidad de hacer triunfar su orientación con un incremento del presupuesto militar y el inicio de la guerra contra Irak, poniendo como pretexto la lucha antiterrorista.

El rápido éxito militar en Afganistán sirvió al “gran proyecto” de los neoconservadores: intentar cambiar el régimen de Bagdad y formar la emergencia de un Estado con vocación democrática, influir en los Estados de Oriente Medio para favorecer en ellos la eclosión de la democracia. La democracia instrumentalizada toma, de esta forma, el relevo de los derechos humanos y apunta primeramente, como antes éstos, a los regímenes adversos. Además el imperativo de la seguridad promovía la reducción de las libertades.

Los neoconservadores, creían que las condiciones económicas en Estados Unidos y la situación en el foco de Irak les resultarían viables. En los Estados Unidos dependería también de la capacidad que tuvieran los demócratas frente a los republicanos con la elección de Obama, el presidente de USA, que pudiera hacer frente a las situaciones conflictivas en las que estaba involucrado Estados Unidos.

La presencia estadounidense en Irak podía revelarse peligrosa para el programa nuclear iraní y provechosa para las ambiciones del Likud (Israel) en materia territorial. En general, la sensibilidad estadounidense es más pro-Israel que la de los europeos. Esto se debe no sólo al hecho de que Israel es un aliado seguro y una democracia, sino también a la familiaridad con el Antiguo Testamento y su lectura, tan importantes entre todas las creencias. Contrariamente al tópico, el lobby proisraelí no es solo judío.

No existía un mundo multipolar a la vista porque no existía unidad entre los europeos, Rusia carecía de medios a la altura de sus ambiciones, el único empeño japonés giraba siempre en torno a la economía y China necesitaba tiempo. En definitiva, únicamente Estados Unidos, sean cuales sean sus dificultades y sus errores, tenían la flexibilidad y el dinamismo necesarios para hacer frente, antes que los demás, a las mutaciones y los desafíos.

Foto: Javier Bustamante

En el mundo, la presencia militar y las bases estadounidenses en el continente euro-asiático, fue tan importante inmediatamente después del 11 de septiembre de 2001.

A partir del 11 de septiembre los Estados Unidos empezaron a contraatacar a Irak como objetivo de la “guerra preventiva”. En ausencia de una alternativa dinámica, esta opción no tuvo grandes dificultades para imponerse, reforzada por la opinión pública traumatizada por el 11 de septiembre del año 2001 y persuadida del peligro que representa el régimen y los proyectos de Sadam Husein.

Actualmente Estados Unidos está presente en Irak y en Afganistán, y sus fuerzas, incluso sin ser numéricamente significativas, se encuentran de forma inédita en Uzbekistán, Kirguizistán y Georgia. Sin contar con las nuevas bases en Europa central y danubiana: Hungría, Rumanía y Bulgaria.

La ambigüedad de Arabia Saudí, confirmada después del 11 de septiembre, llevó a Estados Unidos a privilegiar a Qatar.

El rechazo turco durante la guerra de Irak determinó un relativo desmantelamiento de la base de Incirlik (Turquía).

Podemos decir, en conclusión, que la aparición de Rusia desde una posición liberal capitalista se presenta como fuerza antagónica a la primacía de EEUU. Como viene sucediendo desde hace ya décadas, la política neo-conservadora de los EEUU no ha conseguido crear un espacio de paz entre Israel y el estado Palestino.

La política de alianza y de intervención militar de los EEUU en Afganistán e Irak, incrementado por la ambigua posición de Europa, ha propiciado la aparición de grupos político-religiosos que han declarado una guerra abierta a occidente.

Debido a esa política de intervención y como consecuencia las guerras destructivas que se han producido, han generado corrientes migratorias de personas hacia Europa huyendo de la guerra y la pobreza, una Europa que no estaba preparada para esa avalancha de personas y que sigue sin saber reaccionar ante esa nueva situación creada. La política neo-conservadora de los EEUU se aplica sólo para su propio beneficio, sin tener en cuenta los costes en desigualdad y sufrimiento que se producen en millones de personas.

En fin, ya veremos cosas increíbles en el orden mundial nuevo.

Carmen RIERA JORDÀ
Maestra e historiadora
Barcelona (España)
Enero de 2018

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