Juntos repensar Europa

Juntos repensar Europa

Vivimos en un tiempo paradójico que combina la hiperconexión con una soledad generalizada; la sobrecarga informativa con las falsedades viralizadas en segundos; el imperio de las emociones con la política-espectáculo. Tras la debacle de las ideologías y sus dos guerras, el mundo occidental tiró la razón a la basura, abrazando una forma de emotivismo social que le deja a merced de las más variopintas y populistas promesas políticas. Este panorama hace urgente que volvamos a pensar seriamente Europa, y a pensarla juntos.

Este mes viviremos una nueva cita electoral para elegir a los representantes en el Parlamento Europeo. En realidad, muy pocos habitantes de los 27 países que forman la Unión (28 si añadimos la saliente Inglaterra) están conscientes de qué supone su voto y mucho menos a quién darlo. No parece que tengamos algo que decir ni qué hacer en instituciones europeas que parecen quedarnos muy lejos todavía. No nos damos cuenta de la importancia de esa familia de naciones en la que la paz tiene una raíz tan importante. ¡Se nos ha olvidado que 70 años de paz no se habían dado nunca en este territorio! No somos conscientes del inmenso privilegio que supone unas instituciones que funcionan, un marco jurídico estable, unos mecanismos y contrapesos engrasados para mantener la vida democrática.

Por eso es imprescindible que, voto aparte, nos planteemos qué Europa queremos y cómo vamos a seguir construyéndola, con los derechos fundamentales de la persona como parte esencial del sistema jurídico. Que dejemos atrás los rencores históricos esterilizantes y asumamos de una vez por todas que nadie de los contemporáneos es culpable de lo que sucedió antes de nosotros, porque no existíamos. ¡Nuestro tiempo es hoy! ¡Nuestra responsabilidad es el tiempo presente!

Colaboremos y pensemos juntos para llevar Europa al futuro. Necesitaremos atención, inteligencia, pasión y paciencia para este cometido. No cada uno individualmente, sino de manera conjunta. Volver a las raíces del proyecto europeo, que surgió del clamor por la paz. Fomentar marcos y ámbitos de participación ciudadana donde personas e instituciones de distintas sensibilidades puedan escucharse, hablar, intentar entenderse y construir nuevas fórmulas para la convivencia de lo diferente. Impulsar la ciencia, la innovación y una tecnología al servicio del ser humano. Dar oportunidades a los jóvenes anhelan encontrar vías para ser solidarios y situarse en la Aldea Global como interlocutores válidos, desplegar sus potencialidades y vivir en paz.

No sólo votemos. Pensemos juntos. Es un aprendizaje que cada generación debe hacer, porque lo fácil es ignorarse o gritar. Impulsemos esos dinamismos de diálogo desde la educación familiar y escolar hasta los medios de comunicación y las series televisivas.  En ello se nos va el futuro.

Leticia SOBERÓN MAINERO
Psicóloga y Doctora en Comunicación
Madrid
Mayo 2019

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