Regala experiencias

Regala experiencias

Estamos en época de Navidad y tal vez buscando regalos, en particular para los más pequeños. Un alto porcentaje de la oferta consiste en dispositivos con pantallas de variados tamaños, añadidas a las que ya habitualmente les rodean en calles, restaurantes y centros comerciales. Las vivencias cotidianas de las familias que habitan en ciudades, están dominadas por la primacía de la vista, y con frecuencia por una actitud básicamente pasiva. También en los niños. Todo lo más, un mando de videojuego o los dedos pulgares en el móvil, les permiten gestionar manualmente lo que aparece en pantalla. Pero la vista y el oído predominan en pequeños y mayores ante las innumerables películas y series que consumen. Si bien la conexión digital tiene muchas ventajas y valores, sobre todo en tiempos de pandemia, es enormemente limitada y reductiva respecto a la experiencia de vivir en todas sus dimensiones, que incluyen los demás sentidos: el olfato, el tacto, el gusto… y la participación consciente de la propia persona, con su ser global, en la relación con el ambiente y con los demás.

Por eso una sugerencia para esta Navidad: regalar experiencias en directo. Ofrecer a nuestros pequeños un momento de contacto presencial con situaciones reales. Donde no sean simples espectadores de historias visuales, sino partícipes activos en experiencias inmersivas con otros seres vivos, con otras personas, tejiendo con su propia presencia historias y vivencias que sus células registren de manera real. Moverse en la naturaleza en vivo, con lo que supone de olores (a tierra, a flores, a árboles, a nieve o musgo). Que sientan el viento, frío o cálido en la piel, en el pelo. Que puedan escuchar a lo lejos los murmullos de insectos o los cantos de pájaros mientras respiran aire de montaña. Que se sumerjan en el mar, en lagunas o ríos; que caminen por senderos inexplorados que sus ojos vean a lo lejos, el horizonte. Hacia el cielo, nubes, atardeceres, sol, luna o estrellas de verdad. También, cómo no, que puedan probar alimentos locales, con sabores y aromas diferentes. No sólo en bellas fotografías o en programas de cocina.

Regalar experiencias vitales
Llenar de significado la propia historia                                                                    Foto: Willian2000 en Pixabay

Y ya puestos a regalar experiencias, acompañemos a los niños y adolescentes, y animemos a los jóvenes, a algo aún más intenso: que puedan conocer y visitar a personas cara a cara, no sólo a familiares o amigos, sino también prestando ayuda en distintos ámbitos y formatos. Nadie en el mundo es más feliz que las personas voluntarias, aportando un granito de arena para encontrar y servir a otros seres humanos en situaciones difíciles.  Miles de jóvenes buscan voluntariados para llenar de significado su propia historia, ofreciendo en directo algo de lo que han recibido. Tomando decisiones, ¡Y lo prefieren a unas vacaciones de lujo o de diversión!

Ese es un regalo realmente original.

Ante el desbalance en el espectro de nuestras experiencias, reducido en muchos casos a lo que puede hacerse a través de las pantallas, es necesario -con la prudencia sanitaria requerida- ampliar el arco de las vivencias que ofrecemos a los más jóvenes para que recuperen los otros sentidos, tejiendo a la vez la historia de sus vidas y dejando atrás, al menos de vez en cuando, el ser espectadores de la vida de otros.

Leticia SOBERÓN MAINERO
Psicóloga y Doctora en comunicación
Madrid, diciembre 2021

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