¿Qué construye nuestra salud?

¿Qué construye nuestra salud?

Hace unas semanas me llegó la dolorosa noticia de que el hijo de una amiga muy cercana, un hombre muy joven (menos de 40 años) está enfrentando un diagnóstico de cáncer óseo.

Lo que me pareció más interesante es que, además de los tratamientos que ofrece la medicina convencional occidental (cirugía, radiaciones y quimioterapia), su médico tratante en un buen hospital urbano en Estados Unidos, le “recetó” también varias opciones de tratamiento alternativo o complementario. En el centro hospitalario donde se le está atendiendo tienen también consultorio y salas de tratamiento acupunturistas, craneosacralistas de la técnica Upledger, maestros de yoga y de meditación, y una diversidad de otras opciones de acercamiento a la salud y él tiene la posibilidad de elegir las que más le convengan, sea por horario, porque confía en ellas, porque le resuenan interiormente o por la razón que sea.

Ojo, el planteamiento no es sustituir el tratamiento médico convencional, sino apoyar el proceso de recuperar la salud con otras opciones.

Saber esto me invitó a reflexionar sobre algo que nuestra sociedad está recuperando: no sólo es importante que la medicina investigue y cree conocimiento sobre las formas de combatir la enfermedad (medicamentos, procedimientos quirúrgicos, tratamientos de corrección ortopédica, etc.) sino que se está haciendo cada vez más evidente la importancia de que nuestro modo de vida CONSERVE y PROMUEVA la salud.

Dejar el sedentarismo
Escuchar nuestro cuerpo

Es decir que la forma mejor de vivir no es “dar por garantizada” la salud hasta que la perdemos y entonces empezar a ver la forma de recuperarla. Hay que encontrar la manera de que nuestra vida sea una vida sana, una vida que promueve y mantiene el bienestar.

Nadie está a salvo de eventualidades fuera de nuestro control, como accidentes u otro tipo de problemas, pero sí está dentro de nuestro control llevar una vida que por lo menos no promueva el deterioro de la salud.

Algunas de las prácticas básicas de vida cotidiana que sí promueven el bienestar y la salud son:

  • La actividad física (por oposición al sedentarismo). No se necesita ser deportista de alto rendimiento, o pasar horas en un gimnasio cada día. Basta con moverse continuamente a lo largo del día, en lugar de pasar horas sin interrupción pegados a la pantalla de la computadora (ordenador) o con la cabeza inclinada hacia el teléfono móvil. Interrumpir cada hora el sedentarismo con un paseo activo de 5 minutos, es relativamente sencillo y viable.
  • Vigilar la alimentación. En el mundo contemporáneo hay infinidad de ofertas de dietas y estrategias alimenticias que incluso pueden ser opuestas entre sí (keto, paleo, crudivegana, etc.) pero prácticamente todas coinciden en algo fundamental: comer alimentos frescos, no procesados y bajos en carbohidratos simples.
  • Tener buena calidad de sueño. Mientras dormimos el cuerpo se restaura a sí mismo y el cerebro hace un proceso de desintoxicación. Dormir profundamente, sin ruido y sin luz, entre 7 y 9 horas diarias es fundamental para mantenernos sanos.
  • Tener vínculos humanos presenciales. En la situación actual de pandemia por el coronavirus, en la que debemos evitar la cercanía física, nadie niega el valor de los medios digitales para mantenernos al tanto de lo que está sucediendo con personas que están lejos; es un tiempo excepcional, en el que debemos evitar la presencia física sobre todo con nuestros mayores y aquella personas de riesgo. Hay muchos estudios que indican la importancia del toque físico, pero también de la mirada y la sonrisa presentes, sobre todo para las personas que están pasando por procesos difíciles de salud. Tenemos que explorar modos de expresar la presencia que acompañen y consuelen aún en la distancia física.
  • Manejar el estrés. Nadie puede vivir sin estrés (que técnicamente es la forma en la que el cuerpo se adapta a los cambios) pero sí es fundamental tener por lo menos un rato largo al día en el que guardemos silencio interior y exterior y nos dediquemos a escuchar a nuestra sabiduría interior, como quiera que cada uno la conciba.

Escuchar nuestro cuerpo, prestar atención a las señales que nos envía, practicar y promover hábitos saludables, son acciones de corresponsabilidad y tareas colectivas que suman para mejorar el bien ser y bien estar personal y de nuestro entorno.

Margarita SOBERÓN MAINERO
Terapeuta corporal, Directora Instituto Upledger México
Ciudad de México, Abril 2020

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