En estado de “reset”

En estado de “reset”

Josep Alegre

En nuestro sistema integrado surge a veces la necesidad de restablecer la contraseña. Como seres humanos, una de las razones que nos movilizan es comenzar de nuevo continuamente para prepararnos así integralmente y solucionar problemas o liberarnos de ellos. Al reiniciarnos de manera controlada, recuperamos y restauramos la energía original. Esta operación de limpieza del sistema para volver a la normalidad inicial sin eliminarlo todo, nos permite una transición suave para orientarnos de manera total. Pero este proceso sereno de reseteo conlleva cerrar y finalizar las operaciones pendientes para regresar a las condiciones iniciales.

Un nuevo comienzo

Tras los momentos de conmoción vividos, conviene eliminar toda esa “basura” que hemos estado acumulando dando un reset en nuestra mente para que se renueve y libere de bloqueos. Se trata de renacer, como las semillas, en crecimiento ascendente. Para ello hemos de encarar la vida, empujando, madurando y transformarnos a nosotros mismos, para poder generar profundas transformaciones en las realidades presentes. Solo nosotros podemos elegir la actitud que tomamos ante lo que vamos viviendo y ser motores de avance. Porque toda crisis ofrece oportunidades para reinventarse caminando por zonas de aprendizaje, posibilidad y creatividad.

Necesitamos instalar un estado de “reset” para recuperar el control interno, siendo dueños de la propia vida, resignificando nuestros vínculos y concibiendo el mundo y la vida de otra manera, reinventándose para ser y estar. Porque resetear es transformar la manera en que vemos las personas y las cosas, soñando, amando, disfrutando… Los inputs transformadores hablan de ser y vivir la propia grandeza, de conocimiento y corazón, de ilusión y de bien común, de transitar por la vida asumiendo oportunidades y madurando internamente, de encaminarse a vidas significativas y plenas. El efecto generador de transformación será un círculo difusor imparable.

Preparación integral

Josep Alegre

Todo ser humano está llamado a vivir con alegría, ilusión, confianza…, y tiene las capacidades necesarias para reencontrarse en su identidad original, favoreciendo que esa realidad se manifieste en su vida. Para vivir desde esa serenidad, en nuestro cerebro hay dos hemisferios que han de conciliarse, equilibrando la supervivencia y la transcendencia. Según las situaciones, dándonos cuenta o no,  ambas mitades se ponen en marcha indistintamente. Para vivir conscientemente y ser más fino en las decisiones hay que accionar ambos hemisferios y entrenar especialmente el derecho que se activa al conectar con el interior. El hemisferio izquierdo se mueve en la línea del tiempo y el derecho es capaz de intuir realidades más profundas. Cuando somos niños los dos hemisferios son inseparables pero nuestra cultura solamente potencia el izquierdo considerando al derecho más oscuro.

Hay que volver a empezar desde abajo para solucionar la mayor parte de los problemas, saliendo de las creencias limitantes y acogiendo al niño interior para ir más allá. Hay que gestionar los miedos mentales que genera lo desconocido y que nos impiden afrontar los desafíos que se nos van presentando. Porque los seres humanos en nuestra vulnerabilidad buscamos cobijos que pueden esclavizarnos y sin embargo, tenemos una capacidad reflexiva que nos permite darnos cuenta de las cosas y florecer. Podemos salir de la zona de confort, elegir el dial en que queremos estar, buscar otros caminos que nos lleven a vivir plenamente… Para ello, el ser humano ha de convertirse en explorador que se asombra, que maneja los automatismos, que apacigua el pensamiento para alinearse hacia el destino al que quiere llegar, que prepara su mente para que le ayude y no le anule.

Restablecer la contraseña

Josep Alegre

La interacción, integración y unificación del consciente y el inconsciente es luminosa y afecta a nuestra forma de vivir. Necesitamos mirar la realidad de manera constructiva y no perder información relevante. Necesitamos apaciguar los ruidos que nos rodean adormeciendo el presente. Necesitamos limpiar los desechos, que nos llevan al pasado para lamentarnos o que nos proyectan al futuro para preocuparnos. Necesitamos ser clarividentes y enfocarnos, conectando con nuestro maestro interior. Necesitamos controlar los sentimientos, poniendo atención en lo que pensamos y cómo lo pensamos. Nosotros vamos creando la realidad que pensamos.

Todo proceso de silencio es revelador, si se mantiene. Al recogerse y abrirse a la quietud, surge la magia que desbloquea y comienzan a verse las situaciones con una luz distinta llena de posibilidades. En este momento, todo el ser desborda paz interior, enorme entusiasmo, inmensa alegría, vigorosa ilusión e intensa confianza.

Ayuda en este proceso rodearse de gente positiva, que contagia ilusión, que alegra la vida, que se levante y siga adelante… Porque, sin darnos cuenta, reproducimos en nosotros los estados emocionales de otras personas. En la vida todo va sumando si buscamos el lado positivo de las cosas, si somos agradecidos, si damos aunque nos cueste esfuerzo y tiempo. Nuestra mentalidad moviliza y produce cambios expansivos en todas las dimensiones.

Reset educativo

Estar en estado de “reset” tiene sus repercusiones y aplicaciones educativas. Atreverse a dar el reset implica tener mentalidad de emprendedor, trabajando y cooperando juntos como compañeros que generosamente desean ayudar al otro a crecer. Hay que construir sobre sólidos fundamentos que orienten a la persona y la perfeccionen, y ser capaces de asumir las consecuencias que esto tiene en el día a día sin ir a la deriva. Los siete primeros años de vida son claves en la formación de la personalidad y modo de estar en la vida. El adulto ha de favorecer que los más pequeños aprendan a salir adelante, aunque se equivoquen, dándoles la oportunidad de que vivan su realidad.

Josep Alegre

Todo educador ha de tener siempre presente que delante tiene un ser humano con el que hay que encontrarse, conectar, ponerse en su lugar, entender su sentir, ayudar a aflorar su potencial… Y todo encuentro y relación con otro ser humano se basa en la comunicación y en que se sienta cobijado, entendido, comprendido, querido…, desde una relación cordial, amistosa, llena de respeto, sanadora y educativa.

Esta capacidad inteligente de resolver problemas está llena de amor y se configura sabiamente a nuestro favor. Solo desde el silencio, la serenidad y la apertura confiada puede accederse a esos espacios ilusionantes y llenos de oportunidades creadoras. Aquí todos somos aprendices, y hemos de pasar de maestros a estudiantes, puestos al servicio del amor que nunca se olvida de nosotros. Esta es la más básica y mejor estrategia para dar sentido a la vida que se abre. Sentirse amado y capaz, está en el origen del niño interior que se esconde. Poner en acción el amor es encender una luz  de reset para transformar, con pasión y con compasión, y sanar desde el presente hasta el pasado haciendo que la oscuridad desaparezca. No es un camino simple pero si ilusionante, porque nos ayuda a ayudar a otras personas a ser. Mirar alrededor, acompañar y ayudar es un punto de partida para dar sentido a las vidas.

Hay que ser luz y ayudar a otras personas a encender sus velas, multiplicando y transformando el mundo. Porque al final de la verdad siempre hay luz, a pesar de las turbulencias del camino. El ser humano es luz connatural. El educador, como el libro, es un compañero de viaje que con ilusión intenta ayudar, pero la verdadera solución está dentro de cada uno. Y este viaje de libertad interior y de consciencia unificada, lleva inevitablemente a quien eres de verdad, no a quien creías que eras.

Reconstruir la verdad

Vivir en estado de reset exige algunos compromisos. El primero querer reiniciarse, aceptando los cambios que se producirán al volver a los orígenes y que pueden acarrear algunas salidas de las zonas de confort actuales. En segundo lugar hacerlo, y para ello hay que cumplir con los requisitos de todo reinicio dando a la llave que abre el proceso que desencadena este milagro natural. En el mundo de la educación el punto de partida es el reinicio personal, y como consecuencia el reinicio institucional.

Enseñar es un acto de entrega y generosidad. El reset educativo se sitúa en ser y estar con ellos. Son los alumnos quienes nos enseñan a enseñar. Avanzar incorporando el sentido común al escuchar, y respetar las respuestas que obtenemos. Afinamos poniendo la atención en las necesidades del destinatario, porque sus respuestas son el espejo de lo que vamos haciendo. Esta honestidad educativa nos hará repensar cosas desde sus circunstancias, creer en ellos, amarlos para poderlos después enseñar. Este ir haciendo, desde la escucha que enseña, y que enseña a escuchar. Este proceso supone transitar por caminos distintos que llegan al mismo objetivo, utilizando un currículo flexible que atiende a diferentes ritmos. El educador es responsable de que todos ellos aprendan.

Josep Alegre

La tarea educativa va poniendo en juego mecanismos de aplicación a los peculiares resultados, con su tiempo, capacidad y lenguaje, con instrumentos de refuerzo positivo. Este aprendizaje inteligente, de aprender y desaprender, ha de incorporar el querer hacer, el atreverse a, el creer en uno mismo… Aquí todos tienen las mismas oportunidades para llegar, aunque desde circunstancias diferentes y por varios caminos. Si leemos bien la auténtica realidad con sus problemas, seremos capaces de salir siempre adelante. El realismo, la creatividad y la flexibilidad se convierten en criterios útiles que llevan al menor error.

Todo aprendizaje es un proceso de desafío desde el querer personal al creer humano. Este camino de desarrollo, desde el reto, la duda, la búsqueda de respuestas…, es lo que genera el aprendizaje. Se crea desde dentro hacia afuera, encauzando la vida que está en el interior, buscando el encuentro personal y con los demás, para poder dialogar con el universo. Desde este marco multicolor, hay que alinear la razón con los sentimientos, y dirigir con el corazón los argumentos, sabiendo que siempre lo más importante es la persona y el desarrollo integral de todas sus dimensiones.

El estado de reset es un movimiento creativo que reactiva la pasión y el entusiasmo, que restablece energías positivas, que verifica la autenticidad, que cocrea conectando con los límites que enmarcan nuestra vida… Con esta mentalidad renacentista de conexión interdisciplinar con todo, de creación de puentes de encuentro, de afrontar los retos como oportunidades que nos hacen crecer integralmente…, para llegar a la verdad, la belleza, la bondad y la unidad. Desde la educación ha de surgir un liderazgo que alinee las mentes y actitudes e impulse a todos hacia el objetivo compartido de ser humanos.

Josep ALEGRE
Profesor, filólogo y educador socio-cultural
Barcelona, España
Agosto de 2021

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